Pami o Pimay (773-767 a.C.): El misterioso faraón de Egipto

Pami o Pimay, faraón de Egipto durante el periodo de la XXII dinastía (773-767 a.C.), es una figura histórica cuya vida y legado han estado rodeados de misterio. A pesar de ser uno de los gobernantes de una de las dinastías más significativas del Egipto antiguo, la información disponible sobre su reinado es escasa y, en gran parte, incierta. Conocido por algunos egiptólogos como el tercer hijo de Sheshonq III, Pami ocupa un lugar particular en la historia del antiguo Egipto, aunque los detalles sobre su ascensión al trono y sus logros son sumamente limitados.

Orígenes y contexto histórico

Pami, cuyo nombre real fue Usermaatre Setepenamón, gobernó Egipto en un momento crucial de la historia faraónica, cuando la XXII dinastía estaba consolidando su poder. Aunque algunos lo consideran hijo de Sheshonq III, el faraón de la dinastía que precedió su reinado, esta relación de parentesco no ha sido confirmada de manera definitiva debido a la falta de pruebas documentales. De acuerdo con algunas teorías, Pami sería el tercer hijo de Sheshonq III y su esposa Tentamenopet, aunque no existe evidencia concreta que respalde esta afirmación.

El reinado de Pami estuvo marcado por una época de transición para Egipto. Durante este período, el poder del faraón en las regiones más alejadas del país se encontraba en declive, mientras que las tensiones internas y las luchas por el control del trono se volvieron más frecuentes. A pesar de ser reconocido en Menfis por el clero y algunos nobles descendientes de Osorkón II, su reinado fue relativamente breve y no dejó un legado tangible en términos de conquistas o reformas significativas.

Logros y contribuciones

El legado de Pami es, en gran parte, desconocido, ya que su reinado no estuvo marcado por grandes construcciones o reformas. Sin embargo, hay varios aspectos de su vida que permiten vislumbrar algunos detalles sobre su figura.

Una de las principales fuentes de información sobre Pami son las estelas halladas en el Serapeum de Menfis, un lugar sagrado de la antigua ciudad. Estas estelas, que hoy se encuentran en el Museo del Louvre, proporcionan algunas pistas sobre su existencia y su reinado. Además, se han encontrado bloques de caliza reutilizados en el lago sagrado de Tanis, lo que sugiere que Pami también estuvo vinculado a esta ciudad, aunque los detalles sobre sus actividades en Tanis siguen siendo inciertos.

En cuanto a su imagen, Pami es conocido por una estatuilla de bronce que lo representa de pie, tocado con la corona blanca del Alto Egipto. La estatuilla, que mide 25.5 cm de altura, se encuentra en el Museo Británico y ofrece una visión visual de este faraón en actitud respetuosa, genuflexo ante una deidad, lo que podría ser un indicio de su relación cercana con el clero y las tradiciones religiosas del país.

Momentos clave de su reinado

A pesar de la falta de información detallada sobre las acciones específicas de Pami, hay varios momentos clave que se destacan en su reinado:

  1. Reconocimiento en Menfis: Durante su mandato, Pami fue reconocido como faraón en Menfis, un centro de poder religioso y político en Egipto. Este reconocimiento fue otorgado por el clero y por nobles vinculados a Osorkón II, lo que refleja la importancia de las relaciones políticas y religiosas para la legitimación de su poder.

  2. Conexión con Tanis: Pami tuvo una relación significativa con la ciudad de Tanis, donde fue enterrado y donde uno de sus templos fue ornamentado con su nombre. Esta ciudad, que en su momento fue un centro religioso importante, parece haber jugado un papel crucial en su vida y en su legado.

  3. Sucedido por su hijo: Al final de su reinado, Pami fue sucedido por su hijo Sheshonq V, lo que marca una transición en el poder dentro de la XXII dinastía. Este cambio de liderazgo refleja la continuidad de la dinastía y la consolidación del poder en manos de sus descendientes.

Relevancia actual

Aunque la figura de Pami no es una de las más conocidas ni estudiadas en profundidad dentro de la historia de Egipto, su inclusión en los registros históricos demuestra su relevancia en el contexto de la XXII dinastía. La escasez de información sobre sus logros y actividades no disminuye su importancia como faraón de una época crucial para el Egipto tardío.

El hecho de que haya sido reconocido por el clero de Menfis y que su nombre aparezca en diversas estelas y monumentos en lugares como el Serapeum y Tanis es un indicio de su influencia, aunque limitada. Además, el hecho de que su hijo, Sheshonq V, le sucediera en el trono, asegura su presencia en la continuidad de la XXII dinastía, una de las casas reales más destacadas de la historia egipcia.

Pami sigue siendo una figura enigmática, cuya vida se caracteriza por la falta de detalles claros y la incertidumbre sobre su legado. Sin embargo, su presencia en las fuentes arqueológicas y su relación con otras figuras históricas importantes de la época, como Sheshonq III y Osorkón II, lo convierten en un personaje de interés para los estudiosos de la historia de Egipto.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Pami o Pimay (773-767 a.C.): El misterioso faraón de Egipto". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/pami1 [consulta: 17 de febrero de 2026].