Nicolás Santiago y Rotalde (ca. 1784–1833): Militante, Revolucionario y Hombre de Letras
Contexto, Orígenes y Primeros Años
Nacimiento en Cádiz: Un entorno de turbulencias
Nicolás Santiago y Rotalde nació en Cádiz hacia el año 1784, en una ciudad que, por entonces, se encontraba en el epicentro de las tensiones políticas y sociales que definirían la historia de España a principios del siglo XIX. Cádiz, puerto de comercio y de conexiones internacionales, era una de las principales ciudades de la Península Ibérica, y por su situación geográfica, también se convirtió en uno de los centros neurálgicos de la resistencia española contra la invasión napoleónica.
El contexto histórico de su nacimiento en Cádiz fue crucial para su formación. Durante esos años, España atravesaba uno de sus períodos más convulsos, con la guerra contra los ejércitos franceses en pleno auge. La ciudad de Cádiz, además de ser un baluarte militar, sería también el lugar donde se redactaría, en 1812, la famosa Constitución de Cádiz, un acto fundacional que marcaría la transición del Antiguo Régimen hacia una monarquía constitucional.
Orígenes familiares y primeros pasos
La familia de Nicolás Santiago y Rotalde pertenecía a la burguesía gaditana, una clase social que se encontraba en pleno ascenso gracias al comercio con las colonias americanas. Aunque los detalles exactos de su familia son poco conocidos, es probable que su entorno familiar y su contexto social en Cádiz influyeran profundamente en su visión del mundo y en sus decisiones posteriores.
Como muchos jóvenes de su tiempo, Rotalde fue testigo de cómo las tensiones internacionales afectaban las dinámicas locales. Creció en un entorno que valoraba tanto el ascenso social a través de la educación como la necesidad de defender la soberanía nacional frente a las amenazas externas. En este contexto, su inclinación hacia la carrera militar y la vida pública fue casi una consecuencia natural.
Formación e Influencias tempranas
Aunque no se conocen en profundidad los detalles exactos de su educación, es evidente que Rotalde recibió una formación sólida tanto en el ámbito militar como intelectual. Desde joven, mostró una gran admiración por las ideas ilustradas que se estaban desarrollando en Europa y que calaban profundamente en muchos sectores de la sociedad española.
La influencia de la Ilustración, de los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que surgieron con la Revolución Francesa, tuvo un impacto considerable en la formación ideológica de Rotalde. Esta ideología reformista y anticlerical sería una de las características más definitorias de su pensamiento y su carrera posterior. Su educación, sin duda, lo preparó para tomar una postura activa en los eventos que marcarían la historia de España en ese momento, especialmente en los debates sobre la forma de gobierno, los derechos del pueblo y la relación con las monarquías absolutistas.
Primeros pasos en la carrera militar y sus primeros conflictos
En 1808, con apenas 24 años, Nicolás Santiago y Rotalde se encontró en medio de una de las situaciones más dramáticas para España: la invasión napoleónica. Durante ese período, Cádiz se convirtió en un refugio de resistencia contra el ejército francés, y Rotalde, siendo joven aún, tomó parte activa en estos acontecimientos. Fue en este contexto donde, en 1808, se produjo un episodio notable que marcaría su trayectoria: el intento de salvar al general Francisco Solano durante un enfrentamiento con los franceses. Aunque no logró evitar la muerte del general, esta acción le valió cierto reconocimiento y le permitió comenzar a forjar una reputación como alguien comprometido con la defensa de la soberanía española.
Este episodio no solo lo introdujo en el mundo de la resistencia militar, sino que también reflejó su determinación y coraje, cualidades que lo acompañarían a lo largo de toda su vida. Además, este intento de salvar a Solano parece haber sido un indicio de su naturaleza impulsiva y decidida, características que dominarían su comportamiento en los años venideros.
A raíz de esta y otras acciones en 1808, Rotalde fue ascendido a capitán, en reconocimiento a su valentía y su capacidad para liderar. Este ascenso no fue un hecho aislado, sino que reflejaba la atmósfera de guerra en la que vivía España y la necesidad de incorporar nuevos talentos y líderes a las fuerzas armadas.
Ascenso, Activismo Político y Controversias
Desarrollo de su carrera militar y política
Tras su ascenso a capitán en 1808, Nicolás Santiago y Rotalde continuó su carrera militar durante los años de guerra contra la ocupación francesa. A medida que avanzaba en la jerarquía militar, su figura se fue consolidando como un líder comprometido con la defensa de la soberanía española, pero también con las ideas de la Revolución Francesa, particularmente con los principios de libertad y constitución que se estaban gestando en Europa.
En 1811, Rotalde fue nombrado coronel, un ascenso que reflejaba tanto su talento militar como su creciente influencia en el ámbito político. Fue entonces cuando se involucró de manera más activa en los movimientos que buscaban una nueva organización política para España, un cambio que implicaba la adopción de una constitución y la transformación de la monarquía en una monarquía constitucional. Rotalde, influenciado por estas ideas, contribuyó a la publicación de la Constitución en Galicia, un hito que representó un paso significativo hacia la creación de un nuevo orden político en el país.
El «Catecismo Político» y la polémica con Gallardo
Una de las contribuciones más importantes de Rotalde al debate político de la época fue la publicación, en 1814, de su Catecismo Político, también conocido como el Catecismo Liberal y Servil. Este trabajo fue un manifiesto de sus creencias políticas, un intento por orientar a la sociedad española sobre los principios fundamentales que deberían regir el futuro político del país. Sin embargo, esta obra suscitó una gran polémica, especialmente debido a sus confrontaciones con figuras prominentes como Bartolomé José Gallardo, con quien tuvo un notable incidente.
A pesar de las críticas y los enfrentamientos, Rotalde se mantuvo firme en sus creencias y continuó defendiendo su visión de una España reformada, con un sistema más equitativo y representativo. Durante este período, también se ganó la enemistad de algunos de los círculos conservadores, quienes lo veían como una amenaza para el orden tradicional y la autoridad monárquica.
La Revolución de 1820: Un giro decisivo
El momento más significativo de la carrera de Nicolás Santiago y Rotalde llegó en 1820, cuando se produjo la Revolución de 1820, un levantamiento que buscaba instaurar una monarquía constitucional en España. Rotalde, que ya había mostrado su apoyo a las ideas liberales, intentó apoderarse de Cádiz el 24 de enero de ese año, en un intento por llevar a cabo una revolución que transformara el país. Sin embargo, este intento fracasó, y su figura comenzó a ser vista con mayor desconfianza por parte de la monarquía y los sectores más conservadores.
A pesar de este fracaso, Rotalde logró escapar a San Fernando, donde continuó defendiendo sus ideales en diversas publicaciones. En los siguientes meses, se dedicó a escribir y colaborar en la Gaceta Patriótica del Ejército Nacional, un periódico donde difundió artículos que defendían la lucha por la patria y contra las amenazas internas y externas. En uno de sus escritos más conocidos, titulado «Artículo Comunicado», exhortó a los españoles a luchar y morir por la libertad de la nación, condenando cualquier intento de someterse a una monarquía absolutista.
Los escritos polémicos y la defensa de Lacy
Rotalde fue un hombre de letras tanto como de armas, y su obra escrita se convirtió en una herramienta clave para expresar sus opiniones políticas. Entre sus escritos más conocidos se encuentran los que publicó en respuesta a los ataques que recibió, como el Manifiesto… a su General Don Antonio Quiroga, en el que defendió sus acciones durante el levantamiento de enero de 1820 y criticó las decisiones de su superior.
Además, se destacó por su defensa del general Luis Lacy, quien, a pesar de haber sido calumniado como presunto delator, fue defendido por Rotalde en un contexto de fuertes tensiones políticas. La publicación de la causa de Lacy, lejos de confirmar las acusaciones, terminó por desvanecer las calumnias, lo que permitió a Rotalde reafirmar su posición como defensor de aquellos que consideraba injustamente atacados.
Sin embargo, la actitud combativa de Rotalde y su naturaleza polémica también le valieron numerosos enemigos. En una época de grandes divisiones ideológicas, su apoyo a las reformas políticas y su impetuosidad en la defensa de sus creencias lo convirtieron en una figura polarizadora, tanto admirada como rechazada por los diferentes sectores de la sociedad española.
La polarización de su figura y sus enfrentamientos
A lo largo de los años, la personalidad impulsiva de Rotalde fue un factor determinante en sus interacciones con otros personajes históricos. En 1820, su enfrentamiento con el Diario Mercantil de Cádiz es un buen ejemplo de cómo su carácter vehemente lo llevó a protagonizar episodios de violencia. En una ocasión, Rotalde agredió físicamente al diarista del periódico, un acto que reflejó su frustración y su disposición a enfrentar a sus enemigos de manera directa.
La publicación de su obra de teatro Hipólito, Lances y aventuras de un servil en 1820, que fue prohibida por las autoridades, también ejemplificó su inclinación a desafiar el statu quo. Al ser prohibida, Rotalde respondió escribiendo la Representación de un ciudadano al jefe político de Cádiz, un manifiesto en el que denunció la censura y la opresión del sistema.
Este tipo de comportamientos, impulsivos y radicales, fueron un sello distintivo de su figura, y su manera de enfrentar las adversidades y las injusticias lo convirtió en un personaje de gran controversia.
Exilio, Últimos Años y Legado
El exilio y sus viajes a Francia y Londres
Tras los fracasos de la Revolución de 1820, Nicolás Santiago y Rotalde se vio obligado a abandonar España debido a las crecientes tensiones políticas y su condena como enemigo del régimen. En 1821, pidió permiso para ausentarse temporalmente del país y emprendió un viaje a Francia, aunque su estancia en el extranjero fue breve y llena de controversias. Durante su tiempo en París, Rotalde continuó desarrollando su actividad política, alimentando los ideales republicanos que había comenzado a abrazar durante sus años de militancia en España.
Su estancia en Francia fue marcada por una notable actividad. A pesar de las tensiones políticas que existían en el exilio, Rotalde mantuvo relaciones con diversas figuras de la oposición española, incluyendo al conde de Montezuma, con quien, según algunas fuentes, habría gestado un ambicioso plan para ir a México y proclamarse emperador. Este proyecto, que nunca se concretó, reflejaba el carácter audaz y radical de Rotalde, dispuesto a tomar medidas extremas para dar forma a sus ideales.
Sin embargo, las autoridades francesas no veían con buenos ojos a los exiliados españoles que promovían ideas subversivas, y en varias ocasiones, Rotalde se vio involucrado en incidentes con la policía. Según algunos relatos, fue detenido en la frontera de Behobia, donde las autoridades francesas le confiscaron sus pertenencias, incluidos varios documentos cruciales para sus planes. A pesar de esto, Rotalde continuó su lucha desde el exilio, publicando diversos folletos y artículos políticos, como su España vindicada (1825), una obra crítica contra el régimen absolutista y un testimonio del caos político que se vivía en España.
Últimos años en París y sus escritos en El Dardo
En 1830, Rotalde regresó a París, donde continuó con su labor literaria y política. En esta ciudad, publicó el periódico El Dardo, que se convirtió en una plataforma importante para sus ideas. A través de este medio, criticó tanto a los gobiernos españoles como a las autoridades francesas, defendiendo la causa de los emigrados y los exiliados que compartían su visión de un cambio radical en España.
Uno de los momentos más destacados de su último período en París fue la publicación de su «Contra-manifiesto al Manifiesto inrazonado», una respuesta a las acusaciones de sus enemigos, en la que defendió su honor y su integridad ante los ataques que había sufrido. Este tipo de escritos evidenció su carácter combativo y su rechazo a ser derrotado o deslegitimado por aquellos que se oponían a sus ideas.
Sin embargo, las tensiones entre Rotalde y las autoridades francesas continuaron. En 1831, se vio obligado a abandonar París junto con otros exiliados, debido a una serie de medidas represivas adoptadas por el gobierno francés contra los emigrantes españoles. Su expulsión de París fue un duro golpe para Rotalde, quien había encontrado en la ciudad un refugio para sus escritos y su activismo político.
El destierro, la prisión y la tragedia personal
En 1823, antes de su exilio definitivo, Rotalde había sido capturado por las tropas francesas y llevado a varios lugares de detención, como Brest, Rennes y Bourges. Finalmente, en 1824, fue liberado, pero no sin antes haber pasado por los embates de la represión. La policía francesa confiscó gran parte de sus papeles, incluidos documentos importantes como su Historia de la Revolución Española, que pretendía usar para defender su versión de los acontecimientos en su país natal.
La vida de Rotalde en el exilio estuvo marcada por la inseguridad y la constante vigilancia de las autoridades. Fue un hombre que vivió al margen de la ley en muchos momentos, y su figura se convirtió en la de un exiliado radical, dispuesto a luchar por sus ideales, aunque de forma cada vez más solitaria y menos influyente.
Legado y valoración histórica de su figura
Cuando Nicolás Santiago y Rotalde falleció en París en abril de 1833, su vida ya había sido un ejemplo de lucha constante contra la opresión y el autoritarismo. No obstante, su legado histórico es ambiguo. Fue un personaje que se movió en un terreno de gran polarización, tanto en su vida como en la posterior interpretación de su figura. Mientras algunos lo consideran un héroe liberal, dispuesto a luchar por una España más justa y moderna, otros lo ven como un radical errático cuyas ideas no lograron cuajar en la realidad política del momento.
Su obra escrita, aunque polémica y llena de contradicciones, refleja su lucha constante por un sistema político más representativo y participativo. A través de sus manifiestos, obras teatrales y publicaciones, Rotalde dejó una huella en la historia política de España, que, aunque menos conocida que la de otras figuras contemporáneas, no deja de ser significativa.
En el contexto de la historiografía española, su figura ha sido tratada con cierta desdén, en parte debido a su carácter explosivo y su capacidad para generar conflictos. Sin embargo, algunos estudiosos lo valoran como un personaje que merece un análisis más profundo y menos superficial. Lejos de ser un simple revolucionario, Rotalde fue un hombre de letras que buscaba, a través de la escritura, influir en el destino de su país.
Aunque sus planes y sus sueños de transformación radical no se concretaron, su legado sigue siendo relevante para comprender las luchas ideológicas y políticas que marcaron la España del siglo XIX, y su figura continúa siendo un símbolo de la resistencia intelectual y política contra el autoritarismo.
MCN Biografías, 2025. "Nicolás Santiago y Rotalde (ca. 1784–1833): Militante, Revolucionario y Hombre de Letras". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/santiago-y-rotalde-nicolas [consulta: 27 de febrero de 2026].
