Ibn Saud IV (1902-1969). El monarca saudita que luchó por modernizar su país en medio de un sistema feudal
Ibn Saud IV, nacido en Kuwait el 15 de enero de 1902, fue una figura central en la historia contemporánea de Arabia Saudita. Su reinado, aunque marcado por avances en la modernización del país, también estuvo lleno de conflictos internos y externos que determinaron el rumbo del reino durante la segunda mitad del siglo XX. Este artículo explora la vida, los logros y las controversias de este importante monarca, cuyo legado permanece vigente en el mundo islámico y en la historia de la región.
Orígenes y contexto histórico
Ibn Saud IV nació en el exilio en Kuwait, donde su padre, Ibn Saud III, se encontraba tras ser desterrado del trono de Arabia Saudita. Aunque su infancia transcurrió en circunstancias de incertidumbre política, Ibn Saud IV recibió una educación que lo preparó para desempeñar un papel destacado en la política de su país. Desde joven, mostró gran capacidad militar y una visión pragmática para la gobernanza, factores que lo llevarían a convertirse en una figura central en la historia de Arabia Saudita.
En 1933, cuando el reino de Arabia Saudita fue oficialmente constituido por su padre, Ibn Saud III, Ibn Saud IV fue proclamado príncipe heredero. Este nombramiento marcó el inicio de una carrera que lo llevaría a los más altos puestos del gobierno saudita. En 1934, se distinguió en la guerra contra los yemenitas, en una campaña que consolidó su fama como líder militar. Su ascendente carrera continuó con el nombramiento como comandante en jefe de las fuerzas armadas y virrey de Hedjaz en 1939, lo que consolidó su influencia en la política interna del reino.
Logros y contribuciones
Uno de los primeros grandes logros de Ibn Saud IV fue la creación de las bases del gobierno moderno en Arabia Saudita. En 1953, con la muerte de su padre, Ibn Saud IV ascendió al trono con el apoyo de sus hermanos. Uno de los aspectos más relevantes de su reinado fue la creación de instituciones gubernamentales modernas, como el Consejo de Ministros, una estructura política que marcó un antes y un después en la administración saudita. Esta institución, que permitió un mayor grado de organización y cohesión en el gobierno, tuvo a Ibn Saud IV como su presidente desde su creación.
El rey Ibn Saud IV también impulsó la creación de varios ministerios que fueron cruciales para el desarrollo del país. Entre estos se destacan los ministerios de Comercio, Educación y Sanidad, que fueron fundamentales en el proceso de modernización. En particular, el rey mostró un interés especial por la educación, con el objetivo de mejorar la formación de los ciudadanos sauditas y diversificar las fuentes de conocimiento en un país tradicionalmente gobernado por las normas islámicas.
Además, bajo su reinado se produjo un auge en la industria petrolera, que jugó un papel crucial en la economía del país. Ibn Saud IV facilitó el trabajo de las compañías petroleras, lo que permitió a Arabia Saudita explotar su riqueza natural y asegurar una fuente constante de ingresos que le permitió consolidar su poder y su fortuna personal. Con los ingresos obtenidos por el petróleo, Ibn Saud IV se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo, lo que le permitió vivir una vida suntuosa y rodeado de lujos, con un séquito que incluía a más de 150 personas y un numeroso harén.
Momentos clave de su reinado
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1934: Campaña contra los yemenitas, que consolidó el poder militar y político de Ibn Saud IV.
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1939: Nombramiento como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y virrey de Hedjaz.
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1953: Ascenso al trono tras la muerte de su padre, Ibn Saud III.
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1956: Apoyo a Egipto durante la Crisis del Canal de Suez, rompimiento de relaciones con Francia y Reino Unido.
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1960: Cede la presidencia del Consejo de Ministros a su hermano Faysal debido a problemas de salud.
A pesar de estos logros, el reinado de Ibn Saud IV estuvo marcado por diversas contradicciones. Si bien impulsó el progreso en algunas áreas, también enfrentó desafíos importantes debido a su estilo de gobierno autocrático y personalista. Aunque Arabia Saudita avanzaba en términos de infraestructura y modernización, el sistema político seguía siendo feudal, y el país no pudo superar las tensiones internas que comenzaron a surgir debido a la mala administración y la falta de control efectivo del monarca sobre el gobierno.
Relevancia actual
El legado de Ibn Saud IV es una mezcla de avances y retrocesos. Su apoyo a las compañías petroleras y su relación estrecha con países occidentales, especialmente Estados Unidos, fueron fundamentales para asegurar el bienestar económico del país, pero también le granjearon la enemistad de muchos otros gobiernos árabes. De hecho, su enemistad con Nasser, el presidente de Egipto, fue una de las más destacadas de su reinado. La relación entre ambos países se deterioró debido a sus diferencias políticas, y en varias ocasiones, Ibn Saud IV intentó contrarrestar la influencia de Egipto en el mundo árabe.
La administración de Ibn Saud IV también fue marcada por una serie de decisiones que favorecieron la consolidación de su poder absoluto. Por ejemplo, en 1960, cuando cedió la presidencia del Consejo de Ministros a su hermano Faysal debido a problemas de salud, Ibn Saud IV pronto recuperó el control de la política interna tras una serie de tensiones dentro de la familia real. Estos eventos, junto con su lucha por mantener su autoridad absoluta, culminaron en un golpe de Estado en 1964, que resultó en su derrocamiento definitivo.
El golpe de Estado y su caída
En marzo de 1964, aprovechando la ausencia de Ibn Saud IV por motivos de salud, su hermano Faysal dio un golpe de Estado que lo derrocó del trono. Este evento marcó el fin de un reinado lleno de tensiones políticas y personales. Ibn Saud IV aceptó su destitución y se trasladó a Egipto, donde fue recibido por su antiguo enemigo Nasser. Más tarde, se mudó a Grecia, donde vivió sus últimos años en la localidad de Cavouri, cerca de Atenas.
Ibn Saud IV falleció en 1969 a causa de un ataque al corazón. Con su muerte, desapareció uno de los últimos monarcas absolutos de Oriente, dejando una huella profunda en la historia de Arabia Saudita y en la región en general.
A lo largo de su vida, Ibn Saud IV fue una figura compleja, cuyo legado sigue siendo objeto de debate. Por un lado, fue un monarca que intentó modernizar Arabia Saudita y adaptarla a las nuevas realidades geopolíticas y económicas del mundo. Por otro, su autoritarismo y su vinculación con las potencias occidentales le trajeron tanto aliados como enemigos, y su reinado terminó marcado por la crisis interna que llevó a su destitución. No obstante, su influencia en la historia de Arabia Saudita y su impacto en la política internacional no pueden ser subestimados.
MCN Biografías, 2025. "Ibn Saud IV (1902-1969). El monarca saudita que luchó por modernizar su país en medio de un sistema feudal". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ibn-saud-iv [consulta: 2 de febrero de 2026].
