Quejido, Manuel (1946-VVVV). El pintor sevillano que innovó con la tecnología y la figuración

Manuel Quejido es un pintor español nacido en Sevilla en 1946, reconocido por su notable aporte al mundo del arte contemporáneo. A lo largo de su carrera, se ha destacado por su capacidad de renovación y exploración, defendiendo la figuración en un contexto en el que la abstracción dominaba. Su obra abarca diversas etapas, pero siempre ha estado marcada por la búsqueda de nuevos lenguajes y la constante experimentación. Quejido se erige como uno de los artistas más importantes de la generación que, a partir de los años setenta, comenzó a reivindicar la figuración en el arte español, al mismo tiempo que pionero en la incorporación de nuevas tecnologías, como la informática, en su proceso creativo.

En este artículo, exploraremos los orígenes y el contexto histórico de su obra, sus logros y contribuciones, momentos clave en su carrera y su relevancia en la actualidad.

Orígenes y contexto histórico

Manuel Quejido nació en Sevilla en 1946, en una España marcada por las transformaciones sociales y políticas de la posguerra. En sus primeros años, España estaba sometida a un régimen dictatorial que limitaba las libertades artísticas y culturales. Sin embargo, el arte seguía siendo una vía de expresión poderosa y, a partir de los años cincuenta, comenzó a gestarse un movimiento de renovación en las artes visuales que se consolidó en las siguientes décadas. Durante su juventud, Quejido experimentó con diversas formas artísticas, pero fue en los años sesenta cuando su obra comenzó a tomar forma, tanto a nivel personal como en el contexto cultural de la época.

En 1962, se trasladó a Madrid, donde comenzó su proceso de interiorización en los lenguajes de vanguardia. Este período en la capital española fue clave para su formación, pues le permitió sumergirse en el panorama artístico contemporáneo y conocer a otros artistas que influirían de manera significativa en su obra. A finales de los años sesenta, comenzó a colaborar con el pintor Herminio Molero y el artista Gómez de Liaño, con quienes fundó la Cooperativa de Producción Artística y Artesana. Esta cooperativa se dedicaba a la creación de poesía visual, un campo innovador que exploraba la relación entre el arte y las nuevas tecnologías de la época.

Logros y contribuciones

El trabajo de Manuel Quejido ha sido fundamental para la recuperación de la figuración en una época en la que predominaban las tendencias abstractas y minimalistas. A partir de los años setenta, se unió a un grupo de pintores figurativos en la Sala Amadís y la Galería Buades, dos de los espacios más influyentes para el arte contemporáneo en Madrid. Este grupo defendía la figuración como un medio válido de expresión artística, algo que se consideraba fuera de lugar en el contexto artístico global de la época. Quejido, al igual que sus compañeros de generación, luchaba por hacer visible una pintura que dialogara con las tradiciones más profundas de la historia del arte, sin renunciar a la modernidad.

Uno de los aspectos más interesantes de su carrera fue su capacidad de adaptación y su interés por la innovación. A mediados de los años setenta, Manuel Quejido experimentó con la geometría y los modelos matemáticos. Esto lo llevó a colaborar con el Centro de Cálculo, donde desarrolló una obra que iba desde el Op Art hasta la cibernética, campos en los que se mostró pionero en España. Esta etapa de su carrera le permitió explorar la pintura desde un punto de vista más técnico, jugando con las secuencias y la abstracción geométrica, aunque siempre con una fuerte conexión con la figuración.

En la década de los ochenta, Quejido inició un nuevo camino en su trayectoria, interesándose por los orígenes de la pintura moderna. Estudió a los grandes maestros como Henri Matisse, Pablo Picasso, Paul Cézanne y, especialmente, Diego Velázquez. Esta investigación sobre los fundamentos de la pintura del siglo XX lo llevó a profundizar en las técnicas del arte clásico y moderno, fusionando esas influencias con su propio estilo. A través de este proceso, el pintor sevillano desarrolló una serie de variaciones sobre un mismo tema, un método habitual en su trabajo, que le permitió crear una obra que iba desde lo abstracto hasta lo figurativo.

Uno de los hitos importantes de su carrera fue la serie «El tabique», que realizó en 1991. En esta serie, Quejido reflexionó sobre la propia naturaleza de la pintura, lo que demuestra su capacidad de autocrítica y su constante exploración. Además, en la década de los noventa, su trabajo evolucionó aún más hacia el uso de materiales no convencionales. A partir de 1993, comenzó a realizar una serie de pinturas sobre periódicos, utilizando acrílicos sobre las páginas de El País. Estas grandes superficies de periódicos encolados fueron pintadas con colores intensos y brillantes, fusionando la pintura tradicional con la cultura visual contemporánea.

Momentos clave de la carrera de Manuel Quejido

A continuación, se presenta una lista de los momentos más significativos en la carrera de Manuel Quejido:

  1. 1964-1974: Primera etapa vanguardista: Durante estos años, Quejido experimentó con el expresionismo y la poesía visual, trabajando con Herminio Molero y Gómez de Liaño en la Cooperativa de Producción Artística y Artesana.

  2. Mediados de los setenta: Colaboración con la Sala Amadís y la Galería Buades: Quejido se une al grupo de pintores figurativos, abogando por la figuración en un contexto artístico dominado por la abstracción.

  3. Década de los ochenta: Estudio de los grandes maestros: En esta etapa, Quejido profundiza en las obras de Matisse, Picasso y Velázquez, lo que lo lleva a una serie de variaciones abstractas.

  4. 1991: Serie «El tabique»: Quejido reflexiona sobre la pintura misma, creando una serie en la que cuestiona su propio proceso creativo.

  5. 1993: Pinturas sobre periódicos: Inicia una serie que utiliza materiales no convencionales, como los periódicos, incorporando la cultura visual contemporánea a su obra.

Relevancia actual

Hoy en día, Manuel Quejido sigue siendo una de las figuras más importantes del arte contemporáneo en España. Su capacidad de adaptación a las transformaciones artísticas y tecnológicas le ha permitido mantenerse relevante a lo largo de los años, explorando siempre nuevas formas de expresión sin perder su esencia figurativa. La influencia de Quejido se extiende más allá de su trabajo individual; su visión de la pintura y la innovación con nuevos medios ha sido fundamental para inspirar a nuevas generaciones de artistas.

Además, su acercamiento a las nuevas tecnologías, como el uso de los ordenadores para la creación artística, lo coloca en un lugar destacado dentro de la historia del arte digital en España. Su obra ha sido reconocida en múltiples exposiciones y su legado sigue vivo, tanto en el ámbito de la pintura como en el de la experimentación artística.

En conclusión, Manuel Quejido es un ejemplo de innovación y dedicación al arte. Su obra ha influido en generaciones de artistas, siendo un referente tanto para los defensores de la figuración como para los que exploran los límites de la abstracción. A través de su exploración constante de nuevos medios y lenguajes, ha logrado posicionarse como uno de los artistas más importantes de su generación.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Quejido, Manuel (1946-VVVV). El pintor sevillano que innovó con la tecnología y la figuración". Disponible en: https://mcnbiografias.com/quejido-manuel [consulta: 23 de abril de 2026].