Luis María de Borbón y Vallabriga (1777–1823): El Cardenal Regente entre el Trono, la Iglesia y la Constitución
Orígenes familiares y contexto dinástico
Un nacimiento marcado por el matrimonio morganático
Luis María de Borbón y Vallabriga nació el 23 de mayo de 1777 en el palacio de Villena de Cadalso de los Vidrios, en el seno de una familia marcada por el conflicto dinástico. Hijo del infante Luis Antonio de Borbón, hermano menor del rey Carlos III, y de doña Teresa de Vallabriga, su existencia fue el fruto de un matrimonio morganático, lo que supuso que ni él ni sus descendientes tuvieran derechos al trono. Esta situación fue legalizada mediante una pragmática sanción de Carlos III, que relegó a los hijos del infante don Luis a una posición periférica dentro de la monarquía borbónica, pese a que don Luis Antonio ostentaba, por línea de sangre, una posición prioritaria frente a su hermano Carlos, luego Carlos IV.
Desde su nacimiento, el joven Luis María adoptó el apellido de su madre, Vallabriga, como marca de su exclusión dinástica. Esta condición fue determinante en la organización de su vida y su educación, así como en la estrategia de la Corona para asegurarse de que no pudiera ser considerado aspirante legítimo al trono.
Los primeros años: de Cadalso a Arenas de San Pedro
El entorno que recibió a la familia en Cadalso no fue favorable. La falta de aceptación social y la presión política empujaron a la familia a trasladarse en 1779 a Arenas de San Pedro, un lugar más discreto y aislado donde Luis María pasaría buena parte de su infancia, acompañado por sus hermanas María Teresa y María Luisa.
En estos primeros años, el joven Luis María estuvo rodeado de un entorno doméstico culto pero alejado de los fastos de la corte. A pesar del aislamiento, se trataba de un núcleo familiar ilustrado y refinado, lo que contribuyó a sentar las bases de su futura formación eclesiástica y política.
Educación eclesiástica y ambiente artístico
El impulso educativo de Carlos III y el papel del cardenal Lorenzana
Con la muerte de su padre en 1785, la tutela de Luis María y sus hermanas fue asumida directamente por Carlos III, quien diseñó un camino específico para neutralizar cualquier tentación dinástica: la carrera eclesiástica. Luis María fue enviado al palacio arzobispal de Toledo, donde quedó bajo la custodia del influyente cardenal Francisco Antonio de Lorenzana, uno de los grandes reformistas del clero español.
Allí recibió una educación rigurosa que le llevaría a doctorarse en Cánones y Teología por la Universidad de Toledo. Bajo la tutela de Lorenzana, el joven Vallabriga interiorizó tanto los valores religiosos como los principios ilustrados que marcarían su vida posterior, especialmente su inclinación hacia el liberalismo moderado.
Influencias artísticas en Boadilla: Goya, Boccherini y Ventura Rodríguez
Aunque su formación era esencialmente clerical, Luis María también vivió una rica experiencia cultural en el palacio de Boadilla del Monte, donde convivió con artistas de la talla de Francisco de Goya, Luigi Boccherini y Ventura Rodríguez. Este entorno creativo, fomentado por su familia paterna, le permitió desarrollar un agudo sentido estético y una sensibilidad hacia las artes que más adelante se reflejaría en sus encargos artísticos, como los famosos cuadros de Goya.
Estas influencias no fueron meramente decorativas; jugaron un papel importante en su forma de entender la Iglesia como una institución no solo espiritual, sino también cultural y civilizadora.
Ascenso eclesiástico y reconocimiento nobiliario
Primeros cargos y el renombre como arcediano de Talavera
Su carrera eclesiástica se desarrolló de manera meteórica. En 1793, apenas con 16 años, fue nombrado arcediano de Talavera, y en 1794 se le permitió acceder a la sucesión del ducado de Chinchón, título que cedió en 1795 a su hermana María Teresa, consolidando así el prestigio familiar.
Estos movimientos no eran solo eclesiásticos o nobiliarios, sino también políticos: respondían a la necesidad de consolidar una nueva legitimidad social para los hijos del infante don Luis, especialmente en una monarquía que aún no se enfrentaba a los desafíos revolucionarios que estallarían poco después en Europa.
La influencia de su hermana María Teresa y el ascenso a cardenal
La boda de su hermana María Teresa con Manuel Godoy, en 1797, marcó un punto de inflexión en la vida de Luis María. Godoy, favorito de Carlos IV, se convirtió en una figura todopoderosa en la corte, y ello facilitó que los hermanos Vallabriga fueran elevados a Grandes de España de primera clase en 1799. Este reconocimiento implicaba no solo el restablecimiento del apellido Borbón, sino también la reincorporación de la familia a la élite del reino.
En este contexto, Luis María fue consagrado obispo de Sevilla el 13 de marzo de 1800, y recibió rápidamente el capelo cardenalicio, con el título de Santa María della Scala. Ese mismo año, fue nombrado arzobispo de Toledo, lo que lo situaba en la cúspide del poder eclesiástico español, solo por debajo del Papa en el mundo católico.
Consolidación del poder eclesiástico
Arzobispo de Sevilla y Toledo: símbolos del poder clerical
Los años entre 1800 y 1808 marcaron el apogeo de su influencia como príncipe de la Iglesia. La toma de posesión del arzobispado de Toledo fue acompañada de grandes fastos, dignos de un Borbón. En el ceremonial y en los símbolos se reafirmaba su doble condición: eclesiástico de alto rango y noble de sangre real.
Durante estos años, consolidó una red de relaciones políticas, culturales y religiosas que más adelante serían clave en su actuación durante los convulsos periodos de la Guerra de la Independencia y el trienio liberal.
Reconocimiento del apellido Borbón y nobleza restaurada
Uno de los gestos más simbólicos de esta consolidación fue el reconocimiento oficial en 1800 del apellido Borbón, junto con el derecho a utilizar las armas de la Casa Real. Esta restitución tenía un valor político muy claro: significaba que, aunque su origen fuera fruto de un matrimonio morganático, Luis María era ya aceptado como miembro legítimo de la familia real.
El joven cardenal pasó a encarnar un perfil singular: un Borbón ilustrado, profundamente religioso pero también abierto a las ideas reformistas, con un papel decisivo por jugar en los turbulentos años que se avecinaban en España.
El papel político durante la Guerra de la Independencia
De la fidelidad a José Bonaparte a la Junta Central
El estallido del Motín de Aranjuez en marzo de 1808, que provocó la caída de Godoy y la abdicación de Carlos IV, sumió a la monarquía española en una profunda crisis. En ese contexto, Luis María de Borbón decidió proteger a su hermana María Teresa en Toledo, mientras que la hija de esta, Carlota, fue dejada bajo la tutela de la familia real, a causa de tensiones familiares irreconciliables.
Con la imposición de José I Bonaparte como nuevo monarca por obra de Napoleón, el cardenal juró fidelidad al nuevo régimen. Este gesto, lejos de ser un acto de convicción política, respondía a una estrategia para evitar la prisión o el exilio, y preservar su influencia en un momento en que el país se hallaba sumido en el caos.
Sin embargo, su adhesión fue efímera. En cuanto se constituyeron juntas provinciales en resistencia al invasor, Luis María y su hermana participaron activamente en la formación de la Junta Central desde Toledo, intentando recuperar el control político de manos de los franceses.
Cádiz y el Consejo de Regencia: hacia la Constitución de 1812
La invasión napoleónica fue implacable y, al cabo de un tiempo, solo la ciudad de Cádiz permanecía libre. Allí se refugió el cardenal con su hermana y, junto a otras figuras liberales, organizó una alternativa legítima al gobierno impuesto. El 29 de febrero de 1810, tras la disolución de la Junta Central, se creó un Consejo de Regencia presidido por el obispo de Orense, al que Luis María se incorporó como miembro.
Fue en ese mismo Cádiz donde, el 24 de septiembre de 1810, se convocaron las nuevas Cortes, y el cardenal fue quien entregó el poder tras oficiar la misa del Espíritu Santo. En las sesiones posteriores, Luis María de Borbón firmó decretos trascendentales, entre ellos el que abolía el tribunal de la Santa Inquisición, una medida simbólica del nuevo espíritu constitucional.
El 19 de marzo de 1812, se proclamó por fin la primera Constitución española, momento en el cual Luis María quedó como único regente del reino, dado que el obispo de Orense había abandonado el cargo por disidencias ideológicas. Así, el cardenal se convirtió en figura clave del constitucionalismo español durante la guerra contra los franceses.
Transición hacia el liberalismo
Regente único del reino: tensiones entre clero y constitucionalismo
El protagonismo de Luis María como regente único lo colocó en una posición especialmente delicada. Como cardenal y arzobispo de Toledo, era símbolo de la Iglesia tradicional; como regente, debía velar por la aplicación de una constitución liberal que reformaba las estructuras de poder eclesiásticas y sociales. Esta tensión marcaría sus decisiones y su papel ambivalente durante los años siguientes.
Aunque su papel fue moderador y conciliador, era evidente que el cardenal apostaba por un modelo más abierto, sin perder de vista su compromiso con la monarquía y la fe. Esta ambivalencia sería criticada por sectores absolutistas y también por algunos liberales más radicales.
La difícil entrevista con Fernando VII en Valencia
Con el derrumbe del Imperio napoleónico, el tratado de Valençay reconocía el retorno de Fernando VII al trono español. En este clima de alta tensión, el cardenal participó en la comisión que fue a Valencia en abril de 1814 para encontrarse con el rey, recientemente llegado a España, y exigirle la aceptación de la Constitución de 1812.
La entrevista resultó en un fracaso rotundo. Fernando VII exigió al cardenal un juramento de fidelidad sin condiciones, y ante la presión, Luis María cedió, lo que implicó la anulación tácita de la obra constitucional y la restauración del absolutismo.
Represalias absolutistas y retiro forzado
Restauración del absolutismo y retirada a Toledo
El 4 de mayo de 1814, Fernando VII reinstauró de manera oficial el absolutismo borbónico, y con ello, comenzó la represión contra quienes habían participado en el régimen liberal. Mientras muchos miembros del antiguo Consejo de Regencia eran encarcelados o exiliados, Luis María fue obligado a retirarse a Toledo, donde renunció a la mitra de Sevilla y perdió las rentas eclesiásticas asociadas a su cargo.
Aunque no sufrió prisión, el cardenal fue marginado políticamente, una muestra clara de que su papel de regente había sido tolerado solo mientras servía a los intereses de la monarquía restaurada. La Inquisición fue restablecida, y muchas reformas aprobadas en Cádiz fueron derogadas.
Pérdida de títulos y persecución reformista
Durante estos años, Luis María se mantuvo apartado, pero no inactivo. En su retiro toledano, siguió en contacto con sectores moderados y reformistas que aspiraban a un nuevo equilibrio político. Sin embargo, su figura ya no era la del arzobispo resplandeciente del año 1800, sino la de un prelado silenciado por la maquinaria absolutista.
Sus antiguos títulos y prerrogativas habían sido erosionados, y aunque su ascendencia borbónica le preservaba la vida y cierta dignidad, su peso político se redujo al mínimo.
Retorno político durante el Trienio Liberal
Presidente de la Junta Provisional y consejero de Estado
La revolución de 1820, encabezada por Rafael del Riego, forzó a Fernando VII a restaurar la Constitución, iniciando el conocido Trienio Liberal (1820–1823). En este nuevo clima político, Luis María de Borbón regresó a la vida pública, esta vez como una figura emblemática del liberalismo moderado.
Fue nombrado presidente de la Junta Provisional Consultiva y consejero de Estado, cargos desde los que intentó reconciliar las posturas enfrentadas del país. Su experiencia, su carácter conciliador y su vinculación tanto con la Iglesia como con la política le convertían en un puente entre distintas sensibilidades.
Últimos días antes de la invasión francesa de 1823
Pero los tiempos eran convulsos. La falta de estabilidad, las divisiones internas y la presión internacional condujeron a la intervención de la Santa Alianza, que envió a los Cien Mil Hijos de San Luis para restaurar el absolutismo borbónico. Luis María murió el 18 de marzo de 1823, poco antes del desembarco francés, con lo que se evitó presenciar el colapso definitivo del proyecto liberal que tanto había defendido.
Legado y memoria histórica
El sepulcro de Salvatierra y los retratos de Goya
Luis María fue enterrado en la sacristía de la catedral de Toledo, en un sepulcro neoclásico de alabastro labrado en Roma por el escultor Valeriano Salvatierra. Este monumento fúnebre refleja el esplendor de su trayectoria eclesiástica y la importancia histórica que alcanzó en vida.
Se conservan además dos retratos del cardenal, ambos pintados por Francisco de Goya: uno de su infancia y otro en el que aparece con el capelo cardenalicio, ostentando las cruces de Carlos III y del Espíritu Santo. Su relación con Goya fue profunda: fue él quien encargó al pintor «El dos de mayo en Madrid» y «Los fusilamientos del tres de mayo», obras que serían expuestas con motivo de la entrada de Fernando VII en Madrid en 1814, como símbolo del sacrificio popular.
Su impacto como figura entre la nobleza, la Iglesia y el liberalismo
La figura de Luis María de Borbón y Vallabriga encarna una de las paradojas más singulares del periodo: un cardenal liberal, un Borbón reformista, un noble marginado por su propia sangre real. Su trayectoria muestra la complejidad de una España dividida entre tradición y modernidad, entre fe y razón, entre monarquía y constitución.
En una época en la que el país buscaba redefinirse, Luis María ocupó un lugar central, incómodo pero imprescindible, como testigo y actor de una de las transiciones más dramáticas de la historia española. Su legado permanece como el de un hombre que, pese a sus contradicciones, apostó por la conciliación y la justicia en tiempos de absoluto desencuentro.
MCN Biografías, 2025. "Luis María de Borbón y Vallabriga (1777–1823): El Cardenal Regente entre el Trono, la Iglesia y la Constitución". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/borbon-y-de-vallabriga-luis-maria-de [consulta: 5 de febrero de 2026].
