Ponce Navarro, Rafael (1912-1972). El torero valiente que conquistó el ruedo español y americano
Rafael Ponce Navarro, conocido en el mundo taurino como «Rafaelillo», fue un matador de toros que destacó por su valentía y determinación en el ruedo. Nacido en Los Corrales de Utiel (Valencia) el 2 de noviembre de 1912, y fallecido en Madrid el 16 de junio de 1972, su vida estuvo marcada por su incansable lucha por alcanzar la fama y el respeto en el arte del toreo, a pesar de las adversidades que enfrentó a lo largo de su carrera. Esta biografía recorre sus orígenes, logros, momentos claves y su legado, que perdura hasta nuestros días.
Orígenes y contexto histórico
Rafael Ponce Navarro nació en un entorno rural en el que la tradición taurina era muy arraigada. Desde joven, se sintió atraído por el mundo de los toros, y su pasión por el arte de Cúchares lo llevó a comenzar a torear en las capeas organizadas cerca de su hogar familiar. Fue en estas primeras experiencias donde el joven Rafael empezó a forjar su carácter y su valía como torero. En esas pequeñas competiciones, hizo sus primeros pinitos en el mundo del toreo, desarrollando habilidades que más tarde le permitirían dar el salto a las plazas más importantes.
Poco después, se unió al espectáculo cómico-taurino «El Empastre», un escenario donde tuvo la oportunidad de lidiar y estoquear sus primeras becerras. En este evento, comenzó a utilizar el sobrenombre de «Poncelito», debido a su baja estatura. Sin embargo, al darse cuenta de que el toreo cómico no satisfacía sus aspiraciones, decidió buscar oportunidades en el mundo más serio del toreo.
Logros y contribuciones
La primera gran oportunidad de Ponce Navarro llegó el 4 de noviembre de 1931, en la Plaza de Toros de Valencia, donde se presentó como novillero. Aquella tarde, el joven Rafael demostró su gran valentía y la habilidad innata para enfrentarse a los toros, lo que le permitió obtener un triunfo clamoroso. Esta victoria fue el primer paso en su camino hacia la consagración como matador de toros.
A partir de ese momento, su carrera tomó un rumbo ascendente, y en 1932 se presentó en la Plaza de Toros de Madrid, donde se enfrentó a un lote de toros de la ganadería de Terrones. A lo largo de su carrera, se fue consolidando como un torero de gran valor, aunque físicamente más pequeño que muchos de sus compañeros, lo que lo hacía aún más admirable para la afición taurina. La valentía y la dedicación de Rafaelillo lo convirtieron en una figura popular, apreciada por las distintas aficiones del país.
Su consagración definitiva llegó el 6 de octubre de 1935, cuando recibió la alternativa en Valencia de manos de Rafael Gómez Ortega, conocido como «El Gallo». En aquella ceremonia, Ponce Navarro tuvo la oportunidad de lidiar y matar a un toro de la ganadería de Justo Puente, lo que le permitió afianzarse como matador de toros.
El siguiente paso en su carrera fue la confirmación de su alternativa en Madrid, el 13 de octubre de 1935, en un acto apadrinado por el matador madrileño Marcial Lalanda del Pino, quien lo facultó para dar muerte a un toro de la ganadería de Sánchez Fabrés. Esta confirmación fue clave para consolidar su lugar en el escalafón de los matadores más importantes de su época.
Momentos clave
La Guerra Civil Española, que estalló en 1936, afectó gravemente la carrera de muchos toreros, incluido Rafaelillo. La contienda interrumpió su ascendente trayectoria, pero el matador valenciano nunca perdió la esperanza de volver a los ruedos. Sin embargo, durante la posguerra, Ponce Navarro sufrió varios percances graves que pusieron en riesgo su vida y su carrera profesional.
El más serio de estos accidentes ocurrió el 14 de junio de 1942, cuando un toro de la famosa ganadería de Miura le infirió una cornada en el triángulo de Scarpa, con daños graves en el abdomen. Este percance fue uno de los más graves en su carrera y dejó secuelas físicas que no impidieron que el torero continuara luchando por su regreso a los ruedos.
A pesar de estas dificultades, Rafaelillo siguió toreadando, aunque con menos frecuencia en las plazas principales de España. Finalmente, en 1947, se despidió de la afición española en la plaza de Vista Alegre, en Madrid, en un cartel que compartió con el torero zamorano Félix Rodríguez Antón y el levantino Aurelio Puchol Aldás.
Tras su retirada de los ruedos españoles, Ponce Navarro cruzó el océano Atlántico para continuar su carrera en América, donde encontró mayor éxito y reconocimiento. Durante años, se presentó en las principales plazas de América, donde continuó siendo una figura relevante y querida por la afición taurina. Su regreso a España, ya retirado de los ruedos, se produjo en sus últimos años, y fue en Madrid donde falleció el 16 de junio de 1972.
Relevancia actual
El legado de Rafael Ponce Navarro, «Rafaelillo», sigue vivo en la memoria de los aficionados al toreo. Su historia es un ejemplo de esfuerzo, sacrificio y valentía en el mundo del toreo. A pesar de no haber alcanzado la fama de otros toreros de su época, su coraje y su dedicación lo convirtieron en un torero admirado por sus compañeros y por el público.
Además, su apellido sigue presente en el toreo, ya que su sobrino nieto, el afamado matador Enrique Ponce Martínez, sigue siendo una de las figuras más relevantes del toreo moderno. De esta manera, Rafaelillo contribuyó de manera significativa al legado taurino que perdura hasta hoy.
La historia de Rafael Ponce Navarro es un testimonio de la grandeza del toreo y de la capacidad de un hombre para superar obstáculos, tanto personales como profesionales, en su búsqueda de la excelencia. Su figura es un símbolo de la lucha y la pasión por un arte tan exigente y peligroso como el de la tauromaquia.
MCN Biografías, 2025. "Ponce Navarro, Rafael (1912-1972). El torero valiente que conquistó el ruedo español y americano". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ponce-navarro-rafael [consulta: 6 de febrero de 2026].
