Rodríguez Antón, Félix (1910-1981). El torero español conocido como «Rodríguez II» que brilló en tierras americanas

Félix Rodríguez Antón, conocido artísticamente como Rodríguez II, es un nombre destacado dentro de la historia del toreo español. Nacido el 20 de diciembre de 1910 en Fuentelapeña, Zamora, y fallecido el 1 de octubre de 1981 en Medellín, Colombia, su trayectoria estuvo marcada por una lucha constante por dejar su huella en el arte de Cúchares. A lo largo de su carrera, se ganó un espacio en el mundo taurino, no solo por su técnica, sino por su carácter y valentía al enfrentar al toro.

Orígenes y contexto histórico

Félix Rodríguez Antón nació en un pequeño pueblo de Zamora, Fuentelapeña, un lugar que, aunque lejano de los grandes focos taurinos de la época, fue el caldo de cultivo para la pasión que más tarde definiría la vida de Rodríguez II. Desde joven, mostró una intensa afición por el toreo, que lo llevó a tomar parte en las primeras novilladas antes de cumplir los veinte años. En 1929, el joven torero ya estaba presente en veinte novilladas, a pesar de no tener aún la experiencia ni los medios de los grandes toreros consagrados. Esta temprana introducción al mundo taurino le permitió formarse y madurar rápidamente en la arena.

En 1930, solo un año después de su debut, Rodríguez II sorprendió a la afición al participar en una corrida de toros en la plaza de Tetuán de las Victorias, en Madrid. Sin haber recibido aún la alternativa, el joven torero demostró su valía al enfrentarse a los mejores toros y en la misma plaza que alberga a los más grandes del toreo. Este fue uno de los momentos claves de su carrera, ya que le permitió presentarse ante la primera afición del mundo en un escenario tan prestigioso.

Logros y contribuciones

El gran salto en la carrera de Rodríguez II llegó en 1932, cuando tomó la alternativa en la plaza de toros de su tierra natal, Zamora. El 9 de septiembre de ese año, Félix Rodríguez se convirtió en matador de toros, apadrinado por Manuel Jiménez Moreno, conocido como «Chicuelo», quien lo introdujo en los secretos de la tauromaquia en un momento clave de su carrera. Este acto de toma de alternativa fue un hito no solo para el torero, sino también para el toreo español, pues la plaza de Zamora, que acogió este evento, se vio llena de fervor y entusiasmo por la nueva figura del toreo.

Tras recibir la alternativa, Rodríguez II continuó brillando en plazas de todo el mundo, destacando su actuación en la plaza Monumental de las Ventas el 20 de junio de 1935, donde confirmó su título de matador. En esa corrida, tuvo como padrino a Manuel García Barbero, conocido como «Revertito», y como testigo a Juan Martín-Caro Cases, apodado «Chiquito de la Audiencia». Esta actuación fue clave en su carrera, ya que desorejó a uno de los toros más destacados de la tarde, un ejemplar de Marcial Lalanda. Fue en este escenario donde Rodríguez II mostró su habilidad y técnica en los tres tercios de la lidia, lo que le permitió entrar en el corazón de la afición española.

A lo largo de los años, su carrera continuó en ascenso, pero también encontró obstáculos. A pesar de contar con una gran destreza, su nombre no estaba constantemente en los carteles de las principales ferias taurinas de España, lo que lo llevó a buscar suerte en el Nuevo Mundo.

Momentos clave

  1. Toma de alternativa (1932): El 9 de septiembre de 1932, en la plaza de toros de Zamora, Rodríguez II recibió la alternativa de manos de Manuel Jiménez Moreno. Esta fecha marcó el inicio oficial de su carrera como matador de toros.

  2. Confirmación en Las Ventas (1935): El 20 de junio de 1935, en la plaza Monumental de las Ventas, Rodríguez II confirmó su alternativa, obteniendo una de sus más destacadas actuaciones al desorejar a un toro de Marcial Lalanda.

  3. Reapariciones en España (1947): A pesar de su éxito en América, Rodríguez II continuó realizando esporádicas reapariciones en las plazas españolas. En 1947, toreó en la plaza de Vista Alegre, en Madrid, junto a Rafael Ponce Navarro y Aurelio Puchol Aldás.

  4. Últimos momentos de gloria (1952): A lo largo de la década de los 50, Rodríguez II redujo considerablemente su presencia en los carteles españoles. No obstante, sus últimas actuaciones en 1952 fueron recordadas por la crítica taurina como una demostración de su habilidad, aunque ya estaba lejos de los grandes focos taurinos.

Relevancia actual

Aunque su figura nunca alcanzó la categoría de las más grandes leyendas del toreo, Rodríguez II dejó una marca imborrable en la historia de la tauromaquia. Su constante búsqueda de oportunidades en América fue una muestra de su determinación y su afán por continuar en la lucha, a pesar de las adversidades que se presentaban en su carrera. Su paso por los ruedos de Hispanoamérica, donde continuó toreando con éxito, lo consolidó como uno de los toreros más importantes de su época en esa región.

El legado de Rodríguez II se conserva hoy en día como un ejemplo de dedicación y valentía en el toreo. Aunque su nombre no está en la misma categoría que el de otros grandes, su presencia en el ruedo dejó una huella profunda tanto en los aficionados como en los profesionales del toro. Su historia demuestra que, más allá de la fama y los grandes contratos, el verdadero valor de un torero radica en su pasión y entrega al arte del toreo.

A día de hoy, Rodríguez II sigue siendo una figura de referencia para los jóvenes aspirantes a matadores, y su legado sigue vivo en aquellos que recuerdan su estilo y su valía.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Rodríguez Antón, Félix (1910-1981). El torero español conocido como «Rodríguez II» que brilló en tierras americanas". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/rodriguez-anton-felix [consulta: 6 de febrero de 2026].