Andrés de Nájera (s. XVI). El escultor riojano que dejó huella en la arquitectura religiosa del Renacimiento
Andrés de Nájera fue un escultor español activo durante el siglo XVI, una época marcada por el esplendor del Renacimiento y la efervescencia artística que recorrió todos los rincones de la Península Ibérica. Aunque no se cuenta con una biografía detallada ni con datos exactos sobre su vida, el rastro de su arte permanece vivo en templos históricos de La Rioja, especialmente en las catedrales de Santo Domingo de la Calzada y de Calahorra, que conservan obras atribuidas a su maestría.
Orígenes y contexto histórico
El siglo XVI fue un periodo de gran transformación en el ámbito artístico español. Influido por las corrientes humanistas procedentes de Italia, el Renacimiento español floreció en diversas regiones, y La Rioja no fue la excepción. En este contexto, la escultura vivió una evolución que la alejó del estilo gótico y la encaminó hacia una expresión más realista, armoniosa y centrada en la figura humana.
En este panorama cultural, Andrés de Nájera surgió como uno de los nombres relevantes en el ámbito escultórico regional. Aunque su figura no goza de la notoriedad de artistas como Alonso Berruguete o Juan de Juni, la atribución de obras en templos riojanos sugiere que fue un escultor estimado y con cierta proyección dentro del medio eclesiástico.
Logros y contribuciones
El trabajo de Andrés de Nájera se inscribe en una tradición escultórica ligada estrechamente al arte religioso. Sus creaciones, aunque no firmadas, han sido atribuidas a él por estudiosos del arte debido a sus características estilísticas, el contexto de su ejecución y su coincidencia temporal con los encargos realizados en las iglesias de La Rioja.
Entre sus principales aportaciones artísticas destacan:
- Decoración escultórica en la catedral de Santo Domingo de la Calzada, uno de los centros religiosos más importantes de la región.
- Intervenciones escultóricas en la catedral de Calahorra, otra joya del patrimonio riojano.
- Presencia de su estilo en otras iglesias de La Rioja, lo que sugiere una actividad continuada en el área y una demanda significativa de su obra.
Estas contribuciones están enmarcadas dentro del arte sacro del Renacimiento español, en el que la escultura jugaba un papel fundamental en la catequesis visual y la exaltación del dogma cristiano.
Sus esculturas, probablemente de madera policromada, podrían haber formado parte de retablos mayores, altares o elementos arquitectónicos decorativos. La expresión facial, el movimiento contenido de las figuras y la cuidada atención al detalle son rasgos que se asocian a su estilo.
Momentos clave
La trayectoria de Andrés de Nájera no se puede seguir con precisión cronológica debido a la falta de documentación específica. Sin embargo, pueden destacarse una serie de momentos y espacios fundamentales que marcaron su legado:
- Santo Domingo de la Calzada: La catedral de esta ciudad, conocida por ser paso fundamental del Camino de Santiago, alberga obras que se relacionan con el estilo de Nájera. Su participación en este templo sugiere una posición consolidada dentro del círculo de artistas contratados para embellecer espacios de gran relevancia religiosa.
- Catedral de Calahorra: En esta sede episcopal, una de las más antiguas de la Península, también se encuentran esculturas cuya autoría se atribuye a Nájera. Su trabajo allí representa un paso más en su reconocimiento como escultor eclesiástico de confianza.
- Expansión por La Rioja: Las referencias a obras en «otras de la Rioja» permiten suponer que su actividad no se limitó a grandes catedrales, sino que pudo haber trabajado en parroquias rurales, monasterios u otras edificaciones religiosas, lo que indicaría una presencia artística difundida por toda la región.
Posibles encargos y redes de patronazgo
En el siglo XVI, los encargos artísticos estaban controlados por los cabildos eclesiásticos y los mecenas religiosos, que buscaban dotar a sus templos de imágenes que cumplieran funciones pedagógicas y devocionales. Andrés de Nájera habría formado parte de esta red de artistas al servicio de la Iglesia, trabajando por encargo para obispos, abades o cofradías.
Relevancia actual
Aunque la figura de Andrés de Nájera no ha alcanzado un reconocimiento nacional comparable al de otros escultores del Renacimiento español, su importancia es indiscutible dentro del ámbito artístico riojano. Su legado escultórico sigue siendo objeto de interés por parte de estudiosos del patrimonio y del arte religioso, especialmente aquellos centrados en la arquitectura y decoración de los templos del norte de España.
En la actualidad, su obra continúa generando valor patrimonial:
- Fomenta el turismo cultural: Las catedrales de Santo Domingo de la Calzada y de Calahorra son destinos turísticos importantes, y las esculturas atribuidas a Nájera forman parte del recorrido visual que atrae a visitantes y expertos.
- Contribuye al estudio del arte renacentista español: Su producción, aunque menos conocida, es una pieza clave para entender cómo el Renacimiento se desarrolló en zonas alejadas de los grandes centros urbanos.
- Inspira la conservación del patrimonio: La atribución de obras a un autor específico suele motivar esfuerzos por preservar y restaurar dichas piezas, elevando su valor histórico y cultural.
Elementos distintivos de su estilo
La obra de Nájera se caracterizaría, siguiendo las líneas del Renacimiento español, por:
- Uso de perspectiva y volumen realista.
- Atención al detalle anatómico en figuras humanas.
- Expresividad contenida y espiritualidad en los rostros.
- Posible influencia del estilo plateresco, muy difundido en la escultura religiosa de su época.
Legado silencioso, pero duradero
La figura de Andrés de Nájera representa a tantos artistas cuya obra ha quedado eclipsada por la falta de documentación, pero que sin duda alguna contribuyeron al esplendor del arte religioso del siglo XVI. Su legado está inscrito en la piedra y la madera de las iglesias de La Rioja, donde sus esculturas continúan cumpliendo la función para la que fueron creadas: inspirar devoción, emocionar al espectador y embellecer los espacios sagrados.
Aunque su nombre no figure en los tratados canónicos del arte español, su huella permanece viva en cada talla, en cada altar y en cada rincón donde su cincel dejó forma y significado. Su arte, nacido del fervor religioso y del dominio técnico, es testimonio de una época de intensas transformaciones espirituales y estéticas. Y en ese testimonio silencioso, Andrés de Nájera se convierte en una figura indispensable para entender la riqueza y diversidad del Renacimiento español desde una perspectiva regional.
MCN Biografías, 2026. "Andrés de Nájera (s. XVI). El escultor riojano que dejó huella en la arquitectura religiosa del Renacimiento". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/naxera-andres-de [consulta: 27 de febrero de 2026].
