Agustín Barboza (1913-1998): El compositor paraguayo que llevó la música de su tierra al mundo

Agustín Barboza (1913-1998): El compositor paraguayo que llevó la música de su tierra al mundo

Agustín Barboza, nacido el 5 de mayo de 1913 en Asunción, Paraguay, y fallecido el 18 de diciembre de 1998 en la misma ciudad, fue uno de los músicos y compositores más destacados de la historia de Paraguay. Su vida y obra están marcadas por su contribución al panorama musical del país, la difusión de la música paraguaya y su influencia en generaciones posteriores. Con una carrera que abarcó varias décadas y una importante presencia en el ámbito internacional, Barboza se convirtió en un referente indiscutido de la música popular paraguaya.

Orígenes y contexto histórico

El nacimiento de Agustín Barboza se produce en un contexto de gran efervescencia cultural para Paraguay, a principios del siglo XX. A pesar de las dificultades sociales y económicas que atravesaba el país, la música seguía siendo una de las principales manifestaciones artísticas. Desde su infancia, Barboza mostró un interés por la música, influenciado por el entorno familiar y social, que fomentaba el amor por las tradiciones musicales. Su primer contacto con el mundo artístico se dio en los escenarios locales, donde formó parte de festivales junto al trío Melgarejo-Barboza-Feliú. Este sería solo el inicio de una carrera que lo llevaría a consolidarse como uno de los músicos más importantes de Paraguay.

En 1929, Barboza emprendió un viaje a Buenos Aires, donde tuvo la oportunidad de formarse y de conocer a otros grandes de la música latinoamericana. Fue allí donde, en 1933, se encontró con el célebre José Asunción Flores, uno de los más grandes exponentes de la guarania, un género musical característico de Paraguay. Juntos grabaron “Ñasaindype”, la primera guarania que se grabó en disco, un hito que marcó un antes y un después en la música paraguaya y que posicionó a Barboza en el centro de la escena musical regional.

Logros y contribuciones

A lo largo de su carrera, Agustín Barboza demostró su gran talento como compositor e intérprete. Además de sus importantes colaboraciones con músicos como José Asunción Flores, Barboza fue miembro de la orquesta Ortíz Guerrero, donde se destacó como solista. También formó parte de un trío junto a dos figuras imprescindibles de la música paraguaya: Félix Pérez Cardozo y Eulogio Cardozo.

Su habilidad para fusionar géneros tradicionales paraguayos con influencias extranjeras lo convirtió en un músico único, capaz de captar la esencia de su tierra y de transmitirla a través de sus composiciones. Barboza escribió más de ochenta piezas a lo largo de su vida, muchas de las cuales se convirtieron en himnos de la música paraguaya. Entre sus composiciones más destacadas se encuentran temas como «Alma Vibrante», «Flor de Pilar», «Mi Patria Soñada», «Sobre el corazón de mi guitarra», «Muchachita campesina» (con letra del poeta Carlos Miguel Jiménez), «Dulce tierra mía», «Viva la vida, Viva el amor» (con letra de Augusto Roa Bastos), «Che róga», «Oñondivemi» y «Reservista Purahéi», junto a Félix Fernández.

En 1944, Barboza se trasladó a Río de Janeiro para estudiar canto en la Escuela de Música de la Universidad, donde perfeccionó sus habilidades y se preparó para expandir su carrera a nivel internacional. Durante su estancia en Brasil, Barboza tuvo la oportunidad de conocer más profundamente la música popular de América Latina, lo que influyó en la evolución de su estilo y le permitió fusionar diferentes tradiciones sonoras. En 1954, su carrera dio un gran salto cuando, a instancias de Luis Alberto del Paraná, Barboza se unió al Trío Los Paraguayos, un conjunto musical que se encargaría de llevar la música paraguaya a los escenarios internacionales. Junto al arpista Digno García, el trío se convirtió en uno de los grupos más representativos de la música folclórica de Paraguay y realizó giras por todo el mundo, llevando consigo las melodías del Paraguay profundo.

Momentos clave en la carrera de Agustín Barboza

La carrera de Barboza estuvo marcada por varios momentos clave que no solo contribuyeron a su crecimiento artístico, sino también al reconocimiento internacional de la música paraguaya. A continuación, algunos de los hitos más relevantes de su vida:

  1. Encuentro con José Asunción Flores (1933): La grabación de “Ñasaindype”, la primera guarania grabada en disco, fue uno de los momentos más importantes en la carrera de Barboza. Este encuentro con Flores marcó el inicio de una fructífera colaboración que puso en la palestra internacional a la música paraguaya.

  2. Formación del Trío Los Paraguayos (1954): Gracias a su vinculación con Luis Alberto del Paraná, Barboza se unió a uno de los conjuntos más representativos de la música paraguaya, el Trío Los Paraguayos. Esta agrupación permitió que Barboza y su música cruzaran fronteras y llegaran a audiencias internacionales.

  3. Premios y reconocimientos (1994-1997): Barboza fue reconocido por su incansable trabajo artístico con la entrega de importantes premios. En 1994, recibió la Orden Nacional del Mérito, un reconocimiento a su contribución a la cultura de Paraguay. Tres años más tarde, en 1997, se le otorgó el Premio Nacional de Música, un galardón que destacó su legado en la música paraguaya.

  4. Controversia con Charles Aznavour (1962): La canción de Barboza «Reservista Purahéi» fue plagiada por el cantante francés Charles Aznavour en 1962. Tras la disputa, Aznavour llegó a un acuerdo económico con Barboza, lo que subraya la importancia y el valor de la obra del compositor paraguayo.

Relevancia actual

El legado de Agustín Barboza sigue vivo en la música paraguaya contemporánea. Sus composiciones siguen siendo interpretadas por músicos de todo el mundo, y su influencia es evidente en las nuevas generaciones de compositores y músicos que continúan llevando la música paraguaya a diferentes rincones del planeta. Además, el Trío Los Paraguayos, del cual Barboza formó parte, sigue siendo una referencia fundamental en el estudio de la música folclórica de Paraguay.

La importancia de su trabajo trasciende la música, ya que Barboza también fue un incansable defensor de la identidad cultural de Paraguay. Sus letras no solo reflejan la belleza de su tierra natal, sino también el espíritu de lucha y esperanza del pueblo paraguayo. La música de Barboza, con sus melodías emotivas y profundas, sigue siendo una de las principales formas de expresión de la cultura paraguaya.

Obras destacadas de Agustín Barboza

  • Alma Vibrante

  • Flor de Pilar

  • Mi Patria Soñada

  • Sobre el corazón de mi guitarra

  • Muchachita campesina (con letra de Carlos Miguel Jiménez)

  • Dulce tierra mía

  • Viva la vida, Viva el amor (con letra de Augusto Roa Bastos)

  • Che róga

  • Oñondivemi

  • Reservista Purahéi (con Félix Fernández)

Agustín Barboza, a través de su extensa carrera, logró posicionarse como un pilar fundamental de la música paraguaya, transmitiendo el alma de su país al mundo. Su legado continúa presente y su nombre sigue siendo recordado con cariño y admiración por todos aquellos que aman la música de Paraguay.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Agustín Barboza (1913-1998): El compositor paraguayo que llevó la música de su tierra al mundo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/barboza-agustin [consulta: 28 de febrero de 2026].