Hans Beck (1861-1952): El maestro danés que transformó el ballet clásico
Hans Beck, nacido en Haderslev el 31 de mayo de 1861, fue un renombrado bailarín, coreógrafo y director de ballet danés que dejó una huella profunda en la historia del ballet clásico. Su vida y carrera fueron un testimonio de dedicación al arte de la danza, y su influencia perdura hasta nuestros días. A lo largo de su trayectoria, Beck fue no solo un intérprete destacado, sino también un visionario en cuanto a la preservación y renovación del repertorio de ballet clásico danés, especialmente el legado de Auguste Bournonville, quien tuvo una gran influencia en su formación. Beck fue una figura central en la evolución del ballet en Dinamarca y es recordado por su excepcional contribución al desarrollo de esta disciplina artística.
Orígenes y contexto histórico
Hans Beck nació en una época de transición para el ballet europeo. A fines del siglo XIX, el ballet clásico estaba evolucionando en diversas partes de Europa, con el ballets románticos y las innovaciones del siglo XX comenzando a influir en el repertorio tradicional. Dinamarca, en particular, estaba experimentando una profunda transformación cultural, con la Escuela del Real Ballet Danés de Copenhague siendo un centro clave para la formación de nuevos talentos en la danza.
Beck comenzó su formación en esta prestigiosa escuela, donde tuvo la fortuna de ser discípulo de grandes maestros como Brodersen, Hoppe y Carey, quienes a su vez habían sido discípulos de Auguste Bournonville, una de las figuras más influyentes en el desarrollo del ballet clásico danés. Esta base sólida le permitió no solo perfeccionar su técnica, sino también entender a fondo los principios fundamentales del estilo Bournonville, que serían la piedra angular de su carrera.
Logros y contribuciones
Ascenso en la compañía
Beck debutó en la compañía danesa el 29 de noviembre de 1879, a una edad temprana, y rápidamente demostró su habilidad y potencial. En 1881, con tan solo 20 años, ascendió a la categoría de solista, lo que marcó el inicio de su consolidación como una figura clave en la danza danesa. Su técnica refinada y su capacidad para interpretar los papeles más complejos de los ballets de Bournonville le permitieron destacar rápidamente en la compañía.
En 1894, a los 33 años, Beck fue nombrado maestro de ballet y director de la compañía, sucediendo a Emil Hansen, quien había ocupado ese puesto hasta entonces. Este ascenso fue un testimonio de la gran admiración y respeto que sus colegas y superiores tenían por su talento, así como su visión para llevar el ballet danés hacia nuevos horizontes. En su rol como director, Beck no solo continuó el legado de Bournonville, sino que también impulsó la incorporación de nuevas producciones y repertorios.
Momentos clave en su carrera
Beck fue responsable de estrenar varias producciones clave que se convirtieron en pilares del repertorio del ballet danés. En 1906, estrenó el papel de Pierrot en la obra Les Millions d’Arlequin, una de las piezas más importantes de la época, y cuatro años después, en 1910, interpretó al Príncipe en Cinderella, con coreografía de Walbom. Estos papeles no solo subrayaron su maestría técnica, sino que también consolidaron su lugar como una de las figuras más destacadas del ballet de la época.
Además de su talento como bailarín, Beck se dedicó a la preservación y revitalización del repertorio de Bournonville. En este sentido, fue esencial en la reconstrucción de obras clásicas danesas, como Coppélia (1896), con música de Delibes, y Napoli (1901), con la música de Paulli y Helsted. Estas versiones modernizadas de los ballets tradicionales demostraron la habilidad de Beck para adaptarse a las nuevas demandas sin perder la esencia de las piezas originales.
Un coreógrafo único
A pesar de su vasta experiencia como intérprete, el legado de Beck como coreógrafo es también fundamental. Su única coreografía original fue The Little Mermaid (1909), una obra inspirada en el famoso cuento de Hans Christian Andersen. La pieza fue estrenada por la talentosa bailarina Ellen Price y rápidamente se destacó por su poesía y sensibilidad, elementos que reflejaban el estilo único de Beck como creador. Aunque esta obra fue la única de su autoría, es considerado un hito en la historia del ballet danés debido a su estilo emocionalmente evocador y a la exploración de temas nacionales, como la mitología y las leyendas danesas.
Relevancia actual
El legado de Hans Beck continúa siendo profundamente relevante en el mundo del ballet. Aunque su influencia directa en la coreografía ha sido menos significativa en comparación con otros grandes nombres, su trabajo como maestro y director de la compañía danesa de ballet fue esencial para la conservación de una tradición que sigue viva hoy. A lo largo de los años, el repertorio de Bournonville ha sido interpretado y renovado por muchas compañías alrededor del mundo, y muchas de las coreografías de Beck siguen siendo estudiadas y admiradas por los bailarines actuales.
En 1915, Beck se retiró como director de la compañía, pero continuó trabajando como maestro, enseñando y transmitiendo sus conocimientos a nuevas generaciones. Su trabajo junto a Harald Lander en la reconstrucción de ballets de Bournonville fue esencial para mantener vivo el legado de este genio de la danza. Juntos, en 1949, crearon Homenaje a Bournonville, una obra que conmemoraba el centenario de la Constitución danesa y que aún se interpreta en diversas ocasiones en la actualidad.
El impacto duradero de Beck
Aunque Hans Beck se retiró de la vida activa como bailarín y coreógrafo en la década de 1910, su impacto sigue siendo profundo en el mundo del ballet. Su dedicación al estudio y preservación del legado de Auguste Bournonville, así como su influencia en la danza danesa a través de su dirección y enseñanza, lo sitúan como una de las figuras más importantes en la historia del ballet clásico.
Además de su legado profesional, Beck dejó una contribución personal invaluable: sus memorias, tituladas From My Life and Dancing (Copenhague, 1944), ofrecen una perspectiva única sobre su vida y su carrera, y son una fuente de inspiración para aquellos que buscan entender los entresijos de la danza clásica danesa y su historia.
Hoy, su trabajo es estudiado no solo en Dinamarca, sino en todo el mundo, como parte de la historia de la danza clásica. Las generaciones actuales de bailarines continúan inspirándose en su dedicación, su maestría técnica y su amor por la preservación de la danza.
Momentos clave en la carrera de Hans Beck
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1879: Debutó en la compañía danesa de ballet.
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1881: Ascendió a solista en la compañía.
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1894: Fue nombrado maestro de ballet y director, sustituyendo a Emil Hansen.
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1906: Estreó el papel de Pierrot en Les Millions d’Arlequin.
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1910: Interpretó al Príncipe en Cinderella con coreografía de Walbom.
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1909: Estrenó su única coreografía original, The Little Mermaid.
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1949: Junto a Harald Lander, creó Homenaje a Bournonville.
Beck, con su capacidad de renovar y conservar, sigue siendo un pilar fundamental en la historia del ballet danés y una figura que todos los amantes de la danza deben recordar y admirar.
MCN Biografías, 2025. "Hans Beck (1861-1952): El maestro danés que transformó el ballet clásico". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/beck-hans [consulta: 22 de febrero de 2026].
