Hipólito Yrigoyen (1852-1933). El presidente que marcó un antes y un después en la política argentina
Hipólito Yrigoyen fue uno de los políticos más influyentes de la historia argentina y el primer presidente elegido bajo el sistema de voto secreto, obligatorio y universal masculino instaurado con la Ley Sáenz Peña en 1912. Considerado un líder popular, su figura está asociada al nacimiento de la Unión Cívica Radical (UCR) como fuerza decisiva en el escenario político y a la transición del país hacia una mayor participación democrática. Su trayectoria, marcada por revoluciones, luchas internas y dos presidencias, lo convirtió en símbolo de la transformación política argentina de comienzos del siglo XX.
Orígenes y contexto histórico
Hipólito Yrigoyen nació en Buenos Aires el 12 de julio de 1852. Era hijo de Martín Yrigoyen y de Marcelina Alem, hermana de Leandro N. Alem, líder radical que sería una de sus principales influencias políticas. Cursó estudios en el Colegio San José y en el colegio de la América del Sur. Más tarde ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, aunque no concluyó la carrera.
La difícil situación económica familiar lo llevó a desempeñarse en diversos empleos: trabajó en una compañía de transportes, en un estudio jurídico y en la contaduría general del Estado. En 1872 fue designado comisario de policía en Buenos Aires, cargo que abandonó cinco años más tarde debido a tensiones políticas.
Desde muy joven mostró interés por la vida pública y se sumó a la revolución de 1874 encabezada por Bartolomé Mitre, aunque luego apoyó al gobierno del presidente electo Nicolás Avellaneda. En 1878 resultó elegido diputado provincial, cargo que desempeñó hasta la federalización de Buenos Aires en 1880. Posteriormente alternó la administración de sus campos en la provincia con la docencia.
El camino hacia el radicalismo
La Revolución del 90 marcó un punto de inflexión en su vida política. Su participación activa en el levantamiento lo consolidó como dirigente radical. Durante ese movimiento, en el que también participó su tío Alem, fue propuesto como jefe de Policía de un eventual gobierno provisional.
En los años siguientes rechazó cargos ofrecidos por presidentes como Carlos Pellegrini y Luis Sáenz Peña, debido a su firme postura contra el régimen político vigente. En 1893 encabezó una nueva revolución como presidente del Comité Central bonaerense de la UCR, en la cual incluso fue proclamado gobernador de Buenos Aires, aunque renunció para evitar tensiones mayores tras la intervención federal ordenada por el presidente Manuel Quintana.
En 1905 lideró otra insurrección radical que fue sofocada por el ejército. A pesar de la derrota, su liderazgo se consolidó. Con la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912, la UCR abandonó la política abstencionista y volvió a participar en elecciones.
Primer gobierno (1916-1922)
El 2 de abril de 1916 Yrigoyen fue elegido presidente de la Nación acompañado por Pelagio B. Luna. Asumió el cargo el 12 de octubre de ese año en un hecho histórico: fue llevado en andas por sus simpatizantes desde el Congreso hasta la Casa de Gobierno.
Su política económica mantuvo el modelo agroexportador que convirtió a Argentina en el “granero del mundo”, pero debió enfrentar dificultades derivadas del impacto de la Primera Guerra Mundial. La caída del comercio exterior tras 1918 lo obligó a restringir el gasto público.
En el plano social, su gobierno atravesó fuertes tensiones con el movimiento obrero. La Semana Trágica de 1919, en Buenos Aires, y las huelgas de la Patagonia en 1921 fueron reprimidas con gran violencia, dejando numerosas víctimas.
En política exterior, mantuvo la neutralidad argentina durante la guerra, lo que le valió críticas y elogios. En 1920, la delegación argentina en la Liga de las Naciones, encabezada por Honorio Pueyrredón y Marcelo T. de Alvear, se retiró por desacuerdos sobre el alcance del pacto fundacional.
Durante este período se registraron 20 intervenciones federales en provincias como Mendoza, San Juan, Salta, Jujuy y Tucumán, reflejo de la tensión con los gobiernos locales opositores.
Principales hitos del primer gobierno
-
1916: Inicio de su primera presidencia.
-
1919: Semana Trágica en Buenos Aires.
-
1920: Retiro argentino de la Liga de las Naciones.
-
1921: Huelgas patagónicas y represión militar.
-
1922: Fin de su mandato, sucedido por Marcelo T. de Alvear.
Segundo gobierno (1928-1930)
Tras el gobierno intermedio de Alvear, Yrigoyen regresó con fuerza en las elecciones del 1 de abril de 1928, donde obtuvo más de 839.000 votos contra 439.000 de la oposición.
Su segunda presidencia coincidió con un escenario adverso: la división interna del radicalismo entre personalistas y antipersonalistas, las dificultades económicas derivadas de la crisis internacional y las acusaciones de corrupción y despilfarro.
La derrota en las elecciones legislativas de 1930 debilitó aún más al gobierno. El 6 de septiembre de ese año se produjo el primer golpe de Estado en la historia argentina, encabezado por el general José Félix Uriburu. Enfermo y sin apoyo político, Yrigoyen fue derrocado y encarcelado en la isla Martín García.
En 1932 fue beneficiado con un indulto del presidente Agustín P. Justo, aunque lo rechazó. Poco después, en 1933, regresó a Buenos Aires por motivos de salud y falleció el 3 de julio, rodeado de una multitud que lo despidió como líder popular.
Relevancia actual
Hipólito Yrigoyen representa un punto de inflexión en la historia argentina. Su llegada al poder en 1916 simbolizó la apertura democrática con el voto secreto y obligatorio. Fue un presidente que, aunque cuestionado por su estilo personalista y por los conflictos sociales de su tiempo, abrió las puertas a una nueva etapa política.
Su legado persiste en la tradición radical, en el recuerdo de las luchas por la ampliación de derechos políticos y en su papel como primer mandatario derrocado por un golpe de Estado en el país. La figura de Yrigoyen sintetiza las tensiones entre modernización política, luchas sociales y conflictos institucionales que marcaron el tránsito de Argentina hacia el siglo XX.
Legado político
-
Consolidación del sistema democrático con la Ley Sáenz Peña.
-
Transformación de la UCR en partido de gobierno.
-
Primer presidente electo por voto secreto y obligatorio.
-
Símbolo del liderazgo popular frente a las élites conservadoras.
-
Precedente del derrocamiento militar de gobiernos constitucionales.
Hipólito Yrigoyen permanece en la memoria argentina como el “padre de la democracia de masas”, un dirigente que con sus aciertos y errores inauguró una nueva era en la vida política del país.
MCN Biografías, 2025. "Hipólito Yrigoyen (1852-1933). El presidente que marcó un antes y un después en la política argentina". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/yrigoyen-hipolito [consulta: 24 de febrero de 2026].
