Romay y Chacón, Tomás (1764-1849): Pionero de la Medicina en Cuba y Luchador Contra la Fiebre Amarilla

Tomás Romay y Chacón (1764-1849), médico cubano de gran relevancia histórica, nació en La Habana y falleció en la misma ciudad en 1849. Su vida y obra marcaron un antes y un después en la historia de la medicina en Cuba, destacándose especialmente en el campo de la fiebre amarilla y en la lucha por la promoción de la vacunación. Su legado no solo es recordado por sus investigaciones, sino también por su activa participación en la educación médica y por su incansable dedicación al avance de la ciencia en la isla.

Orígenes y Contexto Histórico

Romay nació en una época en la que Cuba era un territorio colonial bajo el dominio español. A finales del siglo XVIII, La Habana era un puerto clave en las rutas comerciales entre Europa, América y el Caribe. Este contexto histórico fue crucial en la formación de Romay, quien desde joven se mostró interesado en la medicina. A lo largo de su formación académica, primero en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, se instruyó en una disciplina que aún estaba en sus primeras fases de modernización en la isla. Fue allí donde entró en contacto con los avances más recientes de la ciencia médica, influenciado por figuras clave como Hermann Boerhaave, cuya obra sobre fisiología fue central en su educación.

Logros y Contribuciones

Estudio de la Fiebre Amarilla

Uno de los principales aportes de Tomás Romay fue su estudio de la fiebre amarilla, una enfermedad que afectaba recurrentemente a los habitantes de Cuba, especialmente a los inmigrantes y a las tripulaciones de los barcos que llegaban a la isla. Romay fue el primero en identificar que esta enfermedad no era contagiosa y que su origen estaba relacionado con un miasma proveniente de los barcos que llegaban al puerto habanero. Esta observación fue crucial para comprender mejor la transmisión de la enfermedad, algo que más tarde sería confirmado por otros estudios, aunque Romay ya había planteado las bases de su estudio.

Tratamiento de la Fiebre Amarilla

Siguiendo las ideas de François J. V. Broussais, quien en su época vinculó la fiebre amarilla con la gastrohepatitis, Romay adoptó un enfoque terapéutico basado en el uso de antiflogísticos, combinando dieta estricta y sangrías como parte del tratamiento. Su enfoque fue innovador para la época, pero también reflejaba las limitaciones de la medicina de su tiempo.

Además de estudiar la fiebre amarilla, Romay también mostró interés en las aplicaciones médicas de la electricidad. En este campo, escribió una crítica al tratado de galvanismo de Nicolás Niderburg, que había sido publicado en 1803. Este interés por la electricidad y su posible uso en la medicina fue otro de los aspectos que lo destacó como una figura avanzada en los estudios científicos de su época.

Defensa de la Vacunación

Romay también fue una de las primeras figuras en Cuba en impulsar la vacunación como medida preventiva contra enfermedades infecciosas. En 1804, un año antes de la llegada a La Habana de Francisco Javier de Balmis, Romay fue nombrado secretario de la Junta Central de Vacunación, que se encargaba de conservar y distribuir la vacuna. Su dedicación a la lucha contra las enfermedades contagiosas fue fundamental para el avance de la salud pública en Cuba.

Momentos Clave

A lo largo de su carrera, Romay vivió y participó en algunos de los eventos más importantes de la medicina cubana. Entre los momentos más destacados se encuentran:

  1. Fundación de la Junta Central de Vacunación (1804): Romay fue un actor clave en la creación de esta institución, que se encargaba de implementar campañas de vacunación en la isla.

  2. Investigaciones sobre la fiebre amarilla: Fue pionero en el estudio de esta enfermedad, identificando su origen y proponiendo medidas de control que resultaron fundamentales para el manejo de la epidemia en Cuba.

  3. Cátedra de Clínica en el Hospital Militar de San Ambrosio (1834): Después de haber renunciado a su cátedra en la Universidad Real debido a la rigidez del plan de estudios, Romay volvió a la enseñanza en 1834, siendo ahora profesor en un hospital militar, lo que le permitió continuar su labor educativa.

  4. Autodidactismo y Modernización Médica: Romay se formó principalmente a través de la lectura de grandes figuras de la medicina europea, como Philippe Pinel y William Cullen, y se consideraba seguidor de la medicina ilustrada española. Su enseñanza se basaba en los principios de estos pensadores, abandonando el enfoque tradicional de la medicina árabe que predominaba en la época.

Relevancia Actual

El legado de Tomás Romay sigue siendo relevante hoy en día, no solo en Cuba, sino también en la historia de la medicina mundial. Su lucha contra la fiebre amarilla y su impulso a la vacunación lo convierten en una figura clave en la historia de la salud pública. Además, su énfasis en la educación médica y su postura crítica hacia los métodos tradicionales de enseñanza reflejan su deseo de modernizar y profesionalizar la medicina en su país natal.

Hoy, los avances que impulsó en el estudio de enfermedades infecciosas y en la educación médica continúan siendo de gran influencia. Los médicos y científicos de Cuba y el mundo siguen recordando sus contribuciones al entendimiento de las enfermedades tropicales y su defensa de métodos científicos más eficaces en la medicina.

Obras de Tomás Romay

A lo largo de su vida, Romay dejó un legado bibliográfico que sigue siendo de gran importancia para los estudiosos de la medicina. Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • Obras Escogidas, dirigida por Ramón Francisco Valdés, 4 vols. (La Habana: Gobierno, 1858).

  • Obras Completas, dirigida por José López Sánchez, 2 vols. (La Habana: Academia de Ciencias, 1965-1966).

Estas obras recogen gran parte de sus investigaciones y escritos, los cuales siguen siendo fundamentales para el estudio de la historia de la medicina en Cuba.

Contribuciones a la Medicina Moderna

El impacto de Romay en la medicina cubana es incalculable. Sus estudios sobre la fiebre amarilla y sus trabajos en favor de la vacunación fueron fundamentales para el control de enfermedades infecciosas en Cuba, y su enfoque de la medicina basada en la observación y el análisis científico fue un paso decisivo hacia la modernización de la práctica médica en la isla. Además, su labor en la educación y en la promoción de una medicina científica y avanzada hizo que la Universidad de La Habana se consolidara como uno de los principales centros de formación médica en América Latina.

El miasma que Romay identificó como causa de la fiebre amarilla fue, aunque incompleto en algunos aspectos, un avance significativo en el campo de la epidemiología, y su enfoque en la vacunación sentó las bases para futuras campañas de salud pública.

Bibliografía

Fuentes

  • Obras escogidas, ed. dir. por Ramón Francisco Valdés, 4 vols., (La Habana: Gobierno, 1858).

  • Obras completas, ed. dir. por José López Sánchez, 2 vols., (La Habana: Academia de Ciencias, 1965-1966).

Estudios

  • López Sánchez, José: Tomás Romay y el origen de la ciencia en Cuba, 2ª ed., (La Habana: Academia de Ciencias, 1964).

La figura de Tomás Romay sigue siendo un pilar fundamental en el desarrollo de la ciencia y la medicina en Cuba, y su legado perdura a través de sus investigaciones y su incansable labor educativa.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Romay y Chacón, Tomás (1764-1849): Pionero de la Medicina en Cuba y Luchador Contra la Fiebre Amarilla". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/romay-y-chacon-tomas [consulta: 23 de marzo de 2026].