Raquel Meller (1888-1962). La cupletista que conquistó Europa desde el cine mudo
La figura de Raquel Meller representa uno de los grandes hitos del arte escénico español del siglo XX. Nacida como Francisca Marqués López en Tarazona de Aragón (Zaragoza), el 9 de marzo de 1888, y fallecida en Barcelona el 26 de julio de 1962, su vida se erige como la de una mujer pionera que rompió moldes en un momento en el que el arte estaba profundamente masculinizado. Actriz, cantante y leyenda viva del cuplé y del cine mudo, Meller fue capaz de alcanzar un estatus internacional que pocas artistas españolas lograron en su época. Su influencia se extendió desde los escenarios más humildes de España hasta las capitales culturales de Europa y los estudios de Hollywood.
Orígenes y contexto histórico
Raquel Meller nació en el seno de una familia humilde, lo cual no impidió que desde joven mostrara inquietudes artísticas. En 1907 comenzó su carrera artística actuando en teatros de Barcelona y Madrid, dos de los grandes polos culturales del país. Fue precisamente en estos espacios donde dio sus primeros pasos como cupletista, una figura artística fundamental en la cultura popular española de principios del siglo XX.
La sociedad española del momento vivía inmersa en tensiones políticas, sociales y culturales. En este contexto, el cuplé emergió como un género de entretenimiento que mezclaba picardía, crítica social y sensualidad, y Meller supo encarnarlo con una mezcla de talento escénico y magnetismo personal. Su voz, su elegancia y su capacidad de interpretación hicieron que su carrera despegara con fuerza, alcanzando notoriedad en un espacio donde muchas otras mujeres encontraban barreras.
En 1919 se casó con el célebre escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, un matrimonio que captó el interés del público y la prensa, no solo por la notoriedad de ambos personajes, sino también por el escándalo que lo rodeó. La relación fue marcada por la sombra de una mujer enigmática y legendaria: Mata Hari, espía neerlandesa famosa por sus encantos y por sus vínculos con múltiples personajes de la época, entre ellos el propio Gómez Carrillo. Este matrimonio, cargado de controversias, apenas duró cuatro años.
Logros y contribuciones
Raquel Meller no fue únicamente una figura icónica del cuplé, sino también una pionera en el cine mudo español e internacional. Su primera gran incursión en el séptimo arte fue con Los arlequines de seda y oro (1919), dirigida por Ricardo de Baños. Esta película fue un éxito rotundo en España y se distribuyó en el extranjero bajo el título La gitana blanca, en una versión recortada, ampliando así el radio de popularidad de Meller.
A raíz de este éxito, Meller se trasladó a París, centro neurálgico de la cultura europea, y desde allí expandió su carrera cinematográfica y musical. Participó en producciones de gran renombre como La rosa de Flandes (1922) y Violetas imperiales (1924), ambas dirigidas por Henry Roussel. Su interpretación en Carmen (1926), bajo la dirección del cineasta franco-belga Jacques Feyder, consolidó su imagen como una actriz de proyección internacional.
Uno de los aspectos más memorables de su trayectoria fue su capacidad para fusionar música y cine. Durante su estancia en Hollywood, Meller grabó varios cortometrajes en los que cantaba, algo inusual para la época y que anticipaba el impacto del cine sonoro. Sin embargo, una vez consolidado este formato, apenas volvió a aparecer en la gran pantalla, destacando únicamente su participación en la nueva versión de Violetas imperiales (1932), dirigida nuevamente por Roussel.
En el terreno musical, Raquel Meller dejó un legado insustituible con cuplés que han pasado a formar parte del repertorio popular español. Entre sus interpretaciones más emblemáticas se encuentran:
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“Agua que no has de beber” y “Mala entraña”, compuestas por Martínez Abades.
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“El relicario”, obra de Oliveros, Castellví y Padilla.
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“La violetera”, de Montesino y Padilla.
Estas piezas no solo fueron éxitos en su momento, sino que han sido reinterpretadas y versionadas a lo largo de los años, manteniendo viva la memoria artística de Meller.
Momentos clave
A lo largo de su carrera, Raquel Meller vivió episodios determinantes que marcaron su desarrollo como artista y como personaje público. A continuación, se destacan algunos de los hitos más importantes en su trayectoria:
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1907: Debuta en los teatros de Barcelona y Madrid.
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1919: Matrimonio con Enrique Gómez Carrillo y estreno de Los arlequines de seda y oro.
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1922-1924: Participa en producciones internacionales como La rosa de Flandes y Violetas imperiales.
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1926: Actúa en Carmen, considerada una de sus cumbres interpretativas.
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1932: Regresa brevemente al cine sonoro con una nueva versión de Violetas imperiales.
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Décadas de 1940 y 1950: Aunque disminuye su presencia pública, sigue siendo un referente musical.
Su filmografía, aunque no muy extensa, es clave para entender su legado:
Largometrajes
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1919: Los arlequines de seda y oro
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1923: La rosa de Flandes, Violetas imperiales
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1924: La tierra prometida
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1925: La ronda de noche
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1926: Carmen
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1928: La venenosa
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1932: Violetas imperiales (sonora)
Cortometrajes
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1926: Nocturno
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1929: La mujer del torero, Flor del mal, La tarde de Corpus Christi
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1930: El noi de la mare
Relevancia actual
La figura de Raquel Meller sigue vigente en la cultura española y europea. Su influencia puede verse en la evolución del cuplé hacia la copla, así como en la interpretación femenina en el cine. Fue una precursora del estrellato internacional, una artista que supo reinventarse en múltiples facetas y conquistar públicos muy diversos.
Además, su legado musical continúa siendo interpretado por nuevas generaciones de artistas que ven en Meller un modelo de sofisticación, talento y valentía escénica. Su historia también ha sido objeto de estudio en disciplinas como la musicología, la historia del cine y los estudios de género, destacando el papel de la mujer en industrias culturales dominadas por hombres.
A día de hoy, su vida y obra son recordadas en homenajes, documentales y reediciones discográficas. Tarazona, su ciudad natal, la reconoce como una de sus hijas más ilustres, y en Barcelona, donde falleció, aún resuenan los ecos de su leyenda.
Raquel Meller representa mucho más que una cantante o actriz de su tiempo: encarnó el espíritu libre, cosmopolita y profundamente artístico de una mujer que, con talento y determinación, supo abrirse paso en un mundo lleno de obstáculos. Su voz, sus gestos y su magnetismo escénico siguen vivos en la memoria colectiva de la cultura hispana.
MCN Biografías, 2025. "Raquel Meller (1888-1962). La cupletista que conquistó Europa desde el cine mudo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/meller-raquel [consulta: 14 de febrero de 2026].
