Sheshonq III (825-773 a.C.). El faraón que enfrentó la fragmentación de Egipto

Sheshonq III, faraón de la XXII dinastía, fue uno de los monarcas más complejos de la historia egipcia, cuya figura encarna las dificultades de un reino que ya comenzaba a fragmentarse. Gobernó Egipto durante 52 años, pero su reinado estuvo marcado por la dificultad de mantener la unidad del país frente a los retos internos y externos. Descendiente de los libios, Sheshonq III llegó a ser un soberano pragmático que supo establecer acuerdos políticos claves con otros miembros de la élite egipcia de la época, pero sin evitar los conflictos que definirían su reinado.

Orígenes y contexto histórico

Sheshonq III nació en una época crucial para Egipto, hacia el final del periodo conocido como la Tercer Intermedia, una época de crisis para el faraón. Perteneciente a la XXII dinastía, era hijo de Takelot II y Karomama. Estos orígenes marcaron a Sheshonq III desde el principio, pues su familia gobernaba sobre una Egipto cada vez más fragmentada. La dinastía de los sheshonquitas, originaria de Libia, logró establecer su dominio en el país a través de un delicado equilibrio político. Sin embargo, durante el reinado de Sheshonq III, la cohesión del reino se resquebrajó debido a la creciente rivalidad con otras dinastías que reclamaban poder.

Egipto estaba dividido en facciones: la XXII dinastía gobernaba desde Tanis, pero otros grupos controlaban diferentes áreas, como el sur, donde los tebanos tenían influencia significativa. Entre estos grupos se encontraba Petubastis I, quien había fundado la XXIII dinastía en Leontópolis, lo que generaba una situación política compleja para Sheshonq III, que trató de mantener la paz a través de acuerdos y concesiones.

Logros y contribuciones

A pesar de los problemas políticos que marcaron su reinado, Sheshonq III se destacó por sus esfuerzos por asegurar la paz en un país dividido. Fue capaz de lograr un entendimiento con Petubastis I, quien se había establecido en Leontópolis y fundado la XXIII dinastía, mostrando una notable capacidad diplomática para evitar un conflicto directo entre ambos grupos. Además, Sheshonq III logró que los tebanos se mantuvieran tranquilos mediante un acuerdo en el que nombró a Harsiese II como Gran Sacerdote de Amón, en reemplazo de su hermano, el príncipe Osorkón, quien se exilió al norte de Egipto.

Aunque la figura de Sheshonq III está envuelta en cierto misterio debido a la escasez de registros históricos sobre su reinado, algunos logros de su gobierno son destacables. Realizó varias construcciones, especialmente en la ciudad de Tanis y en Menfis, destacando entre ellas un pilono frente al templo de Amón en Tanis. Este pilono probablemente conmemoraba una de las importantes Fiestas Sed, celebraciones regias que tenían lugar para renovar la fuerza y legitimidad del faraón.

Su reinado estuvo también marcado por su capacidad para hacer concesiones políticas a miembros de su propia familia. En el delta del Nilo, permitió la creación de bases de poder locales para sus parientes, lo que reflejaba un intento de consolidar su autoridad sin imponer un control central absoluto.

Momentos clave en el reinado de Sheshonq III

Durante los largos 52 años de gobierno de Sheshonq III, se vivieron varios momentos clave que marcaron la política egipcia en la época. Algunos de los más importantes fueron:

  1. La consolidación del poder con Petubastis I: Sheshonq III fue capaz de mantener una relación de paz con Petubastis I, quien había fundado la XXIII dinastía en Leontópolis. Este acuerdo político fue clave para evitar una confrontación directa que podría haber debilitado aún más el poder central en Egipto.

  2. Nombramiento de Harsiese II como Gran Sacerdote de Amón: Para controlar la influencia de los tebanos, Sheshonq III nombró a Harsiese II como Gran Sacerdote de Amón, lo que le permitió calmar a la poderosa élite sacerdotal y evitar rebeliones en el sur de Egipto.

  3. La construcción en Tanis y Menfis: En el ámbito cultural y religioso, Sheshonq III construyó varias estructuras monumentales en Tanis y Menfis. El pilono frente al templo de Amón en Tanis fue una de las más notables, una obra que conmemora una de las fiestas más importantes del calendario egipcio.

  4. Los conflictos internos y la fragmentación de Egipto: A pesar de sus esfuerzos diplomáticos, el reinado de Sheshonq III también estuvo marcado por la fragmentación interna de Egipto. La rivalidad con Petubastis I y la creciente influencia de otras dinastías, como la XXIII, dejó en evidencia las dificultades para mantener la unidad del país.

Relevancia actual de Sheshonq III

Aunque el reinado de Sheshonq III no estuvo exento de dificultades y tensiones, su figura es un testimonio de los desafíos que enfrentaron los faraones en una época de declive y fragmentación del poder central egipcio. Su habilidad para manejar las relaciones con otras dinastías y su estrategia de consolidación del poder dentro de su familia aseguran su lugar en la historia egipcia. Hoy en día, el análisis de su reinado ofrece valiosas lecciones sobre las dinámicas políticas de un Egipto dividido y las tensiones internas que marcaron el periodo de la Tercer Intermedia.

Sheshonq III falleció en 773 a.C., siendo sucedido por su hijo Pami, quien también fue uno de los últimos faraones de la XXII dinastía. A pesar de la relativa escasez de información sobre su vida, su legado como monarca que intentó sostener la unidad egipcia en tiempos de crisis sigue siendo de interés para los historiadores y arqueólogos.

Familia y descendencia

El legado de Sheshonq III continúa a través de sus hijos, quienes ocuparon cargos importantes en la corte egipcia. Entre sus esposas destacan Tentamenopet y Djedbasteankh. Su descendencia más conocida incluye a la princesa Ankhesenshoshenq, así como a los príncipes Pashedbast, Bakennefy I y Pami. Este último fue el sucesor de Sheshonq III, pero su reinado también estuvo marcado por la fragmentación del poder, lo que preludiaba el fin de la XXII dinastía.

El faraón fue enterrado en la necrópolis real de Tanis, aunque su tumba fue violada durante una excavación en 1939 por el arqueólogo Pierre Montet. Los restos de Sheshonq III fueron posteriormente trasladados a otro lugar, lo que subraya las dificultades que han tenido los arqueólogos para desentrañar los secretos de este periodo de la historia egipcia.

En resumen, Sheshonq III fue un faraón cuyo reinado estuvo marcado por la diplomacia, los acuerdos políticos y las dificultades de gobernar un Egipto fragmentado. Aunque la información sobre su reinado es limitada, su habilidad para manejar las tensiones internas y externas y su legado cultural siguen siendo de interés para la historia del antiguo Egipto.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Sheshonq III (825-773 a.C.). El faraón que enfrentó la fragmentación de Egipto". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/sheshonq-iii [consulta: 16 de febrero de 2026].