Ramón María Narváez y Campos (1799-1867). El arquitecto del orden autoritario en la España del siglo XIX
Ramón María Narváez y Campos, figura clave del siglo XIX español, se destacó como militar y político de gran influencia, particularmente durante el reinado de Isabel II. Su legado está marcado por un férreo autoritarismo, una constante búsqueda del orden público y un papel decisivo en la configuración del poder conservador en España. A lo largo de su carrera, ocupó en numerosas ocasiones la presidencia del Consejo de Ministros y desempeñó múltiples cargos ministeriales, convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos de su tiempo.
Orígenes y contexto histórico
Nacido el 5 de agosto de 1799 en Loja, Granada, Narváez provenía de una familia noble y acomodada, hijo de José María Narváez y Porcel y María Ramona de Campos Mateos. Desde joven demostró inclinaciones militares, ingresando como cadete en el Regimiento de Guardias Valonas. Estudió en la Academia de dicho regimiento, donde llegó a ejercer como profesor de Matemáticas. Su carrera castrense empezó a destacar tras superar brillantemente los exámenes generales de 1820, lo que le valió el nombramiento como alférez supernumerario de la Guardia Real en 1821.
En sus primeros años, Narváez participó en diversas campañas militares. En 1822 integró el Batallón Sagrado, y poco después fue destinado a la plana mayor del brigadier Mariano Zorraquín, subordinado de Espoz y Mina en Cataluña. Su brutal actuación en Castellfullit le dio notoriedad, aunque también generó críticas por su violencia. Derrotado en 1823, fue hecho prisionero y trasladado a Gap, donde intentó suicidarse, según un informe policial.
Liberado en 1824, regresó a Loja y retomó su carrera militar con el regreso de Fernando VII. En 1833 fue reincorporado como capitán del Regimiento de la Princesa, justo cuando la Primera Guerra Carlista abría una nueva etapa de agitación política y militar en España.
Logros y contribuciones
Durante la Guerra Civil contra los carlistas, Narváez ascendió rápidamente a los rangos de coronel y brigadier, siendo condecorado con las grandes cruces de San Fernando y San Hermenegildo. En 1836 se negó a participar en el sitio de Bilbao, lo que derivó en su confinamiento en Cuenca. Esta decisión marcó el inicio de su prolongada enemistad con Espartero, uno de los líderes liberales del momento.
A pesar de las tensiones, Narváez continuó acumulando poder y protagonismo político. En 1837 publicó varios folletos de fuerte contenido político, destacándose su obra Don Ramón María Narváez al Congreso nacional y al público, donde defendía sus actuaciones y planteamientos ante las Cortes.
Durante los años siguientes organizó un ejército de reserva en Andalucía, pacificó La Mancha y participó en 1838 en una insurrección en Sevilla junto a Luis Fernández de Córdoba. Aunque Alaix quiso ejecutarlo, logró escapar a París con la ayuda de Córdoba, protegido por su inmunidad parlamentaria.
En la capital francesa contrajo matrimonio con María Alejandra Tascher, aunque la unión fue breve. Desde allí inició intrigas junto a María Cristina para minar la regencia de Espartero, lo que desembocó en la contrarrevolución de 1843, que permitió su regreso triunfal a España.
Momentos clave
A partir de 1843, Narváez se convirtió en el verdadero hombre fuerte del régimen isabelino, actuando con poder casi dictatorial. A lo largo de más de dos décadas, ocupó en reiteradas ocasiones la Presidencia del Consejo de Ministros y diversos ministerios clave, entre ellos Guerra, Estado, Marina y Gobernación.
Listado de los principales cargos que desempeñó:
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Ministro de Guerra (3 de mayo de 1844 – 11 de febrero de 1846)
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Ministro de Estado (1 de julio – 21 de agosto de 1844)
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Ministro de Marina, Comercio y Ultramar (13 de mayo – 23 de agosto de 1844)
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Presidente del Consejo y Ministro de Estado y Guerra (16 de marzo – 5 de abril de 1846)
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Ministro de la Gobernación (12 de febrero de 1846)
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Ministro de Estado y Presidente del Consejo (4 – 29 de octubre de 1849)
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Ministro de Guerra (3 de noviembre – 24 de diciembre de 1847 y 6 de septiembre – 4 de octubre de 1848)
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Presidente del Consejo (20 de octubre de 1849 – 10 de enero de 1851)
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Presidente del Consejo de Ministros (12 de octubre de 1856 – 15 de octubre de 1857)
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Presidente del Consejo de Ministros (16 de septiembre de 1864 – 21 de junio de 1865)
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Presidente del Consejo de Ministros (10 de julio de 1866 – hasta su muerte el 23 de abril de 1867)
Durante estos mandatos, su política fue decididamente reaccionaria, con una orientación conservadora y autoritaria. Narváez impulsó un modelo de Estado centralizado y disciplinado, restringiendo el sistema parlamentario, limitando las libertades públicas y manteniendo una alianza firme con la Iglesia y los sectores carlistas más moderados. Gobernó, según la expresión de algunos contemporáneos, mediante un “terrorismo de Estado”, reprimiendo sin contemplaciones cualquier brote de revolución o agitación social.
Destacó como uno de los más eficaces represores de los intentos revolucionarios de 1848, que agitaban a toda Europa. Bajo su mando, España resistió los vientos de cambio y mantuvo su orden conservador.
Relevancia actual
La figura de Ramón María Narváez y Campos sigue siendo objeto de estudio y debate por su influencia en la consolidación del Estado liberal moderado en el siglo XIX español. Su estilo de gobierno y visión política marcaron profundamente la vida política durante el reinado de Isabel II.
Desde la historiografía contemporánea, Narváez es visto como símbolo del autoritarismo conservador, contrapunto de los intentos liberales de modernizar el país desde una perspectiva más inclusiva y democrática. Su capacidad para mantenerse en el poder durante décadas, a pesar de sus métodos duros, evidencia su habilidad política y su sólida red de apoyos dentro del ejército, la nobleza y la Iglesia.
Además, su legado permite entender la evolución del parlamentarismo español, que durante el siglo XIX osciló entre aperturas progresistas y cierres autoritarios como los que él impuso. También es clave para analizar las causas profundas del posterior colapso del régimen isabelino y las tensiones que desembocarían en la Revolución de 1868.
Narváez, con su carácter enérgico, su visión intransigente del orden y su desdén hacia el disenso, encarnó a la perfección la figura del político-militar del siglo XIX. Sus múltiples regresos al poder muestran no solo su capacidad estratégica, sino también la fragilidad de las instituciones españolas de su época, dependientes de personalidades fuertes más que de estructuras estables.
La trayectoria vital y política de Narváez refleja las contradicciones del liberalismo conservador: defensor del trono pero enemigo de las libertades; impulsor del orden, pero mediante métodos despóticos. Estas paradojas hacen de él un personaje fascinante y crucial para comprender el complejo siglo XIX español.
Bibliografía
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MCN Biografías, 2025. "Ramón María Narváez y Campos (1799-1867). El arquitecto del orden autoritario en la España del siglo XIX". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/narvaez-y-campos-ramon-maria [consulta: 1 de marzo de 2026].
