Lisandro de la Torre (1868–1939): Líder y Reformista de la Política Argentina
Lisandro de la Torre (1868–1939): Líder y Reformista de la Política Argentina
Contexto Histórico y Orígenes de Lisandro de la Torre
A finales del siglo XIX, Argentina atravesaba un período de profundos cambios políticos, sociales y económicos. El país, recién constituido como nación, estaba en plena consolidación de su identidad republicana y enfrentaba serios desafíos internos, como el caótico sistema federal y las luchas entre unitarios y federales. El legado de las guerras civiles, aún presente en la memoria colectiva, dejaba una nación dividida, marcada por un modelo económico exportador que favorecía a la oligarquía terrateniente, mientras las clases populares luchaban por tener una voz en el proceso político.
La presidencia de Juárez Celman (1886–1890) representaba uno de los momentos más complejos de este período. Bajo su administración, el país vivió un auge económico inicial, pero pronto se vio desbordado por el endeudamiento externo, la corrupción y una creciente disidencia social. Esta situación desembocó en la Revolución del Parque en 1890, un levantamiento cívico-militar que, aunque fracasó en su intento de derrocar al presidente, logró que fuera reemplazado por el vicepresidente Carlos Pellegrini.
Fue en este contexto que Lisandro de la Torre nació en Rosario, Santa Fe, el 6 de noviembre de 1868. Su vida y carrera política estuvieron profundamente influenciadas por estos sucesos y el clima de reformas y enfrentamientos que caracterizaban a la Argentina de la época.
1.2. Nacimiento y primeros años de vida
Lisandro de la Torre provino de una familia de clase media de Rosario. Su formación académica comenzó en su ciudad natal, y a los 18 años se trasladó a Buenos Aires para estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde mostró desde temprano su carácter resolutivo y su capacidad intelectual. De la Torre se graduó en tiempo récord, en solo dos años, con una tesis sobre el régimen municipal, un tema que sería fundamental en su vida política, ya que marcaría su lucha por la autonomía municipal y su crítica al centralismo que dominaba el país.
El joven Lisandro no solo fue un estudiante destacado, sino también un hombre de convicciones firmes, que ya en sus primeros años mostró una actitud decidida frente a los problemas políticos que aquejaban a la nación. Aunque inicialmente se inclinó hacia los estudios jurídicos, fue el ambiente social y político de su tiempo el que lo motivó a involucrarse de lleno en la lucha por una reforma más justa en el país.
1.3. Influencias tempranas y la revolución de 1890
A finales de la década de 1880, Argentina estaba sumida en una serie de crisis políticas que culminaron con el levantamiento de la Revolución del Parque en 1890, un evento clave que marcó la trayectoria política de De la Torre. Este movimiento cívico-militar tenía como objetivo destituir al presidente Juárez Celman debido a su manejo irresponsable de la economía y la creciente desconfianza de los sectores populares. Aunque la revolución fue derrotada militarmente, sus consecuencias fueron profundas, ya que provocaron la renuncia de Celman y la ascensión de Carlos Pellegrini, quien asumió la presidencia en un clima de agitación.
Lisandro de la Torre se sumó a este levantamiento, como uno de los jóvenes líderes que se oponían al régimen de la oligarquía gobernante. A pesar de que el movimiento no tuvo éxito en sus objetivos inmediatos, sí logró una importante transformación política en el país, ya que dos de sus principales líderes, Leandro N. Alem y Aristóbulo Del Valle, decidieron abandonar la Unión Cívica para fundar la Unión Cívica Radical (UCR), un partido que a partir de ese momento se consolidaría como una fuerza política importante en la historia argentina.
De la Torre, a pesar de ser joven, pronto se convirtió en una figura clave dentro de esta corriente reformista y democrática. Su afinidad con las ideas de Alem lo llevó a seguirlo en su lucha por una Argentina más representativa y menos centralista, pero también adoptó posiciones moderadas, influenciado por la figura de Aristóbulo Del Valle, quien era conocido por su actitud negociadora y su rechazo a la violencia innecesaria. La combinación de estas influencias definió el perfil político de Lisandro de la Torre, quien se distanció de la extrema intransigencia de Alem, pero nunca abandonó la convicción de que el país necesitaba reformas profundas para alcanzar una verdadera democracia.
A partir de este momento, Lisandro de la Torre se vio envuelto en una serie de movimientos y alianzas políticas que marcarían su carrera, pero también le plantearían importantes desafíos personales y profesionales. La frustración de no haber logrado un cambio inmediato lo llevaría a tomar decisiones políticas decisivas en los años venideros, incluido su rol en los levantamientos de la UCR en los años 90, y su posterior distanciamiento de la organización.
Desarrollo de su Carrera Política
2.1. Inicios en la política argentina y su paso por la UCR
Tras su participación en la Revolución del Parque de 1890 y el fracaso de dicho levantamiento, Lisandro de la Torre continuó su trayectoria política dentro de la Unión Cívica Radical (UCR), un partido que surgió como respuesta a la corrupción y las estructuras autoritarias de la política argentina de la época. De la Torre fue uno de los jóvenes líderes de la UCR que, a pesar de su corta edad, tenía claras sus convicciones sobre la necesidad de un cambio profundo en el sistema político del país.
En 1893, De la Torre participó en otro levantamiento importante de la UCR, esta vez en su ciudad natal, Rosario, donde el movimiento tuvo un éxito relativo: el gobernador de la provincia fue derrocado y se estableció un gobierno provisional. Lisandro, gracias a su destacada actuación, fue nombrado ministro de Justicia del nuevo gobierno. Sin embargo, el fracaso de la revuelta a nivel nacional llevó a una disolución del movimiento y al regreso de la estabilidad conservadora en el país.
Aunque muchos de los líderes de la UCR, como Hipólito Yrigoyen, decidieron adoptar posturas más intransigentes, De la Torre se alineó con la corriente moderada encabezada por Aristóbulo Del Valle, quien apostaba por la negociación y los pactos. Esta postura le permitió mantenerse dentro de la UCR durante varios años, mientras buscaba una solución política más estable que permitiera a su partido alcanzar el poder sin recurrir a la violencia o la sublevación.
En 1896, tras la muerte de Del Valle y el suicidio de Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre quedó al frente de la fracción pactista de la UCR. Durante este período, adoptó un enfoque más pragmático en sus esfuerzos por reformar la política argentina. En este contexto, De la Torre dirigió el diario El Argentino en 1898, donde impulsó la idea de un acuerdo entre los sectores moderados de la UCR y los conservadores, con la esperanza de disputar la presidencia a Julio A. Roca. Sin embargo, este proyecto fue rechazado por Yrigoyen, quien se mostró inflexible en sus ideas. El fracaso de este acuerdo llevó a De la Torre a renunciar a la UCR en una carta que provocó un duelo con Yrigoyen en 1897, el cual terminó con una herida leve para el líder radical.
2.2. Luchas internas y sus diferencias con Hipólito Yrigoyen
El distanciamiento con la UCR y, en particular, con Hipólito Yrigoyen, marcó un punto de inflexión en la vida política de De la Torre. A partir de su renuncia, Lisandro formó su propio camino político, fundando en 1898 el diario La República, en el cual defendió sus ideas y posicionó su visión sobre el futuro de Argentina. De la Torre comenzó a alejarse de la línea radical más extremista y adoptó posturas más moderadas, enfocándose en una política de acuerdos y reformas dentro del sistema democrático existente.
Mientras que la UCR se consolidaba como el principal partido opositor al régimen conservador, De la Torre, preocupado por el fracaso de los levantamientos y las luchas internas, fundó en 1907 la Liga del Sur en Santa Fe. La Liga del Sur no solo era una agrupación política, sino también un movimiento social con propuestas para reformar la estructura política de la provincia de Santa Fe. Entre sus demandas más destacadas estaban la reforma del sistema electoral, la autonomía de los municipios, y la creación de nuevas leyes para garantizar la representación justa de las zonas rurales. De la Torre impulsó un programa político radicalmente diferente al de los conservadores, que mantenían una fuerte influencia en la política local.
Sin embargo, su rechazo a las alianzas con Yrigoyen y su postura frente a los radicales más conservadores fueron fuentes de tensiones que marcarían su vida política en los años siguientes. De la Torre no compartía la visión de Yrigoyen de una UCR puramente opositoria y creía que el radicalismo podía formar parte de un sistema político más amplio sin perder su identidad reformista.
2.3. Años en la Cámara de Diputados y la reforma municipalista
En 1911, tras haber logrado un importante respaldo en la provincia de Santa Fe, Lisandro de la Torre ingresó a la legislatura provincial como representante del departamento de San Lorenzo. En ese contexto, la política argentina vivió un cambio significativo con la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912, que establecía el voto secreto y obligatorio para todos los varones. Este cambio representaba un avance democrático, aunque muchos sectores políticos lo vieron como una forma de legalizar un sistema electoral que favorecía a los partidos tradicionales.
Ante este nuevo panorama, De la Torre decidió participar en las elecciones de 1912, a pesar de que su partido, la Liga del Sur, había defendido el abstencionismo. Fue en estas elecciones donde la UCR logró una victoria rotunda, no solo en Buenos Aires, sino también en Santa Fe, donde De la Torre fue consagrado diputado nacional por la minoría. Este triunfo marcó un hito en su carrera, ya que permitió que su plataforma de reformas municipales fuera escuchada a nivel nacional.
Una de sus primeras iniciativas en la Cámara de Diputados fue la presentación de un proyecto de ley sobre las municipalidades. Este proyecto tenía como objetivo otorgar a las poblaciones con más de 200 habitantes el derecho a elegir sus autoridades locales, como el comisario, el juez de paz, y el jefe del registro civil. A pesar de ser un proyecto innovador y de gran importancia para la autonomía de los municipios, la ley no prosperó debido a la resistencia de los sectores conservadores, que no querían perder el control sobre las estructuras locales.
A lo largo de su tiempo en la Cámara de Diputados, De la Torre continuó defendiendo sus principios sobre la descentralización del poder y la importancia de otorgar mayor autonomía a los municipios. Sin embargo, las tensiones con las élites políticas nacionales fueron aumentando, lo que reflejó la difícil posición que ocupaba en el panorama político de la época. Frente a la creciente polarización, De la Torre se distanció de los conservadores y mostró un fuerte rechazo a la manera en que el gobierno manejaba los recursos políticos.
Últimos Años y Legado de Lisandro de la Torre
3.1. Su lucha contra el fraude electoral y la Concordancia
A medida que la política argentina avanzaba hacia la década de 1920, Lisandro de la Torre continuó su labor de oposición al sistema conservador que, a pesar de los avances en la democracia, seguía controlando gran parte de los resortes del poder. La llegada de la Ley Sáenz Peña y el sufragio universal parecía haber abierto una puerta a una nueva era democrática, pero, para De la Torre, este sistema estaba lejos de ser perfecto, ya que las prácticas de fraude electoral seguían vigentes.
A pesar de ser una figura del progresismo, De la Torre también enfrentó la política del fraude y las maquinarias que operaban detrás de la política electoral. En 1916, fundó el Partido Demócrata Progresista (PDP), una nueva agrupación que pretendía ofrecer una alternativa seria a la UCR y los conservadores. El PDP, aunque contaba con el apoyo de sectores de la burguesía agraria, se alejó rápidamente de cualquier postura alineada con el conservadurismo tradicional y se centró en una agenda que abogaba por la reforma del sistema electoral y el combate contra las prácticas corruptas del régimen.
En 1931, tras el golpe de estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, la política argentina entró en una nueva fase de autoritarismo, conocida como la Concordancia, liderada por el general Agustín P. Justo. Durante este período, De la Torre se convirtió en uno de los principales opositores al régimen golpista. En un contexto de represión, De la Torre y el PDP se mantuvieron firmes en su postura, luchando por preservar los principios democráticos y denunciando el fraude electoral que caracterizaba las elecciones bajo el nuevo régimen. La Alianza Demócrata-Socialista, encabezada por De la Torre y el socialista Nicolás Repetto, representaba una coalición de fuerzas progresistas que luchaban contra las políticas del gobierno golpista.
Aunque la Alianza no logró una victoria decisiva a nivel nacional, sí obtuvo un triunfo importante en la Capital Federal y en la provincia de Santa Fe, donde De la Torre fue elegido senador, un puesto que le permitió continuar su labor legislativa y defender sus principios en un momento de gran incertidumbre política.
3.2. El Debate de las Carnes y la confrontación con el régimen
Uno de los momentos más trascendentales de los últimos años de Lisandro de la Torre en la política argentina fue su participación en el llamado «debate de las carnes» en 1934. Este episodio surgió en el contexto de las investigaciones sobre el pacto Roca-Runciman, un acuerdo comercial entre Argentina y el Reino Unido que perjudicaba a los pequeños productores de carne de Argentina. El pacto permitía que los frigoríficos británicos exportaran carne argentina a través de sus propios canales, sin darle una oportunidad a los productores locales de competir en condiciones de igualdad. Este monopolio perjudicaba gravemente a los productores nacionales y afectaba la economía de la región pampeana.
De la Torre, quien había sido un firme defensor de los intereses de los pequeños productores, se convirtió en el principal líder de la oposición a este acuerdo. A lo largo del debate en el Senado, De la Torre mostró una gran habilidad en la interpelación de los ministros del gobierno, en particular al ministro de Hacienda, y denunció abiertamente las maniobras fraudulentas de los frigoríficos extranjeros. Sin embargo, durante una sesión en la que De la Torre interpelaba al ministro de Hacienda, el senador Enzo Bordabehere fue trágicamente asesinado en un atentado a mano armada, lo que suspendió el debate.
El asesinato de Bordabehere fue un golpe devastador para la democracia argentina y para los opositores al régimen. A pesar de este atentado, De la Torre siguió siendo una figura clave en la política nacional y continuó su lucha por los derechos de los productores nacionales. Sin embargo, el poder de los sectores conservadores se hizo sentir con más fuerza y, como respuesta a la creciente oposición del PDP, el gobierno de la Concordancia intervino la provincia de Santa Fe a fines de 1935, con el fin de frenar el avance del partido de De la Torre.
3.3. El legado de Lisandro de la Torre y su influencia posterior
Tras una serie de derrotas políticas y el ascenso de las fuerzas golpistas, Lisandro de la Torre decidió retirarse de la política activa en 1937, renunciando a su escaño en el Senado. Durante los dos años siguientes, se dedicó a dictar conferencias y a reflexionar sobre el futuro de Argentina, pero se mostró reacio a aceptar diversas ofertas para incorporarse a universidades como profesor. En ese tiempo, De la Torre se centró en la publicación de sus obras completas, donde plasmó su visión sobre la democracia, la reforma política y la importancia de la autonomía municipal.
Lisandro de la Torre, aunque nunca alcanzó la presidencia ni logró las reformas radicales que perseguía, dejó una marca indeleble en la historia política argentina. Fue un firme defensor de la descentralización del poder y de la autonomía de los municipios, y su lucha contra el fraude electoral y el monopolio extranjero en la economía fue una de sus mayores contribuciones. Su legado como un líder progresista, defensor de los pequeños productores y crítico del autoritarismo, perduró más allá de su muerte en 1939.
El pensamiento de Lisandro de la Torre influyó en generaciones posteriores de políticos y activistas, quienes lo vieron como un precursor de la lucha por la justicia social y la democracia en Argentina. A través de sus discursos y escritos, De la Torre dejó un testimonio de su visión reformista, que sigue siendo relevante en los debates sobre la política y la democracia en América Latina.
En 1952, sus discursos y escritos fueron recopilados en tres tomos de las Obras Completas de Lisandro de la Torre, una publicación que permitió a las futuras generaciones conocer más profundamente su pensamiento y su impacto en la historia argentina.
MCN Biografías, 2025. "Lisandro de la Torre (1868–1939): Líder y Reformista de la Política Argentina". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/torre-lisandro-de-la [consulta: 6 de marzo de 2026].
