Guillermo III, Rey de Inglaterra (1650-1702). El soberano que consolidó la monarquía protestante en Gran Bretaña
Guillermo III, nacido en La Haya en 1650 y fallecido en Kensington en 1702, ocupa un lugar destacado en la historia europea como artífice de la Revolución Gloriosa y defensor de la supremacía protestante en Inglaterra. Su reinado marcó un antes y un después, no solo en el devenir de las Islas Británicas, sino también en el equilibrio de poder en Europa durante el siglo XVII.
Orígenes y contexto histórico
Hijo de Guillermo II de Nassau, príncipe de Orange y statuder de las Provincias Unidas, y de María Enriqueta Estuardo, hija del rey Carlos I de Inglaterra, Guillermo III se crio en un entorno marcado por las tensiones religiosas y las disputas dinásticas que definían la política europea de la época.
La muerte prematura de su padre en 1650, poco antes de su nacimiento, dejó a Guillermo en una situación política delicada, aunque su linaje y la influencia de su familia le garantizaron un lugar prominente en las Provincias Unidas. Su educación estuvo orientada a convertirlo en un líder capaz de defender los intereses protestantes en un continente dominado por las luchas religiosas.
En 1672, con apenas 22 años, fue elegido statuder de Holanda en un contexto especialmente complicado: la invasión francesa de las Provincias Unidas. Pese a su juventud, Guillermo asumió el mando de las operaciones militares, enfrentándose a uno de los monarcas más poderosos de la época, Luis XIV.
Logros y contribuciones
Uno de los hitos más destacados de Guillermo III fue su éxito en la firma de la paz de Nimega en 1678, poniendo fin a las hostilidades con Francia. Este logro se vio facilitado por su matrimonio, celebrado en 1677, con María, hija de Jacobo II. Este enlace reforzó su posición y supuso un puente clave para su futura participación en la política británica.
En 1688, las tensiones religiosas y políticas en Inglaterra alcanzaron su punto álgido. La inclinación de Jacobo II hacia el catolicismo y su alianza con Francia despertaron recelos en la nobleza y en amplios sectores de la sociedad inglesa. Guillermo, con el apoyo del duque de Marlborough y otros partidarios protestantes, desembarcó en Inglaterra y derrotó a su suegro en la Revolución Gloriosa. Fue proclamado rey, compartiendo el trono con su esposa María II.
Momentos clave
El reinado de Guillermo III se caracterizó por varios momentos determinantes:
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1672: Elección como statuder de Holanda, enfrentándose a la invasión francesa.
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1677: Matrimonio con María, hija de Jacobo II, consolidando su posición dinástica.
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1678: Firma de la paz de Nimega, logrando ventajas para las Provincias Unidas.
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1688: Desembarco en Inglaterra y proclamación como rey tras la caída de Jacobo II.
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1697: Firma de la paz de Ryswick, en la que Luis XIV lo reconoce como rey de Inglaterra.
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1698: Pacto en La Haya con Luis XIV para repartirse el Imperio español tras la muerte de Carlos II.
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1701: Encabezamiento de la coalición marítima europea contra Francia y España.
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1702: Fallecimiento a causa de una caída de su caballo, en plena crisis sucesoria europea.
Relevancia actual
La figura de Guillermo III sigue siendo objeto de estudio y reflexión en la historiografía contemporánea por varios motivos. Su papel en la Revolución Gloriosa consolidó la monarquía constitucional en Inglaterra, sentando las bases del parlamentarismo británico. Durante su reinado, la supremacía del Parlamento sobre el poder real se afianzó, transformando para siempre la relación entre monarquía y ciudadanía.
Guillermo III también dejó una profunda huella en la política exterior. Su obsesión por contener el poder de Luis XIV y su implicación en las alianzas europeas prefiguraron la geopolítica de equilibrio de poderes que caracterizaría los siglos posteriores. Su participación en los tratados de paz y en la configuración de las coaliciones anti-francesas fue clave para limitar la hegemonía de Francia en Europa.
Legado militar y diplomático
Aunque Guillermo III no consiguió grandes victorias militares en las Provincias Unidas, su capacidad para forjar alianzas y negociar tratados fue notable. La paz de Ryswick en 1697, que puso fin a la guerra con Francia, fue uno de sus últimos logros diplomáticos. Asimismo, su participación en el pacto de 1698 con Luis XIV para repartirse el Imperio español, aunque finalmente incumplido por las circunstancias, demuestra su relevancia en el tablero político europeo.
Unión europea y guerra de sucesión
Desde 1701, Guillermo III impulsó la formación de la Gran Alianza, una coalición de potencias marítimas y terrestres que buscaban frenar las ambiciones de Francia y España tras la muerte de Carlos II. Esta coalición incluía a Inglaterra, las Provincias Unidas, el Sacro Imperio Romano Germánico y otros Estados, y fue el preludio de la Guerra de Sucesión Española, que marcaría la política europea en las décadas siguientes.
El nombramiento de Felipe V como rey de España, con la condición de que renunciase a sus derechos al trono francés, fue un compromiso que Guillermo III aceptó a regañadientes. Sin embargo, las ambiciones de Luis XIV y el apoyo que este brindó a Jacobo III, pretendiente al trono inglés, reactivaron las hostilidades y reforzaron la determinación de Guillermo III para contrarrestar la influencia francesa en Europa.
Relaciones con Escocia e Irlanda
Tras su llegada al trono, Guillermo III encontró poca oposición en Escocia, donde fue rápidamente reconocido como rey. Sin embargo, en Irlanda la situación fue distinta. Allí tuvo que desplegar la fuerza militar para consolidar su autoridad frente a los partidarios de Jacobo II. Estas campañas consolidaron la supremacía protestante en las Islas Británicas, con consecuencias a largo plazo para la relación entre Irlanda e Inglaterra.
Impacto cultural y simbólico
La imagen de Guillermo III como defensor del protestantismo y de las libertades parlamentarias lo ha convertido en un símbolo de la resistencia frente al absolutismo. Su reinado representó un cambio radical en la política inglesa y sentó las bases para el desarrollo de un sistema de gobierno más equilibrado y representativo.
El legado de Guillermo III trasciende el ámbito político y militar. Su influencia se extiende a la cultura y la identidad británica, donde su figura sigue siendo un referente para el constitucionalismo y el parlamentarismo. Su éxito en la consolidación de una monarquía protestante en Inglaterra, así como su contribución a la política de equilibrio de poderes en Europa, lo colocan como una figura clave en la historia moderna.
Guillermo III murió en 1702 sin dejar descendencia directa, por lo que el trono pasó a su cuñada Ana, quien continuó su política exterior y consolidó aún más la monarquía constitucional. Su muerte, consecuencia de una caída de su caballo, puso fin a una vida marcada por la diplomacia, la guerra y la consolidación de un modelo político que perdura hasta nuestros días.
MCN Biografías, 2025. "Guillermo III, Rey de Inglaterra (1650-1702). El soberano que consolidó la monarquía protestante en Gran Bretaña". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/guillermo-iii-rey-de-inglaterra [consulta: 4 de febrero de 2026].
