Enrique Ponce Martínez (1971 – VVVV): Un Maestro del Toreo que Definió la Década de los 90
Enrique Ponce Martínez (1971 – VVVV): Un Maestro del Toreo que Definió la Década de los 90
Enrique Ponce Martínez, nacido el 8 de diciembre de 1971 en Chiva, Valencia, es considerado uno de los toreros más importantes de la historia reciente de la tauromaquia española. De una familia con raíces taurinas —sobrino nieto del afamado torero Rafael Ponce Navarro, conocido como «Rafaelillo»— Enrique se introdujo en el mundo del toreo desde una edad temprana. Pese a sus orígenes levantinos, su vinculación con el sur de España, y en especial con Jaén, lo convirtió en una figura del toreo que trascendió fronteras. Su carrera ha sido definida por una combinación de destreza técnica, carisma y un estilo clásico que ha marcado un antes y un después en el toreo de la segunda mitad del siglo XX.
Formación Taurina y Primeros Pasos en el Toreo
La pasión por el toreo de Enrique Ponce se despertó a muy temprana edad. Su familia, aunque no de toreros activos, tenía una tradición vinculada al mundo taurino. Este contexto familiar fue clave para que el joven Enrique se sintiera atraído por la vida en el ruedo. A los pocos años de edad, se inscribió en la Escuela de Tauromaquia de Valencia, donde comenzó su formación técnica bajo la supervisión de experimentados maestros. A partir de ese momento, su vocación por el toreo fue clara, y rápidamente se destacó entre sus compañeros de clase por sus aptitudes naturales.
Sin embargo, fue con el ganadero jiennense Juan Ruiz Palomares, un hombre clave en su formación, con quien Enrique consolidó su estilo y técnica. A lo largo de su juventud, Enrique pasó largas temporadas entrenando en la finca de Palomares en Navas de San Juan, Jaén, donde participaba en las tradicionales faenas de tienta. Gracias a este contacto con el sur de España, el torero valenciano, aunque nacido en la Comunidad Valenciana, pronto sería reconocido como un «torero del sur» debido a su estrecha relación con este ambiente.
El Debut como Novillero
A la edad de 15 años, Enrique Ponce hizo su debut en una novillada celebrada el 10 de agosto de 1986 en Baeza, Jaén. Este fue el primer paso en lo que sería una carrera fulgurante. A lo largo de 1986 y 1987, Ponce participó en varias novilladas sin picadores, mostrando desde un principio una destreza que sorprendió tanto a los aficionados como a los profesionales del toreo. Durante 1988, en su debut en el circuito profesional, Ponce logró impresionar a los asistentes a la plaza de Castellón, donde actuó en su primer festejo con picadores, compartiendo cartel con Curro Trillo y José Luis Torres. Su actuación fue destacada, demostrando que la frescura y la inteligencia del joven novillero tenían el potencial de convertirlo en una gran estrella del toreo.
Sin embargo, su gran oportunidad llegó en 1988 en Madrid, en la Plaza Monumental de Las Ventas, un escenario de máxima exigencia para cualquier torero. El 1 de octubre de ese año, Enrique debutó en Madrid, enfrentándose a un encierro de José Samuel Pereira Lupi y otros ganaderos. A pesar de su estatura y juventud, Ponce dejó una impresión positiva en los aficionados madrileños. Su capacidad para conectar con el público, incluso sin haber logrado cortar orejas ese día, ya era un indicio claro de su futuro en el toreo.
Confirmación de la Alternativa
En 1990, Enrique Ponce daba el siguiente gran paso en su carrera al recibir la alternativa como matador de toros en su ciudad natal, Valencia, el 16 de marzo de ese mismo año. Su padrino en este evento tan significativo fue el madrileño José Miguel Arroyo Delgado, «Joselito», quien le cedió los trastos para lidiar y matar al toro Talentoso, un morlaco de la ganadería Puerta Hermanos. La confirmación de la alternativa de Ponce tuvo lugar en la Plaza de Las Ventas, el 30 de septiembre de 1990, en una tarde en la que se presentó ante los aficionados más exigentes del mundo taurino. Su padrino de confirmación fue el jerezano Rafael Soto Moreno, conocido como «Rafael de Paula». Fue en ese momento cuando Enrique Ponce ratificó su posición como una de las grandes promesas del toreo, y su inclusión en el escalafón de matadores de toros quedó sellada de manera definitiva.
El Ascenso de Enrique Ponce
En 1991, Ponce se consolidó como una de las figuras principales del toreo en España, gracias a su capacidad para guiar la embestida de los toros con temple y elegancia. Desde el comienzo de su carrera como matador, Enrique demostró un estilo único, con un juego de muñeca excepcional que le permitía crear series de muletazos lentos y suaves que causaban gran admiración entre los aficionados. Su forma de torear, aunque natural y fluida, comenzó a recibir algunas críticas por parte de sectores más puristas que le acusaban de ser un torero «ventajista», al considerar que su estilo dependía de lidiar toros que colaboraban sin demasiada agresividad.
No obstante, estos comentarios no frenaron su avance. Durante 1991 y especialmente en 1992, Enrique Ponce se destacó por sus múltiples triunfos en España y en las principales plazas de América Latina. Su capacidad para mantenerse en la cima del escalafón de matadores, a pesar de las críticas, fue una clara muestra de su talento y la conexión que lograba establecer con el público. Ponce, entonces, había dejado claro que su nombre ocuparía un lugar preeminente en la historia del toreo.
La Consagración Internacional
A partir de 1992, Enrique Ponce no solo se consolidó en España, sino que también alcanzó la fama internacional, especialmente en América Latina, donde la tauromaquia tiene una profunda tradición. Uno de los momentos más significativos en su carrera fue la confirmación de su alternativa en México, el 13 de diciembre de 1992, en la Plaza México. En este festejo, su padrino fue el torero azteca Guillermo Capetillo, quien le cedió la lidia y muerte del toro Nevado, un cárdeno meano de la ganadería La Venta del Refugio. A pesar de sufrir una grave cornada en el muslo derecho, Enrique Ponce salió triunfador de la plaza, dejando una huella imborrable en los aficionados mexicanos. Este triunfo consolidó su posición como una de las figuras más importantes del toreo internacional, permitiéndole ampliar su legado en una de las plazas más prestigiosas del mundo.
La presencia de Ponce en América Latina no se limitó a México. Durante los años siguientes, recorrió las principales plazas de países taurinos como Colombia, Venezuela y Perú, donde su estilo cautivó al público, especialmente por su capacidad para hacer toreo clásico y profundo, sin perder la frescura que lo caracterizaba en sus primeras etapas. Esta combinación de elegancia técnica y emoción contenida le permitió mantener una posición destacada, no solo en España, sino también en el circuito taurino internacional.
Un Torero de Éxitos y Críticas
Aunque la carrera de Enrique Ponce fue una de las más brillantes de su época, no estuvo exenta de críticas. Mientras que muchos lo alababan por su temple, su capacidad para lidiar con toros complicados y su elegancia inigualable, otros consideraban que su estilo era excesivamente técnico, y acusaban al torero de ser «ventajista». Según sus detractores, Ponce utilizaba toros más colaborativos y menos exigentes, lo que le permitía mostrarse en su mejor versión sin el mismo nivel de dificultad que otros toreros. Además, en su repertorio se le señalaba por la falta de variedad, ya que su estilo se basaba principalmente en una muleta lenta y elegante, pero carente de la espontaneidad de otros grandes de la época.
Uno de los eventos que más críticas recibió fue su actuación en Las Ventas, en Madrid, en la que se encerró en solitario con seis toros. A pesar de que el gesto fue admirado por muchos, Ponce salió sin cortar orejas, lo que fue interpretado como un fracaso por aquellos que no compartían su estilo de toreo. Sin embargo, este tipo de situaciones no afectaron su carrera a largo plazo, pues Enrique Ponce ya había demostrado de sobra su calidad y su capacidad para torear en las principales plazas del mundo.
Permanencia en la Cima del Toreo
A lo largo de su carrera, Enrique Ponce logró mantenerse entre las figuras más destacadas del toreo español e internacional. Entre 1991 y 1994, sus actuaciones fueron constantes y exitosas, consolidándose como uno de los toreros más importantes de la época. En 1991, ya estaba en la cúspide del escalafón taurino, y durante el año 1992, su figura se consolidó al alcanzar el primer puesto del ranking de matadores de toros, logrando un total de cien contratos. No solo destacó en España, sino que también triunfó en América, lo que le permitió elevar aún más su nombre.
Su capacidad para mantenerse a la vanguardia fue notoria. A lo largo de su carrera, Enrique Ponce fue capaz de torear más de cien corridas por temporada sin que su nivel de calidad decayera, lo que era un signo de su excepcional preparación física y mental. El crítico taurino José Antonio del Moral destacó su capacidad para torear durante largas temporadas, sugiriendo que, con la suerte de su lado, Ponce podría ser una figura aún más grande en el futuro, no solo por su talento, sino por su dedicación y amor al oficio.
Legado y Perspectivas Futuras
Enrique Ponce es, sin lugar a dudas, uno de los grandes toreros de la historia moderna del toreo. Su estilo, su dominio técnico y su elegancia inconfundible lo han convertido en una figura admirada por aficionados y profesionales del mundo taurino. Más allá de sus éxitos en las plazas, Ponce ha sido un referente de la tauromaquia, un torero que entendió el toreo como una forma de arte más que como un simple espectáculo.
El legado de Ponce, sin embargo, no se limita a su técnica o a sus innumerables triunfos. Como referente del toreo clásico, su influencia se ha sentido en varias generaciones de toreros, que han encontrado en él una inspiración. Además, su longevidad en el mundo del toreo, acompañado de una forma física y mental envidiables, le han permitido mantenerse vigente a lo largo de las décadas, lo que refuerza su posición como una de las grandes figuras del siglo XX y XXI.
A pesar de las críticas que pueda recibir, su carrera se puede considerar una de las más completas y destacadas en la historia del toreo. Con más de treinta años de carrera y decenas de éxitos a su espalda, Enrique Ponce continúa siendo una figura indispensable en el panorama taurino, demostrando que el toreo, como arte, siempre puede evolucionar y mantenerse relevante para nuevas generaciones de aficionados.
MCN Biografías, 2025. "Enrique Ponce Martínez (1971 – VVVV): Un Maestro del Toreo que Definió la Década de los 90". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ponce-martinez-enrique [consulta: 6 de febrero de 2026].
