Lucía Chase (1907-1986). La gran impulsora del ballet estadounidense

Lucía Chase (1907-1986) es considerada una de las figuras más influyentes del mundo del ballet estadounidense. Con una carrera que abarcó más de cuatro décadas, su nombre sigue siendo sinónimo de dedicación y pasión por la danza clásica. Nacida el 24 de marzo de 1907 en Waterbury, Connecticut, y fallecida el 9 de enero de 1986 en Nueva York, su legado perdura a través de sus contribuciones al arte del ballet, su liderazgo en el American Ballet Theatre y su impacto en generaciones de bailarines.

Orígenes y contexto histórico

Lucía Chase creció en un contexto en el que el arte y la cultura estaban en pleno auge en Estados Unidos. Durante su infancia y adolescencia, el ballet comenzaba a cobrar una importancia creciente, particularmente en ciudades como Nueva York. En sus primeros años, Lucía se inclinó inicialmente por la actuación, comenzando sus estudios en la Theater Guild School. Fue bajo la tutela de grandes maestros como Rouben Mamoulian, Madame Gaudenzi y Ned Wayburn que comenzó a formar su base en las artes escénicas. Sin embargo, la danza pronto capturó su interés, y fue en esta disciplina donde finalmente encontraría su verdadero camino.

Decidida a dedicarse al ballet, Chase comenzó a estudiar con algunos de los maestros más importantes de la época. Entre ellos, se encontraban Mikhail Mordkin, Mikhail Fokine, Antony Tudor, Anatole Vilzak y Bronislava Nijinska. Cada uno de estos grandes nombres dejó una huella en su formación, brindándole no solo las técnicas fundamentales del ballet, sino también una comprensión profunda de la expresividad que esta disciplina requiere. La danza, lejos de ser solo un ejercicio físico, pasó a ser para ella una vía para expresar emociones y contar historias a través del movimiento.

Logros y contribuciones

En 1937, Lucía Chase dio el gran paso hacia la profesionalización de su carrera al debutar en el Ballet Mordkin. Su participación en esta compañía le permitió perfeccionar su estilo y obtener la visibilidad necesaria en la escena neoyorquina. No obstante, sería en 1939 cuando Lucía daría forma a uno de los legados más duraderos de su carrera al fundar, junto a Richard Pleasant, el Ballet Theater, que más tarde sería conocido como el American Ballet Theatre (ABT). Este grupo se formó a partir de antiguos bailarines del Ballet Mordkin, y su primera representación fue un hito el 11 de enero de 1940 en el New York City Center Theatre.

El American Ballet Theatre se enfrentó a numerosas dificultades económicas durante sus primeros años, pero la persistencia y dedicación de Lucía Chase fueron esenciales para mantenerlo a flote. Además de su trabajo artístico, Lucía aportó recursos financieros, lo que permitió evitar la quiebra en varias ocasiones y asegurar que la compañía pudiera seguir adelante. A lo largo de su carrera en el ABT, desempeñó un papel crucial como bailarina principal hasta 1960 y fue codirectora junto a Oliver Smith desde 1945 hasta 1980. Durante este tiempo, el ABT se consolidó como una de las compañías de ballet más prestigiosas del mundo.

Momentos clave en la carrera de Lucía Chase

Lucía Chase fue testigo de algunos de los momentos más significativos en la historia del ballet estadounidense, y su presencia en varios estrenos de ballets fue crucial para el desarrollo de este arte en el país. Entre los ballets que estrenó, se encuentran:

  • The Great American Goof (1940) de Eugene Loring

  • Capriccioso (1940) de Anton Dolin

  • Bluebeard (1941) de Mikhail Fokine

  • Slavonika (1941) de Ivo Psota

  • Three Virgins and a Devil (1941) y Tally-Ho! (1944) de Agnes de Mille

  • Pillar of Fire (1942), Romeo y Julieta (1943) y Undertow (1945) de Antony Tudor

  • Aleko (1942) de Léonide Massine

  • Helen of Troy (1942) de David Lichine

  • Rendezvous (1945) de Bronislava Nijinska

Además de estos estrenos, Lucía Chase también participó en la presentación americana de ballets de Tudor como Dark Elegies (1940) y The Judgment of Paris (1940). Su trabajo fue fundamental para llevar estas obras a un público más amplio y consolidar la importancia del ballet clásico en los Estados Unidos.

Relevancia actual

La influencia de Lucía Chase no se limita a su tiempo. Su contribución al ballet sigue siendo crucial en la actualidad, no solo por sus logros artísticos, sino también por su capacidad para gestionar una de las compañías de ballet más importantes del mundo. Su legado vive tanto en la calidad de las producciones del American Ballet Theatre como en la generación de bailarines y coreógrafos que pasaron por sus filas.

Gracias a sus esfuerzos, la compañía se mantuvo a la vanguardia de la innovación en el mundo del ballet, produciendo trabajos que fusionaban lo clásico con lo contemporáneo, y se convirtió en un referente mundial. A través de su dirección, el ABT se consolidó como una de las compañías más relevantes del siglo XX, y su impacto sigue vivo hoy en día.

Lucía Chase fue una pionera que, al igual que sus maestros y colaboradores, transformó la danza en una forma de expresión artística universal. Su capacidad para equilibrar la danza con la administración de una gran compañía permitió que el ballet estadounidense floreciera, y su nombre sigue siendo sinónimo de excelencia y compromiso con las artes.

Reconocimientos

A lo largo de su carrera, Lucía Chase recibió múltiples premios y distinciones que reflejan su importancia en el mundo de la danza. Entre los más destacados, se incluyen el Premio Dance Magazine (1957), el Premio Capezio (1968), la Handel Medallion de la Ciudad de Nueva York (1975), y varios doctorados Honoris Causa por la Universidad de Long Island (1979) y la Universidad de Yale (1980). En 1981, también recibió el Premio Norman Lloyd de la Escuela de Artes de Carolina del Norte, en reconocimiento a su vasta trayectoria artística y a su papel fundamental en la cultura del ballet estadounidense.

Conclusión

Lucía Chase fue una de las figuras más destacadas en la historia del ballet, y su legado continúa vivo a través del American Ballet Theatre y su influencia en la danza clásica. Desde sus primeros días de formación hasta su codirección del ABT, Chase no solo fue una excelente bailarina, sino también una líder visionaria que luchó por preservar y promover la danza clásica en un contexto moderno. A través de su trabajo, Lucía Chase dejó una huella indeleble en el mundo del ballet, y su nombre permanece entre los más grandes de la historia de esta disciplina.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Lucía Chase (1907-1986). La gran impulsora del ballet estadounidense". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/chase-lucia [consulta: 5 de febrero de 2026].