Pino Mlakar (1907-VVVV). El bailarín y coreógrafo esloveno que dejó huella en la danza europea
Pino Mlakar, nacido el 2 de marzo de 1907 en Novo Mesto, Eslovenia, se destacó como una figura esencial en el mundo de la danza en Europa. A lo largo de su vida, se desempeñó como bailarín, coreógrafo y director artístico, dejando un legado imborrable tanto en las compañías de ballet en las que trabajó como en el desarrollo de la danza moderna. Su formación y trayectoria lo posicionaron como uno de los artistas más influyentes del siglo XX en su campo. En este artículo se explorará su vida, logros y la relevancia que aún mantiene su obra.
Orígenes y contexto histórico
El contexto histórico de Pino Mlakar está marcado por los cambios y transformaciones que vivió Europa en la primera mitad del siglo XX. Nacido en un momento en que la danza clásica se consolidaba como la principal forma de expresión artística en los grandes teatros europeos, Mlakar fue testigo de la transición hacia nuevas corrientes que comenzaron a desafiar las convenciones establecidas. Durante su formación, se relacionó con grandes maestros que jugaron un papel clave en su evolución profesional, como Rudolf von Laban, pionero de la danza moderna. La influencia de Laban, uno de los artistas más importantes de la danza moderna, marcó profundamente el estilo y la visión artística de Mlakar.
Su educación en danza fue una base sólida que lo llevó a destacarse rápidamente en el mundo del ballet. Junto a su esposa Pia Mlakar, también una bailarina y coreógrafa destacada, se trasladaron a Belgrado, donde ambos recibieron la instrucción de los mejores maestros en el campo de la danza. En ese entorno, Pino Mlakar forjó su habilidad y creatividad, lo que más tarde lo llevaría a formar parte de importantes compañías de ballet.
Logros y contribuciones
A lo largo de su carrera, Pino Mlakar trabajó en algunas de las compañías más prestigiosas de Europa. Su talento no solo como bailarín, sino también como coreógrafo, le permitió marcar la diferencia en cada compañía con la que colaboró. A partir de la década de 1930, su nombre comenzó a sonar en los principales escenarios de la danza mundial.
Una de sus contribuciones más destacadas fue su trabajo en el Ballet de la Ópera de Belgrado, donde presentó su coreografía para la obra Josephslegende (1934), una pieza inspirada en la obra musical de Richard Strauss. Este ballet consolidó su reputación como coreógrafo. Su creatividad y sentido artístico lo llevaron a coreografiar otras obras de gran envergadura como Prometheus (1935), basado en la música de Beethoven, para el Ballet de Zurich. Esta obra no solo destacó la técnica de Mlakar, sino también su habilidad para contar historias complejas a través del lenguaje de la danza.
En 1939, Mlakar comenzó su colaboración con el Bayerisches Staatsballett de Munich, donde presentó coreografías como Der Bogen (1939) y Verklungene Feste (1941), que rápidamente se convirtieron en piezas fundamentales del repertorio de la compañía. Estas obras reflejan el enfoque innovador de Mlakar hacia la danza, fusionando elementos de la tradición clásica con la expresión más moderna de la época.
Además de sus logros como bailarín y coreógrafo, Pino Mlakar fue galardonado en numerosas ocasiones. Uno de sus mayores reconocimientos fue la Medalla de Bronce del Concurso de los Archivos Internacionales de la Danza, un premio otorgado por su interpretación y coreografía en el ballet Un Amour du Moyen Age (1932), basado en la música de Handel y Vivaldi. Este galardón subraya la importancia de su trabajo en la creación de obras que no solo desafiaban las convenciones de la danza, sino que también se destacaban por su innovación musical y coreográfica.
Momentos clave en la carrera de Pino Mlakar
La carrera de Pino Mlakar estuvo llena de momentos clave que definieron su legado como uno de los grandes nombres de la danza europea. A continuación, se presentan algunos de los hitos más importantes de su trayectoria:
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1934: Estreno de Josephslegende (Richard Strauss) en el Ballet de la Ópera de Belgrado. Esta coreografía consolidó a Mlakar como uno de los coreógrafos más innovadores de su generación.
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1935: Prometheus, con música de Beethoven, fue presentada en el Ballet de Zurich, donde Mlakar demostró su capacidad para fusionar elementos clásicos con la danza moderna.
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1939-1943: Pino Mlakar trabajó en el Bayerisches Staatsballett de Munich, una etapa clave que vio el estreno de obras como Der Bogen y Verklungene Feste, que se convirtieron en piezas emblemáticas de la compañía.
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1932: Ganó la Medalla de Bronce del Concurso de los Archivos Internacionales de la Danza por su ballet Un Amour du Moyen Age, una de las composiciones más representativas de su carrera.
Estos momentos representan el auge de una carrera que se destacó por su constante búsqueda de la innovación y su habilidad para integrar la música y la danza de una manera única.
Relevancia actual
El legado de Pino Mlakar sigue siendo relevante en la danza contemporánea, especialmente en el contexto de la danza clásica y moderna en Europa. Su influencia en el desarrollo de la danza no solo se limita a las obras que dejó, sino también a la forma en que moldeó la carrera de otros artistas a lo largo de su vida. Mlakar fue una figura clave en la consolidación de la danza moderna en el panorama internacional, desafiando las tradiciones y abriendo nuevas posibilidades de expresión a través del movimiento.
Su obra, en particular las coreografías como Josephslegende y Prometheus, sigue siendo estudiada y presentada en algunas de las principales compañías de ballet en Europa. Estos ballets continúan siendo ejemplos de cómo la danza puede superar los límites del arte convencional y dar lugar a nuevas formas de comunicación a través del cuerpo y la música.
El trabajo de Pino Mlakar también permanece en la memoria de quienes trabajaron junto a él, como su esposa Pia Mlakar, quien compartió con él muchas de las experiencias que definieron su carrera artística. Juntos, fueron una pareja que contribuyó de manera significativa a la evolución de la danza en Europa.
Contribuciones y legado de Pino Mlakar
El legado de Pino Mlakar no solo se mide por las coreografías que dejó, sino también por su influencia en la educación de nuevos talentos en la danza. Su estilo y enfoque revolucionaron el ballet clásico y moderno, y su trabajo como director artístico marcó una diferencia notable en las compañías con las que estuvo vinculado. La figura de Mlakar sigue viva en el mundo de la danza, y su impacto perdura en la memoria colectiva de quienes aprecian el arte del movimiento.
Su visión de la danza como un medio para contar historias y explorar emociones a través del cuerpo humano ha dejado una huella profunda en la evolución de la danza moderna, convirtiéndolo en una figura fundamental en la historia de la danza europea. Pino Mlakar continúa siendo una inspiración para bailarines, coreógrafos y amantes de la danza de todo el mundo.
MCN Biografías, 2025. "Pino Mlakar (1907-VVVV). El bailarín y coreógrafo esloveno que dejó huella en la danza europea". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/mlakar-pino [consulta: 8 de abril de 2026].
