Nabopolasar (625-605 a.C.): El rey que transformó Babilonia y Nínive

Nabopolasar, cuyo nombre original era Nabu-apal-usur, fue un destacado rey de Babilonia y Nínive que jugó un papel crucial en la caída del Imperio Asirio y en el ascenso del Imperio Neo-Babilónico. Fundador de la décima dinastía del Imperio Babilónico, conocido también como el Imperio Caldeo, Nabopolasar aprovechó las circunstancias de su tiempo para consolidar su poder en Babilonia y otras ciudades de la región. Su astucia política y su habilidad para formar alianzas fueron claves en la victoria sobre Asiria, lo que permitió que Babilonia emergiera como una de las grandes potencias de la antigüedad.

Orígenes y contexto histórico

El contexto en el que Nabopolasar comenzó a ganar poder fue de gran inestabilidad política. Tras la muerte de Assurbanipal, último gran rey del Imperio Asirio, las estructuras de poder en Asiria comenzaron a desmoronarse. En un período de crisis y debilitamiento, Nabopolasar se alzó como líder en las regiones meridionales del País del Mar, que hoy correspondería a la zona de Babilonia. Aprovechando el vacío de poder dejado por la desaparición de Assurbanipal, Nabopolasar comenzó a controlar diversas ciudades clave como Sippar, Dilbat, Uruk y Nippur. Esta expansión y consolidación de su poder en el sur de Mesopotamia marcaron el inicio de su ascenso hacia la soberanía total.

Logros y contribuciones

Uno de los logros más importantes de Nabopolasar fue la fundación de la dinastía caldea, que inauguró una nueva era para Babilonia. Su habilidad para gestionar alianzas y su destreza militar fueron fundamentales para el éxito de sus campañas. En el año 620 a.C., Nabopolasar logró tomar control absoluto de Babilonia, estableciendo un reino independiente y autónomo. A partir de este momento, Nabopolasar comenzó a desafiar abiertamente el dominio asirio, realizando incursiones incluso en la ciudad de Assur, la antigua capital de Asiria.

La importancia de Nabopolasar se destaca principalmente por su participación en la caída del Imperio Asirio. En el año 614 a.C., se alió con Ciaxares, el rey de los medos, con quien compartió intereses comunes en la destrucción del poder asirio. Esta alianza se consolidó mediante un matrimonio estratégico: el hijo de Nabopolasar, Nabucodonosor II, se casó con Amytis, la nieta de Ciaxares. Esta unión fortaleció los lazos entre los caldeos y los medos, convirtiéndose en un factor decisivo en las futuras victorias militares.

Juntos, los caldeos, los medos y los escitas, lograron conquistar la capital asiria, Nínive, en el 612 a.C., lo que significó el fin de la supremacía del Imperio Asirio. Durante este enfrentamiento, el último rey asirio, Sin-Shar-Iskun, perdió la vida en la caída de Nínive. Este evento fue uno de los momentos más emblemáticos de la historia de Nabopolasar, consolidando su reputación como un líder formidable y estratega.

Momentos clave

A lo largo de su reinado, Nabopolasar vivió una serie de momentos clave que definieron su legado. Entre los más importantes se incluyen:

  • La alianza con los medos (614 a.C.): La unión con Ciaxares fue fundamental para el futuro de Babilonia. Este acuerdo permitió que ambos reinos se unieran contra un enemigo común: Asiria. La alianza fue refrendada por el matrimonio de Nabucodonosor II y Amytis, lo que también selló la relación entre los caldeos y los medos.

  • La caída de Nínive (612 a.C.): Este acontecimiento marcó el fin del Imperio Asirio. Con el apoyo de los medos y los escitas, las tropas de Nabopolasar lograron tomar la ciudad asiria, una victoria crucial en la historia antigua.

  • La derrota de Assur-Uballit II (608 a.C.): Nabopolasar continuó su lucha contra los restos del Imperio Asirio. En el 608 a.C., logró una victoria decisiva sobre Assur-Uballit II, el último rey asirio, en la batalla de Kharrán.

  • La victoria en Karkemish (605 a.C.): Un enfrentamiento crucial se produjo en Karkemish contra las fuerzas egipcias de Nekao II, el faraón que había apoyado a los asirios. Esta batalla resultó en una victoria decisiva para las fuerzas caldeas, permitiendo a Nabopolasar tomar el control de Siria, expandiendo aún más su dominio.

Relevancia actual

El impacto de Nabopolasar en la historia no puede subestimarse. Su reinado marcó el fin de la dominación asiria y la ascensión de Babilonia como una de las principales potencias de la región. El ascenso de su hijo Nabucodonosor II, quien heredó el trono tras la muerte de Nabopolasar en 605 a.C., consolidó aún más el poder de Babilonia, llevando al Imperio Neo-Babilónico a nuevas alturas.

Bajo el liderazgo de Nabucodonosor II, Babilonia experimentó una época de esplendor, que incluyó la construcción de monumentales estructuras, como los famosos Jardines Colgantes de Babilonia y la restauración de la Puerta de Ishtar. Sin embargo, es importante recordar que todo este legado fue posible gracias a los cimientos establecidos por Nabopolasar, quien sentó las bases para la grandeza de su hijo.

En la actualidad, el nombre de Nabopolasar sigue siendo recordado como un líder visionario que, a través de sus alianzas estratégicas y victorias militares, transformó el destino de Babilonia y cambió el curso de la historia en el Cercano Oriente.

La historia de Nabopolasar resalta la importancia de la política, la diplomacia y la estrategia militar en la antigüedad. Su habilidad para forjar alianzas y su destreza en el campo de batalla lo convirtieron en un personaje esencial en la caída de Asiria y la resurrección de Babilonia.

La figura de Nabopolasar ha dejado una huella indeleble en la historia, sirviendo como un ejemplo de liderazgo y visión en tiempos de caos y transformación.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Nabopolasar (625-605 a.C.): El rey que transformó Babilonia y Nínive". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/nabopolasar [consulta: 18 de febrero de 2026].