Psusennes II (959-945 a.C.): El último faraón de la dinastía XXI de Egipto
Psusennes II, también conocido como Pasebakhaenniut II, fue el último faraón de la dinastía XXI de Egipto. Su reinado, que abarcó desde aproximadamente el 959 hasta el 945 a.C., marcó el final de una era de turbulencia y descentralización en el país. A pesar de su corto mandato y la escasa información disponible sobre su gobierno, Psusennes II es una figura clave para entender los últimos momentos de la dinastía XXI y el cambio de poder hacia la XXII.
Orígenes y contexto histórico
Psusennes II nació en una época de grandes cambios políticos y sociales en Egipto. Era hijo de Pinedjem II, el Gran Sacerdote de Amón, y su esposa, probablemente Istemkheb IV, según algunos egiptólogos. Su ascendencia le proporcionó una base sólida en el sacerdocio y la política egipcia. Aunque comenzó su carrera como sacerdote de Amón en Tebas, alcanzando la más alta dignidad en esta función, es posible que, como algunos sugieren, Psusennes II haya sido inicialmente conocido como Psusennes III, una figura relacionada con el sacerdocio tebano. En cualquier caso, fue su ascensión al trono de Egipto lo que le permitió consolidar el poder en una región del país que se encontraba en proceso de fragmentación.
Durante su reinado, Egipto estaba dividido políticamente. En Tebas, el poder estaba en manos de los hijos y sucesores de Tjanefer, una familia influyente en la región. En Menfis, la autoridad recaía en manos de Ashakhet y su hijo Ankhefensekhmet. Además, en Bubastis, una dinastía de jefes libios mantenía una política independiente, aunque nominalmente reconocía la autoridad de Psusennes II.
Logros y contribuciones
A pesar de la falta de información sobre su reinado y su gobierno, Psusennes II desempeñó un papel significativo en la política de su época. Una de sus principales contribuciones fue mantener un equilibrio de poder entre las distintas regiones de Egipto. La capital de su reino estaba en Tanis, ciudad situada en el delta del Nilo, donde gobernaba con la autoridad de un faraón, aunque su control efectivo sobre todo el país era limitado debido a la fragmentación política.
Uno de los aspectos más destacados de su reinado fue su relación con los poderosos líderes de las regiones cercanas. Su conexión con Sheshonq I, futuro faraón de la dinastía XXII, fue clave para la estabilidad de Egipto en este período. Sheshonq I fue un aliado importante, y durante el gobierno de Psusennes II, el joven líder libio fue autorizado a rendir culto en Abidos a su padre Nemrod, lo que refleja una relación de respeto mutuo.
Además, Psusennes II estableció fuertes lazos matrimoniales con otras familias influyentes. En Menfis, dio a su hija Tentsepekh en matrimonio a Shedsunefert, hijo del alto sacerdote de Ptah Ankhefensekhmet, consolidando la alianza entre las dos regiones. De manera similar, se establecieron acuerdos matrimoniales con la familia de Sheshonq I, lo que reforzó las relaciones entre Tanis y Bubastis, así como las alianzas dentro del poder político egipcio.
Momentos clave del reinado de Psusennes II
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Matrimonios estratégicos: Psusennes II utilizó los matrimonios de sus hijas para fortalecer las relaciones con poderosas familias sacerdotales y regionales. Estos acuerdos fueron fundamentales para mantener la estabilidad política durante su reinado.
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El culto a Nemrod: Durante el reinado de Psusennes II, Sheshonq I fue autorizado a rendir culto en Abidos a su padre Nemrod, lo que subraya la importancia de la relación entre los dos líderes y su influencia en la política religiosa de la época.
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Fragmentación política: Aunque Psusennes II controlaba nominalmente Egipto, el país estaba dividido en varias regiones con sus propios gobernantes. En Tebas, Menfis y Bubastis, el poder estaba controlado por otras facciones, lo que limitó la autoridad central del faraón.
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Reinado de 14 años: Según el historiador Manetón, Psusennes II gobernó Egipto durante un período de 14 años. Aunque su reinado no fue ampliamente documentado, este dato nos proporciona una idea del tiempo que estuvo al mando.
Relevancia actual
El legado de Psusennes II se ve reflejado en la transición de poder que marcó el fin de la dinastía XXI y el comienzo de la XXII con Sheshonq I. Su muerte dejó un vacío de poder, y aunque su hija Maatkare II pudo haber tenido derecho a sucederlo, el poder pasó a su yerno, Sheshonq I, quien fundó una nueva dinastía. La dinastía XXII estuvo marcada por la influencia libia en Egipto, y aunque el reinado de Psusennes II no tuvo un impacto duradero en el desarrollo del imperio egipcio, su papel como último faraón de la dinastía XXI lo convierte en una figura esencial en la historia de la última etapa del Egipto faraónico.
A pesar de la falta de monumentos y piezas arqueológicas que lo mencionen, el nombre de Psusennes II sigue siendo relevante en los estudios sobre el período tardío del Egipto antiguo. Su reinado es clave para comprender cómo se produjo el cambio de poder en un momento de fragmentación política, social y religiosa en el país.
Bibliografía
Manetón.
MCN Biografías, 2025. "Psusennes II (959-945 a.C.): El último faraón de la dinastía XXI de Egipto". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/psusennes-ii [consulta: 17 de febrero de 2026].
