Juan Manuel de Moscoso y Peralta (1723-1811): Un eclesiástico entre la lealtad a la Corona y la lucha por el orden colonial
Juan Manuel de Moscoso y Peralta fue un influyente eclesiástico y figura clave en la historia colonial del Perú, que desempeñó un papel destacado durante las turbulentas décadas finales del dominio español en América. Nacido en Arequipa el 18 de enero de 1723, su vida estuvo marcada por una serie de cambios de posición que le llevaron a ocupar cargos eclesiásticos de gran relevancia, pero también a verse involucrado en los acontecimientos de la insurrección de Tupac Amaru II. Este artículo explora sus orígenes, su carrera eclesiástica, sus logros, momentos clave y su relevancia histórica, resaltando su compleja relación con las revueltas de su tiempo y su legado.
Orígenes y contexto histórico
Juan Manuel de Moscoso y Peralta nació en el seno de una familia adinerada de Arequipa, lo que le permitió acceder a una educación de calidad. Desde joven, mostró una inclinación hacia el ámbito religioso, dedicándose al estudio de la Filosofía, la Teología y los Cánones en el colegio de San Martín. Posteriormente, continuó su formación en la Universidad de Lima. Tras completar sus estudios, se ordenó como sacerdote en 1754, comenzando así una carrera que lo llevaría a ocupar importantes puestos dentro de la jerarquía eclesiástica de la región.
A lo largo de su vida, Moscoso y Peralta fue regidor, alférez real y alcalde ordinario de Arequipa. Su influencia en la sociedad local fue considerable, lo que, junto a sus estudios religiosos, le permitió ascender en la jerarquía eclesiástica de manera significativa. Fue cura de Moquegua, canónigo magistral de Arequipa y ocupó diversos cargos dentro de la diócesis de Arequipa, destacándose como tesorero, maestrescuela, arcediano y vicario general. Estos cargos le proporcionaron una posición de poder y autoridad dentro de la iglesia, lo que también le permitió ganarse la protección del obispo Diego Sagero.
Logros y contribuciones
A lo largo de su carrera, Juan Manuel de Moscoso y Peralta se destacó por su compromiso con las instituciones eclesiásticas, así como por su habilidad para ocupar cargos de importancia. En 1769, fue nombrado obispo de Tricomi en la Paz, y más tarde, fue designado auxiliar de Arequipa en 1770. Su carrera continuó en ascenso, alcanzando más cargos significativos en la Iglesia, entre ellos los de auxiliar de Córdoba del Tucumán y de Cuzco.
Aunque inicialmente tuvo una relación favorable con los pueblos indígenas, Moscoso y Peralta cambió de postura durante la insurrección de Tupac Amaru II en 1780. Este levantamiento indígena, encabezado por José Gabriel Tupac Amaru, cuestionó abiertamente el dominio colonial español. En sus primeros momentos, el eclesiástico había mostrado simpatía por las causas indígenas, pero pronto se vio envuelto en la represión de la rebelión.
Momentos clave en su carrera
Uno de los momentos más significativos en la vida de Moscoso y Peralta fue su intervención en la insurrección de Tupac Amaru II, liderada por José Gabriel Tupac Amaru. A pesar de sus relaciones iniciales con los indígenas, su postura cambió de manera radical cuando se enfrentó a la violencia de la rebelión. En este contexto, el obispo lanzó una excomunión contra el líder rebelde tras la derrota de los insurrectos en la batalla de Sangarará, que tuvo lugar el 12 de noviembre de 1780. Este hecho marcó un hito en la historia del conflicto, ya que la excomunión acabó con el apoyo eclesiástico a la sublevación.
En una carta fechada el 14 de noviembre de 1780, Moscoso y Peralta defendió la lealtad de los eclesiásticos al monarca, instando a los clérigos a mantenerse firmes en su fidelidad a la Corona. Esta postura fue respondida por José Gabriel Tupac Amaru, quien publicó una carta el 12 de diciembre de 1780 en la que se defendía de las acusaciones. A pesar de sus esfuerzos por distanciarse de los insurgentes, Moscoso y Peralta fue criticado por algunos historiadores, como Lewin, que lo calificaron de maquiavélico y defensor acérrimo del orden colonial español.
Relevancia actual
La figura de Juan Manuel de Moscoso y Peralta sigue siendo relevante en la historia del Perú y de América Latina, principalmente debido a su rol durante la insurrección de Tupac Amaru II y su defensa del orden colonial español. Si bien fue un firme defensor de la monarquía española, su postura ha sido objeto de controversia. Para algunos, su intervención en la rebelión de 1780 fue un intento por mantener el control de la Iglesia sobre los pueblos indígenas, mientras que otros lo consideran un ejemplo de la lucha por el orden y la estabilidad en tiempos de agitación.
Tras su participación en la represión de la rebelión, Moscoso y Peralta sufrió las consecuencias de sus acciones. En 1784, fue obligado a abandonar su cargo episcopal y trasladarse a Lima. Sin embargo, no fue el fin de su carrera eclesiástica. En 1786, embarcó rumbo a España, donde pasó a residir en Cádiz. Finalmente, en 1789, fue designado arzobispo de Granada, un reconocimiento a su lealtad a la Corona española y a sus esfuerzos por defender el orden establecido.
En sus últimos años, Moscoso y Peralta se dedicó a la pastoral, escribiendo importantes obras como la Pastoral dirigida al clero de su diócesis, sobre las principales obligaciones del sacerdocio, publicada en 1801. Su pasado americano, con sus vínculos con la insurrección de Tupac Amaru II y su lealtad a la monarquía española, probablemente influyó en su postura a favor del afrancesamiento en España, como lo demuestra su llamamiento a sus feligreses para aceptar el poder de los franceses durante la invasión napoleónica.
Contribuciones literarias
A lo largo de su vida, Moscoso y Peralta dejó un legado literario significativo. Entre sus obras destaca la Regla consueta o instituciones eclesiásticas de la Santa Iglesia catedral del Cuzco (Lima, 1783), que refleja su conocimiento profundo de la organización eclesiástica. Además, escribió Inocencia justificada contra los artificios de la calumnia, un extenso texto en defensa de su honor tras las acusaciones de ser el instigador de la rebelión de Tupac Amaru II. Este escrito fue bien recibido por las autoridades españolas y le permitió recuperar su prestigio en el ámbito religioso.
Bibliografía
-
Guía del estado eclesiástico seglar y regular de España, Madrid, 1795-1862.
-
PÁEZ RÍOS, Elena: Iconografía hispana, Madrid, 1966. 5 vols.
-
PALAU Y DULCET, Antonio: Manual del librero hispanoamericano, 2ª ed. Barcelona, 1948-1977.
-
A. Gil Novales
El legado de Juan Manuel de Moscoso y Peralta, con sus complejas posturas durante la insurrección de Tupac Amaru II, su defensa del orden colonial y su involucramiento con los movimientos de afrancesamiento, sigue siendo un tema de estudio y discusión entre los historiadores. Su vida refleja las tensiones de un periodo de transformación en la historia de América Latina, donde los intereses eclesiásticos y los movimientos populares chocaron de manera dramática.
MCN Biografías, 2025. "Juan Manuel de Moscoso y Peralta (1723-1811): Un eclesiástico entre la lealtad a la Corona y la lucha por el orden colonial". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/moscoso-y-peralta-juan-manuel-de [consulta: 14 de abril de 2026].
