Juan Negrín López (1892–1956): La Formación Científica de un Estadista
Juan Negrín nació en Las Palmas de Gran Canaria el 3 de febrero de 1892 en el seno de una familia acomodada. Su padre, un comerciante próspero, le permitió acceder a una educación de calidad desde temprana edad, y la ciudad canaria fue el escenario de sus primeros pasos hacia una carrera brillante. Su vocación por la ciencia, particularmente la medicina, se fue consolidando a medida que crecía. A los 18 años, Negrín se trasladó a Alemania para comenzar sus estudios de medicina, un país en el que se encontraba a la vanguardia del conocimiento científico de la época. Esta decisión marcó el inicio de una etapa crucial en su formación académica.
Al llegar a Alemania, se inscribió en la Universidad de Kiel, pero fue en Leipzig donde verdaderamente encontró su vocación. Leipzig, un centro europeo de gran prestigio en el ámbito científico, le brindó la oportunidad de profundizar en la fisiología, especialidad que lo llevaría a convertirse en un referente internacional. En esta ciudad, entró en contacto con algunos de los fisiólogos más destacados de la época, entre ellos Theodor von Brücke, quien fue una influencia decisiva en su formación. Von Brücke, conocido por sus investigaciones sobre el sistema nervioso y las glándulas suprarrenales, se convirtió en su mentor y lo animó a unirse a su Instituto de Fisiología.
La Investigación en Fisiología: Los Primeros Aportes de Negrín
Negrín se dedicó con pasión a sus estudios en Leipzig, realizando investigaciones que marcarían sus primeros pasos en el campo de la fisiología experimental. Su trabajo inicial estuvo centrado en el estudio de las glándulas suprarrenales y su interacción con el sistema nervioso central. Estas investigaciones son de gran relevancia porque mostraron cómo las glándulas suprarrenales influyen en el control de la glucemia, lo cual era un tema aún poco explorado en la época. Negrín trató de demostrar que la regulación de los niveles de glucosa en sangre podría ser controlada directamente por el sistema nervioso, a través de la adrenalina, y no solo mediante la acción periférica de este sistema.
La investigación sobre la glucosuria producida por la punción del IV ventrículo en el cerebro fue un campo particularmente importante en su formación. Esta técnica había sido desarrollada previamente por Claude Bernard en 1855 y consistía en estudiar la glucosuria (la presencia de glucosa en la orina) mediante la estimulación de ciertas zonas del cerebro. En colaboración con von Brücke, Negrín llevó a cabo una serie de experimentos en los que se demostró que el sistema nervioso central estaba involucrado en la regulación de la glucosa en la sangre. El trabajo de Negrín fue tan relevante que, a la edad de 19 años, publicó su primer artículo en el Boletín de la Sociedad Española de Biología, dando cuenta de sus hallazgos sobre la glucosuria y la punción del IV ventrículo. Este logro lo colocó rápidamente en la vanguardia de la fisiología experimental europea.
El Regreso a España y la Creación de una Escuela Científica
El estallido de la Primera Guerra Mundial obligó a Negrín a regresar a España en 1915. La situación bélica en Europa, sumada a las dificultades para continuar sus investigaciones, lo llevaron a tomar la decisión de volver a su país natal. En su regreso a Las Palmas, rechazó una oferta de trabajo en Leipzig para dedicarse al servicio de la ciencia en su tierra. En ese momento, España vivía una época de transformación política e intelectual que ofreció nuevas oportunidades a los jóvenes científicos.
A su regreso, Negrín se incorporó a la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, una institución creada para fomentar la ciencia en España. Fue designado director del recién creado Laboratorio de Fisiología General en la Residencia de Estudiantes de Madrid, una de las instituciones más prestigiosas del país. Este laboratorio sería el epicentro de lo que Negrín denominó su “escuela de fisiología”. Negrín contaba con la misión de actualizar y renovar los estudios científicos en fisiología en España, un reto que aceptó con entusiasmo y que le permitió consolidarse como líder en la investigación científica en el país.
El Núcleo de Investigadores: Negrín y sus Discípulos
En la Residencia de Estudiantes, Negrín formó un equipo de jóvenes científicos que compartían su pasión por la fisiología experimental. A lo largo de los años, muchos de ellos se convirtieron en destacados investigadores en sus respectivos campos. Entre sus discípulos más importantes se encontraban figuras como Severo Ochoa, quien más tarde recibiría el Premio Nobel de Fisiología en 1959, y Francisco Grande Covián, destacado fisiólogo y bioquímico español.
El laboratorio dirigido por Negrín se convirtió en un centro de excelencia científica, y su metodología experimental fue un modelo de referencia para futuras generaciones de fisiólogos. A lo largo de los años, Negrín y su equipo realizaron importantes investigaciones sobre la regulación de la glucemia, el sistema nervioso simpático y las glándulas suprarrenales. Estas investigaciones se basaban en los mismos principios que había aprendido en Alemania, pero ahora con un enfoque más amplio que incorporaba la bioquímica como un elemento clave en los estudios fisiológicos.
En este contexto, Negrín también comenzó a interesarse por los avances en la tecnología médica, lo que lo llevó a diseñar e innovar en la creación de aparatos para la investigación fisiológica. Uno de sus mayores logros en este ámbito fue la creación del estalagmómetro, un instrumento que permitió medir de manera precisa el flujo sanguíneo durante las investigaciones experimentales. Este aparato tuvo un gran impacto en la comunidad científica internacional y fue presentado en varios congresos de fisiología, donde recibió elogios de los más importantes fisiólogos de la época.
Negrín y la Consolidación de la Fisiología Experimental en España
Durante la década de 1920, Negrín continuó su labor de renovación de la fisiología experimental en España. En 1920, presentó su tesis doctoral sobre el tono vascular y la acción vasotónica del esplácnico, un tema que le permitió obtener su doctorado. Su trabajo sobre los mecanismos de la acción vasotónica del sistema vascular se convirtió en uno de los pilares de la fisiología experimental moderna en España.
Negrín también se dedicó a ampliar sus conocimientos en otros campos científicos, como la química y la economía, lo que le permitió tener una visión más global de los problemas que enfrentaba la ciencia en España. Esta combinación de habilidades y conocimientos le permitió adaptarse a una amplia gama de situaciones científicas y políticas. Además, sus esfuerzos por mejorar la enseñanza de la fisiología experimental contribuyeron a la creación de una nueva generación de científicos en España, que adoptaron sus métodos y principios científicos.
A medida que su reputación en el campo de la fisiología crecía, Negrín se involucró cada vez más en la política española. Su formación científica y su creciente interés en la política lo llevaron a tomar decisiones que influirían profundamente en el curso de la historia del país. Fue en la década de 1930 cuando su carrera política comenzaría a desarrollarse de manera más intensa, primero como miembro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y, posteriormente, como uno de los líderes más importantes durante la Guerra Civil Española.
La Transición de la Ciencia a la Política: El Inicio de su Carrera Política y la Guerra Civil
El Compromiso Político de Negrín: De la Ciencia a la Política
A medida que su carrera científica avanzaba, Juan Negrín empezó a interesarse cada vez más por la política, un interés que se fue intensificando durante la década de 1930. Su posición en la élite intelectual de España y su vinculación con los círculos progresistas de la época lo impulsaron a participar activamente en la vida política. En 1931, con la proclamación de la Segunda República Española, Negrín dio un giro hacia la política al afiliarse al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el principal partido de la izquierda republicana.
Las elecciones de 1931, que marcaron el inicio de la Segunda República, fueron cruciales para Negrín. En estos comicios, fue elegido diputado por su ciudad natal, Las Palmas, lo que marcó el inicio de su carrera parlamentaria. Su perfil técnico y académico, que combinaba un profundo conocimiento científico con un fuerte compromiso social, lo colocó en una posición favorable dentro del ámbito político. Con el paso del tiempo, Negrín fue reelegido en las elecciones de 1933 y 1936, consolidándose como una figura clave en el panorama político republicano.
La Guerra Civil Española: Negrín en el Gobierno
Cuando estalló la Guerra Civil Española en 1936, el panorama político de España se transformó radicalmente. La República se vio envuelta en un conflicto sin precedentes contra las fuerzas sublevadas del general Francisco Franco, apoyado por la Italia fascista y la Alemania nazi. En este contexto, Negrín asumió un papel destacado en el gobierno republicano, primero como Ministro de Hacienda, y luego, tras la dimisión de Francisco Largo Caballero en 1937, como presidente del gobierno republicano.
Ministro de Hacienda: Reformas y Decisiones Controvertidas
En septiembre de 1936, el presidente del gobierno republicano, Francisco Largo Caballero, nombró a Negrín como Ministro de Hacienda, un cargo clave en medio de la guerra, debido a la necesidad urgente de reorganizar las finanzas republicanas. Su nombramiento fue visto con cierto escepticismo por algunos sectores de la izquierda, que lo consideraban un intelectual burgués, distante de las problemáticas sociales del pueblo obrero. Sin embargo, Negrín demostró una capacidad excepcional para la gestión en tiempos de crisis.
Durante su tiempo como Ministro de Hacienda, Negrín llevó a cabo una serie de reformas decisivas. Su principal objetivo era asegurar la financiación de la guerra mediante la compra de armamento y recursos esenciales para el ejército republicano. Negrín se encargó de negociar con gobiernos extranjeros la adquisición de armas, pero su decisión más controvertida fue el traslado de las reservas de oro del Banco de España a la Unión Soviética en 1936, con el objetivo de asegurar el apoyo militar soviético a la República. Esta medida, conocida como el “Oro de Negrín”, ha sido objeto de intensas críticas y ha marcado uno de los episodios más oscuros de su gestión.
El traslado del oro fue considerado por muchos como un acto desesperado en tiempos de guerra, pero también como una estrategia pragmática para obtener el material bélico necesario para resistir la ofensiva franquista. Sin embargo, la decisión de Negrín generó una profunda controversia, tanto en España como en el extranjero. Muchos consideraron que esta acción entregaba la soberanía financiera de España a la Unión Soviética, un gesto que envenenó aún más las relaciones internas dentro del gobierno republicano, especialmente con los sectores más conservadores y moderados.
La Ascensión al Cargo de Presidente del Gobierno
El momento más crítico de la carrera política de Negrín llegó en mayo de 1937, cuando Francisco Largo Caballero dimitió como presidente del gobierno republicano. La dimisión de Caballero, en parte por sus diferencias con los comunistas, dejó un vacío de poder que Negrín ocupó. En este punto, las tensiones internas dentro del gobierno republicano alcanzaron su punto máximo, ya que los diferentes sectores de la izquierda se enfrentaban entre sí sobre la forma de llevar la guerra adelante.
Negrín, que desde el inicio de la guerra había abogado por una resistencia total a Franco, asumió el cargo de presidente con la esperanza de unificar a los republicanos y fortalecer el frente interno. En su primer discurso como presidente, Negrín apeló a la unidad del país y la necesidad de continuar la lucha sin importar las adversidades. Fue en este momento cuando acuñó el lema “Con pan o sin pan, resistir”, que reflejaba su postura firme en la guerra, aunque también implicaba un sacrificio extremo para la población.
Negrín y el Refuerzo de la Industria Bélica
Una de las decisiones más destacadas de Negrín como presidente del gobierno fue la política de reforzamiento de la industria bélica republicana. Consciente de que la guerra no podía ganarse solo con armamento importado, Negrín impulsó la creación de fábricas de armamento y la reorganización de la industria para adaptarse a las necesidades del conflicto. Esta estrategia fue vital para mantener la lucha republicana, especialmente cuando las reservas de material bélico provenían principalmente de la Unión Soviética y otros países internacionales que apoyaban la causa republicana.
No obstante, a pesar de sus esfuerzos por reforzar la industria bélica y la moral de la población, las fuerzas republicanas se vieron constantemente superadas por las tropas franquistas, mejor equipadas y con el respaldo militar de las potencias del Eje. En este contexto, Negrín también impulsó la centralización del poder, intentando limitar las atribuciones que algunas regiones, como el País Vasco y Cataluña, habían adquirido durante la guerra, a fin de fortalecer la unidad del gobierno republicano y garantizar una dirección centralizada de la resistencia.
La Figura de Negrín: Un Líder Comunista en un Gobierno de Izquierda Dividido
Una de las características más distintivas del liderazgo de Negrín durante la guerra fue su cercanía con los sectores más comunistas del gobierno republicano. Su relación con el Partido Comunista y su cercanía a la Unión Soviética fueron motivo de constantes conflictos dentro del gobierno. Por un lado, Negrín trató de mantener el apoyo de los comunistas y de los republicanos moderados, pero, por otro, los sectores anarquistas y socialistas más radicales veían con recelo la creciente influencia de los comunistas en el gobierno.
En 1938, Negrín tomó la decisión de destituir a Indalecio Prieto, Ministro de Defensa, al acusarlo de tener una postura derrotista. Prieto, quien se oponía a la colaboración con los comunistas, fue reemplazado por Negrín, quien asumió personalmente el cargo de Ministro de Defensa. Este fue uno de los momentos más críticos de su gobierno, ya que las tensiones internas en el bando republicano estaban al máximo. Para Negrín, la lucha contra Franco y sus aliados fascistas debía ser total, sin concesiones ni negociaciones.
A pesar de su enfoque intransigente, Negrín comprendió la necesidad de buscar soluciones diplomáticas al conflicto. En mayo de 1938, presentó los “Trece Puntos de Negrín”, un documento que proponía una solución negociada a la guerra. Estos puntos no fueron bien recibidos por el bando franquista, pero representaban un intento de Negrín de abrir una puerta a la diplomacia, aún en medio de la feroz lucha.
Las Dificultades de la Resistencia Republicana y la Crisis Final
En 1939, la situación de la República era insostenible. El ejército republicano sufría derrotas continuas en el frente, y la ayuda internacional, especialmente de la Unión Soviética, ya no era suficiente para frenar el avance franquista. En febrero de 1939, tras la caída de Cataluña, Negrín convocó a los mandos del ejército republicano, buscando un consenso para mantener la resistencia. Sin embargo, las diferencias entre los mandos militares y Negrín fueron insuperables, y Segismundo Casado encabezó una rebelión interna en el ejército republicano.
El 5 de marzo de 1939, Negrín abandonó España, cruzando la frontera francesa con la esperanza de continuar la lucha desde el exilio. Este fue el final de su carrera política activa en España, aunque continuó siendo presidente del gobierno republicano en el exilio hasta 1945. A pesar de sus esfuerzos y su firme determinación, la República Española cayó ante las fuerzas franquistas, y España entró en una dictadura que perduraría durante décadas.
Exilio, Últimos Años y Reflexión sobre su Legado
El Exilio en Francia y Gran Bretaña
Tras la derrota del gobierno republicano en 1939, Juan Negrín abandonó España en avión, cruzando la frontera hacia Francia el 6 de marzo, apenas unas semanas después de la caída definitiva de la República Española. Junto a él, muchos otros republicanos huyeron del avance de las fuerzas franquistas, buscando refugio en los países vecinos. Negrín, aún presidente del gobierno republicano en el exilio, se trasladó primero a Francia, donde continuó su lucha por la legitimidad del gobierno republicano y la recuperación de la democracia en España.
A pesar de las esperanzas iniciales de que la guerra civil en España pudiera dar paso a una lucha más amplia contra el fascismo, especialmente con la participación de los aliados en Europa, Negrín pronto se dio cuenta de que su posición era insostenible. Francia, después de la caída de la República Española, se encontraba inmersa en sus propios problemas internos, y la Segunda Guerra Mundial obligó a sus líderes a centrar sus esfuerzos en el conflicto bélico global, dejando de lado la causa republicana.
En Francia, Negrín vivió durante varios años en una situación de relativa marginación política. A pesar de que mantenía su estatus como presidente del gobierno republicano en el exilio, su influencia política disminuyó a medida que pasaban los años. Fue entonces cuando decidió trasladarse a Gran Bretaña, donde residiría por el resto de su vida, dedicándose en gran parte a la investigación científica, una de sus pasiones que había dejado de lado durante la guerra civil.
En Gran Bretaña: Los Últimos Años en la Ciencia
El cambio de Negrín a Gran Bretaña no fue solo un intento por escapar de la situación política en Francia, sino también una oportunidad para retomar su carrera científica, que se había visto truncada debido a las tensiones bélicas y sus responsabilidades políticas en España. En Reino Unido, Negrín se dedicó a colaborar con varias instituciones científicas, aprovechando su amplia experiencia como fisiólogo. Su llegada al país fue recibida con cierta admiración por sus logros científicos previos, aunque su figura seguía siendo polémica, debido a su vinculación con el gobierno republicano.
En Gran Bretaña, Negrín continuó su investigación sobre la fisiología y la bioquímica, campos que ya habían sido una parte importante de su carrera en España. Sin embargo, a medida que pasaron los años, su implicación en la política republicana fue disminuyendo. En lugar de seguir siendo el líder de un exilio político, se fue concentrando en su trabajo como científico, intentando seguir el legado que había dejado en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde había formado a algunos de los científicos más destacados de su generación.
A pesar de sus esfuerzos por retomar la vida académica, las dificultades personales y la distancia con España lo llevaron a una situación de creciente aislamiento. En sus últimos años, ya no tenía una influencia directa en la política española, y su nombre seguía siendo objeto de debate entre los exiliados republicanos. La figura de Negrín se veía desde diferentes perspectivas: algunos lo consideraban un hombre de gran valentía y sacrificio, mientras que otros lo criticaban por sus decisiones durante la guerra, como el traslado del oro a la Unión Soviética y su alineación con los comunistas.
La Muerte en París y la Desaparición de un Líder Controvertido
El 12 de noviembre de 1956, Juan Negrín falleció en París, a los 64 años. Su muerte, que se produjo en un contexto de exilio y olvidado por muchos en España, cerró un capítulo triste en la historia de la Guerra Civil Española y de la política republicana. El líder republicano, que había luchado sin descanso por la supervivencia de la República y por sus ideales, murió alejado de su país natal, en un contexto de incomprensión por parte de muchos que lo habían acompañado durante su vida política.
Tras su muerte, la figura de Negrín continuó siendo objeto de controversia. Mientras que sus seguidores lo recordaban como un líder leal que nunca abandonó la lucha por la democracia y la justicia social, sus detractores no dudaban en acusarlo de tomar decisiones erróneas que contribuyeron a la derrota republicana. La gestión del oro de Negrín, la centralización del poder en manos del gobierno y su cercanía con los comunistas eran aspectos que seguían siendo profundamente cuestionados.
El “Oro de Negrín”: Un Episodio de Oscura Controversia
Uno de los episodios más polémicos en la vida de Juan Negrín fue la famosa cuestión del “Oro de Negrín”, un tema que sigue siendo objeto de debate en la historiografía de la Guerra Civil Española. Durante su gestión como ministro de Hacienda y presidente del gobierno republicano, Negrín tomó la controvertida decisión de trasladar las reservas de oro del Banco de España a la Unión Soviética en 1936. La decisión fue tomada en un intento por asegurar el apoyo militar soviético a la causa republicana en su lucha contra el ejército franquista.
Este acto fue percibido por muchos como una estrategia desesperada, pero también como una medida pragmática para obtener el material bélico necesario para resistir el avance del fascismo. La crítica surgió, no obstante, por la dependencia que España, bajo el gobierno republicano, desarrolló hacia la Unión Soviética, y la falta de garantías respecto a la devolución del oro tras el fin de la guerra. En 1956, un acto notarial firmado por el hijo de Negrín, Rómulo Negrín Mijailov, intentó esclarecer la cuestión, entregando los documentos relevantes a las autoridades españolas, lo que permitió abrir una nueva fase en el debate sobre el destino de aquellas reservas de oro.
El episodio del oro dejó una marca en la memoria colectiva de los españoles, especialmente en Madrid, donde la población llegó a asociar a Negrín con el sufrimiento del pueblo durante el asedio de la ciudad, a pesar de los esfuerzos por garantizar la supervivencia. En el exilio, y en sus últimos años en Francia y Gran Bretaña, Negrín nunca dejó de sentir el peso de esas decisiones y la crítica que le fue dirigida.
La Revaluación de su Legado: Un Hombre de Ciencia y Política
La figura de Juan Negrín ha sido revaluada en décadas posteriores. En su época, fue visto como un líder de fuerte carácter, comprometido con la resistencia y con la democracia. Su gestión como ministro de Hacienda y presidente del gobierno republicano, aunque polémica, fue fundamental para mantener la lucha del bando republicano durante la Guerra Civil, en un contexto en el que las fuerzas fascistas parecían tener una superioridad militar insuperable. Sin embargo, la crítica más persistente a su figura es la de haber centrado su política en la resistencia a toda costa, lo que le impidió considerar otras opciones diplomáticas que pudieran haber evitado una derrota aún más devastadora.
En el ámbito científico, su legado es más claro. Negrín fue uno de los grandes impulsores de la fisiología experimental en España, creando una escuela que influiría en generaciones posteriores de científicos, como Severo Ochoa y Francisco Grande Covián. En este sentido, su contribución al campo de la medicina y la ciencia es incuestionable, y muchos de sus discípulos llegaron a ocupar posiciones prominentes en la ciencia mundial.
Aunque su figura sigue siendo objeto de debate y controversia, especialmente por sus decisiones durante la guerra, Juan Negrín ocupa un lugar importante en la historia de España, tanto en la política como en la ciencia. Su vida, marcada por un apasionado compromiso con sus ideales, su país y la ciencia, sigue siendo estudiada y revisada a la luz de los nuevos conocimientos y perspectivas que surgen sobre la historia de la Guerra Civil y la Segunda República.
Crisis Interna y la Disolución de la República: La Larga Agonía del Gobierno Republicano
La Crisis de la Guerra Civil: Tensión Interna en el Gobierno Republicano
La Guerra Civil Española alcanzó su punto máximo en la segunda mitad de la década de 1930, con el avance de las tropas franquistas que cada vez más cercaban al bando republicano. La resistencia de la República Española dependía de un esfuerzo militar masivo, pero la situación política interna era cada vez más insostenible. En 1937, Juan Negrín asumió el liderazgo del gobierno republicano con la intención de reorganizar el esfuerzo bélico y consolidar la unidad dentro de la coalición de izquierda. Sin embargo, las tensiones internas y las diferencias ideológicas empezaron a desbordar la cohesión de los republicanos, lo que contribuyó a la eventual derrota.
Uno de los problemas más destacados fue la relación entre los distintos grupos de izquierda que formaban la coalición republicana. Comunistas, socialistas y anarquistas no compartían una visión común sobre el futuro del país ni sobre la forma de gestionar la guerra. Los comunistas, que contaban con el respaldo de la Unión Soviética, lograron ganar influencia en el gobierno, y su aproximación a la guerra era una resistencia total sin negociaciones, en consonancia con la política de Stalin. Esta postura se oponía a las ideas de los socialistas moderados y de los anarquistas, que eran más partidarios de una aproximación más flexible, incluyendo la posibilidad de un acuerdo de paz con los franquistas.
La posición de Negrín se alineó en gran medida con los comunistas, lo que le permitió consolidar una poderosa alianza con los soviéticos. Sin embargo, esta cercanía con el bloque comunista le generó grandes tensiones internas. Los sectores más moderados, especialmente en Cataluña y el País Vasco, comenzaron a ver en Negrín un líder alejado de las necesidades de la clase trabajadora y la posibilidad de una solución más pragmática al conflicto. Este desacuerdo aumentó después de la salida de Largo Caballero, el antiguo presidente del gobierno republicano, y la división interna que siguió a su dimisión.
El Lema de “Con Pan o Sin Pan, Resistir” y la Deterioración del Frente Republicano
En 1938, la situación militar de la República Española era desesperada. A pesar de los esfuerzos por mantener el frente, las fuerzas franquistas, reforzadas con el apoyo militar de Hitler y Mussolini, fueron aplastando poco a poco a las fuerzas republicanas. Durante este periodo, Negrín se convirtió en el principal defensor de la resistencia absoluta, aferrándose al lema “Con pan o sin pan, resistir”, que reflejaba su firme postura de continuar la lucha, independientemente de las dificultades o las condiciones de vida de la población.
La propuesta de Negrín fue recibir ayuda internacional, especialmente de la Unión Soviética, que ya había enviado material militar y ayuda a la República. No obstante, la dependencia de los soviéticos generaba desconfianza dentro del bando republicano. Negrín defendió la idea de que la guerra contra Franco era parte de una lucha más amplia contra el fascismo, y esperaba que la comunidad internacional se uniera a la causa republicana en la lucha contra los regímenes totalitarios que se estaban imponiendo en Europa.
Sin embargo, la presión internacional era insuficiente. Francia y Gran Bretaña, aunque inicialmente apoyaron a la República, pronto comenzaron a priorizar sus propios intereses, evitando el involucramiento directo en la guerra civil española. El fracaso en la obtención de un apoyo decisivo de las democracias occidentales dejó al gobierno republicano en una situación cada vez más vulnerable.
Mientras tanto, la situación interna se volvía cada vez más difícil. La guerra civil no solo causaba estragos en el campo de batalla, sino que también dividía a la sociedad española. La escasez de alimentos, medicinas y otros recursos esenciales afectaba gravemente a la población civil, que se encontraba atrapada en medio del conflicto. En Madrid, la capital republicana, las dificultades aumentaban, y las famosas “píldoras del doctor Negrín” —en realidad, lentejas — se convirtieron en uno de los símbolos de la desesperación de la ciudad sitiada. Aunque el gobierno republicano intentaba mantener el control, las dificultades alimentarias y la creciente desesperación de la gente debilitaron aún más el apoyo al régimen.
La Misión de Negrín: Fortalecer el Gobierno a Toda Costa
En este contexto de agudas crisis, Negrín centró sus esfuerzos en fortalecer el gobierno republicano. A su llegada al poder, trató de reorganizar y unificar a los diversos sectores de izquierda bajo una sola bandera de resistencia, desafiando los intentos de algunos sectores para negociar una solución con Franco. Para Negrín, cualquier tipo de acuerdo con los sublevados significaba una derrota para la República, y su prioridad era mantener la lucha hasta el final.
Como presidente, se dedicó a minimizar las diferencias internas, incluso cuando algunos de sus ministros, como Indalecio Prieto, le criticaban abiertamente. En la medida en que la situación militar empeoraba, Negrín se convenció de que la única esperanza para la República era la victoria en el frente de batalla, con un apoyo decidido de la Unión Soviética y los comunistas. A medida que las tropas franquistas avanzaban por el norte y el este de España, la resistencia republicana se fue desmoronando, pero Negrín continuó su labor de reorganización interna, enfrentándose a la creciente oposición de los sectores más moderados.
El Desenlace Final: El Colapso de la República y la Sublevación de Casado
A principios de 1939, las esperanzas republicanas se desvanecían rápidamente. La caída de Cataluña a principios de ese año supuso un golpe fatal para las fuerzas republicanas, que ya se encontraban al borde de la derrota. Ante esta situación, Negrín reunió a los principales mandos militares republicanos en el aeródromo de Los Llanos, en el que trató de imponer su política de resistencia total. Sin embargo, la opinión generalizada dentro del ejército republicano era la de aceptar una paz negociada para evitar una derrota aún más sangrienta.
Este fue un momento crucial que marcó el inicio de la sublevación de Casado, un golpe de estado dentro del bando republicano encabezado por Segismundo Casado y otros oficiales militares que se oponían a la continuidad de la lucha sin posibilidades de éxito. Casado y sus seguidores abogaban por una paz negociada con el bando franquista, y su rebelión contra Negrín dividió aún más al ejército republicano, resultando en una ruptura de la estructura del gobierno republicano.
El 5 de marzo de 1939, cuando las posibilidades de resistencia se desvanecían, Negrín decidió abandonar España. A bordo de un avión, cruzó la frontera hacia Francia, dejando atrás una nación derrotada y una guerra civil que había terminado con la República. A pesar de su fracaso en evitar la derrota, Negrín mantuvo su compromiso con la causa republicana hasta el final, y continuó siendo presidente del gobierno republicano en el exilio hasta 1945.
La Disolución de la República y la Caída de un Gobierno Fracasado
Con la salida de Negrín, el gobierno republicano en el exilio dejó de tener influencia real en los asuntos internos de España. El golpe final a la República llegó con la victoria de Franco y la instauración de su régimen dictatorial, que perduraría durante casi 40 años. La figura de Negrín quedó ligada para siempre a la lucha de la República Española, pero también a las decisiones que muchos consideran erróneas y que contribuyeron a la fragmentación del bando republicano. Su imagen como líder del gobierno republicano sigue siendo objeto de debate: para unos, fue un héroe que luchó hasta el final, mientras que para otros, sus decisiones fueron responsables del colapso de la República.
El Legado de Juan Negrín: Ciencia, Política y Revalorización Histórica
Negrín en el Exilio: La Revaluación de su Figura en el Contexto Internacional
Tras su exilio en 1939, Juan Negrín vivió el resto de sus días fuera de su país natal. Durante los primeros años en Francia y posteriormente en Gran Bretaña, su figura siguió siendo relevante en el círculo republicano en el exilio. Sin embargo, el paso del tiempo, la consolidación del régimen de Franco y la falta de apoyo internacional al gobierno republicano en el exilio contribuyeron a una progresiva marginación de su figura política. A pesar de ello, Negrín nunca dejó de reclamar la legitimidad de la República Española y siguió siendo considerado su presidente legítimo por muchos republicanos que se hallaban en el exilio.
En sus últimos años, lejos de la vida política activa, Negrín se dedicó a sus investigaciones científicas. Fue en Gran Bretaña, donde pudo continuar con sus estudios en fisiología, lo que permitió una reconciliación parcial con la faceta científica que había dejado atrás debido a sus años en el gobierno. La revalorización de su trabajo como fisiólogo y científico llegó con el tiempo, ya que muchos de sus discípulos y colaboradores reconocieron su contribución a la ciencia médica y a la fisiología experimental. Sin embargo, su nombre seguía estando marcado por la controversia de sus decisiones políticas, particularmente en relación con la gestión del oro español y su alineación con los comunistas durante la guerra civil.
A pesar de estas dificultades, Negrín continuó siendo una figura importante en los círculos republicanos fuera de España. Durante sus últimos años, varios de sus antiguos discípulos, entre ellos Severo Ochoa y Francisco Grande Covián, mantuvieron viva su memoria científica, reconociendo el peso de su obra en la modernización de la fisiología en España y su legado como impulsor de la investigación médica. Sin embargo, la situación política en España y la falta de una pronta revalorización de su legado dificultaron su plena recuperación en la historia de la República.
El “Oro de Negrín” y la Controversia
Uno de los aspectos que más ha oscurecido el legado de Negrín es el episodio conocido como el “Oro de Negrín”. En 1936, con la guerra civil en pleno auge y la resistencia republicana en desventaja frente a las fuerzas franquistas, Negrín tomó la controvertida decisión de enviar las reservas de oro del Banco de España a la Unión Soviética, a cambio de apoyo militar. Esta acción ha sido objeto de un intenso debate durante décadas. Para algunos, fue un acto desesperado de un líder republicano que intentaba salvar lo que quedaba de la resistencia frente a la invasión fascista. Para otros, la entrega del oro representó una grave cesión de la soberanía española a la Unión Soviética, cuyo control sobre la República se fortaleció considerablemente como consecuencia de esta decisión.
El destino del oro se convirtió en uno de los puntos más oscuros de la historia de la guerra civil española. Tras la victoria franquista, las acusaciones sobre la pérdida de las reservas de oro se entrelazaron con las críticas a la gestión de Negrín. Años después de su muerte, su hijo, Rómulo Negrín, entregó documentos a las autoridades españolas sobre el destino del oro, lo que permitió abrir el debate y esclarecer algunos de los pormenores relacionados con este episodio. La documentación aportada en 1956, en un acta notarial firmada en París, pretendió dar transparencia al destino del oro, pero no evitó que el tema siguiera siendo un tabú y un punto de tensión para los historiadores y los españoles de la época.
Este episodio, conocido como el “Oro de Negrín”, ha sido utilizado por los detractores del líder republicano para cuestionar su liderazgo y sus decisiones políticas. No obstante, el análisis contemporáneo sugiere que la urgencia de la guerra y la falta de opciones de la República hicieron de esta decisión una medida desesperada, que, si bien tuvo consecuencias negativas a largo plazo, fue vista por muchos como una acción necesaria para garantizar la resistencia ante el avance fascista.
Revaluación Histórica de Negrín: Un Hombre de Ciencia y Política
Con el paso de las décadas, la figura de Juan Negrín ha experimentado una revalorización, tanto en el ámbito político como en el científico. La transición hacia la democracia en España, después de la muerte de Franco en 1975, permitió que se comenzara a revisar de manera más objetiva la historia reciente del país. Negrín, como líder de la República en el exilio, dejó un legado complejo, y su figura pasó de ser vista como un símbolo de la resistencia republicana a convertirse en un personaje más ambivalente, cuyas decisiones merecían un análisis más profundo y matizado.
En el ámbito científico, la figura de Negrín ha sido objeto de un reconocimiento creciente. Su obra en el campo de la fisiología experimental y su contribución a la investigación sobre el sistema nervioso, las glándulas suprarrenales y la glucosuria continúan siendo un hito en la historia de la medicina española. Severo Ochoa, quien fuera discípulo de Negrín, se convirtió en uno de los principales defensores de su legado científico, y su reconocimiento internacional como ganador del Premio Nobel de Medicina en 1959 también arrojó luz sobre la escuela de fisiología que Negrín había fundado en Madrid.
Negrín, en este sentido, es recordado como un hombre de ciencia y política, cuya carrera abarcó dos ámbitos fundamentalmente diferentes, pero que a lo largo de su vida se interrelacionaron de manera profunda. A pesar de los retos políticos y de la polémica sobre su liderazgo durante la Guerra Civil Española, su contribución al campo de la ciencia se mantiene vigente, y su nombre es citado junto al de otros grandes científicos españoles que marcaron una diferencia en el ámbito de la medicina experimental.
El Legado Político: La República en el Exilio
El legado de Negrín en el plano político es igualmente significativo, aunque se encuentra envuelto en un mar de controversia. Su figura como presidente del gobierno republicano en el exilio, y su postura firme de resistencia hasta el final, han sido vistas por algunos como una demostración de lealtad a la democracia y la justicia social. Negrín fue, para muchos, el último defensor legítimo de la República Española, que perdió la guerra ante un Franco cada vez más consolidado. En este sentido, su lucha política es recordada como un intento valiente de mantener vivos los principios republicanos, a pesar de la derrota inevitable.
Sin embargo, las decisiones de Negrín, en especial su alineación con los comunistas y su enfoque en la resistencia total, lo convierten en un personaje más controvertido en la historia del siglo XX español. Mientras que algunos lo ven como un mártir de la República, otros lo acusan de haber tomado decisiones que llevaron a la fragmentación y eventual colapso del bando republicano. La división entre los sectores más moderados y los comunistas, que Negrín apoyó, fue uno de los factores que minó las posibilidades de una solución negociada durante la guerra.
Hoy en día, su figura sigue siendo objeto de debate, y su legado es una mezcla de admiración y crítica. Los estudios sobre su vida y su gestión continúan siendo relevantes para entender la complejidad de la Guerra Civil Española y la Segunda República. En este sentido, Negrín se presenta como un hombre de contradicciones, cuyas decisiones políticas y científicas siguen siendo analizadas desde múltiples perspectivas.
La Figura Compleja de Negrín
Juan Negrín fue un hombre excepcional, cuya vida estuvo marcada por un profundo compromiso con la ciencia y la política. Su legado, tanto en la medicina como en la historia de la República Española, sigue siendo relevante hoy en día. Como científico, su influencia perdura a través de los avances que promovió en la fisiología experimental. Como político, su nombre está asociado a la resistencia republicana y la lucha por la democracia en una época de violencia y represión. Sin embargo, sus decisiones durante la Guerra Civil, particularmente su política económica y su alineación con los comunistas, siguen siendo fuente de debate y controversia.
Su figura ha sido revalorizada en las últimas décadas, tanto en el ámbito académico como en la memoria colectiva de los españoles, a medida que se ha ido reconociendo la complejidad de su papel en la historia de España y el mundo. Si bien su vida fue marcada por el sufrimiento, el exilio y las críticas, el reconocimiento de su legado científico y político sigue vigente, y su nombre permanece como un símbolo de resistencia ante las adversidades.
MCN Biografías, 2025. "Juan Negrín López (1892–1956): La Formación Científica de un Estadista". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/negrin-lopez-juan [consulta: 4 de febrero de 2026].
