Salvatierra Barriales, Valeriano de (1790-1836): El escultor neoclasicista que dejó su huella en el arte español
Valeriano de Salvatierra Barriales (1790-1836) fue uno de los escultores más destacados del neoclasicismo español. Su obra, influenciada por los grandes maestros de la época, marcó un antes y un después en la escultura del siglo XIX, convirtiéndose en un referente del arte en España. A lo largo de su carrera, Salvatierra dejó una huella imborrable a través de una producción ecléctica que abarcó desde bustos y esculturas exentas hasta majestuosos conjuntos funerarios. Su paso por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y su formación en Roma, donde tuvo contacto con los renombrados escultores Cánova y Thorvaldsen, fueron fundamentales para desarrollar su estilo personal, que hoy sigue siendo admirado por su elegancia y perfección técnica.
Orígenes y contexto histórico
Valeriano de Salvatierra nació en Toledo en 1790, en un período donde España vivía importantes transformaciones políticas, sociales y culturales. El siglo XIX estuvo marcado por los vaivenes de la Guerra de Independencia, el reinado de los Borbones y la entrada en el mundo de las tendencias artísticas europeas, como el neoclasicismo, que buscaba regresar a los ideales de la antigüedad clásica en contraposición al rococó y otros estilos previos. La escultura española, en particular, se benefició de esta corriente que trajo un enfoque más racional, limpio y sereno, características que Salvatierra adoptó y plasmó en sus obras.
Desde joven, Valeriano mostró un talento excepcional para la escultura, lo que lo llevó a seguir los pasos de su padre, quien también era escultor. Su formación comenzó en el taller paterno y continuó en Madrid, donde ingresó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, un centro clave para la formación de los artistas de la época. Fue en esta institución donde Salvatierra consolidó su técnica, y donde comenzaría a dejar su marca personal en el arte español.
Logros y contribuciones
El viaje a Roma en los primeros años del siglo XIX fue crucial para el desarrollo artístico de Salvatierra. En la capital italiana, tuvo la oportunidad de estudiar y aprender directamente de dos de los más grandes escultores neoclásicos: Cánova y Thorvaldsen. La influencia de estos artistas se reflejó en gran parte de su obra, especialmente en sus primeras producciones, donde se nota una clara admiración por el estilo idealizado y armonioso de la escultura clásica.
De regreso en España, Salvatierra comenzó a forjar su carrera. En 1819, obtuvo una plaza en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, consolidando su posición en el panorama artístico de la época. A lo largo de los años, su obra abarcó diversos géneros de la escultura, destacándose principalmente en la creación de conjuntos funerarios, retratos y esculturas exentas para la decoración arquitectónica.
Entre sus producciones más notables se encuentran las figuras de Aquiles extrayéndose la flecha y Héctor y Andrómaca, que muestran una clara influencia del neoclasicismo de Cánova. Ambas obras destacan por su elegancia y la representación idealizada de los personajes mitológicos. Además, Salvatierra trabajó en varias esculturas funerarias de gran envergadura, como el Sepulcro de la Condesa de Chinchón en el Palacio de Boadilla del Monte, y el Sepulcro del cardenal don Luis de Borbón y Vallabriga, situado en la sacristía de la catedral de Toledo.
Otro de los grandes logros de Salvatierra fue su participación en el proyecto de la fachada del Museo del Prado en Madrid, donde realizó las doce estatuas alegóricas que adornan este emblemático edificio. Además, colaboró con el escultor Barba en la creación de un majestuoso grupo escultórico que corona la Puerta de Toledo en Madrid, un proyecto monumental que refleja la maestría técnica y artística de Salvatierra.
Momentos clave en la vida de Salvatierra
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1790: Nace en Toledo, España.
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1819: Obtiene una plaza en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.
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1820-1830: Realiza varias de sus obras más destacadas, como los grupos escultóricos Aquiles extrayéndose la flecha y Héctor y Andrómaca, y las figuras alegóricas para la fachada del Museo del Prado.
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1830: Es nombrado escultor de cámara por el rey Fernando VII, lo que le otorga un gran prestigio en la corte.
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1836: Fallece en Madrid el 24 de mayo, dejando un legado perdurable en la escultura española.
Relevancia actual
Aunque Valeriano de Salvatierra tuvo una vida breve, su legado sigue siendo relevante hoy en día. Su producción escultórica marcó un hito dentro del neoclasicismo español y se considera un punto de referencia para los estudios sobre el arte de principios del siglo XIX en España. Su obra ha sido objeto de numerosas exposiciones y análisis, y su influencia se mantiene viva en el ámbito de la escultura contemporánea.
La importancia de sus conjuntos funerarios, como el Sepulcro de la Condesa de Chinchón, sigue siendo reconocida tanto por su valor artístico como por su capacidad para captar la serenidad y solemnidad de la muerte, un tema recurrente en la escultura neoclásica. Además, su trabajo en la fachada del Museo del Prado y la Puerta de Toledo sigue siendo un testimonio de su habilidad para integrar la escultura en la arquitectura de una manera armoniosa y majestuosa.
Por otro lado, sus retratos, como los realizados de Isidoro Máiquez y José Aparicio, siguen siendo ejemplos notables de la capacidad de Salvatierra para capturar no solo el semblante físico de sus modelos, sino también sus personalidades y el contexto histórico de la época.
En la actualidad, Valeriano de Salvatierra continúa siendo un referente para los estudios sobre el arte neoclásico y su influencia se extiende más allá de las fronteras de España. Su capacidad para fusionar la tradición clásica con las exigencias de su tiempo hizo de él un artista único en su campo, cuya obra sigue siendo apreciada por su calidad técnica y su profunda sensibilidad artística.
Obras destacadas de Valeriano de Salvatierra:
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Aquiles extrayéndose la flecha
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Héctor y Andrómaca
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Sepulcro de la Condesa de Chinchón
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Sepulcro del cardenal don Luis de Borbón y Vallabriga
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Las doce estatuas alegóricas de la fachada del Museo del Prado
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Grupo escultórico de la Puerta de Toledo, en colaboración con Barba
El legado de Valeriano de Salvatierra sigue vivo, y su contribución al arte neoclásico español continúa siendo una fuente de admiración y estudio.
MCN Biografías, 2025. "Salvatierra Barriales, Valeriano de (1790-1836): El escultor neoclasicista que dejó su huella en el arte español". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/salvatierra-y-barriales-valeriano-de [consulta: 5 de febrero de 2026].
