Marie Taglioni (1804-1884). La bailarina que revolucionó la danza romántica
Marie Taglioni se alza como una figura legendaria en la historia del ballet. Nacida el 23 de abril de 1804 en Estocolmo, pero de origen italiano, esta artista transformó para siempre la concepción del arte dancístico. Su legado no solo marcó el apogeo del ballet romántico en el siglo XIX, sino que también sentó las bases del estilo etéreo y poético que aún pervive en la danza clásica contemporánea. Su técnica, estilo e influencia fueron tan potentes que el apellido Taglioni se convirtió en sinónimo de excelencia sobre las tablas.
Orígenes y contexto histórico
Marie Taglioni nació en el seno de una familia profundamente ligada a la danza. Fue hija del célebre coreógrafo Filippo y hermana del también bailarín y coreógrafo Paul. A pesar de haber nacido en Estocolmo por razones circunstanciales, su educación artística se desarrolló principalmente en París, donde desde 1812 inició sus estudios bajo la guía de Jean-François Coulon, aunque fue su propio padre quien la formó técnicamente de manera rigurosa.
El entorno artístico en el que se desenvolvió Marie Taglioni era especialmente efervescente. La danza se encontraba en plena evolución, dejando atrás los modelos barrocos y abriéndose a un estilo más espiritual y expresivo. En ese ambiente floreció su talento, siendo considerada desde sus primeros años como una bailarina fuera de serie.
Logros y contribuciones
Marie Taglioni es reconocida como la máxima exponente de la danza romántica. Fue pionera en la incorporación del baile en puntas como parte de la expresión poética y no solo como una hazaña técnica. Su estilo etéreo, casi sobrenatural, encarnó el ideal romántico de lo inalcanzable y espiritual. Su capacidad de flotar en escena marcó un hito que inspiró a generaciones enteras de bailarinas.
A lo largo de su carrera interpretó un amplio repertorio de ballets, muchos de los cuales fueron concebidos específicamente para ella por su padre, Filippo. Su ascenso fue meteórico: debutó en Viena en 1822 con La Réception d’une Jeune Nymphe à la Cour de Terpsichore, una obra coreografiada por su padre. Luego actuó en Múnich y Stuttgart, hasta alcanzar la fama en París, donde se presentó por primera vez en la Académie Royale de Musique en 1827, y fue nombrada primera bailarina en 1829.
Su influencia se consolidó con la interpretación de La Sylphide (1832), considerada la obra cumbre del ballet romántico. Este ballet no solo definió su estilo, sino que también revolucionó la danza en Europa, introduciendo elementos que se volverían esenciales en la estética del ballet clásico.
Principales ballets interpretados
A lo largo de su carrera, Marie Taglioni protagonizó las siguientes obras destacadas:
-
La Belle au Bois Dormant (1829)
-
Guillaume Tell (1829) de Jean Louis Aumer
-
Manon Lescaut (1830)
-
Le Dieu et la Bayadère (1830)
-
Robert le Diable (1831)
-
La Sylphide (1832)
-
Nathalie, ou La Laitière Suisse (1832)
-
Brezilia, ou La Tribu des Femmes (1835)
-
La Fille du Danube (1836)
Momentos clave
A lo largo de su trayectoria artística, Marie Taglioni vivió etapas cruciales que definieron su legado:
-
1822: Debut en Viena con La Réception d’une Jeune Nymphe à la Cour de Terpsichore.
-
1829: Ascenso como primera bailarina en la Académie Royale de Musique de París.
-
1832: Estreno de La Sylphide, obra emblemática del ballet romántico.
-
1837-1842: Se trasladó a San Petersburgo, donde fue primera bailarina del Teatro Bolshoi y estrenó varios ballets de su padre como Miranda (1838), La Gitana (1838), L’Ombre (1839), L’Ecumeur de Mer (1840), Aglaë, ou L’Élève d’Amour (1841) y Gerta, Reina de la Elfrides (1842).
-
1843: En el Teatro de la Scala interpretó La Péri.
-
1845-1846: Participó en el Her Majesty’s Theatre de Londres con Pas de Quatre y Le Jugement de Pâris, coreografiados por Jules Joseph Perrot.
-
1847: Se retiró oficialmente de los escenarios.
-
1860: Coreografió su única obra, Le Papillon, para su destacada alumna Emma Livry.
-
1870: Asumió el cargo de Inspectrice de la Danse en la Opéra de París, donde influyó en las nuevas generaciones hasta su retiro definitivo.
Relevancia actual
Marie Taglioni no solo fue una pionera de su época, sino que su legado sigue siendo una fuente de inspiración para el ballet moderno. Su estilo técnico refinado, su enfoque espiritual de la danza y su capacidad de elevar la figura femenina sobre el escenario marcaron un antes y un después en la historia del arte escénico.
Su innovación más perdurable fue el uso expresivo de las puntas, que pasó de ser un truco técnico a convertirse en una herramienta esencial de narración y estética en el ballet. Asimismo, el simbolismo de la bailarina como figura etérea y romántica, tan patente en La Sylphide, perdura en las coreografías actuales.
Además, la figura de Taglioni ha sido revisitada y reinterpretada en estudios académicos, montajes contemporáneos y libros sobre historia del ballet. Museos y compañías de danza reconocen su influencia en exposiciones y homenajes, y su nombre sigue siendo sinónimo de elegancia, técnica y sensibilidad artística.
Marie Taglioni representa el arquetipo de la bailarina romántica, cuya presencia trascendió el escenario para convertirse en leyenda viva del arte del movimiento. Su vida y obra siguen vivas en cada paso de ballet clásico que emula esa ligereza casi sobrenatural que ella supo elevar a la categoría de arte eterno.
MCN Biografías, 2025. "Marie Taglioni (1804-1884). La bailarina que revolucionó la danza romántica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/taglioni-marie [consulta: 28 de febrero de 2026].
