Bournonville, Auguste (1805-1879): El genio del ballet danés que revolucionó la danza clásica

Bournonville

Auguste Bournonville (1805-1879) es una de las figuras más influyentes en la historia del ballet. Nacido en Copenhague el 21 de agosto de 1805, este bailarín, coreógrafo, maestro de ballet y director danés no solo dejó una huella indeleble en la danza clásica, sino que también contribuyó al desarrollo del ballet masculino, un campo que hasta su tiempo había sido relegado a un segundo plano. Su legado sigue vivo hoy en día, gracias a sus coreografías y su énfasis en la técnica y la disciplina, elementos que continúan siendo una parte esencial del ballet moderno.

Orígenes y contexto histórico

El destino de Auguste Bournonville estaba marcado desde su nacimiento, ya que su padre, Antoine Bournonville, fue un reconocido bailarín y coreógrafo. Desde temprana edad, Bournonville recibió formación en el Teatro Real Danés bajo la dirección de su padre. Esta temprana inmersión en el mundo del ballet le permitió desarrollarse con rapidez, y a la edad de 8 años ya debutaba en el escenario. El joven Auguste fue entrenado con la misma rigurosidad que caracterizó a su padre, quien a su vez, había sido influenciado por las enseñanzas de grandes maestros de la época.

A lo largo de su carrera, Bournonville tuvo la oportunidad de ampliar su formación bajo la tutela de algunos de los más grandes nombres de la danza, entre ellos Auguste Vestris y Jean-François Coulon, quienes fueron sus principales mentores durante su estancia en París. Estos maestros, que representaban lo mejor del ballet francés, le enseñaron no solo los fundamentos técnicos del arte, sino también cómo interpretar y expresar emociones a través del movimiento.

Logros y contribuciones

Auguste Bournonville se destacó no solo por su destreza como bailarín, sino también por sus innovaciones como coreógrafo. Su carrera comenzó a ganar notoriedad a finales de la década de 1820, cuando regresó a Copenhague después de su estancia en París. En 1828, fue nombrado bailarín principal del Real Ballet Danés y en 1830 asumió también el cargo de maestro y director del teatro. Su habilidad para combinar la técnica y la narrativa a través de la danza lo convirtió en una figura clave en el desarrollo del ballet en Dinamarca y en Europa.

Bournonville fue uno de los primeros en dar al bailarín masculino un papel protagonista, algo que hasta ese momento había sido casi exclusivo de las bailarinas. Esta decisión transformó la percepción del ballet, permitiendo a los bailarines hombres mostrar no solo su destreza técnica, sino también su capacidad para expresar personajes y emociones de forma compleja y profunda.

Entre sus coreografías más emblemáticas se encuentran La Sílfide (1836), una obra romántica que consolidó su estilo y le permitió demostrar su habilidad para capturar la esencia de los personajes a través del movimiento. La obra fue creada para su pupila Lucile Grahn, quien fue una de las grandes estrellas de su época. Además, otras coreografías como El Toreador (1840), Napoli, eller Fiskeren og Hans Brud (1842), y Valkirias (1861) son testamento de su capacidad para explorar una amplia variedad de estilos, desde lo folclórico hasta lo mitológico.

Momentos clave

A lo largo de su carrera, Bournonville vivió varios momentos cruciales que marcaron su legado. En 1820, comenzó a estudiar en París, donde tuvo la oportunidad de trabajar con algunos de los maestros más renombrados de la época, como Pierre Gardel, quien le ofreció valiosas lecciones sobre técnica y estilo. Esta experiencia en la capital francesa fue fundamental para su desarrollo como artista.

En 1848, Bournonville decidió retirarse temporalmente de la escena, pero su pasión por la coreografía no disminuyó. Aunque abandonó los escenarios, continuó trabajando como coreógrafo hasta el final de sus días, creando ballets que reflejaban su evolución como artista y su amor por el arte de la danza. A lo largo de su carrera, también se dedicó a enseñar y a formar nuevas generaciones de bailarines, dejando una huella imborrable en la danza danesa.

En su tiempo fuera de Dinamarca, Bournonville también trabajó como coreógrafo en la Ópera de Viena (1855-1856) y en el Real Ballet Sueco (1861-1864). Su amor por los viajes y su curiosidad intelectual lo llevaron a recorrer diferentes países y culturas, lo que influyó en sus obras, como en el caso de Brudefaerden i Hardanger (1853), inspirada en sus visitas a Noruega.

Relevancia actual

El legado de Auguste Bournonville sigue siendo relevante hoy en día, especialmente en Dinamarca, donde su estilo y enfoque de la danza clásica continúan siendo fundamentales en la formación de bailarines. Sus obras son regularmente interpretadas en escenarios internacionales, y el Festival Bournonville celebrado en Copenhague en 1979, con motivo del centenario de su muerte, fue un hito importante en la celebración de su contribución al arte del ballet.

Bournonville también fue un prolífico escritor, autor del libro Mit Theaterliv (1848, 1865, 1877), en el que compartió su visión sobre el arte de la danza, su carrera y su amor por el ballet. Este libro sigue siendo una fuente valiosa de información para los estudiosos y artistas que buscan entender mejor su enfoque y su impacto en la historia del ballet.

Obras y ballets destacados

Entre sus obras más importantes, se incluyen:

  • Valdemar (Frølich)

  • Sylfiden (La Sílfide) (Løvenskjold, 1836)

  • Festen i Albano (Festival en Albano) (Frøhlich, 1839)

  • Toreadoren (El Toreador) (Helsted, 1840)

  • Napoli, eller Fiskeren og Hans Brud (Paulli, Helsted, Gade y Lumbye, 1842)

  • Polka Militar (1842)

  • En Børnefest (Fiesta de Niños) (Paulli, 1844)

  • Konservatoriet (Conservatorio) (Paulli, 1849)

  • Kermessen i Brügge, eller De Tre Gaver (Kermesse en Brujas, o Los Tres Regalos) (Paulli, 1851)

  • Brudefaerden i Hardanger (Boda en Hardanger) (Paulli, 1853)

  • Et Folkesagn (Cuento Popular) (Gade y Hartmann, 1854)

  • La Ventana (Lumbye y Holm, 1854)

  • Abdallah (Pauli, 1855)

  • Blomsterfesten i Genzano (Festival de las Flores en Genzano) (Helsted y Paulli, 1858)

  • Fjernt fra Danmark (Lejos de Dinamarca) (Glaeser, Gottschalk, Lumbye, Dupuy y Lincke, 1860)

  • Valkyrien (Valkirias) (Hartmann, 1861)

  • Livjaegerne på Amager (Los Voluntarios del Rey en Amager) (Holm, 1871)

  • Fra Siberien til Moskau (De Siberia a Moscú) (Moller, 1876)

Estas obras no solo reflejan su habilidad para crear espectáculos visualmente impactantes, sino que también muestran su profundo conocimiento de las distintas culturas y tradiciones que influyeron en su visión artística.

Bournonville fue un verdadero pionero del ballet clásico, y su legado sigue siendo celebrado en todo el mundo, tanto en los escenarios como en las aulas de ballet. Su dedicación al arte, su disciplina rigurosa y su respeto por la profesión siguen siendo un modelo a seguir para todos aquellos que desean aprender y perfeccionar el arte de la danza.

Bibliografía

  • Bournonville, Auguste. Mit Theaterliv. 1ª parte (1848), 2ª parte (1865), 3ª parte (1877).

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Bournonville, Auguste (1805-1879): El genio del ballet danés que revolucionó la danza clásica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/bournonville-auguste [consulta: 11 de febrero de 2026].