Nicolás de Obando (ca. 1451–1511): El Gobernador que Marcó el Rumbo de la Colonización Española en América

Nicolás de Obando (ca. 1451–1511): El Gobernador que Marcó el Rumbo de la Colonización Española en América

Orígenes y educación en la Extremadura española

Nicolás de Obando, también conocido como Nicolás de Ovando, nació hacia el año 1451 en Brozas, un pequeño pueblo en la provincia de Cáceres, Extremadura, al suroeste de España. Perteneciente a una familia noble de la región, Obando creció en un ambiente de gran religiosidad y fervor por el servicio a la Corona, un contexto que marcaría de manera decisiva su carrera. La formación de Obando estuvo marcada por la educación de calidad que recibió en Cáceres, donde se desarrolló en un entorno de estricta disciplina religiosa y política.

Desde joven, Obando ingresó en la Orden Militar de Alcántara, una institución que jugó un papel crucial en la política y el control territorial de la Corona de Castilla. Esta Orden, una de las más relevantes en la península ibérica, tenía entre sus objetivos la defensa de los territorios cristianos y la expansión de la fe católica. De esta manera, Obando se comprometió a servir a la Iglesia y a la Corona, siguiendo la tradición de su familia y asegurando su ascenso dentro de la jerarquía militar.

Ascenso en la Orden de Alcántara

En 1478, Obando fue designado para la encomienda de Lares, uno de los cargos más importantes dentro de la Orden de Alcántara. Este nombramiento no solo destacó la fidelidad de Obando hacia los Reyes Católicos, sino que también le permitió obtener poder e influencia dentro de la estructura del reino. Como miembro de la corte de Isabel la Católica, Obando mostró su lealtad a la monarquía, y su cercanía a los Reyes lo convirtió en un aliado fundamental en la consolidación de la unidad territorial española.

Obando participó en la corte del Príncipe Don Juan, el heredero al trono, y formó parte de un selecto grupo de diez hombres encargados de acompañar al Príncipe a la Corte de Almazán. Este período de la vida de Obando, que se extendió hasta la muerte del Príncipe en 1497, le permitió mantener estrechos lazos con la familia real y afianzar su posición dentro de la administración colonial española.

A lo largo de este tiempo, Obando también desempeñó un papel destacado en la supervisión de los asuntos internos de la Orden de Alcántara. En 1494, la Corona de Castilla asumió el control del Maestrazgo de la Orden, y Obando fue nombrado dos veces como visitador de la misma, una función de vigilancia y reforma dentro de la institución. También se encargó de la reconstrucción de la ciudad de Alcántara, que había sido gravemente afectada durante la Guerra de Sucesión Castellana.

Nombramiento como Gobernador de las Islas y Tierra Firme (1501)

El 3 de septiembre de 1501, Nicolás de Obando fue nombrado Gobernador de las Islas y Tierra Firme en el Caribe, en sustitución de Francisco de Bobadilla, quien había desempeñado un papel polémico en la gestión de las colonias. Bobadilla había depuesto a Cristóbal Colón de su cargo como Gobernador de la Isla Española, lo que había generado una serie de conflictos en la administración colonial. Con el nombramiento de Obando, la Corona española buscaba restablecer el orden y consolidar la presencia española en el Nuevo Mundo.

Obando zarpó hacia las Américas en febrero de 1502, al mando de una poderosa flota compuesta por treinta y dos naves y un contingente de 2.500 personas, entre ellos el fraile Bartolomé de las Casas. El viaje desde Sanlúcar de Barrameda hasta las Antillas fue una de las mayores expediciones de la época, y su arribo a la isla de Santo Domingo el 5 de abril de 1502 marcó el comienzo de una nueva etapa en la colonización del Caribe. Su tarea no era solo gobernar la isla, sino también establecer un modelo de organización que perduraría en los años venideros.

Consolidación de la colonización y medidas iniciales

Una de las primeras decisiones de Obando al llegar a Santo Domingo fue la ejecución del «juicio de residencia» a Francisco de Bobadilla, quien había sido destituido anteriormente de su cargo. Este juicio consistió en investigar las acciones de Bobadilla durante su gobernación, y Obando ordenó que fuera enviado de regreso a España a bordo de la misma flota en la que él había llegado. Desde el principio, Obando demostró que no tenía intención de ser un gobernador permisivo y que buscaría establecer un gobierno más firme y eficiente.

Sin embargo, fue con la gestión de los colonos donde Obando mostró su habilidad para gobernar. En ese momento, los colonos españoles vivían dispersos por toda la isla, entre los pueblos indígenas, lo que dificultaba el control y la organización. Obando implementó una estricta política centralizadora, exigiendo que los colonos se mudaran a las nuevas ciudades que él ordenó fundar. Aquellos que se resistían a esta reubicación fueron enviados de regreso a España, un gesto que reforzó su autoridad sobre los colonos y buscaba instaurar un orden más estructurado en el territorio.

A lo largo de su gobernación, Obando tuvo que lidiar con las tensiones sociales y políticas dentro de la isla, y comenzó a imponer medidas que cambiarían el rumbo de la colonización. La explotación de los recursos naturales, especialmente el oro, y el uso de mano de obra indígena serían claves para la prosperidad de la nueva colonia.

Enfrentamientos y políticas con los indígenas

Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentó Nicolás de Obando durante su gobierno en La Española fue la resistencia de los pueblos indígenas. Los nativos, especialmente en la región de Higüey, habían comenzado a rebelarse contra los colonos y las autoridades españolas. Esta rebelión, que databa de la época del anterior gobernador Francisco de Bobadilla, fue rápidamente sofocada por Obando. En 1502, el gobernador envió una expedición militar de cuatrocientos soldados al área, que según las crónicas de fray Bartolomé de las Casas, resultó en la muerte de muchos indígenas y la destrucción de sus aldeas. A raíz de la represión, Obando fundó dos nuevas ciudades en la región, Salvaleón y Santa Cruz de Aycayagua, con el objetivo de asentar a los colonos y asegurar el control sobre el territorio.

El conflicto con los indígenas no terminó con la represión de Higüey, ya que una de las cacicas más importantes de la isla, Anacaona, comenzó a ser sospechosa de estar fomentando otro levantamiento en el sureste. Obando, que no dudaba en actuar con contundencia, ordenó la captura de Anacaona. Posteriormente, la cacica fue ahorcada, un acto que contribuyó a la pacificación de la isla, pero que también dejó una huella amarga en la memoria colectiva de los nativos.

Fundación de ciudades y planificación urbana

Una de las principales aportaciones de Obando a la colonización de América fue su enfoque en la organización y urbanización del territorio. En lugar de permitir que los colonos se establecieran de forma dispersa, como había ocurrido anteriormente, Obando impulsó un modelo de urbanización centralizada, con el fin de facilitar la administración y la protección del territorio.

El ejemplo más destacado de esta planificación fue la reconstrucción de la ciudad de Santo Domingo, que había quedado parcialmente destruida por un huracán. Obando decidió trasladarla a la orilla derecha del río Ozama, siguiendo el modelo castellano de la Baja Edad Media, con calles anchas, rectilíneas y perpendiculares. Esta reorganización no solo tuvo un impacto en la estética de la ciudad, sino que también fortaleció la infraestructura y la capacidad de defensa frente a posibles ataques.

Además de Santo Domingo, Obando fundó varias otras villas y ciudades en distintas regiones de la isla. Entre las más importantes estuvieron Santa María de la Vera Paz, Salvatierra de la Sabana, Santa María de la Yaguana, San Juan de la Maguana y Arzúa de Compostela en el sur y el oeste, mientras que en el norte se erigieron Puerto Real y Lares de Guahaba. Esta red de ciudades no solo servía para asentar a los colonos, sino que también facilitaba el control de la isla y el acceso a los recursos naturales, como el oro.

Exploración y expansión en el Caribe

Una vez consolidada la presencia española en La Española, Obando dirigió su mirada hacia el resto del Caribe. En 1508, con el apoyo de Sebastián de Ocampo, Obando promovió la expedición que confirmó la insularidad de Cuba, una de las islas más importantes del Caribe. Este descubrimiento fue clave para la posterior expansión territorial de la Corona española en América. Sin embargo, no todas las expediciones de la época estaban orientadas a la investigación científica o el conocimiento geográfico. Algunos de los exploradores, como Alonso de Ojeda y los hermanos Camacho, se dedicaron principalmente a la búsqueda de oro y la captura de indígenas, a quienes vendían como esclavos en Santo Domingo.

La creciente presencia española en las islas caribeñas comenzó a generar un conflicto con los pueblos indígenas, que se vieron sometidos a un trabajo forzado en las minas de oro y en la agricultura. Ante la escasez de mano de obra, los colonos comenzaron a solicitar más indígenas a la Corona, lo que llevó al establecimiento de la encomienda.

El sistema de encomienda y su impacto sobre los indígenas

En 1503, la Reina Isabel I de Castilla firmó una Real Provisión legalizando el reparto de indígenas entre los colonos españoles. Este sistema, conocido como encomienda, consistía en entregar a los colonos un número determinado de indígenas a cambio de su promesa de protegerlos y cristianizarlos. Sin embargo, la realidad fue muy diferente, y la mayoría de los indígenas se vio sometida a un trabajo extremadamente duro, que llevó al deterioro de su salud y a un drástico descenso de su población. La encomienda, lejos de ser una medida de protección para los nativos, contribuyó a su explotación y progresivo exterminio.

Obando implementó este sistema de reparto de indígenas en gran escala entre 1503 y 1505, lo que permitió el desarrollo de la agricultura y la extracción de oro en La Española. Sin embargo, la tragedia humana detrás de este sistema fue devastadora, ya que las enfermedades traídas por los colonos, junto con el trabajo forzado, redujeron drásticamente la población indígena en la isla.

El sistema de encomienda también fue un factor importante en la creación de una nueva estructura social en las colonias. Los encomenderos, que eran los encargados de los nativos, obtenían enormes beneficios económicos, lo que fortaleció su poder político y social en el Nuevo Mundo.

Últimos años y legado de Nicolás de Obando

En 1509, después de ocho años de gobierno en las Islas y Tierra Firme, Nicolás de Obando fue sustituido por Diego Colón, el hijo de Cristóbal Colón, en la Gobernación de La Española. Durante su gestión, la isla ya contaba con más de 3.000 colonos y un gran número de villas asentadas. Obando regresó a España, donde fue reconocido por los Reyes Católicos con el título de Comendador Mayor de la Orden de Alcántara, un honor que consolidaba su posición en la nobleza española.

Obando murió el 29 de mayo de 1511 en medio de una Junta Capitular de la Orden de Alcántara. Fue enterrado en la Iglesia de San Benito de Alcántara, donde su legado perduró a través de las memorias que dejó, aunque nunca se publicaron. A pesar de las críticas de figuras como fray Bartolomé de las Casas, quien lo acusó de haber promovido la destrucción de las Indias, la labor de Obando como gobernador y colonizador fue evaluada como innovadora y determinante para el éxito de la colonización española en América.

Su obra, que incluyó la fundación de ciudades, la reorganización de la vida en las colonias y la expansión hacia nuevas tierras, dejó una huella imborrable en la historia de la colonización del Nuevo Mundo.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Nicolás de Obando (ca. 1451–1511): El Gobernador que Marcó el Rumbo de la Colonización Española en América". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/obando-nicolas-de [consulta: 4 de febrero de 2026].