Jiménez Cabello, Alfredo (1930-1971). El torero sevillano que dejó una huella en la tauromaquia
Alfredo Jiménez Cabello fue un matador de toros español que nació en Sevilla el 25 de septiembre de 1930 y falleció en su ciudad natal el 6 de agosto de 1971. A pesar de su corta carrera, dejó una impronta significativa en el mundo del toreo, siendo considerado uno de los más destacados de su época. Su vida estuvo marcada por el apoyo y la influencia de su primo, el reconocido matador Manuel González Cabello, quien le ayudó a ingresar al exclusivo y exigente círculo de la tauromaquia.
Orígenes y contexto histórico
Alfredo Jiménez Cabello nació en una familia vinculada al mundo taurino, lo que favoreció su temprana incursión en la arena del toreo. Su primo, Manuel González Cabello, conocido también en los círculos taurinos, fue una figura clave en el inicio de su carrera, actuando como su mentor y padrino en diversas ocasiones. Desde joven, Alfredo se vio rodeado de la tradición y el arte del toreo, y su formación inicial fue intensa. Comenzó en las tientas, capeas y festivales menores que se celebraban en su región, lo que le permitió ganar experiencia en un entorno competitivo y exigente.
La década de 1940 fue un período crucial para la tauromaquia en España, marcada por una mezcla de tradición y el surgimiento de nuevos talentos que desafiaban las convenciones de la época. Alfredo, aprovechando el respaldo de su primo, pronto se hizo un nombre en los ruedos locales y, con el tiempo, tuvo la oportunidad de presentarse en las principales plazas del país.
Logros y contribuciones
Alfredo Jiménez comenzó su andadura como novillero en la arena taurina el 5 de septiembre de 1948, cuando hizo su debut en una novillada. Acompañado por los jóvenes novilleros «Minuto» y «Cabrerito», Alfredo demostró desde sus primeras intervenciones su gran capacidad y su destreza con el estoque. Este debut en una plaza de primera marca el inicio de una carrera prometedora que no tardó en recibir una gran acogida por parte de la afición.
Alcanzó un momento clave en su carrera en 1950, cuando tuvo la oportunidad de presentarse en la plaza Monumental de Las Ventas (Madrid) el 12 de marzo, en una novillada donde compartió cartel con figuras como Morenito de Talavera Chico y Antonio Ordóñez. En esta fecha, el joven Alfredo Jiménez mostró su talento en una de las plazas más exigentes de España, lo que le permitió consolidar su nombre en el mundo taurino.
Este paso por Las Ventas se complementó con su ingreso formal en la élite del toreo. El 29 de septiembre de 1950, Alfredo Jiménez recibió la alternativa en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, una de las plazas más emblemáticas de España. Su primo, Manuel González Cabello, fue el encargado de otorgarle la alternativa, un gesto de confianza que selló la entrada de Alfredo al círculo de los matadores de toros. En este evento, que tuvo lugar bajo la mirada del torero portugués Manuel dos Santos Pires, Alfredo lidió un toro de la ganadería de don Felipe Bartolomé llamado Pavito, un hito importante en su carrera.
Momentos clave
Alfredo Jiménez vivió algunos momentos memorables en su carrera como matador. En 1951, pocos meses después de recibir la alternativa, Alfredo continuó con éxito su camino como matador de toros. Sin embargo, a pesar de las expectativas, la temporada de 1951 no fue tan fructífera como se había anticipado. La escasez de contratos fue un reto para Alfredo, quien se vio en la necesidad de buscar nuevas oportunidades fuera de España.
Una de las más importantes de estas oportunidades tuvo lugar en América, donde Alfredo firmó varios contratos, particularmente en México, durante las temporadas de 1954 y 1955. Este paso por tierras mexicanas resultó ser clave para la consolidación de su nombre en el ámbito taurino internacional.
A su regreso a España, Alfredo Jiménez se enfrentó a nuevas dificultades. A pesar de su evidente habilidad con el capote y la espada, la falta de oportunidades y la escasez de contratos empezaron a marcar el final de su carrera. En su vuelta a Sevilla, comenzó a distanciarse del ruedo, hasta que en 1960 decidió retirarse definitivamente del toreo. Su retirada fue temprana, pues Alfredo Jiménez falleció el 6 de agosto de 1971 a la edad de 40 años, a causa de una dolencia incurable que acabó con su vida en su ciudad natal.
Relevancia actual
A pesar de su corta carrera, la figura de Alfredo Jiménez sigue siendo recordada en los círculos taurinos y en la ciudad de Sevilla, donde su legado perdura. Su relación con figuras destacadas como Manuel Álvarez Pruaño (conocido como El Andaluz) y Rafael Ortega Domínguez, quienes fueron testigos de su alternativa y compartieron cartel en diversas ocasiones, contribuye a que su nombre siga siendo parte de la historia taurina.
Alfredo Jiménez, aunque menos conocido hoy en día en comparación con otros matadores de su época, sigue siendo un referente para los aficionados más veteranos que recuerdan su valentía y su destreza en el ruedo. Su historia representa la del torero que, con esfuerzo y dedicación, alcanzó las más altas cotas del toreo, pero que también tuvo que enfrentar la difícil realidad de la escasez de oportunidades que a menudo afecta a los artistas en el mundo taurino.
Hoy en día, su legado sigue siendo motivo de estudio para aquellos interesados en los matadores de toros de la postguerra española. Su carrera es un testimonio del esfuerzo, la disciplina y la pasión por el toreo, características que marcaron la historia de la tauromaquia en el siglo XX.
Alfredo Jiménez es, sin duda, uno de esos nombres que, aunque no se encuentren en las grandes estadísticas, siguen estando presentes en la memoria colectiva de los aficionados al toreo.
MCN Biografías, 2025. "Jiménez Cabello, Alfredo (1930-1971). El torero sevillano que dejó una huella en la tauromaquia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/jimenez-cabello-alfredo [consulta: 5 de febrero de 2026].
