Vizarrón y Eguiarreta, Juan Antonio de (1658-1747). El arzobispo y virrey de Nueva España que enfrentó crisis políticas y epidemias

Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta (1658-1747) fue un destacado administrador colonial español que desempeñó un papel crucial en la historia de la Nueva España durante el siglo XVIII. Nacido en 1658, aunque el lugar exacto de su nacimiento es incierto, se destacó como arzobispo de México y virrey interino de Nueva España entre 1734 y 1740. Su mandato estuvo marcado por una serie de eventos difíciles, desde conflictos con la marina británica hasta la devastadora epidemia de fiebre amarilla que azotó al virreinato, pasando por la inseguridad interna y la creciente presión por los asuntos exteriores.

Orígenes y contexto histórico

Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta nació en el año 1658, en una fecha que aún hoy permanece desconocida. Se sabe que era originario de España y que fue una de las figuras clave dentro del clero y la administración colonial. Su carrera comenzó a despegar en España, donde fue arcediano titular de la catedral de Sevilla, además de desempeñar el cargo de sumiller de cortina del rey. En 1730, fue nombrado arzobispo de la diócesis de México, cargo que ocuparía hasta su muerte.

En 1734, tras la muerte del marqués de Casafuerte, el virrey anterior, Juan Antonio Vizarrón fue nombrado virrey interino de Nueva España por decisión real, un nombramiento que coincidió con momentos de alta tensión en Europa y en las colonias. Su ascenso al cargo fue inmediato, tomando posesión del gobierno el 18 de marzo de ese mismo año. En su primera acción como virrey, presidió los funerales del marqués de Casafuerte, un evento ampliamente cubierto por la prensa de la época, como lo hizo La Gazeta de México.

Logros y contribuciones

Durante su mandato, Vizarrón tuvo que enfrentarse a varios retos, tanto internos como externos. En primer lugar, se destacó por su enfoque religioso y caritativo. Como arzobispo de México, fundó varias obras pías, algunas de las cuales beneficiaban a las niñas enclaustradas en espera de ingresar a un convento. También trabajó para solemnizar el juramento del patronato de la Virgen de Guadalupe, un acto importante para la devoción religiosa en la región.

En el ámbito político y administrativo, uno de sus logros más notables fue la gestión de los enfrentamientos con los británicos. Durante su gobierno, se continuaron las tensiones con Inglaterra en torno a la posesión de Belice. En 1734, bajo su liderazgo, una expedición dirigida por el gobernador Juan Fernández de Sabariego logró un éxito, regresando con prisioneros ingleses y mercancías saqueadas. Sin embargo, la situación empeoró cuando el gobernador Manuel de Salcedo fracasó en un intento posterior por recuperar la región y fue derrotado por la flota británica en 1737. Esta serie de enfrentamientos marcó el contexto político de su gobierno, que estuvo caracterizado por la creciente conflictividad entre España e Inglaterra.

Otro aspecto importante de su mandato fue la defensa de la Nueva España frente a las amenazas externas. En 1739, con la nueva guerra entre España y Gran Bretaña (conocida como la Guerra de la Oreja de Jenkins), Vizarrón tuvo que tomar medidas para fortalecer la defensa de las colonias españolas. Gracias a los recursos enviados desde la Península, organizó la defensa de las guarniciones y envió víveres, soldados y armas a las posiciones militares de La Florida, Puerto Rico, Santo Domingo y Cartagena. Estos esfuerzos fueron clave para proteger los intereses coloniales españoles durante un periodo de intensas hostilidades.

Momentos clave de su mandato

  1. La crisis del entierro del marqués de Casafuerte (1734): Uno de los primeros desafíos de Vizarrón como virrey fue un incidente ocurrido tras la muerte del marqués de Casafuerte. Un grupo de sirvientes organizó un funeral ficticio y ridiculizó el entierro real. El virrey, como parte de sus funciones, se encargó de la investigación y castigo de los responsables, lo que consolidó su autoridad en el inicio de su mandato.

  2. La epidemia de fiebre amarilla (1736-1737): En 1736, una terrible epidemia de fiebre amarilla, conocida como Gran Matlazahuatl, asoló a la población indígena de Nueva España. Vizarrón tomó medidas para contener la epidemia, creando hospitales y boticas, y organizando procesiones y novenas para pedir el fin de la enfermedad. La mortalidad fue altísima, especialmente entre las comunidades indígenas, lo que reflejó la magnitud de la crisis.

  3. Los levantamientos indígenas en California: Durante su mandato, se produjeron varias revueltas indígenas en las misiones de California, que fueron sofocadas con la ayuda del gobernador de Sinaloa. Este conflicto llevó a una revisión de las prerrogativas de los jesuitas, los cuales gozaban de ciertos privilegios en el virreinato. Las intervenciones y restauraciones de las misiones fueron un componente clave en la consolidación del poder en la región.

  4. Los enfrentamientos con la marina británica: A medida que las tensiones con Inglaterra aumentaban, la marina británica intensificó sus incursiones en las costas del virreinato. La Armada de Barlovento no logró hacer frente a la flota británica, y los informes de los gobernadores y oficiales, como José de Escandón, fueron en gran medida ignorados por la administración española. Sin embargo, la resistencia española en varios enfrentamientos fue un testamento del esfuerzo por proteger los intereses de la Corona.

  5. La exploración de la costa del Nuevo Santander: Al final de su mandato, Vizarrón apoyó la exploración de la costa del Nuevo Santander, en lo que hoy es Tamaulipas. Este proyecto tenía como objetivo establecer puertos y prevenir la llegada de colonos franceses, una amenaza creciente para la integridad del territorio mexicano.

Relevancia actual

La figura de Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta es recordada principalmente por su contribución al gobierno y la defensa de Nueva España en un contexto internacional marcado por los enfrentamientos con Inglaterra. Su labor como virrey interino, aunque breve, fue fundamental para mantener la estabilidad en un momento de agitación y crisis tanto interna como externa.

A pesar de los desafíos, la gestión de Vizarrón dejó una huella importante en la historia del virreinato. Su enfoque hacia la defensa de los intereses de la Corona española y sus esfuerzos por mitigar los efectos de la fiebre amarilla en la población indígena son aspectos que aún se reconocen como logros de su mandato.

Aunque su interinato concluyó en 1740 con la llegada de su sucesor Pedro de Castro, Figueroa y Salazar, la figura de Vizarrón sigue siendo clave para entender las tensiones políticas y sociales de la época. Su muerte, en la ciudad de México en 1747, marcó el fin de una era de liderazgo eclesiástico y político que dejó una influencia perdurable en la historia colonial de América Latina.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Vizarrón y Eguiarreta, Juan Antonio de (1658-1747). El arzobispo y virrey de Nueva España que enfrentó crisis políticas y epidemias". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/vizarron-y-eguiarreta-juan-antonio-de [consulta: 28 de enero de 2026].