Pol Pot (1928–1998): El Arquitecto del Genocidio Camboyano

Contexto histórico y social de Camboya en la época de Pol Pot

En la mitad del siglo XX, Camboya atravesaba un período de intensos cambios sociales y políticos. La antigua Indochina, donde se encontraba Camboya, vivió bajo la influencia del colonialismo francés durante más de noventa años. A pesar de que el país obtuvo su independencia en 1953, los ecos del colonialismo seguían siendo profundos en la estructura social y económica del reino. Durante las décadas de los 40 y 50, el país se vio marcado por inestabilidad política, una creciente influencia de potencias extranjeras y una lucha de poder interna, que generaron una sociedad camboyana profundamente desigual.

El desarrollo económico del país era limitado, y la mayoría de su población vivía en condiciones de pobreza. Los sectores más poderosos, vinculados a la monarquía, a los terratenientes y a la élite urbana, no compartían los beneficios de la nación agrícola y empobrecida. Esta polarización social sería uno de los factores que más tarde fomentaría la radicalización política, especialmente en las generaciones más jóvenes que comenzaron a cuestionar el sistema establecido.

El ascenso del comunismo en otras partes de Asia, y especialmente la victoria de los comunistas en Vietnam, también dejó una huella importante en Camboya. La revolución comunista que derrocó al gobierno de Vietnam del Sur tuvo un impacto directo sobre los movimientos de izquierda en Camboya, que se inspiraron en los ideales maoístas y en la lucha revolucionaria. Las tensiones entre los líderes tradicionales de Camboya y los movimientos marxistas fueron claves para comprender el caldo de cultivo en el que se gestó la ideología que Pol Pot adoptaría.

Orígenes familiares y primeros años de Pol Pot

Saloth Sar nació el 19 de mayo de 1928 en la provincia de Kompong Thom, una región rural de Camboya. Perteneciente a una familia del campesinado camboyano, sus padres eran terratenientes que poseían tierras agrícolas. A pesar de su origen humilde, la familia gozaba de una situación económica más favorecida en comparación con la mayoría de la población rural, lo que permitió a Saloth Sar una educación superior en la capital Phnom Penh.

En su juventud, Saloth Sar destacó por su inteligencia y su rendimiento académico. Fue un estudiante brillante, lo que le permitió acceder a una beca que le permitió viajar a Francia en 1949 para continuar su formación. Su estancia en París marcó un punto de inflexión en su vida, pues fue allí donde entró en contacto con el pensamiento comunista, especialmente con las ideas de Mao Zedong, líder del Partido Comunista de China. Este contacto con el maoísmo tuvo un profundo impacto en él, pues fue durante este tiempo que Saloth Sar adoptó el seudónimo de Pol Pot, una figura distante y casi mística que reflejaba su transformación ideológica.

Formación académica y contacto con el ideario socialista

En París, Pol Pot estudió Filosofía en la Universidad de la Sorbona, donde entró en contacto con otros intelectuales y miembros del Partido Comunista Francés (PCF). Su paso por la universidad fue fundamental para la formación de su ideología, ya que, además de ser un espacio de aprendizaje académico, también le permitió involucrarse en la vida política y en las discusiones ideológicas que tenían lugar en los círculos de izquierda.

La lectura del pensamiento de Mao Zedong fue crucial para Pol Pot. La idea de una revolución campesina, que partiera de la autarquía rural y el rechazo de las influencias externas, se convirtió en el núcleo de su visión revolucionaria. Para Pol Pot, la respuesta a la opresión de las clases bajas de Camboya no radicaba en una reforma moderada o en un cambio gradual, sino en una transformación radical que destruyera las estructuras sociales existentes y las reemplazara por una nueva orden basada en el socialismo maoísta.

Este contacto con las ideas de Mao y su militancia dentro del PCF lo alejó de los círculos de poder tradicionales y lo acercó a los movimientos revolucionarios. Al regresar a Camboya en 1953, comenzó a trabajar como profesor, pero al mismo tiempo inició su militancia en el Partido Comunista de Camboya. Durante estos años, la lucha interna entre los sectores más moderados y los más radicales dentro del Partido Comunista camboyano se intensificaba. Pol Pot se alineó con los más radicales, convencido de que solo una revolución de corte maoísta, que utilizara la violencia como medio para alcanzar la revolución, podría librar a Camboya de la explotación.

La pugna ideológica entre estos dos grupos resultó en la creación, en 1965, de los Jemeres Rojos, una guerrilla maoísta que, bajo el liderazgo de Pol Pot, se convertiría en la fuerza revolucionaria más peligrosa y sangrienta del país.

De profesor a líder revolucionario

El regreso de Pol Pot a Camboya en 1954 y su trabajo como profesor de escuela primaria marcaron el inicio de su involucramiento activo en la política del país. A pesar de sus inicios modestos como educador, sus pensamientos ya estaban profundamente influenciados por el maoísmo. En este periodo, las tensiones entre el Partido Comunista de Camboya y el gobierno de la capital, Phnom Penh, se intensificaron. El país estaba gobernado por el general Lon Nol, quien, apoyado por Estados Unidos, estaba comprometido con una lucha contra las fuerzas comunistas en la región.

Durante los años 60, Pol Pot se distanció cada vez más de las formas de lucha moderada. La creciente influencia de la Guerra Fría, las intervenciones estadounidenses en la región y el clima de inestabilidad política alimentaron su determinación de derrocar al gobierno camboyano por medios violentos. En lugar de seguir el camino de la diplomacia, Pol Pot y otros miembros del Partido Comunista se comprometieron a iniciar una revolución que erradicara la estructura estatal existente.

En 1965, con el apoyo de otros grupos radicales, Pol Pot organizó la guerrilla conocida como los Jemeres Rojos (en su idioma nativo, Khmer Rouge). La guerrilla adoptó una ideología radical y revolucionaria basada en el maoísmo y la visión de Mao Zedong sobre la revolución campesina. El objetivo de los Jemeres Rojos era eliminar la sociedad camboyana tal como la conocían, para reemplazarla por una sociedad comunista agrícola autárquica y purificada de influencias externas, incluida la religión, el comercio y la cultura occidental.

Pol Pot se erigió como el líder indiscutido de los Jemeres Rojos. Para él, el modelo social ideal de la revolución debía basarse en la vida simple y primitiva de las comunidades rurales, un concepto que, aunque idealista, resultó ser una de las bases de su programa político. De esta forma, su principal objetivo no era solo el derrocamiento de la monarquía y el gobierno de Phnom Penh, sino también la creación de una nueva Camboya completamente purificada, que desechara los avances tecnológicos, sociales y culturales en nombre de un retorno a lo básico y lo primordial: la vida agrícola comunista.

La toma del poder y el establecimiento de la República Democrática de Kampuchea

El 17 de abril de 1975, los Jemeres Rojos finalmente lograron la victoria. Las tropas del régimen de Pol Pot tomaron la capital, Phnom Penh, y derrocaron al gobierno de Lon Nol. Este evento fue un hito en la historia del país y en el comienzo de uno de los periodos más oscuros de Camboya.

Una vez en el poder, Pol Pot proclamó la creación de la República Democrática de Kampuchea, un Estado socialista radical, cuyo objetivo era crear una sociedad agraria sin clases, basada en los principios del maoísmo. La revolución que Pol Pot y los Jemeres Rojos pretendían implementar no solo implicaba la abolición de la monarquía y el sistema capitalista, sino la erradicación total de todo lo considerado «decadente», como la religión, la educación moderna y cualquier forma de cultura occidental.

Una de las primeras acciones de Pol Pot fue la evacuación forzosa de las ciudades. Miles de personas fueron expulsadas de Phnom Penh y otras urbes del país y obligadas a marchar hacia zonas rurales, donde se les forzó a trabajar en campos de arroz y en proyectos de agricultura comunista. La vida en las ciudades camboyanas, que había sido testigo de una cierta modernización bajo el dominio francés, se desmoronó rápidamente bajo el nuevo régimen. Las ciudades quedaron vacías, convertidas en sombras de lo que habían sido.

El gobierno de Pol Pot estuvo compuesto por varios de sus colaboradores más cercanos, entre ellos su esposa Khieu Ponmary, el ministro de Defensa Sonb Sen, el jefe de Estado Khieu Samphan y el ideólogo del socialismo jemer Nuon Chea. Este círculo íntimo de líderes definió las políticas radicales y brutales que serían implementadas en el país. Pol Pot asumió la presidencia de la República Democrática de Kampuchea y se convirtió en el líder absoluto, controlando todas las esferas del gobierno y de la vida camboyana.

El «Reinado del Terror» y el genocidio camboyano

El periodo que Pol Pot gobernó Camboya se ha conocido como el Reinado del Terror. Durante este tiempo, la población camboyana fue sometida a un régimen de terror absoluto. Pol Pot y su gobierno radical aplicaron una política de depuración social extremadamente violenta que incluyó la ejecución masiva de individuos acusados de ser enemigos del régimen. Bajo su gobierno, cualquier persona que fuera considerada «enemiga del pueblo» o «enemiga de la revolución» podía ser arrestada y ejecutada sin juicio. Las víctimas de este sistema eran muchas veces acusadas de traición basándose en rumores infundados o incluso en celos personales, lo que incrementaba la arbitrariedad de las purgas.

Los Tribunales Populares fueron creados para llevar a cabo juicios rápidos, sin ninguna garantía legal. Estos tribunales eran una farsa legal donde se acusaba a las personas sin pruebas, y las sentencias eran casi siempre la muerte. Los arrestos y las ejecuciones fueron masivas, y las fosas comunes se convirtieron en uno de los principales símbolos del genocidio camboyano. Estimaciones indican que más de dos millones de personas, casi un tercio de la población camboyana, fueron asesinadas bajo el régimen de Pol Pot, aunque la cifra exacta es incierta debido a la magnitud del exterminio y a la falta de documentación oficial.

Además de las ejecuciones, el régimen implementó un sistema de trabajo forzado extremo. Las personas que sobrevivieron a las purgas fueron obligadas a trabajar en los campos de arroz en condiciones infrahumanas. La jornada laboral era de hasta 20 horas al día, y aquellos que no cumplían con las estrictas demandas del régimen eran castigados severamente, incluso con la muerte. La brutalidad del trabajo forzado y las condiciones extremas de vida causaron una enorme cantidad de muertes por desnutrición y agotamiento.

El régimen de Pol Pot también intentó llevar a cabo lo que él llamó la creación del «Hombre Nuevo Camboyano». Esta ideología, inspirada en el maoísmo, buscaba la transformación radical de la sociedad, eliminando todo lo que pudiera considerarse parte del sistema anterior, incluidos valores familiares y tradiciones. Los niños fueron especialmente vulnerables, ya que el régimen los apartó de sus familias y los sometió a adoctrinamiento y trabajo forzado, convirtiéndolos en instrumentos del Estado para lograr sus objetivos.

La invasión vietnamita y el fin del régimen de Pol Pot

La brutalidad del régimen de Pol Pot y la violencia sin medida que su gobierno implementó pronto atrajo la atención internacional, pero también generó oposición dentro de la región. En 1978, el gobierno de Vietnam, que ya había tenido tensiones con los Jemeres Rojos debido a sus políticas expansionistas y la amenaza del régimen maoísta, decidió intervenir directamente en Camboya. Vietnam, que había estado enfrentando la amenaza comunista interna, temía que el modelo de Pol Pot pudiera extenderse a sus propios territorios.

El 25 de diciembre de 1978, el ejército vietnamita invadió Camboya, avanzando rápidamente hacia la capital, Phnom Penh. En cuestión de semanas, las tropas vietnamitas derrocaron a los Jemeres Rojos y pusieron fin al gobierno de Pol Pot, que había gobernado Camboya durante casi cuatro años de terror absoluto. La caída de Phnom Penh en enero de 1979 marcó el final del reinado del terror de Pol Pot y la instauración de un gobierno comunista pro-vietnamita en Camboya, el Partido Popular de Kampuchea (PPK).

Aunque el régimen de Pol Pot había llegado a su fin en 1979, los Jemeres Rojos no fueron completamente derrotados. El grupo continuó existiendo como una fuerza guerrillera en la clandestinidad, resistiendo durante más de una década en las selvas del noroeste de Camboya, cerca de la frontera con Tailandia. Pol Pot, aunque desplazado del poder, siguió siendo una figura simbólica dentro de este movimiento hasta la mitad de los años 80, manteniendo su influencia sobre las operaciones guerrilleras y el entrenamiento de nuevos soldados.

El final del Jemer Rojo y la normalización de Camboya

A pesar de la caída de Phnom Penh, la guerra civil continuó durante años. El régimen pro-vietnamita que sustituyó a Pol Pot y sus Jemeres Rojos fue resistido por una parte significativa de la población, especialmente por los sectores más rurales y conservadores, que aún veían en los Jemeres Rojos una alternativa al gobierno vietnamita.

Durante la década de los 80, Camboya fue escenario de una guerra civil continua entre las fuerzas vietnamitas, apoyadas por el PPK, y las fuerzas leales a Pol Pot. En 1985, Pol Pot dejó de participar activamente en las operaciones militares de los Jemeres Rojos, transfiriendo el control a otros miembros del grupo, entre ellos el general Ta Mok (apodado «el sanguinario»). Sin embargo, aunque Pol Pot ya no estuviera al mando directo, la influencia de su ideología maoísta y su visión del «Hombre Nuevo Camboyano» seguía presente en las operaciones del grupo.

A lo largo de la década de los 90, Camboya experimentó un proceso de normalización política, impulsado por el cambio de régimen y la retirada de las tropas vietnamitas en 1989. En 1990, las tropas vietnamitas comenzaron a abandonar Camboya, lo que permitió la vuelta del príncipe heredero Norodom Sihanuk al país, quien fue proclamado rey. Este proceso de pacificación culminó con las elecciones de 1993, que dieron lugar a un gobierno de coalición, aunque las tensiones y la influencia de los Jemeres Rojos aún perduraban.

El proceso de desarticulación de los Jemeres Rojos comenzó en los años 90, pero la figura de Pol Pot continuó siendo relevante en la política camboyana hasta su muerte. En 1996, tras la deserción de importantes líderes como Ieng Sary, quien abandonó el Jemer Rojo, Pol Pot se vio obligado a exiliarse en la aldea de Anlong Veng, en el norte del país. Allí, en un refugio fortificado y protegido por sus leales, Pol Pot vivió sus últimos años.

Muerte y legado de Pol Pot

Pol Pot murió el 16 de abril de 1998, a la edad de 70 años, en Surin, una ciudad tailandesa cercana a la frontera con Camboya. La causa oficial de su muerte fue un paro cardíaco, aunque las circunstancias de su deceso han sido objeto de controversia y especulación. Algunos informes sugieren que Pol Pot pudo haber sido asesinado por sus propios seguidores, quienes se habían distanciado de él debido a la creciente fragmentación interna del Jemer Rojo y la presión internacional para que se hiciera justicia por los crímenes cometidos durante su régimen.

La muerte de Pol Pot no cerró la historia del genocidio camboyano, sino que dejó un vacío de poder en el Jemer Rojo y una reflexión amarga sobre las consecuencias del régimen que había llevado a cabo uno de los genocidios más atroces de la historia reciente. A lo largo de los años posteriores a su muerte, la comunidad internacional comenzó a presionar para que se llevara a cabo un juicio por los crímenes cometidos bajo su liderazgo. En 2001, después de intensas negociaciones, el Parlamento camboyano aceptó la creación de un tribunal internacional para juzgar a los responsables del genocidio de los Jemeres Rojos, incluidos los altos líderes del régimen.

Aunque Pol Pot ya no estaba vivo para ser juzgado, su legado como uno de los genocidas más despiadados del siglo XX permaneció intacto. Junto con Adolf Hitler y Josef Stalin, Pol Pot es recordado como uno de los dictadores más crueles de la historia, cuyo régimen dejó una marca indeleble en la memoria colectiva de Camboya y el mundo.

El juicio de los principales colaboradores de Pol Pot continuó durante los años siguientes. En 2007, Nuon Chea, Khieu Samphan, Ieng Sary y otros miembros clave del régimen fueron arrestados y procesados por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio. La comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas y un tribunal especial, intentó finalmente ofrecer justicia a las víctimas del genocidio camboyano, pero el proceso fue lento y difícil.

El genocidio de los Jemeres Rojos sigue siendo un tema de debate y reflexión en Camboya. Si bien se han logrado avances en la prosecución judicial, el país sigue luchando con las cicatrices profundas que dejó este periodo de terror. Las víctimas del régimen de Pol Pot, que nunca vieron justicia en vida, continúan siendo recordadas y honradas por la historia.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Pol Pot (1928–1998): El Arquitecto del Genocidio Camboyano". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/pol-pot [consulta: 6 de febrero de 2026].