Rosario (1918-2000). La bailarina que llevó el flamenco a los escenarios del mundo
Rosario, cuyo verdadero nombre era Florencia Pérez Padilla, fue una figura fundamental en la historia del flamenco y la danza española. Nacida en 1918 en el barrio sevillano de la Alameda de Hércules, Rosario se convirtió en un ícono internacional a lo largo de su carrera, llevando la esencia de la danza española desde las tabernas de Sevilla hasta los prestigiosos escenarios de Nueva York, Hollywood y Buenos Aires. Su vida y carrera artística se entrelazan con una serie de logros que la posicionan como una de las grandes leyendas del arte flamenco. A lo largo de su carrera, formó una de las parejas artísticas más recordadas, junto a Antonio, con quien compartió más de dos décadas de éxitos.
Orígenes y contexto histórico
La vida de Rosario comenzó en una familia de fervientes aficionados al flamenco, lo que marcó su destino artístico desde sus primeros años. A los nueve años, su madre la inscribió en la academia de baile del maestro «Realito», un paso que definiría su carrera futura. En la academia, Rosario se emparejó artísticamente con un niño llamado Antonio, con quien formaría una de las parejas más célebres del flamenco. Durante sus primeros años, Rosario también recibió formación con el maestro Otero y con el fundador de la dinastía de los Pericet, quien le enseñó la «Escuela Bolera», una modalidad de la danza clásica española. Además, su contacto con la casa de Juana «La Macarrona» le permitió aprender a bailar por alegrías, una de las bases más profundas del flamenco.
Su primer éxito llegó bajo el nombre de «Los chavalillos sevillanos», junto a Antonio. Esta pareja artística se presentó en fiestas privadas, cafés y teatros de variedades de Sevilla, y rápidamente ganaron reconocimiento. El año 1928 fue crucial para su carrera, ya que actuaron en la Exposición Internacional de Lieja, Bélgica. No mucho después, fueron invitados a participar en la Exposición Internacional de Sevilla de 1929, un evento que consolidó su fama en España y Europa.
Logros y contribuciones
La carrera de Rosario y Antonio estuvo marcada por giras internacionales que les llevaron por toda Andalucía, España y Portugal. A principios de los años treinta, la pareja se trasladó a Barcelona, donde estudiaron con el maestro Vicente Reyes y comenzaron a incorporar música clásica en sus coreografías. Fue entonces cuando la guerra civil española los sorprendió, y se vieron obligados a actuar para los refugiados en el sur de Francia, recaudando fondos para los hospitales de campaña.
Su historia de superación continuó en Argentina, donde debutaron en 1937 en el espectáculo «Las maravillas del Teatro Maravillas» en Buenos Aires. Rosario se casó con el director musical del espectáculo, Silvio Masciarelli, y continuó su carrera con él como soporte artístico. En 1940, la pareja dio el salto a Nueva York, donde se dieron a conocer como «Rosario y Antonio». Su éxito fue rotundo, actuando en el prestigioso Waldorf-Astoria y en teatros de Broadway, además de participar en tres películas en Hollywood. Entre estas, se incluyen películas como Ziegfield, en la que compartieron pantalla con grandes estrellas como Judy Garland, James Stewart y Lana Turner, Hollywood’s Canteen con Bette Davis y Joan Crawford, y Panamericana.
En 1944, su actuación en el Carnegie Hall de Nueva York, junto a un extenso repertorio que incluía obras de compositores como Turina, Albéniz, Falla y Granados, los consolidó como una de las grandes figuras internacionales del flamenco. Además, en ese mismo año, presentaron su versión de El amor brujo de Falla con la Orquesta Filarmónica de Filadelfia, marcando un hito en la historia de la danza española.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Rosario dejó una huella imborrable con sus contribuciones al flamenco. Algunas de sus creaciones más importantes incluyen Zorongo gitano, jotas de Manuel de Falla, Larregla y Bretón, y la ópera Goyescas de Granados. Además, su propia creación El sombrero de tres picos de Falla se convirtió en una obra de referencia dentro de su repertorio.
En 1955, Rosario estrenó en Granada un ballet de temática lorquiana compuesto especialmente para ella por la compositora Matilde Salvador. La pieza, Sortilegio de la luna, demostró la capacidad de Rosario para fusionar el flamenco con nuevas tendencias y estilos, en este caso el ballet clásico. Durante esa misma década, también presentó otros espectáculos como Danzas de España y Ballet de arte español, donde demostró su gran talento como coreógrafa y directora artística.
A pesar de su éxito continuo en la escena internacional, Rosario vivió un cambio significativo en su carrera en 1952, cuando decidió separar su camino artístico de Antonio, después de más de 25 años juntos. Su última actuación con él fue en el Teatro Calderón de Barcelona, poniendo fin a una etapa dorada del flamenco. En los años posteriores, Rosario continuó su carrera en solitario y, con el tiempo, se dedicó a la enseñanza del flamenco, abriendo su propia academia de baile.
Relevancia actual
La influencia de Rosario en la danza española y el flamenco sigue siendo evidente hoy en día. Su legado como artista, coreógrafa y profesora perdura en los innumerables bailarines y coreógrafos que la consideran una fuente de inspiración. A lo largo de su vida, Rosario recibió múltiples reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Coreografía en 1957 y la Medalla de Oro de Bellas Artes en 1995, la cual le fue entregada por el rey.
Además de sus contribuciones artísticas, Rosario también fue una de las primeras en llevar la danza española y el flamenco a los grandes escenarios internacionales. Con su carrera internacional, ayudó a que el flamenco se conociera y se valorara más allá de las fronteras de España, convirtiéndose en un embajadora cultural del arte flamenco. La amistad con otras grandes figuras de la danza, como Carmen Amaya, consolidó su posición en el mundo del flamenco.
En 1998, un libro titulado Rosario, aquella danza española fue publicado en su honor, escrito por Rafael Salama Benarroch. Este libro destacó no solo su carrera artística, sino también su dedicación al flamenco y su impacto en generaciones de artistas que siguieron sus pasos.
Aunque Rosario dejó de actuar en público en los años setenta, su influencia sigue viva en los escenarios de flamenco de todo el mundo. Hoy, más de dos décadas después de su fallecimiento, su nombre sigue resonando como una de las grandes leyendas de la danza española.
MCN Biografías, 2025. "Rosario (1918-2000). La bailarina que llevó el flamenco a los escenarios del mundo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/rosario-danza [consulta: 21 de febrero de 2026].
