Mohammad Zahir Shah (1914-2007). El último rey de Afganistán y símbolo de unidad nacional

El reinado de Mohammad Zahir Shah, último monarca de Afganistán, se extiende como uno de los periodos más largos y estables de la historia moderna del país. Gobernó entre 1933 y 1973, en medio de una compleja dinámica geopolítica marcada por la rivalidad entre potencias mundiales y las tensiones internas de una nación profundamente diversa. Su figura adquirió gran relevancia no solo por las reformas políticas y sociales emprendidas durante su reinado, sino también por su papel como referente simbólico en los años posteriores a su derrocamiento, cuando Afganistán atravesó conflictos internos, invasiones extranjeras y guerras civiles. Hasta su muerte en 2007, fue considerado un símbolo de unidad nacional para millones de afganos.

Orígenes y contexto histórico

Mohammad Zahir Shah nació en Kabul el 15 de octubre de 1914, en el seno de la familia real afgana. Realizó sus estudios primarios en la capital antes de trasladarse a Francia, donde cursó la secundaria en el Liceo de Montpellier. Regresó a su país en 1932, ingresó en la Escuela de Oficiales de Infantería y ese mismo año inició su carrera política como asistente del ministro de Defensa Nacional. Al año siguiente fue nombrado ministro de Educación Nacional.

El 8 de noviembre de 1933, a los 19 años, ascendió al trono tras el asesinato de su padre, Nadir Shah. Su llegada marcó un nuevo intento por consolidar un Estado central fuerte, capaz de controlar el territorio y frenar el bandolerismo que caracterizó a Afganistán en las décadas previas.

En sus primeros años como rey, Zahir Shah se mantuvo en un segundo plano mientras su tío Shah Mahmood Khan ejercía como primer ministro y verdadero gobernante del país. Este modelo respondía a una tradición afgana en la que los hermanos del último rey asumían el poder ejecutivo, renunciando al trono a cambio de esa influencia política.

Durante esta etapa, Afganistán ingresó en 1934 a la Sociedad de Naciones y, en 1936, se adhirió al Tratado de No Agresión con Persia, Irak y Turquía. Un mes después firmó un acuerdo similar con la Unión Soviética, asegurando la neutralidad afgana durante la Segunda Guerra Mundial.

Logros y contribuciones

El reinado de Zahir Shah estuvo marcado por un proceso de reformas y modernización, aunque con resultados desiguales debido a las limitaciones estructurales del país.

Reformas sociales y políticas

En 1953, su primo Sardar Daud asumió el cargo de primer ministro y puso en marcha una serie de medidas de modernización. Una de las más destacadas ocurrió en 1959, cuando se ordenó a los ministros presentarse en actos públicos junto a sus esposas sin velo, como símbolo de la emancipación femenina. Aunque estas reformas tuvieron impacto principalmente en Kabul y otras ciudades, marcaron un precedente en la historia social afgana.

A inicios de los años 60, los conflictos con Pakistán por las tribus pashtún y los problemas económicos llevaron al rey a impulsar un cambio de rumbo. Inspirado por su formación liberal en Europa, promovió un proceso de modernización institucional que culminó en la Constitución de 1964. Este documento estableció una monarquía constitucional, separó los poderes del Estado, excluyó a los familiares reales de la política y garantizó libertades como la de prensa y la formación de partidos políticos.

Desarrollo económico e infraestructura

Gracias a la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la Guerra Fría, Afganistán recibió apoyo económico y técnico de ambas potencias. Zahir Shah impulsó planes quinquenales de desarrollo, con proyectos de irrigación, modernización agrícola y mejoras en las infraestructuras. Sin embargo, los beneficios se concentraron en torno a Kabul, sin alcanzar plenamente a las zonas rurales.

Diplomacia internacional

El rey buscó mantener un equilibrio entre las potencias rivales. En 1963 firmó un acuerdo con Pakistán que definió de manera definitiva la frontera internacional, un paso clave para la estabilidad regional. Su política de neutralidad activa convirtió a Afganistán en un espacio donde las potencias competían por influencia, lo que le permitió obtener recursos sin caer directamente en el bloque soviético ni en el estadounidense.

Momentos clave

El reinado de Zahir Shah estuvo marcado por episodios decisivos que definieron su trayectoria y la del país:

  • 1933: Ascenso al trono tras el asesinato de Nadir Shah.

  • 1934: Ingreso de Afganistán en la Sociedad de Naciones.

  • 1936: Firma de tratados de no agresión con países vecinos y con la URSS.

  • 1953: Nombramiento de su primo Sardar Daud como primer ministro.

  • 1959: Reformas sociales en favor de la mujer.

  • 1963: Acuerdo fronterizo con Pakistán.

  • 1964: Proclamación de la nueva Constitución liberal.

  • 1973: Golpe de Estado de Daud que derroca a Zahir Shah durante un viaje por Europa.

  • 1989: Formación de la Sociedad de Salvación Nacional en su nombre.

  • 2002: Regreso a Afganistán tras casi tres décadas de exilio en Roma.

  • 2007: Fallecimiento en Kabul, a los 92 años.

Relevancia actual

Tras ser derrocado en 1973, Zahir Shah se exilió en Roma, donde permaneció hasta 2002. Durante este tiempo fue despojado de la ciudadanía afgana en 1978 por los comunistas, aunque la recuperó en 1991. Pese a la distancia, su figura se convirtió en referente para grupos de exiliados y combatientes muyahidines, que lo veían como un símbolo capaz de unificar al país.

En los años 80 y 90, mientras Afganistán sufría una guerra civil devastadora, su residencia italiana funcionó como punto de encuentro de la diáspora afgana. En 2001 intentó organizar una Loya Jirga o gran asamblea nacional, pero su propuesta fue rechazada por los talibanes. Tras los atentados del 11 de septiembre y la negativa de los talibanes a entregar a Osama Bin Laden, el escenario internacional cambió. Estados Unidos, bajo la presidencia de George Bush, intervino militarmente en Afganistán. En ese contexto, Zahir Shah volvió en abril de 2002 como figura de reconciliación nacional, aunque sin recuperar el trono.

Su muerte en 2007 fue un acontecimiento de gran repercusión. El entonces presidente afgano Hamid Karzai lo calificó como un “símbolo de unidad nacional” y decretó tres días de duelo oficial. Para muchos afganos, representaba un pasado más estable frente a las décadas de violencia que siguieron a su caída.

Legado de Mohammad Zahir Shah

La figura de Zahir Shah continúa siendo recordada como la de un monarca que intentó modernizar Afganistán respetando su diversidad cultural y tribal. Su apuesta por una Constitución liberal y su política de neutralidad internacional marcaron un rumbo distinto al de sus sucesores, quienes enfrentaron golpes de Estado, invasiones y guerras civiles. Aunque sus reformas tuvieron limitaciones y su reinado terminó abruptamente, se le recuerda como el último rey de Afganistán, un soberano que supo mantener al país en paz durante cuarenta años y que, tras su muerte, fue honrado como un referente de unidad y estabilidad.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Mohammad Zahir Shah (1914-2007). El último rey de Afganistán y símbolo de unidad nacional". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/zahir-shah-mohammad [consulta: 1 de marzo de 2026].