María Francisca de Asís de Braganza (1800-1834). La consorte portuguesa que marcó la historia del carlismo
María Francisca de Asís de Braganza, nacida en el Palacio Real de Lisboa en 1800 y fallecida en Inglaterra en 1834, fue una figura clave en la configuración del carlismo y los movimientos realistas del siglo XIX en España. Como primera esposa de Carlos María Isidro de Borbón, su vida estuvo marcada por intrigas palaciegas, luchas dinásticas y una férrea defensa de los derechos dinásticos de su esposo frente a los designios de su cuñado, Fernando VII.
Orígenes y contexto histórico
Nacida el 22 de abril de 1800, María Francisca fue la tercera hija de Juan VI, rey de Portugal y Brasil, y de la reina Carlota Joaquina, hija del rey de España Carlos IV. Durante su niñez, vivió en Brasil junto con el resto de la familia real portuguesa, que se refugió allí tras la invasión napoleónica.
La historia de María Francisca estuvo marcada desde temprano por los lazos matrimoniales diseñados para fortalecer alianzas dinásticas. En un acuerdo doble sellado en Río de Janeiro el 22 de febrero de 1816, se pactaron sus esponsales y los de su hermana María Isabel de Braganza con los hermanos Borbones: Carlos María Isidro y Fernando VII, respectivamente. El pacto, hecho público en Brasil con gran boato, sentó las bases para una vinculación política profunda entre las coronas ibéricas.
Logros y contribuciones
Desde su llegada a España en septiembre de 1816, María Francisca ejerció una influencia notable en la corte. Su matrimonio con Carlos María Isidro de Borbón se celebró el 29 del mismo mes en la iglesia de San Francisco el Grande de Madrid. Su presencia en la corte no solo se debía a su parentesco con la reina, sino también a la estrecha relación entre su esposo y su cuñado Fernando VII, ambos marcados por la experiencia compartida del cautiverio en Valençay.
Fruto de su matrimonio nacieron tres hijos, entre ellos Carlos Luis, nacido el 31 de enero de 1818 en el Palacio Real de Madrid. Le siguieron don Juan en 1820 y don Fernando en 1822. Estos descendientes fueron parte de una línea sucesoria que jugaría un papel relevante en las reclamaciones carlistas posteriores.
María Francisca se convirtió en una ferviente defensora de los derechos sucesorios de su esposo, especialmente cuando la salud de Fernando VII y la falta de un heredero varón generaban incertidumbre. Aunque inicialmente Carlos María Isidro no protestó la anulación de las leyes de Felipe V, que lo designaban como heredero, su esposa nunca dejó de maniobrar en favor de su causa.
Momentos clave
La historia de María Francisca está repleta de episodios cruciales que reflejan su carácter decidido y su papel activo en la política dinástica. A continuación, un listado con algunos de los momentos más significativos de su vida:
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1800: Nacimiento en el Palacio Real de Lisboa.
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1816: Acuerdo matrimonial en Río de Janeiro con Carlos María Isidro; llegada a España y celebración de la doble boda real.
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1818: Nacimiento de su hijo primogénito, Carlos Luis.
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1830: No protesta la anulación de la ley sálica, pero intensifica su actividad política en defensa de su esposo.
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1833: Es expulsada a Portugal junto con su hermana María Teresa de Braganza por orden de Fernando VII.
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1834: Fallece en Inglaterra poco después de que su esposo partiera hacia España para liderar el movimiento carlista.
Uno de los momentos más intensos se vivió en La Granja, cuando Fernando VII firmó, bajo presión, un decreto que volvía a designar a don Carlos como heredero. Este decreto fue posteriormente anulado en un gesto dramático por parte de la infanta Luisa Carlota, quien rompió el documento con sus propias manos. Esta escena marcó un punto de inflexión en la pugna sucesoria.
Relevancia actual
La figura de María Francisca de Asís de Braganza resulta esencial para comprender las raíces del carlismo, una corriente política que marcaría buena parte del siglo XIX español. Lejos de ser una consorte pasiva, fue una estratega y promotora activa del legitimismo borbónico en su versión más conservadora. Su influencia fue tan profunda que incluso después de su fallecimiento, su hermana María Teresa de Braganza contrajo matrimonio con Carlos María Isidro, en un gesto que aseguraba la continuidad dinástica del movimiento.
De fuerte carácter y conocida por su temperamento volcánico, María Francisca también tuvo momentos de escándalo público. Uno de los más recordados fue su reacción violenta al enterarse del nuevo matrimonio de Fernando VII con María Josefa Amalia en 1819, lo que la llevó a sufrir un ataque nervioso. Más adelante, cuando el rey anunció su compromiso con María Cristina de Borbón, tuvo otro arrebato, lanzando una vajilla de plata y oro por la ventana.
A pesar de estos episodios temperamentales, María Francisca fue una mujer culta, aficionada al arte, y especialmente a la pintura. Realizó obras de calidad, algunas de las cuales se conservan en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue retratada por el pintor Lacoma, y su retrato aún puede verse en la Casita del Príncipe, en El Escorial.
Falleció en Gospert, cerca de Portsmouth, y sus restos fueron trasladados a la catedral de San Giusto, en Trieste, lugar considerado como el «Escorial» del carlismo. Su muerte cerró un capítulo de lucha política y personal, pero el eco de sus acciones perduró a lo largo del siglo, alimentando la mitología realista que se enfrentó con ferocidad a la España liberal que emergía.
Bibliografía
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MCN Biografías, 2025. "María Francisca de Asís de Braganza (1800-1834). La consorte portuguesa que marcó la historia del carlismo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/asis-de-braganza-maria-francisca-de [consulta: 1 de marzo de 2026].
