Didio Juliano: El emperador que compró el trono
A finales del siglo II d.C., el Imperio Romano atravesaba una profunda decadencia moral. Tras el fin del reinado de los cinco «buenos» emperadores, la inestabilidad se apoderó de Roma. Cómodo, un gobernante caprichoso e inadecuado, había socavado la confianza tanto de la plebe como del Senado, mientras que la Guardia Pretoriana se había convertido en una fuerza corrupta y mercenaria.
Cómodo: El preámbulo al caos
El gobierno de Cómodo estuvo marcado por excesos y extravagancias. Sus espectáculos como gladiador no solo agotaron las arcas del imperio, sino que también provocaron el desprecio de la nobleza y la pérdida del apoyo popular. Además, su paranoia lo llevó a ejecutar indiscriminadamente a aquellos que consideraba desleales. Finalmente, su entorno más cercano decidió acabar con él, abriendo paso a una etapa de inestabilidad conocida como el “salto” imperial, donde los emperadores cambiaban rápidamente de manos.
Pertinax y la subasta imperial
Después de la muerte de Cómodo, Pertinax asumió el trono, pero su reinado fue efímero. La Guardia Pretoriana, descontenta porque no se les había pagado la totalidad de los 12,000 sestercios prometidos, lo asesinó apenas tres meses después. Tras su muerte, los pretorianos, conscientes de su poder, tomaron una decisión inaudita: subastar el trono imperial al mejor postor.
Didio Juliano: El hombre que compró el imperio
En este contexto de decadencia, Didio Juliano, un senador acomodado, se convirtió en protagonista de una escena vergonzosa en la historia de Roma. En una fiesta, mientras los nobles conversaban sobre la venta del trono, Juliano y sus compañeros decidieron actuar. Se dirigieron al campamento pretoriano, donde otros aspirantes ya negociaban con los guardias desde los muros del cuartel.

En una auténtica subasta, las ofertas aumentaron hasta que Didio Juliano prometió la suma más alta y se alzó como el ganador. Así, por primera vez en la historia, el trono del estado más poderoso del mundo fue vendido al mejor postor.
Un reinado breve y vergonzoso
La compra del trono no trajo felicidad ni estabilidad a Didio Juliano. Su reinado, que duró apenas tres meses, fue profundamente impopular. Incapaz de ganarse el apoyo del Senado, la plebe o los militares, su gobierno terminó de manera violenta: los mismos pretorianos que lo habían coronado lo asesinaron.
Un legado infame
Aunque su tiempo en el poder fue breve y desastroso, Didio Juliano quedó registrado en la historia como un símbolo de la decadencia y corrupción que marcó los últimos años del siglo II d.C. Su caso representa uno de los momentos más bajos del Imperio Romano, donde el poder supremo se convirtió en un mero objeto de transacción.
MCN Biografías, 2024. "Didio Juliano: El emperador que compró el trono". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/didio-juliano-el-emperador-que-compro-el-trono [consulta: 27 de febrero de 2026].
