Antonio de Capmany y de Montpalau (1742–1813): Erudito, Patriota y Cronista de la España Ilustrada

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Contexto histórico y social en la España del siglo XVIII

La Barcelona de mediados del siglo XVIII: comercio, cultura y tensiones políticas

A mediados del siglo XVIII, Barcelona se encontraba en un momento de transformación. Tras la Guerra de Sucesión y los Decretos de Nueva Planta que redujeron los fueros catalanes, la ciudad pasó a ser un centro estratégico para la administración borbónica. Su puerto se convirtió en un hervidero de comercio mediterráneo y atlántico, facilitando la llegada de ideas ilustradas que comenzarían a florecer en sus tertulias y academias. La sociedad barcelonesa vivía, por un lado, la efervescencia de la renovación económica y cultural; y por otro, el resentimiento de una parte de la población ante la centralización del poder en Madrid, lo que generaba tensiones políticas latentes.

La nueva monarquía borbónica impulsaba un proyecto reformista orientado a modernizar la administración, la economía y la sociedad del país, con medidas como la creación de manufacturas reales y el fomento de la agricultura. Estas políticas fueron determinantes en la formación del clima intelectual que marcaría la vida de Antonio de Capmany y de Montpalau, quien nació en este ambiente de contrastes el 24 de noviembre de 1742.

Influencia del reformismo borbónico y el auge de la Ilustración española

El reinado de Fernando VI y, posteriormente, de Carlos III fomentó el desarrollo de las ideas ilustradas en España, influenciadas por el pensamiento francés e italiano. Las Sociedades Económicas de Amigos del País y la fundación de academias fueron el caldo de cultivo para un nuevo tipo de intelectual comprometido con la modernización del país. Capmany, desde joven, se nutrió de este contexto, en el que coexistían el fervor por la razón y el escepticismo ante tradiciones arcaicas que impedían el progreso.

El surgimiento de figuras como Pablo de Olavide, con quien Capmany tendría una relación clave, muestra cómo se intentaba trasladar la teoría ilustrada a la práctica mediante reformas agrarias, educativas y administrativas. La expansión de la prensa, la traducción de obras extranjeras y el debate público sobre las reformas del Estado convirtieron a España en un terreno fértil para pensadores que, como Capmany, buscarían redefinir su historia, economía y cultura.

Orígenes familiares, educación y formación inicial

Linaje de los Capmany: jerarquía social y tradición militar

Hijo de Jerónimo de Capmany y de Gertrudis Suris, Antonio nació en el seno de una familia catalana con recursos y conexiones suficientes para garantizarle una educación de calidad y una posición social destacada. Este linaje, vinculado a las clases dirigentes barcelonesas, le proporcionó un entorno propicio para interesarse por los asuntos públicos desde temprana edad.

El apellido Capmany estaba asociado a una tradición de servicio militar y lealtad a la monarquía, un hecho que pesaría en las decisiones iniciales del joven Antonio, quien pronto optó por seguir los pasos de su familia en la carrera de las armas antes de entregarse de lleno al estudio y la escritura.

Estudios en el Colegio episcopal de Barcelona: lógica y humanidades bajo los jesuitas

Capmany estudió Lógica y Humanidades en el Colegio episcopal de Barcelona, una institución regentada por los jesuitas. Allí se formó en latín, retórica y filosofía moral, pilares de la educación ilustrada. El contacto con los jesuitas le permitió acceder a un acervo intelectual de gran riqueza, ya que la Compañía de Jesús destacaba en la formación de élites ilustradas en toda Europa.

Estos estudios despertaron en Capmany un temprano interés por la historia, la filología y las lenguas, campos en los que destacaría posteriormente. La rigurosidad jesuítica, combinada con el ambiente ilustrado de Barcelona, fue decisiva en la consolidación de su carácter crítico y su pasión por la erudición.

Primeros pasos en la carrera militar y experiencias decisivas

Campaña de Portugal (1762): su participación como cadete

En 1762, a los 19 años, Capmany se incorporó como cadete al regimiento de dragones de Mérida y poco después ascendió a subteniente en el regimiento de tropas ligeras de Cataluña. Ese mismo año participó en la campaña de Portugal, conflicto enmarcado en la Guerra de los Siete Años que enfrentó a España y Francia contra Inglaterra y Portugal.

Aunque no se convirtió en un militar destacado, su paso por la vida castrense le permitió conocer de cerca la organización del ejército, las dificultades logísticas de las campañas y el valor estratégico del comercio marítimo, temas que más adelante analizaría en sus escritos. Esta experiencia fue esencial para su comprensión de la interrelación entre la política, la economía y la guerra.

Matrimonio, retiro del ejército y primeros intereses civiles

En 1769, Capmany contrajo matrimonio en Sevilla con Gertrudis de la Polaina y Marqui, con quien tuvo varios hijos, entre ellos Luis Capmany, que sería su albacea. En 1770, decidió retirarse del ejército, lo que marcó el fin de su etapa militar y el inicio de su dedicación a la investigación histórica, la escritura y la participación en proyectos ilustrados.

Su retiro coincidió con el auge de los intentos de reforma impulsados por Carlos III, que ofrecían oportunidades para aplicar los ideales ilustrados a la vida pública. Fue entonces cuando Capmany comenzó a orientar su interés hacia la economía, la política y la lengua, áreas en las que buscaría modernizar la sociedad española.

Proyecto ilustrado en Sierra Morena: utopía y fracaso

Colaboración con Pablo de Olavide en La Carolina

Uno de los episodios más significativos de la juventud de Capmany fue su participación en el proyecto de colonización de Sierra Morena, impulsado por Pablo de Olavide, administrador general de las Nuevas Poblaciones. Este ambicioso plan pretendía repoblar la región con agricultores extranjeros, principalmente alemanes y flamencos, para revitalizar la agricultura y controlar el bandolerismo.

Capmany pasó un año en La Carolina, uno de los principales asentamientos del proyecto, colaborando en la gestión y organización de la colonia. Allí pudo observar de primera mano tanto las posibilidades como las limitaciones de llevar a la práctica las ideas ilustradas en un entorno hostil, donde las malas cosechas, las enfermedades y la resistencia de los locales llevaron finalmente al fracaso parcial del proyecto.

Experiencias que influyeron en su visión política y social

El contacto con colonos extranjeros y la convivencia con trabajadores catalanes desplazados al sur reforzaron en Capmany la importancia del trabajo, la educación y la organización social para el progreso económico. Sin embargo, el fracaso de la colonización lo convenció también de que las reformas debían adaptarse a las características locales y no limitarse a imitar modelos foráneos.

Esta experiencia consolidó en Capmany un espíritu práctico, que marcaría su producción intelectual y lo distinguiría de otros ilustrados más utópicos. Años después, en su Discurso económico-político en defensa del trabajo de los menestrales, publicado en 1788 bajo el seudónimo de Ramón Miguel Palacio, reflexionaría sobre estos aprendizajes para defender el papel de los gremios y la artesanía como motores del desarrollo.

Ingreso en los círculos intelectuales de Madrid

Traslado a la capital y primeras conexiones con la Academia de la Historia

En 1774, tras abandonar el proyecto de La Carolina, Capmany se trasladó a Madrid, donde el ambiente ilustrado estaba en plena efervescencia. Su talento no pasó desapercibido: en 1776 ingresó como miembro de la Real Academia de la Historia, un reconocimiento reservado a los intelectuales más destacados del país.

Su nombramiento marcó el inicio de una etapa de intensa producción intelectual, caracterizada por su interés en la filología, la historia y la economía. A partir de entonces, Capmany se convirtió en una de las voces más influyentes de la España ilustrada.

Primeras obras destacadas: Discurso analítico, Arte de traducir y Filosofía de la elocuencia

Ese mismo año, Capmany publicó su Discurso analítico sobre la formación y perfección de las lenguas (1776), una reflexión sobre el desarrollo y evolución de los idiomas, que muestra su profunda preocupación por la riqueza del español. Ese interés se complementó con el Arte de traducir el idioma francés al castellano (Madrid, 1776), obra que conoció varias ediciones y se convirtió en referencia para traductores de la época.

En 1777 apareció su Filosofía de la elocuencia, un tratado sobre el arte de hablar y escribir que demuestra su dominio de la retórica clásica y moderna. Estas obras situaron a Capmany como uno de los principales intelectuales de la segunda mitad del siglo XVIII en España, un autor que no solo narraba el pasado, sino que reflexionaba sobre la lengua y la comunicación como herramientas de civilización.

Consolidación como historiador y académico

Incorporación formal a la Academia de la Historia y la Academia de Buenas Letras

El prestigio de Antonio de Capmany y de Montpalau creció rápidamente tras la publicación de sus primeras obras, lo que le permitió consolidar su posición en los círculos intelectuales madrileños. En 1776 fue admitido como académico de número en la Real Academia de la Historia, y poco después ingresó en la Academia de Buenas Letras de Sevilla, dos instituciones fundamentales para la difusión de las ideas ilustradas en España.

En ambas academias, Capmany destacó por sus intervenciones brillantes y sus propuestas innovadoras, que combinaban erudición histórica con un profundo compromiso con la renovación cultural y política del país. Su incorporación formal a estas entidades no solo le dio acceso a valiosos archivos y bibliotecas, sino que le proporcionó un espacio para debatir con otros ilustrados sobre los grandes desafíos de la España del siglo XVIII.

Grandes discursos: Grandezas de la Historia de España y otros aportes eruditos

Uno de los hitos de esta etapa fue el discurso que leyó en la Academia de la Historia el 14 de mayo de 1784, titulado Grandezas de la Historia de España, donde defendió el valor y la singularidad del pasado español frente a las críticas de la historiografía francesa. Este discurso fue seguido por otras obras como el Compendio cronológico-histórico de los soberanos de Europa (Madrid, 1784) y la Descripción política de las soberanías de Europa (Madrid, 1786), que reflejan su interés por contextualizar la historia nacional en el marco europeo.

Estos textos consolidaron su fama como uno de los más destacados historiadores de su tiempo, capaz de combinar un profundo conocimiento documental con una visión crítica que cuestionaba las narrativas dominantes.

Obras clave sobre historia y política

Memorias históricas sobre la Marina, Comercio y Artes de Barcelona

Entre 1779 y 1792, Capmany publicó su obra más ambiciosa y probablemente más influyente: las Memorias históricas sobre la Marina, Comercio y Artes de la antigua ciudad de Barcelona, en varios volúmenes. Este monumental trabajo ofrece un detallado análisis de la evolución económica, marítima y artesanal de Barcelona desde la Edad Media, convirtiéndose en una referencia insustituible para conocer la historia de la ciudad y, en general, de la Corona de Aragón.

En estas memorias, Capmany reivindicó el papel clave de Barcelona como potencia naval y comercial, así como la importancia de sus gremios y artesanos en la prosperidad de la ciudad. Su minuciosidad documental, unida a su estilo elocuente, hizo de esta obra una joya historiográfica que influyó en generaciones posteriores de investigadores.

Código de las costumbres marítimas de Barcelona (Libro del Consulado)

En 1791 publicó el Código de las costumbres marítimas de Barcelona, conocido como el Libro del Consulado, que recopilaba la normativa que regía el comercio marítimo barcelonés desde la Edad Media. Este trabajo fue esencial para entender el derecho marítimo catalán y su impacto en el comercio mediterráneo.

El Libro del Consulado puso de relieve el espíritu práctico de Capmany y su convicción de que el progreso económico debía apoyarse en un conocimiento profundo de las instituciones y costumbres que habían permitido el florecimiento comercial de España en el pasado.

Relaciones, encargos y reconocimiento oficial

Nombramiento como secretario de la Academia de la Historia

El 11 de diciembre de 1789, Capmany fue nombrado secretario de la Real Academia de la Historia, un cargo que ocupó hasta el 22 de enero de 1802, fecha en la que presentó su dimisión. A pesar de ello, la Academia le permitió conservar su sueldo y sus derechos como si siguiera ejerciendo, en reconocimiento a sus valiosos servicios.

Durante su secretaría, Capmany impulsó importantes iniciativas, como la mejora de los archivos, la promoción de nuevas investigaciones y la difusión de la historia española en un contexto de creciente interés europeo por los estudios históricos.

Reconocimiento de archivos y contribuciones al Diccionario Geográfico Universal

En 1785, se le encargó la revisión de los archivos de Barcelona, tarea que desempeñó con rigor y pasión, redescubriendo documentos clave sobre las instituciones catalanas. Además, Capmany contribuyó con adiciones a la cuarta y quinta ediciones del Diccionario Geográfico Universal de Lorenzo Echard (Madrid, 1783 y 1793), enriqueciendo con sus conocimientos las entradas relacionadas con la historia y la geografía de España.

Estos encargos demostraron la confianza que las instituciones depositaban en él como historiador y documentalista, así como su compromiso con la recuperación del patrimonio histórico nacional.

Producción literaria y crítica durante la década de 1780

Compendios, tratados y discursos sobre soberanías europeas y política

La década de 1780 fue particularmente fecunda para Capmany, que publicó obras como el Antiguos tratados de paces y alianzas entre algunos reyes de Aragón y diferentes príncipes infieles de Asia y África desde el siglo XIII hasta el XV (Madrid, 1786). Este texto recogía documentos de gran valor que mostraban la diplomacia aragonesa con potencias musulmanas, revelando un aspecto poco conocido de la historia peninsular.

Simultáneamente, sus trabajos sobre las soberanías europeas ofrecieron una visión comparativa de los regímenes políticos, algo inusual en la historiografía española de la época. Su erudición y su capacidad para analizar la política internacional desde una perspectiva histórica le granjearon admiración entre sus contemporáneos.

Publicación bajo seudónimo: defensa del trabajo artesanal y los gremios

En 1788, Capmany publicó bajo el seudónimo de Ramón Miguel Palacio su Discurso económico-político en defensa del trabajo de los menestrales, y de la influencia de los gremios en las costumbres populares, conservación de las artes y honor de los artesanos. En esta obra defendió la importancia de los gremios como elementos fundamentales de cohesión social y motores del progreso económico.

Contrario a la visión de ciertos ilustrados que veían los gremios como un lastre para la libertad económica, Capmany argumentó que la calidad de la producción artesanal y la formación de los oficios eran claves para la prosperidad. Este discurso mostró su preocupación por encontrar un equilibrio entre la modernización y el respeto por las tradiciones productivas locales.

Nueva etapa como censor y editor en la Corte

Tareas como censor de periódicos y publicación del Nuevo Diccionario Francés-Español

En 1803, Capmany fue nombrado censor de los periódicos de la Corte, una tarea que le permitió participar activamente en el control y la orientación de la opinión pública en un contexto de gran inestabilidad política, ya que España se hallaba al borde de la crisis que estallaría con la invasión napoleónica.

En 1805 publicó el Nuevo Diccionario Francés-Español, que conoció una nueva edición en 1817. Esta obra reflejaba su interés por las lenguas como vehículo de conocimiento y herramienta esencial para el comercio y la diplomacia en un momento en que Francia era la principal potencia europea.

Cuestiones críticas y reflexiones sobre historia económica y política

En 1807 publicó las Cuestiones críticas sobre varios puntos de Historia económica, política y militar, donde analizó los errores y aciertos de la política española en distintos ámbitos. Este libro demuestra su madurez intelectual y su disposición a debatir abiertamente sobre las deficiencias estructurales del país, anticipando algunas de las ideas que se debatirían en las Cortes de Cádiz.

Estas reflexiones consolidaron a Capmany como un pensador que no se limitaba a reconstruir el pasado, sino que intervenía activamente en los debates de su tiempo, proponiendo soluciones basadas en el conocimiento histórico y en un profundo patriotismo.

Activismo patriótico en la Guerra de la Independencia

Publicación de obras contra la invasión francesa: Gritos de Madrid cautivo y Centinela contra Franceses

La invasión napoleónica en 1808 marcó un giro decisivo en la vida de Antonio de Capmany y de Montpalau, quien, lejos de replegarse, emprendió una intensa labor patriótica desde la palabra escrita. Ese mismo año publicó en Sevilla los Gritos de Madrid cautivo a los pueblos de España, un llamamiento a la resistencia contra las tropas francesas que circuló ampliamente y avivó el espíritu de rebelión en numerosas ciudades.

Poco después apareció su obra más emblemática de este período: el Centinela contra Franceses, editado en dos partes en Madrid en 1808, donde con un lenguaje directo y apasionado denunció las atrocidades cometidas por el ejército invasor y defendió la legitimidad de la lucha popular. El éxito fue inmediato: el libro se reeditó en México, La Habana y Lima en 1809, y fue traducido al portugués, inglés, italiano, francés y alemán, convirtiendo a Capmany en un referente de la propaganda patriótica a nivel internacional.

Dirección de la Gaceta del Gobierno y del Centinela de la patria

Su compromiso político lo llevó a asumir responsabilidades en los órganos de comunicación de la resistencia. Entre 1809 y 1810 dirigió la Gaceta del Gobierno, órgano oficial de la Junta Central, desde donde informaba de los acontecimientos bélicos y alentaba la unidad de los españoles frente al enemigo común. La Gaceta, bajo su dirección, se convirtió en un instrumento clave para mantener la moral en los momentos más difíciles del conflicto.

En 1810, por encargo del gobierno, fundó en Cádiz el periódico Centinela de la patria, que se publicó entre el 20 de junio y el 22 de agosto de ese año en cinco números que luego se reunieron en un solo volumen. Este periódico, impreso en la Imprenta Nacional, vendía cada número a 6 reales y se distribuyó por toda la Península, convirtiéndose en una de las publicaciones patrióticas más influyentes de la época.

Protagonismo político durante las Cortes de Cádiz

Comisiones, discursos y propuestas radicales contra los afrancesados

La Guerra de la Independencia llevó a Capmany a Cádiz, ciudad que se convirtió en símbolo de la resistencia y donde se reunieron las Cortes de 1812 para redactar la primera Constitución liberal de España. Capmany, elegido diputado, participó activamente en los debates, adoptando una postura firme contra los afrancesados, es decir, los españoles que colaboraban con el gobierno impuesto por José Bonaparte.

El 4 de septiembre de 1812, Capmany presentó en las Cortes una Exposición preparatoria antes de abrirse la discusión sobre la minuta de decreto contra los que han servido al gobierno intruso, texto en el que defendía una postura radical que exigía el castigo ejemplar para los colaboracionistas. Este documento, que fue publicado y distribuido en Cádiz y Palma, refleja su convencimiento de que solo una ruptura total con el régimen impuesto por Francia podría garantizar la independencia y regeneración de España.

Polémicas con Quintana y otros intelectuales de la época

Durante su estancia en Cádiz, Capmany se enzarzó en sonados enfrentamientos con otros intelectuales, como Manuel José Quintana, al que atacó en las polémicas Cartas del Buen Patriota, publicadas en mayo y junio de 1811. Estas cartas suscitaron una agria controversia en la que intervinieron también Eugenio de Tapia, Francisco Martínez de la Rosa, e incluso, posiblemente, José Vadillo, quien firmó la satírica Chismografía literaria.

Lejos de ser un simple intercambio de insultos, estas polémicas reflejan las profundas divisiones entre los distintos sectores liberales y patriotas en torno al rumbo que debía tomar la revolución española: mientras algunos proponían pactar con sectores moderados, Capmany defendía medidas contundentes que garantizaran la depuración política.

Producción periodística y literaria en Cádiz

Artículos, cartas y enfrentamientos ideológicos en el Redactor General de España

Capmany continuó escribiendo sin descanso durante los años más duros de la guerra. En el periódico Redactor General de España, publicó el 6 de mayo de 1812 un artículo en el que solicitaba la creación de una Diputación Permanente para garantizar el funcionamiento de las Cortes incluso en los momentos más críticos. Este artículo demuestra su preocupación por institucionalizar los avances logrados durante la guerra.

El 26 de septiembre de 1813, redactó otro texto, titulado Anécdota histórica, publicado en el Redactor el 1 de octubre, donde recuperó episodios de los Dietaris del Ayuntamiento de Barcelona para alertar sobre la vanidad y venalidad que podían amenazar la unidad nacional. Su obsesión por aprender del pasado para corregir el presente se mantuvo intacta hasta sus últimos días.

Uso de seudónimos como herramienta política

Capmany utilizó múltiples seudónimos como Ramón Miguel Palacio, Pedro Fernández y Antonio Filopolita para firmar artículos, cartas y panfletos. Este recurso le permitía expresar opiniones comprometidas sin exponer directamente su nombre, además de multiplicar su presencia en los debates públicos. Con el seudónimo de Antonio Filopita, publicó en 1812 los Sueños del Marqués del Palacio y desvelos de la provincia de Cataluña, en los que alertaba sobre los peligros de la desunión y proponía medidas para reforzar el poder de las Cortes.

Últimos años de vida y legado inmediato

Testamento y documentos finales

El 13 de octubre de 1813, consciente de la gravedad de su estado de salud, Capmany otorgó testamento ante el escribano José Padilla en Cádiz, donde nombró como albaceas a su esposa, su hijo Luis Capmany y de la Polaina y el teniente coronel Blas de la Mota. El 12 de noviembre de 1813 añadió un codicilo que modificaba algunos detalles. Falleció el 15 de noviembre de 1813 en Cádiz, apenas un mes después de dejar en orden sus asuntos legales.

Su muerte pasó casi desapercibida en medio del caos de la guerra, pero su figura fue pronto reconocida como símbolo de la resistencia intelectual y política frente a la invasión napoleónica.

Obras póstumas: Apología de las fiestas de toros y estudio sobre las Cortes

Tras su fallecimiento se publicaron dos obras póstumas que evidencian su pasión tanto por las tradiciones como por la política institucional: la Apología de las fiestas públicas de toros (Madrid, 1815), donde defendió las corridas como expresión cultural española, y la Práctica y estilo de celebrar Cortes en Aragón, Cataluña y Valencia, y una noticia de las de Castilla y Navarra (Madrid, 1821), un estudio que se convirtió en referencia para entender el parlamentarismo medieval peninsular.

Una breve antología de su obra más importante, La antigua Marina de Barcelona, se tradujo al catalán en 1937 por Alfonso Maseras, lo que demuestra el interés persistente por su legado.

Reinterpretaciones y vigencia de su obra

Valoración histórica de las Memorias históricas sobre la Marina y el Teatro histórico-crítico

Las Memorias históricas sobre la Marina, Comercio y Artes de Barcelona siguen siendo consideradas una obra fundamental para conocer la historia económica de la Corona de Aragón y el Mediterráneo. Por su parte, el Teatro histórico-crítico de la elocuencia española (1780-1794), en el que Capmany defendió con vehemencia la literatura española frente a las descalificaciones de la Encyclopédie francesa, anticipó la reivindicación del Siglo de Oro que

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Antonio de Capmany y de Montpalau (1742–1813): Erudito, Patriota y Cronista de la España Ilustrada". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/capmany-suris-i-de-montpalau-antonio-de [consulta: 4 de febrero de 2026].