Alonso Rodríguez, Elfidio (1905–2001): Vocación republicana y periodismo en la España convulsa del siglo XX

Contenidos ocultar

Orígenes y formación inicial

Infancia y educación en Tenerife

Alonso Rodríguez, Elfidio, nació el 16 de octubre de 1905 en Tacoronte, una pequeña localidad del norte de Tenerife, en el archipiélago canario. Su infancia transcurrió en un entorno insular aún marcado por la herencia colonial y el conservadurismo imperante. Desde temprana edad, mostró un notable interés por el conocimiento y la reflexión, cualidades que lo llevarían a destacarse como una de las figuras más singulares del periodismo y la política canaria del siglo XX.

Traslado a Madrid y estudios de medicina

En 1923, con apenas 18 años, se trasladó a Madrid para comenzar la carrera de medicina en la Universidad Central (hoy Universidad Complutense). Sin embargo, su rumbo académico se vería interrumpido por una grave afección de tuberculosis, que lo obligó a retornar a su tierra natal en 1927. Este giro no solo afectó su salud física, sino que transformó profundamente su vida, alejándolo del ejercicio clínico para acercarlo al mundo de las letras y el pensamiento político.

El impacto de la enfermedad en su rumbo vital

Durante su convalecencia en Tenerife, Elfidio comenzó a colaborar con diversos periódicos locales, como La Prensa, La Tarde e Informaciones. En ellos no solo expresó sus inquietudes políticas y sociales, sino que debutó como novelista con una obra publicada por entregas: Don Juan y el donjuanismo. Esta novela, impregnada de crítica social y reflexión psicológica, fue adaptada posteriormente en forma de conferencia que pronunció en 1928 en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, un foro que marcaría su despegue intelectual.

Primeros pasos en el periodismo y la política

Colaboraciones locales y la novela «Don Juan y el donjuanismo»

La primera novela de Elfidio, publicada por entregas, no fue un simple ejercicio literario: sirvió como plataforma para articular sus ideas sobre la masculinidad y la cultura española, dentro de un contexto de renovación ideológica que ya comenzaba a fermentar en los círculos juveniles republicanos.

Fundación de la revista Islas y primeras inquietudes republicanas

En 1929, a pesar de que su salud aún no se encontraba completamente restablecida, regresó a Madrid con el objetivo de concluir sus estudios médicos. Pero su interés se volcó entonces hacia la actividad intelectual y el activismo político. Fue durante esta etapa cuando fundó la revista Islas, en colaboración con otros estudiantes canarios. Esta publicación se convirtió en un órgano de pensamiento joven y progresista, punto de encuentro de ideas republicanas y de reforma.

Liderazgo juvenil y aparición de «Proa» en el panorama insular

Ya de nuevo en Tenerife en 1930, Elfidio asumió la presidencia del Círculo de la Juventud Republicana de las Islas Canarias, consolidando su liderazgo dentro del movimiento republicano canario. Un año después, en 1931, lanzó una nueva publicación: la revista Proa, editada en Santa Cruz de Tenerife, junto a nombres destacados como Ernesto Pestano y Domingo Molina. Proa no fue solo una revista cultural, sino una plataforma política que apuntaba hacia la inminente proclamación de la Segunda República.

La República y el auge del compromiso político

Fundación del periódico «Hoy» y pseudónimo Sagitario

El equipo editorial de Proa sería el germen del periódico Hoy, un diario de ideología republicana en el que Elfidio ejerció como subsecretario y donde firmaba columnas de opinión bajo el seudónimo de Sagitario. Estas columnas ofrecían análisis agudos de la situación política nacional e insular, consolidando su prestigio como periodista de opinión.

Colaboración con Antonio Lara y Zárate

Con la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931, Elfidio dio un paso decidido hacia el compromiso político. Fue nombrado secretario del gobernador republicano de Tenerife, Antonio Lara y Zárate, y poco después se trasladó a Madrid como secretario del grupo de diputados tinerfeños. Su proximidad a figuras clave del republicanismo lo introdujo en las entrañas del poder legislativo y administrativo.

Cuando las Cortes fueron disueltas, volvió a colaborar con Lara y Zárate, esta vez como secretario en el Ministerio de Hacienda. Estas experiencias no lo alejaron del periodismo: continuó escribiendo para el diario Hoy y se integró en el equipo del prestigioso periódico El Imparcial, donde cubría las sesiones parlamentarias y trabó amistad con escritores como Ricardo Baroja.

Su elección como diputado y vínculos con «El Imparcial»

En 1933, Elfidio se postuló como candidato a diputado por la circunscripción tinerfeña, dentro del Partido Republicano de Tenerife, resultando electo y participando activamente en las sesiones parlamentarias. Desde esta posición, su labor se articuló en la intersección entre el periodismo crítico y la labor legislativa, un binomio que caracterizó buena parte de su carrera.

Creación de «Los guanches en el cabaret» y alianza con Izquierda Tinerfeña

En esta etapa de gran fecundidad intelectual y política, Elfidio redactó su novela más célebre: Los guanches en el cabaret, una obra que, con tono satírico, denunciaba la degradación cultural y moral de la modernidad desde una perspectiva crítica y canaria. En 1936, participó en la escisión de Unión Republicana y fundó, junto con otros líderes, la formación Izquierda Tinerfeña, desde la cual se presentó de nuevo al Congreso de los Diputados, siendo electo junto a los políticos Luis Rodríguez Figueroa y Emiliano Díaz Castro.

Ese mismo año, en mayo, se trasladó nuevamente a Madrid, donde le sorprendió el alzamiento militar del general Francisco Franco que dio inicio a la Guerra Civil Española. Esta coyuntura marcaría un nuevo y decisivo capítulo en la trayectoria de Elfidio, situándolo en el centro de la tormenta política y mediática del conflicto.

Elfidio al frente del «ABC» republicano

Transformación ideológica del periódico

El 15 de agosto de 1936, en plena efervescencia de la Guerra Civil Española, Elfidio Alonso asumió uno de los mayores desafíos de su carrera: la dirección del diario ABC en su versión republicana. Hasta ese momento, el ABC era un periódico monárquico y conservador, diametralmente opuesto a los principios republicanos. Bajo la conducción de Elfidio, pasó a denominarse ABC – Periódico Republicano de Izquierda, con el objetivo de alinearlo con el nuevo gobierno democrático en guerra.

Esta transformación no fue meramente estética o editorial. Supuso un viraje profundo en el contenido, tono y propósito del periódico, al que Elfidio quiso dotar de una dimensión propagandística, informativa y humanista en favor de la causa republicana. Su esfuerzo representó un caso singular en la historia del periodismo europeo, donde un medio adoptaba una línea política totalmente opuesta a su origen sin perder profesionalismo ni influencia.

Colaboradores ilustres y recursos limitados

En esta empresa, Elfidio se rodeó de jóvenes y talentosos colaboradores. Entre ellos destacaban el periodista Mariano Espinosa, como redactor jefe, y un entonces desconocido Julián Marías, quien daría sus primeros pasos en el mundo del periodismo bajo su tutela. A pesar de la escasez de recursos, Elfidio impulsó el uso de fotografías e imágenes del frente, buscando una conexión visual y emocional con los lectores.

Mientras tanto, la versión original del periódico, fiel a los sublevados, continuaba publicándose en Sevilla, lo que provocó la existencia insólita de dos diarios ABC con líneas ideológicas opuestas. Esta dualidad, reflejo del propio país dividido, posicionó al ABC republicano como símbolo de resistencia intelectual y libertad de prensa.

Doble existencia del ABC en la Guerra Civil

La coexistencia de ambos ABC —uno republicano en Madrid, otro franquista en Sevilla— representó no solo una anomalía editorial, sino también un duelo simbólico por la narrativa de España. Elfidio logró mantener viva la versión progresista del periódico, pese a la censura, la penuria de papel y la presión militar. Consciente de su misión histórica, convirtió cada edición en un testimonio de la lucha por la democracia, elevando el valor del periodismo como herramienta política y ética.

Alto cargo político en plena Guerra Civil

Elfidio en los gobiernos de Largo Caballero y Negrín

La capacidad de liderazgo y su probada lealtad al régimen republicano lo condujeron a ocupar cargos de alto nivel en el gobierno. Durante la presidencia de Francisco Largo Caballero, fue nombrado subsecretario del Ministerio de Obras Públicas, una posición que lo obligó a trasladarse a Valencia, entonces sede del gobierno republicano. Allí desarrolló una intensa labor de coordinación logística, fundamental para el sostenimiento de las infraestructuras en zonas republicanas.

Un año después, bajo el mandato de Juan Negrín López, Elfidio fue designado subsecretario del Ministerio de Transporte y Marina Mercante, con sede en Barcelona. En estas funciones, se enfrentó a las dificultades crecientes del conflicto, gestionando recursos escasos, rutas navales amenazadas y una administración debilitada por la presión bélica.

Traslados a Valencia y Barcelona

Tanto en Valencia como en Barcelona, Elfidio demostró una capacidad notable para operar en entornos de alta complejidad. Su estilo directo, su compromiso ético y su bagaje periodístico le permitieron establecer puentes entre los sectores civiles y militares. A pesar del caos creciente y de las tensiones internas dentro del propio bando republicano, mantuvo una visión clara del papel del estado y la necesidad de preservar la legalidad republicana.

Captura, reclusión y la ayuda de José Samitier

Hacia finales de 1938, ante el avance de las tropas franquistas, Elfidio intentó exiliarse hacia Francia. Sin embargo, fue capturado en la frontera catalana y recluido en un campo de concentración. En este trance crucial, recibió la inesperada ayuda del futbolista José Samitier, entonces figura destacada del F. C. Barcelona, quien intercedió para facilitar su evasión del campo.

Esta intervención permitió a Elfidio escapar al exilio definitivo, evitando represalias que, de haber sido capturado por completo, podrían haberle costado la vida. Su testimonio, aunque escasamente documentado, representa un episodio de solidaridad y humanidad en medio del horror bélico.

El exilio: reconstrucción y legado

Su paso por República Dominicana, México y Venezuela

Elfidio se refugió primero en Santo Domingo, donde comenzó una nueva etapa como colaborador del periódico La Nación. Su pluma no había perdido agudeza ni vigor, y pronto fue requerido por otros medios del exilio republicano, como los periódicos Estampa y Ya Gráfico en México, y Gente Nuestra en Venezuela.

En estos nuevos entornos, Elfidio no solo ejerció como periodista, sino como formador de opinión y puente entre generaciones de exiliados. Su experiencia, su elegancia estilística y su compromiso político hicieron de él un referente en los círculos intelectuales hispanoamericanos.

La vuelta a España tras la dictadura

Con la muerte de Francisco Franco en 1975, Elfidio decidió regresar a su país. Se instaló inicialmente en San Sebastián, desde donde siguió escribiendo y reflexionando sobre la transición democrática. A partir de 1990, volvió definitivamente a Tenerife, completando un ciclo vital profundamente unido a su tierra.

Reconocimiento institucional y vida familiar

En 1998, el Gobierno de Canarias, presidido por Jerónimo Saavedra, le concedió la Medalla de Oro de Canarias, máximo reconocimiento de la comunidad autónoma. Este gesto oficial simbolizó no solo el reconocimiento a su trayectoria intelectual, sino también la restitución moral de una figura injustamente silenciada durante el franquismo.

De su segundo matrimonio con Josefina Rodríguez Machado, nació un hijo, Elfidio, quien alcanzaría fama como integrante del grupo musical Los Sabandeños, uno de los exponentes más destacados del folk canario. Así, el legado cultural del periodista continuó a través de la música y la identidad isleña.

Últimos años y contribución al periodismo

Colaboraciones en «La Gaceta» y «Diario de Avisos»

Hasta pocas semanas antes de su fallecimiento, Elfidio siguió escribiendo columnas de opinión en los periódicos La Gaceta y Diario de Avisos. En estos artículos mantenía su tono reflexivo, su claridad argumental y su fidelidad a los valores democráticos. Su mirada abarcaba tanto la política local como los desafíos del mundo moderno, consolidándose como un referente de la prensa canaria.

El vínculo musical de su hijo con Los Sabandeños

El talento artístico de su hijo no fue ajeno a la influencia paterna. Los Sabandeños, conocidos por rescatar y promover la tradición musical de las Islas Canarias, supieron transmitir parte de la sensibilidad, identidad y profundidad que Elfidio defendió en sus escritos. Así, su influencia se expandió desde el papel hasta el pentagrama.

El cierre de una vida entre la palabra y el compromiso

Elfidio Alonso falleció el 28 de febrero de 2001 en La Laguna, dejando atrás una vida marcada por la coherencia, la lucha y la creación. Su figura representa un puente entre la juventud republicana de los años treinta y la democracia moderna del siglo XXI. Periodista, novelista, político y exiliado, su legado sigue vivo en la historia del periodismo español y en la memoria de las Islas Canarias.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Alonso Rodríguez, Elfidio (1905–2001): Vocación republicana y periodismo en la España convulsa del siglo XX". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/alonso-rodriguez-elfidio [consulta: 4 de marzo de 2026].