Francisco Javier Balmis Berenguer (1753-1819): El pionero de la vacunación mundial
Francisco Javier Balmis Berenguer, médico y botánico español nacido en Alicante en 1753 y fallecido en Madrid en 1819, se destacó como uno de los personajes más influyentes de la historia de la medicina. Su legado es fundamental, especialmente por su liderazgo en la Real Expedición Marítima de la Vacuna, una de las misiones filantrópicas más trascendentales de la época moderna, que logró llevar la vacuna contra la viruela a América y Asia. Este artículo recorre los momentos clave de su vida, sus logros y la trascendencia de sus contribuciones a la medicina preventiva.
Orígenes y contexto histórico
Balmis nació en una familia de cirujanos, lo que le permitió estar en contacto con la medicina desde temprana edad. Su formación comenzó en el Hospital Real Militar de Alicante, donde trabajó como practicante y desarrolló sus conocimientos junto al cirujano mayor de la institución. A lo largo de su carrera, Balmis desempeñó diversas funciones, destacándose principalmente en el ámbito de la medicina militar. En 1775 participó en la expedición contra Argel, lo que marcó el inicio de su carrera en el campo militar y le permitió acceder a valiosas experiencias.
Tres años después, Balmis obtuvo el título de cirujano tras aprobar el examen reglamentario ante el Tribunal del Protomedicato de Valencia. Su trabajo como cirujano lo llevó a diversas misiones y regiones, como el sitio de Gibraltar en 1780, y más tarde, a América en 1781. A lo largo de los once años que pasó en el continente americano, Balmis desempeñó distintos cargos en hospitales y guarniciones, y fue reconocido por su habilidad y conocimientos médicos.
Logros y contribuciones
Uno de los primeros logros importantes de Balmis fue su trabajo con remedios indígenas. En 1790, mientras estaba a cargo de la sala de enfermos venéreos del Hospital de San Andrés en Ciudad de México, Balmis investigó un tratamiento tradicional a base de las raíces de agave y begonia. Tras probarlo, determinó que el remedio era eficaz y eliminó componentes innecesarios y supersticiosos. Este enfoque de la medicina práctica sería una de las muchas facetas que marcarían su carrera.
En 1792, Balmis regresó a España con un cargamento de maguey y begonia, pero al intentar introducir el remedio en la metrópoli se encontró con la oposición de figuras influyentes como Bartolomé Piñera Siles. En defensa de su trabajo, Balmis escribió una monografía sobre el tema, publicada en 1794, donde explicó la eficacia del tratamiento a base de raíces de plantas locales.
En el ámbito académico, Balmis obtuvo su bachillerato en medicina en la Universidad de Toledo en 1797 y, más tarde, completó dos cursos en el Real Estudio de Medicina Práctica de Madrid. Su creciente prestigio lo llevó a ser nombrado cirujano honorario de la cámara de Carlos IV en 1795, consolidándose como una de las figuras médicas más influyentes de su tiempo.
El descubrimiento de la vacuna contra la viruela
A medida que la medicina avanzaba, Balmis encontró un área en la que dejaría una huella imborrable: la vacunación. La publicación del descubrimiento de Edward Jenner sobre la vacunación antivariólica fue un hito trascendental en la lucha contra la viruela. Balmis, admirador y partidario de esta técnica, comenzó a estudiar la vacuna con gran entusiasmo. Traduciendo el tratado sobre la vacuna de Jacques Louis Moreau de la Sarthe, publicó su traducción en 1803, complementada con un extenso estudio introductorio.
Ese mismo año, la Junta de Cirujanos de Cámara, compuesta por figuras destacadas como Antonio de Gimbernat, Leonardo Galli e Ignacio Lacaba, aprobó su proyecto para la propagación de la vacuna en los dominios de España en América. Este proyecto, denominado «Derrotero que debe seguirse para la propagación de la vacuna en los dominios de Su Majestad en América», fue un paso fundamental hacia la realización de la Real Expedición Marítima de la Vacuna, una de las mayores empresas filantrópicas de la historia de la medicina.
La Real Expedición Marítima de la Vacuna
El proyecto de Balmis fue aprobado en junio de 1803, y Balmis fue nombrado director de la Real Expedición Marítima de la Vacuna, que tenía como objetivo propagar la vacuna contra la viruela en América y algunas zonas de Asia. La expedición partió de España en noviembre de 1803, y su misión consistía en administrar la vacuna en diversos territorios, llevando consigo a un equipo de cirujanos, practicantes, enfermeros y veintidós niños huérfanos, quienes fueron esenciales para preservar el virus vacunal. Los niños se encargaban de recibir las inoculaciones de la vacuna de forma semanal, lo que permitía transportar el virus a través de nuevas generaciones.
Durante más de tres años, la expedición recorrió las Antillas, México, América Central y del Sur, Filipinas, Macao, Cantón y la isla de Santa Elena. Gracias al esfuerzo de Balmis y su equipo, la vacuna antivariólica llegó a regiones que anteriormente no habían tenido acceso a tratamientos preventivos contra esta mortal enfermedad. La expedición tuvo un gran impacto en la salud pública global, y la contribución de Balmis ha sido considerada uno de los primeros hitos de la medicina preventiva moderna.
La última etapa de su vida
Balmis regresó a la península ibérica después de completar la expedición, pero su historia no terminó ahí. En 1810, ante la invasión francesa de España, Balmis volvió a México, donde se vio involucrado en los primeros movimientos de independencia. A pesar de su posición contraria a los invasores franceses, Balmis militó a favor del mantenimiento del dominio colonial. Regresó a España tres años después, tras la conclusión del conflicto, y fue nombrado cirujano de cámara efectivo de Fernando VII. También se convirtió en miembro de la Junta Superior de Cirugía, continuando con su labor como figura prominente en la medicina española.
Relevancia actual
La figura de Francisco Javier Balmis sigue siendo relevante hoy en día debido a su invaluable contribución a la medicina preventiva y la propagación de la vacunación en el mundo. La Real Expedición Marítima de la Vacuna no solo salvó innumerables vidas, sino que también marcó un antes y un después en la lucha contra la viruela. Además, su dedicación y compromiso con la ciencia y el bienestar de la humanidad lo han convertido en un pionero en el campo de la salud pública.
El impacto de su trabajo resuena en la actualidad, especialmente en el contexto de las campañas de vacunación globales que siguen luchando contra enfermedades infecciosas. Su legado, por tanto, es un testimonio de cómo la ciencia y la medicina pueden contribuir al progreso de la humanidad y a la erradicación de enfermedades devastadoras.
Momentos clave de la vida de Francisco Javier Balmis
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1775: Participa en la expedición contra Argel.
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1781: Llega a América, donde trabajará durante 11 años en hospitales y guarniciones.
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1790: Comienza sus investigaciones sobre un remedio indígena contra enfermedades venéreas en México.
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1795: Es nombrado cirujano honorario de la cámara de Carlos IV.
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1803: Dirige la Real Expedición Marítima de la Vacuna, llevando la vacuna a América y Asia.
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1810: Regresa a México debido a la invasión francesa y se involucra en los movimientos independentistas.
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1819: Fallece en Madrid, dejando un legado imborrable en la historia de la medicina.
La expedición de la vacuna sigue siendo uno de los logros más destacados de Balmis, y su figura es recordada en el ámbito científico y en la historia de la medicina como uno de los grandes impulsores de la salud pública global.
MCN Biografías, 2025. "Francisco Javier Balmis Berenguer (1753-1819): El pionero de la vacunación mundial". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/balmis-berenguer-francisco-javier [consulta: 26 de febrero de 2026].
