Tanutamón (664-656 a.C.). El último gran intento kushita por dominar Egipto

Tanutamón, también conocido como Tantamani, fue el último faraón de la Dinastía XXV de Egipto, un periodo marcado por el dominio de los reyes kushitas provenientes de Nubia. Su reinado representa el último esfuerzo significativo de los monarcas etíopes por consolidar el control del Alto y Bajo Egipto antes de la definitiva irrupción del poder asirio. La figura de Tanutamón es crucial para comprender el final de una era y el tránsito hacia una nueva configuración política en el antiguo Egipto.

Orígenes y contexto histórico

Tanutamón nació en el seno de la familia real kushita, probablemente hijo de Qelkheta y nieto o sobrino de poderosos faraones anteriores. Algunos egiptólogos sostienen que fue hijo de Shabako, mientras que otros creen que su madre pudo haber sido esposa de Shabataka. De cualquier manera, su linaje se vincula directamente a la realeza de Kush, región situada al sur de Egipto, que durante la Dinastía XXV consiguió extender su dominio hacia el norte, integrando temporalmente ambos territorios bajo una misma autoridad.

Su antecesor inmediato fue Taharqa, un monarca también kushita que enfrentó las primeras grandes ofensivas del imperio asirio. Se ha sugerido que Tanutamón pudo haber ejercido un corregencia junto a Taharqa durante al menos un año, aunque no existen pruebas concluyentes. Su nombre de coronamiento fue Bakare, lo que refleja su legitimidad como faraón tanto para los egipcios como para los nubios.

Logros y contribuciones

Uno de los episodios más destacados de su gobierno fue la recuperación temporal de Egipto mediante una expedición militar relatada en la célebre Estela del Sueño, hallada en el templo de Gebel Barkal. Esta inscripción relata cómo, tras ser proclamado rey en Napata, Tanutamón realizó sacrificios a Amón-Re en Tebas y al dios Khnum en Elefantina, antes de emprender la reconquista del país que en ese momento se encontraba bajo control de señores locales apoyados por los asirios.

El principal logro de Tanutamón fue la recuperación del Bajo Egipto, donde logró capturar ciudades clave como Menfis, entonces bajo el control de Nekao I, y forzar la huida de Psammético I, quien se refugió en Nínive. Los príncipes del delta se sometieron a Tanutamón, encabezados por Pekherur, príncipe de Pi-soped, y fueron agasajados por el faraón en un acto de poder simbólico.

Listado de contribuciones relevantes:

  • Restauración efímera del control kushita sobre el Bajo Egipto.

  • Victoria militar sobre los gobernadores del delta egipcio.

  • Reconocimiento formal como rey en Napata y Tebas.

  • Consolidación temporal de la unidad territorial egipcia.

  • Establecimiento de alianzas con los príncipes locales del delta.

Momentos clave

La trayectoria de Tanutamón estuvo marcada por eventos críticos que determinaron el curso final de la Dinastía XXV:

  • Reconquista del Bajo Egipto: Tras la muerte de Taharqa, Tanutamón marchó desde Napata con su ejército para restaurar la autoridad kushita sobre Egipto.

  • Captura de Menfis: Esta ciudad clave cayó bajo su control, lo que supuso un golpe significativo para sus enemigos locales.

  • Muerte de Nekao I: Aunque no está completamente confirmado, se cree que fue ejecutado durante la toma de Menfis.

  • Huida de Psammético I: Su exilio en Nínive reflejó la efectividad temporal de la ofensiva kushita.

  • Contraofensiva asiria: Assurbanipal, rey de Asiria, reaccionó con fuerza, recuperó Menfis y obligó a Tanutamón a replegarse a Tebas y finalmente a Nubia.

  • Saqueo de Tebas (661 a.C.): Aunque devastadora, esta acción no eliminó completamente la influencia kushita en el sur de Egipto.

Relevancia actual

La figura de Tanutamón es crucial para comprender la fase final de la influencia kushita en Egipto. Aunque su reinado fue breve y su éxito militar efímero, encarna el último gran esfuerzo del sur por mantener un Egipto unido bajo un poder teocrático-nubio. Su retirada tras la ofensiva asiria marcó el fin de una era de gobernantes negros que habían traído consigo una profunda renovación religiosa y cultural.

La ciudad de Tebas, aunque saqueada por los asirios, siguió siendo un centro espiritual importante. Dos figuras locales, el etíope Mentuemhat, Cuarto Profeta de Amón, y la Divina Esposa de Amón, Shepenupet II, continuaron administrando los asuntos religiosos y políticos en la región tebaica, aunque ya sin una conexión firme con la autoridad de Napata. Curiosamente, los documentos oficiales aún se fechaban con los años de reinado de Tanutamón, un indicio del respeto nominal que su figura inspiraba.

En términos arqueológicos, los restos materiales de Tanutamón son escasos, ya que su actividad constructiva fue limitada fuera de Napata. Fue enterrado en una pirámide en la necrópolis de El-Kurru, al sur de Egipto, donde se han hallado objetos funerarios que arrojan luz sobre su linaje y su entorno cultural.

El estudio de Tanutamón permite reflexionar sobre los procesos de resistencia frente a la expansión imperial, el papel de la legitimidad religiosa en la política faraónica y la importancia de las alianzas locales en los periodos de transición. Su legado, aunque corto, representa un capítulo vital del Egipto tardo-faraónico, caracterizado por la confrontación entre el pasado glorioso de las dinastías nativas y la amenaza inminente de las potencias extranjeras.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Tanutamón (664-656 a.C.). El último gran intento kushita por dominar Egipto". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/tanutamon [consulta: 18 de febrero de 2026].