João d’Oliveira e Daun, Duque de Saldanha (1790–1876): Un General y Político que Definió el Destino del Portugal Liberal

João d’Oliveira e Daun, Duque de Saldanha (1790–1876): Un General y Político que Definió el Destino del Portugal Liberal

Introducción: Contexto y Orígenes de João d’Oliveira e Daun

João d’Oliveira e Daun, Duque de Saldanha, fue una figura destacada en la historia de Portugal durante el turbulento siglo XIX. Nacido el 17 de noviembre de 1790 en Arinhaga, un pequeño pueblo de Portugal, su vida estuvo marcada por las luchas políticas, militares y revolucionarias que definieron la historia moderna del país. De familia aristocrática, era nieto por parte de madre del influyente marqués de Pombal, una de las figuras clave en la historia del Portugal del siglo XVIII. La influencia de su linaje fue fundamental en su formación y en el camino que tomaría en la política y la guerra.

Saldanha, desde joven, mostró una inclinación por la vida militar. A los catorce años, ingresó en la Real Academia de Marina, donde comenzó una carrera que rápidamente lo llevaría a la cima de las jerarquías militares. De origen noble y con una formación sólida, se vio rodeado de la élite de la sociedad portuguesa. La Revolución Liberal de 1820 y las posteriores luchas internas entre liberales y absolutistas serían los principales motores que forjarían su destino, posicionándolo como uno de los protagonistas de la historia política de su país durante varias décadas.

Inicios en la Carrera Militar: La Real Academia de Marina y las Primeras Expediciones

João d’Oliveira e Daun fue un joven prometedor dentro del ejército portugués, siguiendo los pasos de su familia, que había tenido una destacada presencia en la corte. Su formación en la Real Academia de Marina de Lisboa le permitió adquirir los conocimientos necesarios para ascender rápidamente en las filas militares. A los diecisiete años, Saldanha ya ostentaba el rango de capitán, y en 1809, apenas a los diecinueve, ascendió al rango de mayor. Esta meteórica carrera continuaría hasta convertirlo en general a los veintisiete años, un ascenso que reflejaba tanto su talento como su habilidad para destacarse en un mundo militar dominado por la jerarquía y la disciplina.

Su carrera como militar se vio reforzada por su participación en las guerras napoleónicas, donde luchó en varias campañas decisivas, entre ellas la defensa de Portugal frente a las invasiones francesas. En esta etapa, Saldanha fue testigo de la ocupación francesa en su tierra natal, un periodo que marcaría su futuro compromiso con las causas liberales. Durante las Guerras Napoleónicas, se unió al ejército portugués en la lucha contra la invasión de las tropas de Napoleón, lo que le permitió establecer una sólida reputación como comandante militar y forjar alianzas clave con figuras de la política portuguesa.

La Guerra Napoleónica y la Primera Participación Internacional

Después de sus primeras victorias en el conflicto con los franceses, Saldanha se trasladó a Brasil, donde continuó su carrera militar. La situación política en Brasil, marcada por la lucha por la independencia contra las fuerzas españolas y argentinas, lo catapultó a una posición de liderazgo. En 1815, durante la guerra de separación de Uruguay de Buenos Aires, Saldanha jugó un papel decisivo en el asalto a Montevideo, lo que le permitió ganar reconocimiento y ascendió a capitán general de la provincia de Río Grande do Sul en 1821.

Aunque Saldanha inicialmente luchó contra la dominación francesa en Portugal, eventualmente se vio obligado a aceptar la intervención de las fuerzas extranjeras en la península. Fue capturado por los ingleses y encarcelado durante un tiempo, lo que lo forzó a emigrar a Brasil en 1821. Allí, se unió al movimiento independentista, pero cuando Don Pedro I se proclamó emperador de Brasil en 1822, Saldanha regresó a Portugal, donde la situación política estaba marcada por tensiones internas y una creciente lucha entre liberales y absolutistas.

El Golpe de Estado y la Revolución Liberal de 1820

A su regreso a Portugal, Saldanha se convirtió en una pieza clave en los eventos que darían forma a la Revolución Liberal. En este contexto, la lucha por la Carta Constitucional se intensificó, enfrentando a los liberales, que abogaban por un sistema constitucional, con los absolutistas, que querían mantener el poder absoluto de la monarquía. Saldanha fue nombrado gobernador militar de Oporto por el rey Juan VI y se alineó con la causa liberal, defendiendo la Carta Constitucional, un documento que imponía límites al poder monárquico y promovía la creación de una monarquía constitucional.

Sin embargo, su lealtad a la causa constitucional se vería cuestionada cuando, tras la muerte de Juan VI en 1826, su sucesor, la regente Isabel María, lo destituyó. En respuesta, Saldanha continuó manteniendo su influencia política, organizando un grupo radical y apoyando a los sectores más progresistas que buscaban una mayor democracia y libertad. Esta situación se complicaría aún más con el ascenso de Don Miguel al trono, quien en 1828 proclamó un gobierno absolutista, lo que desencadenó una nueva crisis política en Portugal.

El Exilio y la Larga Contienda en el Escenario Político Internacional

Después de la fallida tentativa de derrocar a la regente Isabel María, Saldanha se vio forzado al exilio en Inglaterra, donde continuó participando activamente en la política portuguesa desde el extranjero. En Londres, junto con otros liberales portugueses, ideó planes para restaurar el orden constitucional en su patria. Una de sus iniciativas más destacadas fue intentar obtener la corona de España para Don Pedro, con la esperanza de que su intervención pudiera ser la clave para solucionar la crisis en Portugal. Sin embargo, tanto Don Pedro como los aliados británicos rechazaron sus propuestas, y Saldanha se vio desplazado una vez más en la lucha por el poder.

En 1832, durante la Guerra Civil Portuguesa, Saldanha intentó desembarcar en Oporto para unirse a la Junta levantada en armas, pero debido a las divisiones internas, fue apartado de la expedición que tenía como objetivo invadir las Azores y apoyar a los liberales. No obstante, la situación se complicó, y se tuvo que recurrir a él para liderar las fuerzas liberales en la defensa de Oporto. En enero de 1833, bajo su mando, las fuerzas liberales consiguieron romper el cerco de Oporto, lo que permitió la liberación de Lisboa y el acceso al trono de la reina María II, lo que puso fin al régimen absolutista de Don Miguel y marcó un hito en la historia política de Portugal.

El Regreso al Poder y la Guerra Civil Portuguesa

Tras la victoria en la Guerra Civil Portuguesa, João d’Oliveira e Daun, Duque de Saldanha, se consolidó como una de las figuras más influyentes en el renacimiento del Portugal liberal. A partir de 1834, el país experimentó un periodo de estabilidad política, y Saldanha, con su creciente prestigio militar y político, se dedicó plenamente a la política. Fue nombrado ministro de la Guerra en 1835 y, poco después, asumió la presidencia de un nuevo gobierno. Sin embargo, su carrera no estuvo exenta de desafíos. En 1836, un nuevo levantamiento radical, conocido como la Revolución de Septiembre, llevó a los constitucionalistas más extremos al poder, obligando a Saldanha a huir junto con la reina María II.

El exilio de Saldanha fue breve, ya que en 1837 se levantó en armas junto con otros generales, como el mariscal Duque de Terceira, para combatir la revolución radical y restaurar el orden constitucional. Su insurrección fue derrotada, y Saldanha se exilió nuevamente, esta vez en España. Durante este periodo, su influencia se mantuvo considerable, y la situación política portuguesa siguió siendo un campo de batalla entre los diferentes grupos liberales y conservadores que luchaban por el control del gobierno.

Ministerio de Guerra y Presidencia del Gobierno

En 1842, cuando el dictador cartista Costa Cabral llegó al poder y abolió la Constitución de 1838, Saldanha optó por apoyar al nuevo régimen. No obstante, su relación con Cabral sería breve, ya que las tensiones políticas en el país continuaron escalando. A medida que los radicales se rebelaron nuevamente en 1846, Saldanha, como líder del gobierno monárquico, recibió el encargo de sofocar la insurrección. Esto dio inicio a la Guerra Civil de los Patuleias, un conflicto que enfrentó a liberales moderados contra fuerzas más radicales.

Con el apoyo de una coalición anglo-española, Saldanha logró salir victorioso en la batalla, asegurando la estabilidad de la monarquía liberal. Su victoria en la Convención de Gramido, firmada en 1847, representó un triunfo decisivo para los liberales moderados y consolidó su posición política dentro del gobierno portugués. Sin embargo, la lucha por el poder continuó, y Saldanha, como figura clave en el gobierno, también tuvo que hacer frente a las presiones internas, particularmente de los sectores más conservadores.

La Guerra Civil de 1846 y la Reconstrucción del Estado Liberal

El periodo posterior a la Guerra Civil de los Patuleias fue uno de relativa estabilidad, con Saldanha desempeñando un papel central en la reconstrucción del Estado liberal en Portugal. A pesar de sus victorias militares y políticas, el ambiente en el país seguía siendo frágil. Saldanha permaneció en el gobierno hasta 1849, pero su relación con el poder comenzó a deteriorarse. La política portuguesa, marcada por la alternancia de gobiernos y la intervención de facciones internas, resultó en que, poco después, Saldanha solicitó la dimisión del ministerio del cartista Costa Cabral, su sucesor. No fue escuchado, y se vio obligado a huir nuevamente.

Tras la caída de Costa Cabral en 1851, Saldanha regresó al poder. El 27 de abril de ese año, se inició el proceso conocido como la Regeneração, un movimiento político que buscaba revitalizar la monarquía constitucional y restaurar el orden en el país. Durante este periodo, Saldanha asumió nuevamente el liderazgo, siendo nombrado presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar y embajador en París hasta 1859. A lo largo de su carrera, su influencia se vio reflejada en su capacidad para navegar entre los diferentes intereses políticos, siempre buscando fortalecer el sistema constitucional, aunque a menudo a expensas de la estabilidad de las instituciones.

Últimos Años: El Retiro de la Política y su Influencia en la Nación

Durante sus últimos años, Saldanha se alejó gradualmente del centro de la política portuguesa, aunque continuó siendo una figura influyente. A lo largo de la década de 1860, comenzó a reconsiderar su visión sobre la política europea, especialmente sobre los temas relacionados con España. En su última etapa, trató de obtener la corona española para Don Fernando, buscando, una vez más, la influencia de su familia y sus contactos internacionales para resolver los problemas de Portugal. Sin embargo, esta propuesta también fue rechazada.

En 1870, Saldanha fue nombrado parte del ministerio durante un breve periodo, en lo que algunos describen como su última intervención significativa en la política del país. Durante estos meses, logró imponer su voluntad al monarca Luis I, desplazando al ministro Sá de Bandeira. Su ideario en esta etapa se caracterizaba por la defensa de principios como la «religión, justicia, moralidad, trono, independencia nacional, economía y libertad», una síntesis de sus creencias conservadoras y liberales que reflejaba su visión compleja de Portugal y su lugar en el mundo.

Finalmente, Saldanha se retiró de la política activa y fue nombrado embajador en Londres, donde vivió hasta su muerte el 21 de noviembre de 1876. Su vida estuvo marcada por un constante vaivén entre el poder y el exilio, pero su influencia perduró en la historia de Portugal, tanto en la política como en la estructura del gobierno liberal que se consolidó en la segunda mitad del siglo XIX.

Legado y Muerte en el Exilio

João d’Oliveira e Daun, Duque de Saldanha, dejó un legado complejo y controvertido en la historia de Portugal. A lo largo de su vida, se alineó con diferentes facciones según convenía a sus intereses, lo que le valió tanto la admiración como el rechazo. Su habilidad para navegar entre los diferentes poderes políticos y su capacidad de liderazgo durante las revoluciones liberales portuguesas lo convirtieron en un personaje clave en la historia del país.

A pesar de sus éxitos en la política y la guerra, su vida también estuvo marcada por las tensiones internas y los desafíos personales. Su muerte en Londres, lejos de su tierra natal, fue el último capítulo de una vida llena de altibajos, pero su influencia en la política portuguesa perduró mucho tiempo después de su fallecimiento. Saldanha, con sus victorias y fracasos, fue, sin duda, uno de los arquitectos del Portugal moderno, un país que, tras muchas luchas, lograba finalmente encontrar su camino hacia una monarquía constitucional más estable y un futuro de libertad política.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "João d’Oliveira e Daun, Duque de Saldanha (1790–1876): Un General y Político que Definió el Destino del Portugal Liberal". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/saldanha-joao-d-oliveira-e-daun-duque-de [consulta: 5 de febrero de 2026].