Hugh Laing (1911-1988). El pionero bailarín que transformó el ballet moderno
Hugh Laing fue una de las figuras más
influyentes en el ballet del siglo XX. Nacido en Barbados en 1911,
Laing destacó por su capacidad artística y su incansable dedicación al
mundo de la danza. A lo largo de su carrera, colaboró con algunos de
los más grandes coreógrafos y se unió a importantes compañías de
ballet, dejando una huella imborrable en el panorama de la danza
mundial. Su legado perdura a través de su participación en la creación
de obras que definieron el ballet moderno y su incursión en el mundo de
la fotografía después de abandonar los escenarios.
Orígenes y contexto histórico
Hugh Laing nació en la isla
caribeña de Barbados, parte de las Indias Occidentales, en 1911. Desde
una edad temprana, mostró una inclinación por las artes, comenzando sus
estudios en pintura en la Grosvenor School of Modern Art en 1931. Sin
embargo, su pasión por la danza lo llevó a abandonar la pintura para
formarse en esta disciplina. En Londres, estudió con renombrados
maestros como Marie Rambert y Margaret Craske, figuras clave en la formación de bailarines de la época. Posteriormente, amplió su formación en París con Olga Preobrajenska, una de las más destacadas maestras de ballet en Europa.
Laing debutó en 1932 con el Ballet Rambert, un colectivo fundado por Marie Rambert,
que fue clave en la formación de nuevos talentos en el ballet
británico. A lo largo de su carrera, Laing se destacó por su habilidad
técnica y su profunda expresión artística, lo que le permitió ocupar un
lugar de honor en varias de las principales compañías de ballet de su
tiempo.
Logros y contribuciones
En 1937, Hugh Laing fue cofundador del London Ballet, junto a Antony Tudor,
un coreógrafo que influyó profundamente en su carrera. Durante este
período, Laing participó en la creación de varios ballets fundamentales
para el repertorio de la compañía. Entre sus contribuciones más
destacadas se encuentran sus interpretaciones en obras como Atlanta of the East (1933), Paramour (1934) y Jardin aux Lilas (1936), donde mostró su talento excepcional para la danza contemporánea. Además, fue parte de la creación de los ballets de Antony Tudor como The Planets (1934), Dark Elegies (1937), y Judgement of Paris (1938), una obra para la cual también diseñó el vestuario, demostrando su versatilidad como artista.
En 1940, Laing se trasladó a Nueva
York para unirse al Ballet Theatre, ahora conocido como American Ballet
Theatre (ABT), donde continuó su colaboración con Antony Tudor,
participando en varias de sus obras más importantes. Entre ellas
destacan sus interpretaciones como el joven de la Casa de Enfrente en Pillar of Fire (1942) y Romeo en The Tragedy of Romeo and Julia (1943), un papel que le permitió consolidarse como uno de los principales bailarines de su generación.
A lo largo de su carrera en el
Ballet Theatre, Laing tuvo la oportunidad de trabajar en la creación de
nuevos ballets, algunos de los cuales fueron fundamentales para el
desarrollo del ballet moderno. Entre estos se incluyen Quintet (1940) de Anton Dolin, Aleko (1942) de Léonide Massine y Tally-Ho (1944) de Agnes de Mille, obras que reflejan la diversidad estilística que caracterizó al ballet de la época.
Momentos clave
Durante su tiempo en el Ballet
Theatre, Laing desempeñó papeles clave en varias de las obras más
importantes de los coreógrafos de la época. Sus interpretaciones en
ballets como The Tragedy of Romeo and Julia (1943), donde interpretó a Romeo, y en Undertow
(1945), donde dio vida al personaje del Transgresor, son consideradas
algunas de sus mejores interpretaciones. Su presencia en el escenario,
combinada con su impecable técnica, le permitió ganarse el
reconocimiento de crítica y público.
En 1950, Laing se unió al New York City Ballet,
una de las compañías más prestigiosas de los Estados Unidos, donde
continuó colaborando con coreógrafos de renombre. Durante su estancia
en el New York City Ballet, participó en las estrenos de importantes
obras de George Balanchine, como Bayou (1952) y Lady of the Camelias (1950) de Antony Tudor.
Estos papeles permitieron a Laing seguir ampliando su versatilidad
artística, enfrentándose a nuevos desafíos interpretativos y
estilísticos.
Sin embargo, a mediados de la
década de 1950, Hugh Laing decidió retirarse del mundo de la danza. Su
amor por las artes visuales, que había cultivado en sus primeros años,
lo llevó a dedicarse a la fotografía. A lo largo de los años, Laing fue
reconocido tanto por su trabajo en el escenario como por su incursión
en el campo de la fotografía, una disciplina que lo mantuvo activo en
el mundo de las artes hasta su fallecimiento en 1988 en Los Ángeles,
California.
Relevancia actual
El legado de Hugh Laing sigue vivo
en la memoria del mundo de la danza. Su impacto en el ballet moderno y
su capacidad para interpretar una variedad de papeles lo han convertido
en una figura clave en la historia de la danza del siglo XX. A través
de sus colaboraciones con maestros como Antony Tudor, Anton Dolin, George Balanchine y Agnes de Mille, Laing contribuyó al desarrollo de obras fundamentales para el ballet contemporáneo.
Su influencia también se extiende
más allá del escenario, ya que su trabajo como fotógrafo le permitió
capturar momentos únicos del mundo de la danza. Laing dejó una huella
indeleble en el arte, tanto en su tiempo como en la posteridad, y sigue
siendo una referencia para futuras generaciones de bailarines y
coreógrafos.
Laing, al igual que sus
contemporáneos, formó parte de un movimiento artístico que redefinió el
ballet clásico y lo llevó a nuevas fronteras. Su contribución a la
danza moderna, tanto en la interpretación como en la creación, es
incuestionable. Aunque ya no esté entre nosotros, su legado continúa
siendo fuente de inspiración para artistas y entusiastas de la danza en
todo el mundo.
MCN Biografías, 2025. "Hugh Laing (1911-1988). El pionero bailarín que transformó el ballet moderno". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/laing-hugh [consulta: 31 de enero de 2026].
