Samuel George Morton (1799-1851): Un pionero de la antropología en América

Samuel George Morton (1799-1851) fue un médico y antropólogo estadounidense nacido en Filadelfia, Pennsylvania, cuya obra dejó una huella importante en el desarrollo de la antropología en el siglo XIX. A lo largo de su vida, Morton se destacó no solo en el campo de la medicina, sino también en las ciencias naturales, particularmente en la antropología, la geología y la paleontología. Su contribución más significativa a la ciencia fue su trabajo Crania Americana, una obra que tuvo un gran impacto en la disciplina de la antropología y que continúa siendo objeto de debate debido a sus controversiales ideas sobre las razas humanas.

Orígenes y contexto histórico

Samuel George Morton nació el 26 de enero de 1799 en Filadelfia, en una familia cuáquera. Desde temprana edad, mostró un fuerte interés por los estudios científicos, especialmente en áreas relacionadas con la medicina y las ciencias naturales. Inició su educación en la Quakers’ Westtown School en Pensilvania y en la Friends’ School en Burlington, Nueva Jersey, institución dirigida por el matemático y astrónomo John Gummere. Posteriormente, Morton ingresó a la Escuela Médica de la Universidad de Pensilvania, donde se graduó en 1800. Luego continuó sus estudios en la Universidad de Edimburgo, donde asistió a las conferencias de Robert Jameson, un destacado geólogo y naturalista británico.

A lo largo de su formación, Morton desarrolló un profundo interés por las ciencias naturales, lo que lo llevó a combinar su carrera médica con investigaciones sobre la geología, la paleontología y la antropología. Fue en estas áreas donde Morton alcanzaría reconocimiento, especialmente por sus estudios sobre la variabilidad de los cráneos humanos.

Logros y contribuciones

Los primeros años de la carrera médica de Morton estuvieron enfocados en la investigación de enfermedades como las fiebres intermitentes y la tuberculosis pulmonar. A partir de 1826, publicó varios trabajos médicos sobre estas afecciones. Sin embargo, fue en su incursionamiento en la antropología donde su nombre se hizo realmente famoso. En 1830, comenzó a coleccionar cráneos humanos, que serían fundamentales para sus investigaciones posteriores. En total, logró reunir cerca de mil cráneos, que utilizaría para sus estudios antropológicos.

Morton también destacó como profesor de anatomía en la Asociación para la Instrucción Médica de Filadelfia y en el Departamento Médico del Colegio de Pensilvania, donde enseñó entre 1839 y 1843. Además, preparó en 1836 la edición americana de los Principios de Patología de Mackintosh, y en 1849 publicó su obra An Illustrated System of Human Anatomy, que reflejaba su profundo conocimiento de la anatomía humana.

Sin embargo, su trabajo más trascendental fue Crania Americana, publicado en 1839. En esta obra, Morton recopiló y analizó una amplia variedad de cráneos humanos, detallando las diferencias físicas entre diversas poblaciones. A través de una cuidadosa medición y clasificación, Morton buscó establecer un vínculo entre las características físicas de los cráneos y las razas humanas. Su trabajo lo consolidó como uno de los grandes pioneros en el estudio de la antropología física en América.

Crania Americana: Un estudio controvertido

El libro Crania Americana de Morton fue un hito en la historia de la antropología, aunque su enfoque y conclusiones hoy en día son ampliamente criticados por sus sesgos raciales. En esta obra, Morton intentó clasificar las razas humanas a través del análisis de los cráneos y, basándose en sus estudios, afirmaba que los indios americanos constituían una raza separada de otras poblaciones, no descendientes de emigrantes de Asia, como sugerían otras teorías contemporáneas.

Para Morton, las características físicas de los aborígenes americanos formaban un conjunto común que se extendía desde el norte de América hasta el sur, independientemente de las diferencias regionales. Entre los rasgos que identificaba en los cráneos de los indios americanos estaban un pelo largo, liso y negro, ojos apagados, labios gruesos, nariz prominente y ancha, entre otros. En sus estudios, Morton no solo se enfocó en los cráneos contemporáneos, sino también en los restos arqueológicos de las civilizaciones precolombinas, como las de los peruanos y los mexicanos.

Además de sus estudios físicos, Morton también analizó lo que consideraba las cualidades morales de los distintos grupos. Sostenía que los indios americanos poseían características innatas de crueldad, maldad e indolencia, y consideraba que su inteligencia era inferior a la de otras razas, particularmente la blanca. Este enfoque no solo fue criticado por su falta de rigor científico, sino que también reflejaba prejuicios raciales profundamente arraigados en la época.

Morton comparaba a los indios americanos con otras razas, como los negros y los mongoles, en términos de su supuesta capacidad intelectual y civilizatoria. En su visión, los pueblos de Europa blanca representaban el más alto grado de desarrollo en términos de moralidad, inteligencia y capacidad para establecer colonias en todo el mundo.

Legado y controversia

El legado de Samuel George Morton es, sin duda, complejo y polémico. Si bien sus estudios y colecciones contribuyeron al avance de la antropología física y al desarrollo de métodos de clasificación de las razas humanas, su enfoque racial y las conclusiones que extrajo a partir de estos estudios han sido objeto de crítica durante más de un siglo.

Las ideas de Morton fueron ampliamente influenciadas por su creencia en el poligenismo, la teoría que sostiene que las razas humanas tienen orígenes distintos e independientes. Esta visión chocaba con la teoría monogenista, que afirmaba que todas las razas humanas provienen de un solo origen común. El enfoque poligenista de Morton influyó en otros pensadores de la época, como George R. Gliddon, quien también fue un defensor de la superioridad de la raza blanca y contribuyó al trabajo de Morton con su colección de cráneos, especialmente los de Crania Aegyptiaca (1844).

A pesar de la controversia que rodeó sus ideas, el impacto de Morton en el desarrollo temprano de la antropología en los Estados Unidos fue innegable. A lo largo de su carrera, fue miembro de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia y llegó a ser presidente de esta institución en 1849. La Academia de Ciencias de Filadelfia fue un importante centro de investigación para Morton y muchos otros científicos de su época.

Relevancia actual

Aunque la antropología moderna ha desechado muchas de las teorías de Morton, su contribución al estudio de la variabilidad humana sigue siendo relevante en la historia de la disciplina. Hoy en día, los estudios antropológicos se basan en una visión mucho más inclusiva y diversa de la humanidad, rechazando las nociones de superioridad racial que Morton defendió.

La obra de Morton, particularmente Crania Americana, sigue siendo leída y analizada en la actualidad como un ejemplo de los primeros intentos por entender las diferencias físicas entre las razas humanas. Sin embargo, la falta de rigor científico en sus conclusiones y el sesgo racial en sus estudios resaltan la importancia de una aproximación ética y científica al estudio de la diversidad humana.

Bibliografía

  • MEIGS, Ch. D. A Memoir of Samuel George Morton, M. D., Philadelphia, 1851.

  • MORTON, S. G. Examen de las características distintivas de la raza aborigen de América, en Memorias de la Sociedad Económica de Amigos del País, Habana, 33, 10-15, 78-90, 114, 203-209, 1846.

  • PESET, J. L. Ciencia y marginación, Barcelona, grupo Editorial Grijalbo, 1983.

  • WOOD, G. B. A Biographical Memoir of Samuel George Morton, M:D., en Transactions of the College of the Physicians of Philadelphia, 1, 272-388, 1853.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Samuel George Morton (1799-1851): Un pionero de la antropología en América". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/morton-samuel-george [consulta: 11 de abril de 2026].