Francisco Primo de Verdad y Ramos (1760–1808): Precursor de la Independencia Mexicana
Francisco Primo de Verdad y Ramos (1760–1808): Precursor de la Independencia Mexicana
Orígenes y educación de Francisco Primo de Verdad y Ramos
El nacimiento en la hacienda de Ciénaga del Rincón
Francisco Primo de Verdad y Ramos nació el 19 de junio de 1760 en la hacienda de Ciénaga del Rincón, ubicada en lo que hoy es el estado de Aguascalientes, México. Perteneciente a una familia de la nobleza criolla, su educación y ambiente de formación estuvieron marcados por la influencia de las ideas que recorrían Europa durante la Ilustración. Desde temprana edad, mostró una gran inclinación hacia el estudio y la formación académica, lo que le permitió acceder a una educación superior en la Ciudad de México.
Estudio en el Colegio de San Ildefonso y su titulación como abogado
A los pocos años de su nacimiento, Francisco se trasladó con su familia a la Ciudad de México, donde continuó sus estudios en el Colegio de San Ildefonso, uno de los centros educativos más prestigiosos de la época en Nueva España. Fue allí donde desarrolló su interés por el derecho, obteniendo el título de abogado, profesión que desempeñó con notable compromiso y responsabilidad. Su formación académica, basada en los principios de la razón y la ciencia, fue determinante para que se formara como un pensador crítico, preocupado por las tensiones sociales y políticas de su tiempo. Después de completar sus estudios, comenzó a ejercer como abogado en la Real Audiencia de la Ciudad de México, un órgano judicial de gran influencia en la administración colonial.
El auge del pensamiento ilustrado en la Nueva España
A finales del siglo XVIII, la Nueva España vivía una época de agitación intelectual y política, influenciada por las ideas de la Ilustración europea. Filósofos como Voltaire, Rousseau y Montesquieu comenzaban a sembrar las semillas de una nueva forma de pensar sobre el gobierno y la sociedad. En este ambiente, Francisco Primo de Verdad se sumó a un círculo de pensadores criollos que, al igual que él, compartían un profundo interés por las ideas ilustradas, lo que los llevó a cuestionar el sistema político colonial.
Los criollos, nacidos en América pero de ascendencia española, comenzaban a percatarse de las crecientes tensiones entre las colonias y la metrópoli, especialmente ante las reformas borbónicas impulsadas por los monarcas españoles, que buscaban centralizar el poder en favor de la corona. Las ideas sobre los derechos humanos, la libertad política y la soberanía popular fueron adoptadas por este grupo, que se convertiría en uno de los principales motores del movimiento por la independencia de México.
Las primeras influencias del pensamiento europeo y las revoluciones
Las revoluciones que estaban ocurriendo en Europa, como la Revolución Francesa de 1789 y la independencia de los Estados Unidos en 1776, también dejaron una huella profunda en el pensamiento de Primo de Verdad y otros criollos. Las luchas por la igualdad, la libertad y la fraternidad fueron vistas como ejemplos de lo que podría ser alcanzado en el continente americano. Esta influencia fue clave para que Francisco Primo de Verdad se uniera a otros líderes criollos en la búsqueda de un cambio radical en la estructura política de la Nueva España.
La llegada a la vida pública: Síndico del Ayuntamiento de Ciudad de México
El vínculo con otros criollos y figuras clave
A lo largo de los años, Primo de Verdad entabló relaciones cercanas con otros miembros de la élite criolla de la Ciudad de México. Entre sus más allegados se encontraban figuras como el regidor Juan Francisco Azcárate, el canónigo Beristáin y fray Melchor de Talamantes, un fraile que en ese tiempo estaba planteando la idea de un Congreso Nacional que representara los intereses de las colonias americanas. El círculo de estos pensadores y políticos comenzó a nutrirse de ideas progresistas y de una postura cada vez más crítica hacia el dominio español.
Uno de los puntos de inflexión en su vida fue el hecho de que se convirtió en síndico procurador del Ayuntamiento de la Ciudad de México. Este cargo le permitió tener acceso directo a los procesos de toma de decisiones políticas de la ciudad y, en consecuencia, le brindó una plataforma importante para influir en la discusión sobre la independencia de la Nueva España. El síndico del Ayuntamiento de Ciudad de México desempeñó un papel crucial en la formulación de las primeras propuestas de autonomía en el contexto de los eventos ocurridos en España.
El despertar del sentimiento de autonomía y los primeros contactos con las ideas revolucionarias
A medida que se gestaban las ideas revolucionarias en América y Europa, la situación en la península ibérica también estaba tomando un giro dramático. La invasión napoleónica de España y la abdicación de los reyes Carlos IV y Fernando VII en 1808 generaron un gran desconcierto entre los criollos, quienes vieron la oportunidad de promover la autonomía e independencia de la Nueva España. Francisco Primo de Verdad no solo fue testigo de este proceso histórico, sino que también jugó un papel activo en el apoyo a los regidores criollos que abogaban por una forma de gobierno más autónoma.
En los círculos cercanos a Primo de Verdad, como el de fray Melchor de Talamantes, se comenzó a perfilar la idea de la creación de un Congreso Nacional que representara los intereses de la Nueva España de manera independiente de la península. Este grupo de pensadores y políticos criollos se inspiraba en las ideas liberales de la Ilustración y, especialmente, en los movimientos independentistas que ya se estaban fraguando en otros lugares de América.
El impacto de la abdicación de Carlos IV y Fernando VII
La respuesta del Ayuntamiento de la Ciudad de México ante los cambios en la península
En 1808, cuando la noticia de la abdicación de los reyes Carlos IV y Fernando VII llegó a la Nueva España, se desató una gran conmoción en la capital virreinal. La noticia, proveniente de Bayona, donde ambos monarcas habían sido obligados a abdicar por Napoleón Bonaparte, sacudió los cimientos del sistema colonial. En este contexto, Francisco Primo de Verdad, junto con otros miembros del Ayuntamiento de Ciudad de México, tomó una postura decidida para rechazar la abdicación y defender la legitimidad de los reyes borbónicos.
El 19 de julio de 1808, el Ayuntamiento de la Ciudad de México, compuesto mayoritariamente por criollos, se presentó ante el virrey José Iturrigaray para manifestarle su desacuerdo con las abdicaciones de los reyes. En su representación, redactada por el propio Primo de Verdad y el regidor Azcárate, se exigía el rechazo de las decisiones tomadas en Bayona, el desconocimiento de cualquier funcionario que llegase de la península, y la permanencia de Iturrigaray como virrey, al menos de manera provisional. La propuesta establecía que el virrey debía seguir gobernando con el apoyo del Ayuntamiento, que asumía un papel de liderazgo dentro del reino de Nueva España.
Iturrigaray, tras escuchar la representación, aceptó de buen grado las demandas de los criollos. En respuesta, emitió una circular el 28 de julio en la que anunciaba la convocatoria a una junta general para tratar estos temas, a la espera de que pudieran convocarse a los representantes de las regiones más alejadas del virreinato.
La redacción de la propuesta de gobierno provisional y la defensa de Fernando VII
El licenciado Primo de Verdad, junto a otros pensadores y miembros del Ayuntamiento, fue crucial en la formulación de la idea de un gobierno provisional que se alineara con los principios de soberanía popular y la defensa de la monarquía legítima. Primo de Verdad presentó en la junta general del 9 de agosto de 1808 una propuesta radical: debido a la ausencia de un monarca legítimo en España, afirmaba que la soberanía de los pueblos había regresado a la ciudadanía, lo que otorgaba a los criollos el derecho de autogobernarse. Además, proponía que el virrey y la junta juraran a Fernando VII como rey legítimo y que no se reconociera a ninguna figura ajena a la familia real borbónica como monarca.
Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por el oidor Aguirre, quien, en representación de la Real Audiencia, se pronunció en contra de la legitimidad de los criollos para decidir sobre los destinos del reino. A pesar de este rechazo, la posición de Primo de Verdad y el Ayuntamiento fue respaldada por Iturrigaray, quien, aunque no adoptó la totalidad de la propuesta, manifestó su adhesión a la legitimidad de Fernando VII y la desconfianza hacia las autoridades de la Junta de Sevilla, que se había formado en España para asumir el control político.
La junta general de agosto de 1808 y la postura de Primo de Verdad
El planteamiento de la soberanía popular y el rechazo a la obediencia a la Junta de Sevilla
La junta general celebrada el 9 de agosto de 1808 en el Palacio de la Ciudad de México fue uno de los momentos más decisivos en la lucha política interna de la Nueva España. Francisco Primo de Verdad defendió de manera apasionada su visión de un gobierno autónomo para Nueva España, argumentando que el pueblo, al no tener un rey legítimo, debía recuperar la soberanía que había estado en manos de la corona. Su propuesta consistía en la creación de una estructura de gobierno que pudiera representar los intereses de los novohispanos sin la injerencia de la metrópoli.
El licenciado Primo de Verdad, inspirado por las ideas de la Revolución Francesa y la Independencia de los Estados Unidos, propuso la formación de una junta representativa en la que se incluyera a los criollos y se excluyera a los peninsulares que pudieran estar comprometidos con el antiguo régimen. Esta idea de soberanía popular fue una de las primeras manifestaciones claras del liberalismo mexicano, que más tarde se consolidaría en los movimientos de independencia.
La creciente división entre criollos y peninsulares en la Nueva España
El discurso de Primo de Verdad y las posturas del Ayuntamiento reflejaron la creciente división entre los criollos, que buscaban mayores libertades y autonomía, y los peninsulares, que defendían la permanencia del control político y económico en manos de la metrópoli. La llegada a México de los comisionados de la Junta de Sevilla, Juan Jabat y el coronel Tomás de Jaúregui, reforzó la posición de los peninsulares, quienes intentaron imponer su autoridad sobre los criollos. A pesar de esto, los criollos, con el apoyo de las noticias provenientes de Europa y los Estados Unidos, comenzaron a consolidar su pensamiento independentista, que sería la base del futuro movimiento de independencia en México.
El encarcelamiento y la muerte de Francisco Primo de Verdad
Los sucesos del 15 y 16 de septiembre de 1808
El clima de tensión política culminó en la noche del 15 al 16 de septiembre de 1808, cuando una multitud de «chaquetas», grupos de simpatizantes de la Real Audiencia, irrumpió en el Palacio Virreinal. Estos hombres, organizados y dispuestos a defender los intereses de los peninsulares, tomaron prisionero al virrey Iturrigaray, obligándolo a entregar el poder al general Garibay. Este acto de violencia marcó el inicio de una ola de represión en contra de aquellos que habían apoyado las decisiones del Ayuntamiento y las ideas de Primo de Verdad.
Francisco Primo de Verdad fue uno de los primeros en ser arrestado, acusado de ser uno de los instigadores de los movimientos a favor de la autonomía. Fue encarcelado en la cárcel del Arzobispado de Ciudad de México, donde se le mantuvo en total incomunicación.
La represión y el destino de Primo de Verdad: ¿muerte por envenenamiento?
Pocos días después de su encarcelamiento, Francisco Primo de Verdad murió el 4 de octubre de 1808 en circunstancias misteriosas. La causa exacta de su muerte nunca se ha determinado con certeza, aunque desde el principio se rumoró que fue envenenado, dado el trato cruel que recibió durante su prisión. Sin embargo, investigaciones posteriores no han podido confirmar esta teoría. Según algunos testimonios históricos, Primo de Verdad fue asistido por su familia antes de su fallecimiento y fue enterrado en la capilla del Sagrario de Guadalupe.
La memoria histórica y el legado de Francisco Primo de Verdad
Su reconocimiento póstumo y el simbolismo de su sacrificio en la lucha por la independencia
A pesar de su temprana muerte, el legado de Francisco Primo de Verdad ha perdurado como un símbolo de la lucha por la independencia y la libertad en México. Su valentía al defender las ideas de autonomía y soberanía popular lo ha convertido en uno de los precursores de la independencia mexicana. A lo largo de los años, su figura ha sido honrada por los historiadores y, un siglo después de su muerte, se colocó una lápida en el lugar donde fue encarcelado como un tributo a su memoria.
Su sacrificio no fue en vano, ya que las ideas que él y otros criollos defendieron se convirtieron en la semilla del movimiento de independencia que, años después, culminaría en la liberación de México del dominio español. Francisco Primo de Verdad, aunque no llegó a ver la independencia, sigue siendo recordado como uno de los primeros mártires de la causa, cuyo sacrificio ayudó a encender la chispa que daría lugar a la independencia de México.
MCN Biografías, 2025. "Francisco Primo de Verdad y Ramos (1760–1808): Precursor de la Independencia Mexicana". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/primo-de-verdad-y-ramos-francisco [consulta: 22 de febrero de 2026].
