Gnall, Poul (1923-1995): El legado del maestro danés que transformó la danza en Nueva Zelanda
Poul Gnall (1923-1995) fue una de las figuras más influyentes en la danza mundial, especialmente conocida por sus contribuciones en Nueva Zelanda y su habilidad para llevar las obras clásicas del ballet a nuevos horizontes. Nacido en Baden, Austria, el 24 de marzo de 1923, y fallecido en Nueva Zelanda el 14 de octubre de 1995, Gnall no solo fue un destacado bailarín y coreógrafo, sino también un maestro de ballet y director artístico que dejó una huella profunda en la historia de la danza. Hermano de la famosa bailarina Kirsten Ralov, su vida estuvo marcada por su dedicación al arte del ballet, y su legado sigue siendo reconocido y celebrado hasta el día de hoy.
Orígenes y contexto histórico
Poul Gnall nació en una época de grandes transformaciones para la danza clásica. Criado en el seno de una familia artística, su conexión con el ballet comenzó a una edad temprana. Estudió danza en la prestigiosa Escuela del Real Ballet Danés, un centro educativo de renombre mundial que formó a algunos de los más grandes nombres de la danza. A lo largo de su formación, Gnall fue testigo del auge de nuevas corrientes en el mundo del ballet, pero también de la consolidación de la tradición clásica, la cual se convirtió en su sello personal.
En 1941, se unió a la compañía asociada a la escuela, marcando el inicio de su carrera profesional. Desde el principio, mostró un talento excepcional y, para 1949, ya se había consolidado como el principal bailarín de la compañía. Este puesto no solo le permitió destacarse en su país natal, Dinamarca, sino que también le dio visibilidad en el escenario internacional, lo que fue clave para el posterior desarrollo de su carrera.
Logros y contribuciones
A lo largo de su carrera, Poul Gnall hizo importantes contribuciones al mundo de la danza. Fue un innovador, tanto como intérprete como en su rol de coreógrafo y director artístico. Se destacó en múltiples escenarios, no solo en Europa, sino también en Australia, Filipinas y Nueva Zelanda, donde dejó una huella imborrable.
1. Su incursión en el Ballet Internacional
La carrera de Gnall le llevó a actuar como artista invitado en compañías de renombre mundial como Les Ballets des Champs-Elysées, el Real Ballet Sueco y el Original Ballet Russe del Coronel de Basil. Estas experiencias enriquecieron su formación y le permitieron aprender de los mejores coreógrafos y bailarines de su época.
Su trabajo con el Original Ballet Russe del Coronel de Basil fue clave, pues permitió que Gnall desarrollara una comprensión profunda del estilo clásico de la danza, al tiempo que adquiría una visión innovadora que marcaría su carrera futura.
2. El Ballet Nacional de Nueva Zelanda
Uno de los mayores logros de Gnall fue la fundación del Ballet Nacional de Nueva Zelanda en 1953, una compañía que, a lo largo de los años, se convertiría en un referente de la danza clásica en Oceanía. Este ballet pasó a llamarse, posteriormente, Real Ballet de Nueva Zelanda, y estuvo bajo su dirección durante 15 años. Durante este tiempo, transformó la compañía en una de las más importantes de la región, tanto por su calidad artística como por su capacidad para atraer a una audiencia internacional.
3. La reposición de las obras de Auguste Bournonville
Como parte de su enfoque en la preservación y promoción del ballet clásico, Poul Gnall llevó a cabo la reposición de numerosas obras de Auguste Bournonville, uno de los coreógrafos más influyentes de la danza clásica danesa. Entre las obras que reposicionó se incluyen:
-
Napoli: Realizado para el Real Ballet de Nueva Zelanda (1954 y 1956), el Teatro de Danza de Filipinas (1968), el Scottish Ballet (1978) y el Ballet Nacional Noruego (1980).
-
Konservatoriet: Realizado para el Real Ballet de Nueva Zelanda (1955 y 1968), el Australian Ballet (1965).
-
La Sílfide: Realizado para el Real Ballet de Nueva Zelanda (1958 y 1990), el Ballet Metropolitan (1983).
-
Festival de las Flores en Genzano: Realizado para el Teatro de Danza de Filipinas (1968) y el Real Ballet de Nueva Zelanda (1969 y 1977).
Estas reposiciones no solo mantuvieron vivo el legado de Bournonville, sino que también dieron a los bailarines de su época la oportunidad de interpretar obras clásicas en todo su esplendor.
4. Otros proyectos en el ámbito internacional
Además de su trabajo en Nueva Zelanda, Gnall tuvo una importante influencia en otros países. En 1952, se unió al Ballet Borovansky en Australia, donde continuó su labor como coreógrafo y director artístico. Su trabajo en Australia fue un punto de partida clave para su futura carrera internacional. En 1968, fundó el Teatro de Danza de Filipinas en Manila, una institución que contribuyó significativamente a la promoción del ballet en el sudeste asiático.
Entre 1971 y 1991, Gnall también trabajó como maestro asistente en el Ballet Nacional Noruego, donde influyó en la formación de nuevas generaciones de bailarines y coreógrafos.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Poul Gnall vivió varios momentos decisivos que marcaron su trayectoria. Algunos de los más destacados incluyen:
-
La creación del Ballet Nacional de Nueva Zelanda en 1953, que consolidó su posición como una figura clave en el ballet internacional.
-
Su participación en la reposición de obras de Bournonville, que ayudó a mantener viva la tradición del ballet clásico danés.
-
El Doctorado Honorífico de la Victoria University de Wellington en 1994, un reconocimiento a su contribución al desarrollo de la danza en Nueva Zelanda.
Relevancia actual
El legado de Poul Gnall sigue vivo en las generaciones actuales de bailarines y coreógrafos, especialmente en Nueva Zelanda, donde su influencia es aún palpable. Sus contribuciones a la danza clásica y su trabajo en la preservación de las obras de Bournonville continúan siendo un referente para los profesionales del ballet. Además, su labor en la formación de nuevas generaciones de bailarines ha dejado una huella imborrable en el mundo de la danza internacional.
Su vida demuestra cómo un individuo, con pasión y dedicación, puede transformar el panorama cultural de un país y dejar una marca indeleble en la historia de la danza. Aunque falleció en 1995, su legado sigue siendo estudiado y celebrado por bailarines y coreógrafos de todo el mundo.
En resumen
Poul Gnall fue un pilar fundamental en la historia del ballet mundial, especialmente por su trabajo en Nueva Zelanda, donde fundó y dirigió el Ballet Nacional de Nueva Zelanda. Su capacidad para preservar y revitalizar obras clásicas, así como su dedicación al desarrollo de nuevas generaciones de bailarines, lo convierten en una figura trascendental en el arte de la danza.
MCN Biografías, 2025. "Gnall, Poul (1923-1995): El legado del maestro danés que transformó la danza en Nueva Zelanda". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/gnatt-poul [consulta: 2 de abril de 2026].
