Rangel Jiménez, Manuel (s. XX). El matador de toros mexicano que no alcanzó la gloria

Manuel Rangel Jiménez, nacido en la Ciudad de México a mediados del siglo XX, fue un matador de toros que, aunque no alcanzó la fama de su hermano Jaime Rangel Jiménez, dejó una huella en el mundo taurino mexicano. A lo largo de su carrera, que estuvo marcada por esfuerzos y sacrificios, su nombre resonó en la Plaza Monumental de México, donde debutó como novillero y más tarde, con gran emoción, alcanzó la alternativa en la plaza de Tlaxcala. Sin embargo, su trayectoria nunca se comparó con la vertiginosa ascensión de su hermano menor, Jaime, quien se convirtió en una de las figuras más destacadas del toreo azteca.

Orígenes y contexto histórico

Manuel Rangel Jiménez nació en un contexto familiar vinculado al mundo taurino. Su hermano, Jaime Rangel Jiménez, fue un torero destacado y presidente de la Asociación Nacional de Matadores de Toros. Esta conexión familiar resultó en una vida orientada al toro desde temprana edad, influenciado por el arte y la pasión de su hermano mayor. A pesar de ser el hermano de un torero reconocido, Manuel tuvo que forjar su propio camino, en un contexto taurino de alta competitividad.

México, en la segunda mitad del siglo XX, era una tierra fértil para los aficionados al toreo, especialmente con la presencia de importantes plazas como la Monumental de México, donde grandes figuras del toreo azteca brillaron en su época. En este escenario, Manuel inició su andadura taurina, con la influencia directa de su hermano y la tradición familiar.

Logros y contribuciones

El 7 de junio de 1965, Manuel Rangel Jiménez hizo su debut en la Plaza Monumental de México en una novillada picada. En esta tarde, el joven torero se enfrentó a reses de la ganadería Pastajé, demostrando desde su primer toro una técnica y valentía que impresionaron al público. Su faena al primer astado de su lote le valió una oreja, un trofeo simbólico que marcó el inicio de su carrera como novillero. A pesar de este triunfo, la suerte no le sonrió de la misma forma que a su hermano Jaime, lo que lo mantuvo por varios años en el escalafón novilleril.

Manuel Rangel Jiménez pasó siete largas temporadas como novillero antes de recibir la oportunidad de alcanzar la alternativa, una meta que muchos toreros buscan alcanzar para consolidar su carrera profesional. Fue el 7 de noviembre de 1971 cuando logró ser matador de toros en la plaza de Tlaxcala. En esta ceremonia, estuvo acompañado de su hermano Jaime como testigo y de José Huerta Rivera (conocido como «Joselito Huerta») como su padrino de doctorado. La corrida estuvo marcada por un incidente trágico: Manuel fue gravemente herido por un toro durante la lidia de su último astado, sufriendo una cornada en el muslo izquierdo que complicó su carrera posterior.

Momentos clave

A lo largo de su carrera, los momentos más significativos de la vida de Manuel Rangel Jiménez fueron pocos, pero de gran intensidad. Estos son algunos de los más destacados:

  1. Debut en la Plaza Monumental de México (1965): La tarde del 7 de junio de 1965 marcó el inicio de su carrera profesional, cuando logró cortar una oreja en su debut como novillero.

  2. Su alternativa en Tlaxcala (1971): Después de años de esfuerzo, Manuel alcanzó la ansiada alternativa en una emotiva ceremonia, que estuvo marcada por el testimonio de su hermano y su padrino de doctorado, José Huerta Rivera.

  3. La cornada en la plaza de Tlaxcala (1971): Su debut como matador de toros en Tlaxcala terminó con una trágica cornada en su muslo izquierdo, un accidente que mermó las posibilidades de una carrera más fructífera.

Relevancia actual

Aunque Manuel Rangel Jiménez no logró alcanzar la relevancia histórica que tuvo su hermano Jaime Rangel Jiménez, su contribución al mundo taurino mexicano permanece como una parte de la rica tradición de la tauromaquia en el país. Su historia es un testimonio de la pasión y sacrificio que caracteriza a muchos toreros, quienes, a pesar de no llegar a la fama, continúan siendo una parte esencial del legado taurino.

A pesar de no haber dejado un legado trascendente en la historia del toreo, la figura de Manuel sigue siendo recordada por los aficionados que aprecian su valentía en el ruedo y el sacrificio que hizo por alcanzar sus sueños. Su vida es un ejemplo de perseverancia, a pesar de no contar con la misma suerte que otros toreros mexicanos de su tiempo.

En resumen, Manuel Rangel Jiménez fue un torero que, a pesar de no haber alcanzado la fama de su hermano Jaime, dejó su huella en el mundo taurino con su dedicación y valentía. Su historia refleja el esfuerzo constante de aquellos que, a pesar de no lograr los mayores éxitos, son parte fundamental del tejido cultural de un país.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Rangel Jiménez, Manuel (s. XX). El matador de toros mexicano que no alcanzó la gloria". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/rangel-jimenez-manuel [consulta: 4 de febrero de 2026].