Hermida y Porras, Benito Ramón de (1756-1814): Un defensor del clero y la monarquía en tiempos de conflicto

Benito Ramón de Hermida y Porras fue un influyente político español del siglo XVIII y principios del XIX, cuya vida estuvo marcada por su defensa de los intereses del clero y de la monarquía en una época de grandes convulsiones políticas. Nacido en 1736, su legado abarca tanto su papel en la política como su contribución intelectual a través de escritos que reflejaron sus convicciones. A lo largo de su vida, Hermida se enfrentó a una serie de desafíos, pero siempre se mantuvo fiel a sus principios, defendiendo los valores tradicionales en momentos de crisis para España, hasta su muerte en 1814, poco antes de la restauración de Fernando VII.

Orígenes y contexto histórico

Benito Ramón de Hermida nació en una época de transformaciones sociales, políticas y culturales en España. Durante su juventud, España se encontraba bajo el reinado de Carlos III, un periodo de reformas en varios ámbitos, pero también de tensiones internas debido a las luchas por el poder y la influencia. Las tensiones sociales y políticas se vieron incrementadas por los cambios que trajo consigo la Ilustración y la influencia de las ideas liberales provenientes de Francia.

Hermida, que llegó a ser catedrático en la Universidad de Santiago, siempre se mostró un firme defensor de los intereses del clero, lo que lo colocó en una posición política algo conservadora. En una época en la que las ideas liberales ganaban terreno, especialmente durante el reinado de Carlos IV, Hermida se mantuvo fiel a la monarquía y a las estructuras tradicionales de poder, lo que lo llevó a enfrentarse directamente con figuras prominentes de la política española como Manuel de Godoy y Mariano Luis de Urquijo. Estos enfrentamientos marcaron gran parte de su carrera, especialmente por sus posturas a favor de la religión y el orden monárquico.

Logros y contribuciones

Benito Hermida y Porras no solo desempeñó roles políticos clave, sino que también se destacó como intelectual y escritor. Su carrera política incluyó importantes cargos, como su pertenencia y dirección en la Sociedad Económica de Sevilla, donde pronunció un discurso político el 23 de noviembre de 1787, defendiendo sus ideas sobre la situación económica y social de España. Además, fue presidente de la Audiencia de Sevilla y Consejero de Castilla, desempeñando una labor crucial en la administración de justicia.

A lo largo de su vida, Hermida fue conocido por su férrea defensa del clero y su posición conservadora en cuestiones religiosas. Su relación con figuras del gobierno de la época, como Manuel de Godoy y Mariano Luis de Urquijo, fue tensa debido a sus discrepancias en cuanto a la orientación política que debía seguir España. A pesar de las críticas de estos ministros, Hermida logró mantenerse relevante en la política española, lo que refleja su habilidad para navegar en tiempos de creciente polarización.

Uno de los momentos más significativos de su vida ocurrió en 1808, cuando la insurrección nacional contra la ocupación napoleónica estalló en España. Hermida, desde su residencia en Zaragoza, albergó a Gaspar Melchor de Jovellanos, quien era un destacado líder político y reformista, y contribuyó de manera activa a la defensa contra las tropas francesas. En esos momentos críticos, Hermida se alineó con aquellos que luchaban por mantener la independencia de España, lo que lo llevó a ser designado diputado a las Cortes de Cádiz en 1810, donde se convirtió en un firme defensor de la monarquía y del papel tradicional de la Iglesia en la vida pública.

Momentos clave en su carrera

A continuación se presentan algunos de los momentos más importantes en la vida política de Hermida:

  1. 23 de noviembre de 1787: Pronunció un importante discurso político en la Sociedad Económica de Sevilla, donde expuso sus ideas sobre la situación política y económica de España.

  2. 1808: Durante la invasión napoleónica, Hermida albergó a Jovellanos en su casa de Zaragoza y apoyó activamente el levantamiento contra las tropas francesas.

  3. 14 de septiembre de 1810: Fue designado diputado a las Cortes de Cádiz, convirtiéndose en un miembro clave de la comisión de verificación de los poderes de los diputados.

  4. 28 de octubre de 1809: Presentó un dictamen sobre la obligación que tenía la Junta Central de reducir el gobierno del reino a una Regencia, defendiendo la restauración de la monarquía absoluta.

  5. 1814: Murió poco antes de la restauración de Fernando VII, un momento histórico que significó el retorno al absolutismo en España tras la ocupación napoleónica.

A lo largo de estos eventos, Hermida siempre mostró un compromiso con los principios tradicionales, buscando preservar la estructura monárquica y defender los intereses del clero en medio de los vientos de cambio que sacudían al país.

Obras y escritos

Además de su faceta política, Hermida fue un escritor prolífico. Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • Traducción del Paraíso perdido en versos libres de Milton: Publicada póstumamente en 1814, esta obra fue una adaptación libre de la famosa obra de John Milton, un trabajo que dejó una huella importante en el ámbito literario de la época.

  • Pensamientos militares de un paisano: Un escrito que refleja su visión sobre los conflictos militares y las necesidades de España durante la guerra contra Francia.

  • Exposición breve de las cortes, gobierno constitución del reino de Navarra: En este escrito, Hermida reflexiona sobre la situación política de Navarra, y cómo la constitución de este reino debía adaptarse a las circunstancias del momento.

  • Observaciones encaminadas a desengañar e instruir a los diputados de las cortes extraordinarias: Un trabajo en el que criticaba las decisiones tomadas por las Cortes de Cádiz, demostrando su rechazo hacia el proceso constitucional que se estaba llevando a cabo.

En sus escritos, Hermida defendió siempre la idea de una monarquía fuerte, sustentada por los valores religiosos y tradicionales, lo que lo llevó a ser un crítico acérrimo de las reformas liberales que comenzaron a ganar fuerza durante las Cortes de Cádiz.

Relevancia actual

La figura de Benito Ramón de Hermida sigue siendo un referente en el estudio de la política española del siglo XVIII y principios del XIX. Su defensa de la monarquía y de los intereses del clero lo colocó en el centro del debate político de su tiempo, enfrentándose a figuras como Godoy, Urquijo, y Fernando VII, quienes representaban una visión diferente para el futuro de España. Aunque no siempre fue popular entre los círculos liberales, su impacto en los momentos más críticos de la historia de España lo convierte en una figura fundamental para entender la resistencia conservadora durante la invasión napoleónica y las primeras etapas de la restauración borbónica.

Su legado también reside en su obra literaria, que ofrece una perspectiva única sobre los conflictos de su tiempo. En particular, su traducción de Milton y sus reflexiones sobre la política y la guerra siguen siendo valiosas para los estudiosos de la historia española.

A pesar de la controversia que pudo generar durante su vida, la figura de Hermida se sigue valorando en el contexto de la lucha por preservar el orden tradicional y la resistencia a las reformas liberales que, en muchos casos, alteraron profundamente la estructura política y social de España.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Hermida y Porras, Benito Ramón de (1756-1814): Un defensor del clero y la monarquía en tiempos de conflicto". Disponible en: https://mcnbiografias.com/hermida-benito [consulta: 27 de abril de 2026].