Makarova, Natalia Romanovna (1940-VVVV): La bailarina que cautivó al mundo con su arte

Natalia Romanovna Makarova, nacida el 21 de noviembre de 1940 en Leningrado (actualmente San Petersburgo), es una de las figuras más destacadas en la historia del ballet. Considerada una de las más grandes bailarinas de su generación, Makarova ha sido reconocida tanto por su virtuosismo técnico como por su profunda expresión artística. Su carrera, marcada por un importante salto desde la Unión Soviética hacia Occidente, dejó una huella indeleble en el panorama de la danza mundial.

Orígenes y contexto histórico

Natalia Makarova nació en una época convulsa de la historia de la Unión Soviética. En su juventud, Leningrado, la ciudad que la vio nacer, aún se recuperaba de los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Desde pequeña, Makarova demostró una habilidad excepcional para la danza, lo que la llevó a estudiar en la prestigiosa Escuela Coreográfica de Leningrado, donde se graduó en 1959. Durante su formación, fue testigo de un sistema educativo que, aunque rígido y altamente competitivo, favoreció el perfeccionamiento de su técnica y el desarrollo de una presencia escénica única.

A lo largo de su carrera, Makarova se vio influenciada por varios grandes maestros del ballet soviético, incluyendo a figuras como Konstantin Sergeyev, quien desempeñó un papel crucial en su desarrollo artístico. El Ballet Kirov (hoy conocido como el Ballet Mariinski) fue su primera plataforma profesional. Su debut con esta compañía se produjo en 1959, y en poco tiempo se consolidó como una de las figuras principales de la danza clásica en Rusia.

Logros y contribuciones

La carrera de Makarova estuvo marcada por su relación con el Ballet Kirov, donde se destacó en importantes estrenos, como Cenicienta (1964) de Konstantin Sergeyev y Goryanka (1968) de Oleg Vinogradov. Su capacidad para interpretar personajes complejos y su inigualable técnica le valieron el reconocimiento tanto en Rusia como en el extranjero.

A lo largo de su carrera, Makarova participó en numerosos estrenos de ballets que la consolidaron como una estrella internacional. En 1961, hizo su primera aparición en París con el Ballet Kirov, y a partir de 1965, en su segundo viaje a la capital francesa, trabajó con Yuri Soloviev y un pequeño grupo de solistas en el Festival de Danza en el Théâtre des Champs-Élysées. Estas actuaciones marcaron su primera incursión en el mundo del ballet occidental.

En 1970, durante una gira del Ballet Kirov en Londres, Makarova tomó la histórica decisión de quedarse en Occidente, lo que marcó un punto de inflexión en su carrera. En los años siguientes, se unió al American Ballet Theatre (ABT), donde desempeñó un papel fundamental como bailarina principal. Fue en esta etapa cuando Makarova se destacó en papeles protagónicos en ballets emblemáticos como Giselle (1970), coreografiado por David Blair, y en estrenos como The River (1970) de Alvin Ailey y Epilogue (1975) de John Neumeier, junto a Erik Bruhn.

A lo largo de su carrera en Occidente, Makarova también trabajó con destacados coreógrafos y realizó colaboraciones con otras compañías de renombre. En 1979, participó en Other Dances de Jerome Robbins, junto al legendario Mikhail Baryshnikov, otro de los grandes de la danza mundial. Además, protagonizó La Bella Durmiente (1976) de Mary Skeaping, un ballet que añadió una nueva dimensión a su ya impresionante repertorio.

Momentos clave

  • 1961: Primera actuación en París con el Ballet Kirov, lo que marcó el inicio de su carrera internacional.

  • 1965: Participación en el Festival de Danza del Théâtre des Champs-Élysées en París junto a Yuri Soloviev.

  • 1970: Decisión de quedarse en Occidente durante la gira del Ballet Kirov en Londres, lo que cambió el curso de su carrera.

  • 1970-1980: Interpretación de papeles clave en el American Ballet Theatre, incluyendo Giselle, The River, y The Wild Boy (1981) de Kenneth MacMillan.

  • 1974: Creación de su propia versión de La Bayadère, uno de los ballets más célebres de la danza clásica.

  • 1989: Regreso al Ballet Kirov como artista invitada después de una larga ausencia.

Durante su carrera, Makarova también fue parte de otros proyectos artísticos que le permitieron expandir su versatilidad como intérprete. Como artista invitada, participó en obras como Le Sacre du Printemps (1972) de John Taras con el Ballet del Teatro de la Scala, y en I Vespri Siciliani (1973) de Sergei Lifar, junto a Attilio Labis, en el Teatro de la Ópera de Turín.

Además, su carrera no se limitó solo al escenario. Makarova también incursionó en el cine y la televisión, participando en grabaciones de ballet y documentales que ayudaron a difundir su arte por todo el mundo. Entre sus grabaciones más conocidas se encuentran Giselle (1977), Makarova (1982) y la serie Ballerina (1987) para la BBC, que ofrecieron una mirada más cercana a su vida y su enfoque artístico.

Relevancia actual

El legado de Natalia Makarova sigue vivo en la danza contemporánea, ya que su influencia se extiende a nuevas generaciones de bailarines. Su transición del sistema soviético al mundo del ballet occidental marcó una de las transformaciones más significativas en la historia del ballet moderno. Su capacidad para combinar la técnica rusa con una profunda expresión emocional ha sido un referente para muchos intérpretes.

La bailarina también ha tenido un impacto duradero como maestra y pedagoga. Tras su retiro de los escenarios, Makarova ha trabajado como profesora, transmitiendo sus vastos conocimientos y su enfoque artístico a futuras generaciones de bailarines. En la actualidad, es considerada una de las más grandes figuras de la danza clásica y su nombre sigue siendo sinónimo de excelencia artística.

Contribuciones clave a la danza

  • La Bayadère (1974 y 1980): Versión creada para el American Ballet Theatre.

  • El Lago de los Cisnes (1984): Versión para el London Festival Ballet.

  • Giselle (1977): Grabación de la famosa obra para la BBC.

  • A Dance Autobiography (1979): Un libro que profundiza en su vida y su carrera.

Makarova ha sido reconocida en todo el mundo por sus contribuciones a la danza, desde su medalla de oro en la II Competición Internacional de Ballet de Varna en 1965 hasta el Premio Anna Pavlova en 1980. En 1985, recibió el Premio Evening Standard, consolidándose como una de las figuras más influyentes del ballet contemporáneo.

A lo largo de los años, Makarova ha recibido numerosos premios y distinciones, reflejo de su importancia tanto en la historia de la danza clásica como en la evolución del ballet moderno. Su legado como artista y pedagoga sigue vivo, y su influencia permanece vigente en la danza mundial.

Bibliografía

  • Makarova, Natalia. A Dance Autobiography. Nueva York, 1979.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Makarova, Natalia Romanovna (1940-VVVV): La bailarina que cautivó al mundo con su arte". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/makarova-natalia-romanovna [consulta: 11 de febrero de 2026].