Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento (1779-1822): el aristócrata diplomático en tiempos de revolución y restauración
Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento fue un notable militar y aristócrata español, cuyo destino estuvo marcado por su participación en algunos de los episodios más trascendentales de la historia europea a caballo entre el siglo XVIII y XIX. Su vida estuvo marcada por su carácter inquieto, sus pasiones personales y sus contribuciones políticas en un contexto convulso que exigía posicionarse constantemente entre lealtades y traiciones.
Orígenes y contexto histórico
Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento nació el 3 de enero de 1779 en Lisboa, Portugal, en el seno de una familia de la alta nobleza. Era hijo de Carlos Gutiérrez de los Ríos, una figura destacada de la nobleza española, y de María de la Esclavitud Sarmiento y Sotomayor. Su nacimiento en Lisboa se debió a la presencia diplomática y aristocrática de su familia, que le permitió desde temprana edad estar en contacto con las cortes europeas.
La aristocracia española de finales del siglo XVIII y principios del XIX estaba profundamente vinculada con las complejas relaciones dinásticas y diplomáticas entre las monarquías europeas. En este ambiente, Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento recibió una formación acorde con su linaje y fue destinado a desempeñar cargos relevantes en el entramado político de la época.
Su matrimonio con María de la Soledad Vicenta Solís y Lasso de la Vega, duquesa de Montella, fue resultado de las imposiciones familiares y sociales. Sin embargo, el joven aristócrata no fue feliz en este enlace, pues su corazón pertenecía a otra mujer: María Fernanda Stuart Stolberg, duquesa de Híjar, con quien mantuvo una intensa relación afectiva. Esta tensión entre las obligaciones familiares y sus pasiones personales marcó profundamente su carácter y sus decisiones.
Logros y contribuciones
El 27 de diciembre de 1804, Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento fue desterrado de Madrid y de los Sitios Reales, fijando su residencia en Valencia. A pesar de esta circunstancia adversa, no tardó en demostrar su valía política y diplomática. En marzo de 1808, fue el encargado de solicitar a Napoleón la mano de Lolotte Bonaparte para Fernando VII, iniciando de esta forma una carrera diplomática que lo llevaría a desempeñar importantes misiones en el exterior.
Al comienzo de la ocupación francesa, Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento se sintió atraído por las ideas afrancesadas que se propagaban entre la élite ilustrada de España. Sin embargo, en septiembre de 1808, cambió radicalmente de bando y asumió un papel activo en la resistencia frente a la invasión napoleónica. Demostrando su compromiso con la causa española, financió personalmente la formación de un regimiento militar del que fue nombrado coronel.
En el marco de esta actividad militar y política, el 12 de noviembre de 1808, Napoleón lo declaró traidor a las coronas española —representada en ese momento por José I— y francesa. Este episodio reflejó el carácter ambivalente y contradictorio de la época: un noble español enfrentado a la autoridad francesa, pero también a la legitimidad impuesta por los invasores.
Su trayectoria diplomática se consolidó en 1813, cuando fue nombrado ministro en Inglaterra. Aunque fue designado para participar en el Congreso de Viena, Fernando VII lo sustituyó finalmente por Labrador, en una decisión que reflejaba los vaivenes de las preferencias reales y las intrigas cortesanas. El 17 de marzo de 1817, Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento fue nombrado embajador en París, un cargo de gran relevancia en las relaciones entre España y Francia.
Durante el Trienio Liberal, desempeñó un papel clave como representante secreto de Fernando VII ante Luis XVIII, contribuyendo significativamente a la restauración del absolutismo. Su trabajo desde ambas posiciones, la oficial y la secreta, fue decisivo para la consolidación del poder monárquico, aunque no viviría lo suficiente para ver consumado este retorno al Antiguo Régimen.
Momentos clave
A lo largo de su trayectoria, los hitos de la vida de Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento ofrecen un interesante recorrido por los cambios políticos y sociales que sacudieron a Europa y España:
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1779: Nace en Lisboa, en el seno de una familia noble.
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1804: Desterrado de Madrid y obligado a fijar su residencia en Valencia.
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1808: Solicita la mano de Lolotte Bonaparte para Fernando VII ante Napoleón, iniciando su carrera diplomática.
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Septiembre de 1808: Cambia de bando, financia un regimiento y es nombrado coronel.
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Noviembre de 1808: Es declarado traidor por Napoleón a las coronas española y francesa.
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1813: Nombrado ministro en Inglaterra.
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1817: Se convierte en embajador de España en París.
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Trienio Liberal (1820-1823): Actúa como representante secreto de Fernando VII ante Luis XVIII, consolidando la restauración del absolutismo.
Estos momentos clave ilustran la capacidad de Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento para adaptarse a las circunstancias y ejercer influencia tanto en el ámbito militar como en el diplomático.
Relevancia actual
El legado de Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento se sitúa en el cruce de las grandes corrientes políticas e ideológicas que marcaron la Europa de comienzos del siglo XIX. Su biografía pone de relieve las tensiones entre el afrancesamiento y el patriotismo español, así como las contradicciones de una nobleza que, aunque vinculada a la tradición absolutista, no pudo permanecer indiferente ante los cambios que trajo consigo la Revolución Francesa y el Imperio napoleónico.
La figura de Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento también refleja la importancia de la diplomacia en un periodo caracterizado por la inestabilidad y la búsqueda de equilibrios entre las grandes potencias europeas. Su papel como intermediario entre España y Francia, así como su participación en las negociaciones en Inglaterra y en el Congreso de Viena —aunque finalmente no asistiera—, demuestran la relevancia de la diplomacia como herramienta de poder y supervivencia política.
Por otra parte, su vida personal, marcada por un matrimonio infeliz y amores imposibles, añade una dimensión humana a la figura del diplomático y militar. Esta faceta íntima, combinada con su vocación política y militar, lo convierte en un personaje fascinante que encarna los contrastes de su tiempo.
Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento recibió importantes distinciones que reflejan su estatus y sus méritos: la Gran Cruz de Carlos III en 1802, el título de Caballero del Toisón el 14 de octubre de 1814, y el reconocimiento como Montero mayor y gentilhombre de cámara de Su Majestad. Estos honores dan cuenta de la consideración que despertaba en los círculos más selectos de la aristocracia española y europea.
En definitiva, la figura de Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento sigue siendo un ejemplo de la complejidad de la nobleza española durante la crisis del Antiguo Régimen. Su historia nos recuerda que la lealtad y la traición fueron conceptos fluidos en un tiempo de revoluciones y restauraciones, y que los personajes que supieron adaptarse a estas circunstancias desempeñaron un papel decisivo en el destino de las naciones.
Bibliografía
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PÁEZ RÍOS, Elena: Iconografía hispana. Madrid, 1966.
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VILLA-URRUTIA: Fernando VII Rey Absoluto. Madrid, 1931.
MCN Biografías, 2025. "Carlos José Gutiérrez de los Ríos y Sarmiento (1779-1822): el aristócrata diplomático en tiempos de revolución y restauración". Disponible en: https://mcnbiografias.com/gutierrez-de-los-rios-y-sarmiento-carlos-jose [consulta: 25 de abril de 2026].
