Simmaco (s. II). El traductor samaritano que dejó huella en la historia bíblica
Figura enigmática del siglo II, Simmaco emerge como uno de los traductores más influyentes en la transmisión del Antiguo Testamento a las comunidades grecoparlantes de su época. Su legado, aunque fragmentario, ha sido crucial para los estudios bíblicos y la comprensión de las antiguas traducciones del texto sagrado. Su origen samaritano y su conexión con movimientos religiosos como el ebionismo han añadido matices teológicos y filosóficos a su obra, lo que lo convierte en una figura fascinante dentro del contexto del cristianismo primitivo.
Orígenes y contexto histórico
Simmaco nació en el siglo II, probablemente en una comunidad samaritana, un grupo que, si bien emparentado con el judaísmo, se distinguía por sus propias prácticas religiosas y por mantener el Pentateuco samaritano como su texto sagrado central. El período en el que vivió fue testigo de un intenso debate teológico entre judíos, cristianos y otras sectas, en medio de un Imperio romano que dominaba cultural y políticamente la región.
Este contexto fue fundamental para entender la necesidad de traducciones bíblicas: el hebreo y el arameo ya no eran idiomas comunes entre muchos creyentes, especialmente en las regiones helenísticas, donde el griego koiné se había establecido como lengua franca. Así, surgió la necesidad de versiones griegas del Antiguo Testamento que pudieran llegar a un público más amplio y facilitar el diálogo teológico entre las distintas comunidades religiosas.
Simmaco no solo tradujo, sino que interpretó y reelaboró el texto con un enfoque riguroso, profundamente influenciado por sus creencias religiosas. Se le ha asociado con el ebionismo, una corriente cristiana judaizante que reconocía a Jesús como el Mesías pero rechazaba su divinidad, y defendía una observancia estricta de la Ley mosaica. Esta conexión explica algunas de las características teológicas particulares de su traducción.
Logros y contribuciones
El mayor legado de Simmaco es su traducción griega del Antiguo Testamento, una versión que se destacó por su fidelidad al estilo griego clásico y por su claridad gramatical. A diferencia de la Septuaginta, la versión griega más antigua y ampliamente difundida del Antiguo Testamento, Simmaco optó por una interpretación menos literal y más estilísticamente refinada, buscando una mayor coherencia lingüística sin perder la fidelidad al texto original hebreo.
Su traducción fue tan influyente que algunos de sus fragmentos fueron preservados por Orígenes, un influyente teólogo cristiano del siglo III, en su monumental obra las Hexaplas. Este trabajo comparativo colocaba en columnas paralelas varias versiones del Antiguo Testamento, incluyendo la de Simmaco, con el fin de permitir un análisis detallado de las diferencias textuales y estilísticas entre ellas.
Las principales características de la traducción de Simmaco incluyen:
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Lenguaje elegante y gramaticalmente correcto en griego.
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Menor literalismo en la traducción respecto a la Septuaginta.
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Enfoque teológico moderado, posiblemente influenciado por su filiación ebionista.
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Preferencia por estructuras sintácticas fluidas, adecuadas para lectores helenizados.
Momentos clave
Aunque la biografía de Simmaco es escasa en datos cronológicos precisos, su influencia puede rastrearse a través de algunos momentos esenciales:
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Siglo II d.C.: Simmaco compone su traducción griega del Antiguo Testamento, probablemente en un entorno urbano del mundo helenístico, donde el griego era la lengua dominante.
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Siglo III d.C.: Orígenes incorpora fragmentos de la versión de Simmaco en su obra Hexaplas, reconociendo la importancia crítica de su interpretación.
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Época patrística: Diversos padres de la Iglesia hacen referencia a su versión, destacando tanto su calidad filológica como sus matices teológicos.
Aunque se conservan solo trozos fragmentarios, estos han sido suficientes para que estudiosos posteriores comprendan su enfoque traductor y su contribución al pensamiento religioso de su tiempo.
Relevancia actual
Hoy en día, la figura de Simmaco continúa siendo objeto de estudio por parte de filólogos, teólogos y estudiosos del judaísmo y el cristianismo primitivo. Su traducción representa una pieza clave en el rompecabezas de la historia textual del Antiguo Testamento y en la reconstrucción del pensamiento religioso alternativo de los primeros siglos.
La preservación de su obra en fragmentos —especialmente en las Hexaplas de Orígenes— ha permitido comparar distintas interpretaciones bíblicas, lo que enriquece la exégesis y el análisis crítico del texto sagrado. Además, su pertenencia a una minoría religiosa como los samaritanos y su vinculación con el ebionismo muestran la pluralidad teológica existente en los primeros siglos de la era cristiana, una pluralidad que fue posteriormente marginada por el cristianismo ortodoxo.
El interés contemporáneo por Simmaco se centra en:
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La diversidad de interpretaciones bíblicas en el período helenístico.
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La transmisión textual del Antiguo Testamento en distintas versiones.
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La influencia de sectas como el ebionismo en la formación de doctrinas alternativas.
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La crítica filológica de las traducciones bíblicas antiguas.
En suma, Simmaco representa un puente entre culturas, lenguas y tradiciones religiosas. Su labor como traductor en un contexto de tensiones teológicas y lingüísticas lo convierte en una figura de alto interés para comprender la evolución del pensamiento religioso y el desarrollo de los textos sagrados. A pesar de la pérdida de la mayor parte de su obra, los fragmentos que han sobrevivido bastan para cimentar su lugar como uno de los traductores bíblicos más notables del mundo antiguo.
MCN Biografías, 2025. "Simmaco (s. II). El traductor samaritano que dejó huella en la historia bíblica". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/simmaco [consulta: 4 de abril de 2026].
