Francisco Posada Carnerero (1893-1921). El joven torero sevillano que alcanzó la gloria y la tragedia

Francisco Posada Carnerero, nacido el 10 de marzo de 1893 en Sevilla, es uno de los toreros que, a pesar de su corta vida y su carrera truncada, dejó una huella indeleble en la historia del toreo. Su muerte prematura en mayo de 1921 no opacó la fama que consiguió a lo largo de sus años en los ruedos. Hermano de otro torero sevillano, Antonio Posada Carnerero, Francisco brilló en las plazas españolas e internacionales con su valentía, técnica y capacidad para enfrentar los peligros del arte de Cúchares.

Orígenes y contexto histórico

Francisco Posada nació en una familia vinculada al mundo del toreo, lo que le permitió crecer rodeado de la influencia taurina desde una edad temprana. Su padre y su hermano Antonio Posada Carnerero fueron figuras del toreo, lo que facilitó que el joven Francisco se familiarizara rápidamente con el ambiente y la técnica del arte taurino. Aunque el destino lo condujo a la arena de los toros de una manera peculiar, fue su destreza y pasión lo que le permitió consolidarse como un matador talentoso y valiente.

Desde su más tierna infancia, Francisco mostró un amor incondicional por los toros. A los nueve años, hizo su debut en la plaza de Sanlúcar de Barrameda, un hito que marcaría el comienzo de su carrera. El 2 de mayo de 1902, con apenas nueve años, mostró ante la afición su destreza para lidiar con becerros, lo que desató las primeras muestras de admiración. A partir de ese momento, su carrera tomó un curso fulgurante, siendo muy joven cuando viajó a México a perfeccionar su arte.

Logros y contribuciones

La etapa formativa de Francisco Posada tuvo lugar en México, donde pasó los años 1910 y 1911 perfeccionando su técnica taurina. Regresó a España con una preparación sólida, lo que le permitió comenzar a recibir contratos en algunas de las principales plazas del país. En 1912, se presentó en escenarios como Bilbao, Barcelona y San Sebastián, donde cosechó numerosos éxitos, cimentando su fama como un torero valiente y hábil con la espada.

El 26 de mayo de 1913, Francisco debutó en la plaza de toros de Madrid, un lugar en el que su destreza no pasó desapercibida. A pesar de algún desafortunado percance con uno de los novillos, Posada demostró su capacidad, ganándose la admiración de la afición madrileña. Unos días después, el 10 de abril de 1913, reafirmó su talento en otro paseíllo en Madrid, consolidándose como una de las promesas más brillantes del momento.

El joven torero sevillano continuó con su imparable ascenso, y el 12 de junio de 1913, en una tarde en la que se enfrentó a un desafortunado percance en la plaza, donde Juan Belmonte García resultó herido, Francisco Posada demostró su habilidad al lidiar solo con el encierro, saliendo airoso de la situación y ganándose el reconocimiento de la crítica y la afición.

Momentos clave

Uno de los momentos más importantes de la carrera de Francisco Posada ocurrió el 13 de julio de 1913, cuando tomó la alternativa en Pamplona, un acto que significaba su entrada oficial en el escalafón de los matadores de toros. El padrino de la ceremonia fue el también torero sevillano Antonio Fuentes y Zurita, quien le cedió los trastos para lidiar y matar un toro de la ganadería del duque de Tovar. En 1914, Posada confirmó su alternativa en Madrid, un gesto que consolidó su estatus como matador.

A lo largo de su carrera, Francisco Posada se enfrentó a importantes figuras del toreo como Vicente Pastor y Durán y José Gómez Ortega («Joselito» o «Gallito»). En 1915, se presentó con gran éxito en numerosas plazas, cumpliendo con cuarenta y nueve contratos durante la temporada. Sin embargo, su carrera fue interrumpida trágicamente en 1917, cuando sufrió una grave crisis mental que obligó a su ingreso en un sanatorio. Tras su recuperación, intentó regresar al toreo en 1918, participando en la inauguración de la Plaza Monumental de Sevilla, donde se presentó junto a figuras como Diego Mazquiarán Torróntegui («Fortuna») y José Gómez Ortega («Gallito»).

Relevancia actual

La figura de Francisco Posada Carnerero sigue siendo un referente dentro del toreo. Aunque su carrera fue breve, su estilo, valentía y capacidad técnica le permitieron destacarse en un momento de oro del toreo, cuando figuras como Juan Belmonte García y José Gómez Ortega dominaban los ruedos. La vida de Francisco Posada refleja la tragedia de aquellos toreros que, aunque dotados de un talento excepcional, vieron sus vidas truncadas por accidentes o enfermedades. Su historia no solo se limita a los momentos de gloria en la plaza, sino también a su valentía para enfrentar los desafíos tanto dentro como fuera del ruedo.

La corta carrera de Posada fue testigo de la evolución del toreo a principios del siglo XX. Su capacidad para mezclar la técnica con la valentía lo convirtió en una de las promesas más grandes del toreo sevillano, aunque su destino le deparó una muerte prematura que le impidió alcanzar todo su potencial.

Hoy, su legado sigue vivo en el recuerdo de los aficionados al toreo, que mantienen viva la memoria de aquel joven sevillano que conquistó las plazas más importantes del país con su destreza y valentía. La vida y muerte de Francisco Posada Carnerero se mantiene como un símbolo de la pasión y la tragedia que siempre han acompañado a los grandes toreros de la historia.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Francisco Posada Carnerero (1893-1921). El joven torero sevillano que alcanzó la gloria y la tragedia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/posada-carnerero-francisco [consulta: 6 de febrero de 2026].